Escribiendo America is Ready! – Diario de una gran aventura (VI)

20/02/2011

 

Amigos míos, háganme caso: si alguna vez se plantean escribir un libro, aunque sea de recetas de cocina, dejen el trabajo, divórciense (esto es esencial: no hay esposa que soporte que su marido se dedique todo el día a darle a la tecla… ¡y menos si es para escribir sobre otra mujer!), avisen a la familia de que se van a la guerra y que sólo podrán llamarles dos veces al mes y alquilen una cabaña perdida en la sierra, mejor si es un sitio al cual sólo se puede llegar en helicóptero. Entonces tal vez logren concentrarse lo suficiente como para que la aventura de escribir sea sólo eso: una aventura y no una odisea.

El autor después de haberse enterado de que tiene que llevar a su sobrino favorito al cine justo cuando él se pensaba que iba a poder dedicarse a aporrear teclas toda la tarde, ahora que se sentía inspirado para escribir un capítulo de una tirada. ¡Grrr! Si es que no se puede ser el tío molón…

Sobre el libro

De nuevo les tengo que pedir perdón por mi desaparición. Ya parezco el Guadiana, ora aparezco, ora desaparezco. La única excusa que tengo es que es tengo un buen motivo. Les explico: escribir America is Ready! se ha convertido en algo que me ocupa todo mi tiempo libre, que es poco desgraciadamente. Lástima no poder dejar de dormir una temporada porque me iría de perlas. Por eso les he indicado arriba las condiciones indispensables bajo las cuales uno puede plantearse la idea de escribir porque si no… El trabajo, la familia, la casa, etc. Distracciones y más distracciones y montones de horas perdidas. Y aún suerte que no estoy casado, pero como me han comentado aquellas de mis amigas que conocen mi personalidad secreta, “si mi marido pretende tirarse seis meses escribiendo a todas horas sobre otra mujer, antes de que termine el primer capítulo está muerto”. O aquella otra que me dijo: “¿Seis meses en casa y pasarse todo el rato escribiendo? ¡Estás loco! ¡Con la cantidad de cosas que hay siempre por hacer!”. O la última: “¿Seis meses en casa a todas horas? ¡Si no lo aguanto seis horas seguidas!”. ¡Ah, qué bonito es el amor! ¿Verdad?

En fin, que les explico: America is Ready! ya empieza a estar listo. Actualmente estoy trabajando a marchas forzadas para tenerlo preparado antes del 1 de abril. Estoy haciendo la última revisión del manuscrito y empieza a gustarme lo que he escrito. Además estoy editándolo ya para su publicación. En principio, será un libro de 15×21 cm (ahorro de costes, ya saben). Existe también la posibilidad de que sea más grande: 17×23,5 cm, pero me ha parecido excesivo aunque estoy abierto a todo tipo de sugerencias al respecto. Calculo que serán unas 400 páginas en total.

Me ha surgido un problema con el último capítulo: “Las elecciones del midterm”, que voy a reescribir de nuevo. No me gusta nada como ha quedado y estoy esperando a terminar la revisión de los restantes capítulos para ponerme a ello. Calculo que esta semana que viene terminaré con eso y la primera de marzo podré dedicarme a rehacer el capítulo-pifia. Diez días para ello y listo. Y entonces ya sólo necesitaré tres días para hacer una última lectura de todo el manuscrito y comenzar por fin con la parte técnica de todo el asunto: índice, números de página y demás. ¡Y a publicar! Si todo va bien, a primeros de abril estará a su disposición.

La parte de la publicación es lo que más me preocupa porque no tengo ni idea de cómo saldrá. Lo haré a través de Bubok y me he descargado la guía que tienen allí. En principio, no parece demasiado complicado, pero estas cosas siempre imponen un poco de respeto. Cuando llegue el momento, voy a pedir una semana de vacaciones en el trabajo para poder dedicarme en cuerpo y alma a ello y que no haya ningún problema. Y si lo hay, estar disponible para resolverlo.

Les confieso que a veces pienso que estoy escribiendo una tontería y que cuando lo lean me van a maldecir los huesos: “¡Vaya con Bob! ¡Tanto rollo para este bodrio!”. Otras veces, sobre todo después de haberme tomado una cervecita fresquita, pienso que no está mal y que posiblemente le solucione sus problemas de insomnio a más de uno. Después de dos, ya pienso que aquello es macanudo y que va a ser muy leído. Después de tres, ya empiezo a pensar en escribir la segunda parte… Suerte que nunca paso de tres, sólo bebo en casa y así me queda cerca la camita para irme a dormir la mona.

En consecuencia, que les ruego que tengan un poco más de paciencia conmigo. Ya saben que estoy solo (todos nosotros estamos solos en este maldito mundo progre; suerte de Sarah que ha hecho que nos hayamos encontrado que si no sería terrible) y la tarea que me he impuesto me sobrepasa por todos los lados. Como digo en mi introducción, ojalá este libro lo hubiera escrito alguien mejor que yo. Ojalá lo hubiera escrito Rillot, lo digo sinceramente. Él sí que hubiera hecho algo meritorio mientras que yo, con suerte lograré algo legible y aún gracias. Pero las cosas han venido así y de lo único que pueden estar seguros es que no cejaré en mi empeño. Palabra de Palin.

Sobre el blog

Y también tengo novedades sobre “Conservador en Alaska”. La primera es que lo voy a clausurar… ¡Tranquilos, tranquilos! ¡No hay motivo para la alarma! La segunda novedad es que si lo clausuro es simplemente porque voy a abrir otro nuevo dedicado también a Sarah Palin. Tendrá otro título (no se lo digo porque quiero que sea una sorpresa), pero seguirá siendo el mismo blog que todos ustedes conocen sólo que incorporará toda la experiencia que he acumulado en este sentido durante estos dos años que llevo dedicado a ello.

El motivo es sencillamente que tras la publicación de America is Ready! voy a abrir una nueva etapa. Y una nueva etapa exige algo que la haga evidente. El nuevo blog será más efectivo a la hora de dar a conocer a nuestra admirada Sarah Palin y, como quiera que estoy convencido de que habrá una candidatura suya a las elecciones de 2012, el enfoque que tendrá será precisamente ese: el apoyo a su candidatura. “Conservador en Alaska” estuvo muy bien para darla a conocer, pero ahora necesitamos otra cosa: hacer un seguimiento permanente de su actividad. Lamentablemente, yo solo no podré dedicarme a ello tan intensamente como me gustaría, pero sí que creo que podré llevarlo decentemente. Habrá mucha actualidad, comentarios cortos sobre esa actualidad, reportajes de investigación sobre su historia política y personal, explicaciones de los intríngulis del sistema político estadounidense, etc. Creo que puede salirme algo bueno y como quiera que ya no estaré agobiado por el libro, me encontraré de pronto con un buen montón de tiempo libre para escribir.

Como ya les digo, ya está todo preparado y tan pronto como termine la revisión del libro y tenga el manuscrito completo, se encontrarán un día con una entrada en la que aparecerá un enlace al nuevo blog. Eso será a mediados del mes que viene, si Dios quiere, y la inauguración efectiva del blog será tan pronto como haya concluido la tarea de publicación de America is Ready! Y ojalá que la primera noticia que tenga para ofrecerles sea ésta: “¡Sarah Palin anuncia su candidatura a las elecciones de 2012!”.

Estaría bien, ¿eh?

Un abrazo muy fuerte de mi parte para todos ustedes y gracias, muchas gracias, por sus mensajes de apoyo. Me ayudan mucho, sobre todo cuando me siento desanimado que es casi todo el tiempo.

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Telegrama desde el frente (laboral)

04/12/2010

 

Saludos a todos. STOP. Sigo vivo. STOP. Todavía no he conseguido cambiar de trabajo. STOP. Me lo están poniendo difícil, los malditos. STOP. No es extraño; son socialistas y saben que no soy de los suyos. STOP. ¿Venganza? STOP. Igual sí, pero no me importa. STOP. No podrán conmigo. STOP. Soy indomable. STOP. Una buena noticia: ya tengo America by Heart. STOP. Ya me he leído la mitad. STOP. ¡Es buenísimo! STOP. Me gusta casi más que Going Rogue. STOP. Los dos se complementan perfectamente. STOP. No duden que publicaré un resumen para todos ustedes en el blog, igual que ya hice con Going Rogue. STOP.  Tal vez la semana que viene empiece. STOP. Mi vuelta está cantada: será pronto. STOP. ¿Y el libro? Va viento en popa. STOP. Ya he empezado a redactar la versión definitiva. STOP. Lástima que no sepa escribir tan bien como nuestra querida Sarah. STOP. Por cierto, ¿han visto lo bien que baila Bristol Palin? STOP. Imagínense un (Bristol) Palin 2030. STOP. Y Piper en 2040. STOP. Un abrazo muy fuerte a todos.

 


¡Por fin llegó septiembre!

01/09/2010

 

¡He vuelto! Después de sobrevivir a uno de los meses de agosto más calurosos que he conocido y de haberme casi arruinado comprando horchata fresquita en cantidades industriales, por fin estoy aquí de nuevo. Y me complace sobremanera ver que ustedes también. A ver, a ver… Sí, están todos. No falta nadie. ¡Fantástico! Confío en que me hayan echado un poco de menos. Por mi parte, no saben lo mucho que yo les he echado de menos a ustedes. Ríanse si quieren, pero de verdad que me he pasado todo el mes pensando: ”¿Y si vuelvo y resulta que ya no se acuerdan de mí?”. Gracias a Dios, no ha sido así (suspiro de alivio). Y como quiera que tenemos mucho de que hablar, me callo, que es lo que tengo que hacer, y paso ipso facto a relatarles lo que ha dado de sí este sudoroso mes de agosto.

“¿Estáis todos de vuelta ya? Pues yo también. ¡Vamos, que hay mucho que hacer!”, parece decirnos la incansable Sarah en esta estupenda foto suya. Y ciertamente tiene razón: las elecciones de noviembre ya están a la vuelta de la esquina y es el momento de hacer el esfuerzo final.

Sobre Sarah Palin y las primarias

Durante todo este mes de agosto, han seguido sucediéndose las elecciones primarias en los distintos estados que las tenían programadas para estas fechas. Tras las últimas de julio, las celebradas el pasado 27 de julio en Oklahoma, hemos visto las de Kansas, Michigan y Missouri (celebradas el 3 de agosto), las de Tennessee (celebradas el 5 de agosto), las de Colorado y Connecticut (celebradas el día 10), las de Washington y Wyoming (celebradas el día 17) y las de Alaska, Arizona y Florida (celebradas el día 24).

De entre todas ellas, las más interesantes a priori eran las tres últimas: las de Alaska porque es el estado de Sarah y, tal y como ya nos esperábamos todos, el grado de compromiso que ha mostrado ella allí a favor de sus candidatos favoritos ha sido el mayor que le habíamos visto nunca; las de Arizona porque estaba la cuestión de si John McCain sería capaz de vencer o no a la vista de lo mal que pintan las cosas este año para aquellos candidatos republicanos tenidos por unos RINO rematados como lo es él y del hecho que Arizona es un estado que, merced a su recientemente aprobada ley estatal de inmigración, se ha convertido casi en un símbolo; y en Florida porque se presentaba como candidato a senador Marco Rubio, quien ha logrado desbancar a Charlie Christ, uno de los RINO más RINO de todo el Partido Republicano, y en quien se tienen puestas muchas esperanzas por más que no sea uno de los candidatos respaldados expresamente por Sarah.

Finalmente, las cosas han ido de perlas en Alaska donde no sólo Sean Parnell, el antiguo vicegobernador de Sarah, ha logrado hacerse con la nominación a gobernador, sino que también Joe Miller, un auténtico desconocido a decir verdad, ha logrado desbancar a la hasta ahora senadora por Alaska, Lisa Murkowski, otra RINO e hija del antiguo rival de Sarah cuando ella misma optaba a la nominación republicana como gobernadora, Frank Murkowski. Si es importante este triunfo de Joe Miller que, al igual que los anteriores de Nikki Haley en South Carolina y de Carly Fiorina en California, ha puesto histérico al establishment republicano, hasta el punto de que el NRSC (National Republican Senatorial Committee) ha tenido la desfachatez de enviar a uno de sus abogados a Alaska a petición de Murkowski a ver si podían encontrar alguna manera (sucia, por supuesto) de arrebatarle la victoria a Miller a cuenta de los votos por correo. Con este acto, los del NRSC se han ganado el más profundo desprecio por parte de todos los que nos consideramos buenos competidores y despreciamos las artimañas, aguantándonos cuando nuestros candidatos favoritos pierden, que es lo que deberían hacer ellos. Tal y como he leído en algún sitio, a partir de ahora cuídense mucho de contribuir siquiera con un solo dólar a estos tipos y si quieren hacer un donativo, háganlo directamente al candidato de que se trate, pero ni se les ocurra dárselo a los del Partido Republicano porque lo utilizarán para cosas como, por ejemplo, ésta: tratar de torcer la voluntad mayoritaria de los votantes de un estado a favor de su propio candidato, el del establishment, el de las elites. Por mi parte, les informo que considero tan importante el caso de Miller que voy a incluirlo en mi libro como uno de los momentos relevantes de la campaña de las primarias, junto con los de Bachmann, Haley y Fiorina. ¡Faltaría más!

En cuanto a  Arizona, pues que John McCain se asegura la nominación republicana lo cual me deja frío, aunque no puede dejar de reconocer que sólo por el hecho de habernos dado de alguna manera a Sarah, McCain se merece eso y una apacible jubilación dormitando en su escaño senatorial, a poder ser sin más ganas de saltar el pasillo para ir a ver a sus amigotes demócratas del otro lado, que es lo que me imagino que acabará pasando con él. El hombre ya tiene una edad y confío en que sean sus últimas elecciones, pero no tengo ningún problema en que se retire a lo grande, como senador y con Sarah, ya como presidente de los Estados Unidos, haciendo el brindis de honor en su cena de despedida.

Por fin, respecto a Florida, pues ya les había hablado alguna vez sobre Marco Rubio, uno de los jóvenes valores del Partido Republicano (o tal vez vamos a tener que empezar a hablar del off Partido Republicano tal y como en New York se habla del off Broadway para referirse a los teatros que están fuera del circuito tradicional, tal y como todos estos conservadores de nuevo cuño están realmente fuera del partido tradicional, que tanto necesita que lo fumiguen a fondo). Rubio ha ganado las primarias, lo cual estaba más que cantado después de que lograra echar de la carrera a Charlie Christ, el candidato del establishment. Vamos a ver qué pasa finalmente con él. Yo tengo ciertas esperanzas en que sea uno de los buenos, pero Sarah, que es la que sabe, nunca se ha pronunciado sobre él y después del fiasco de Scott Brown, que más que el 41º senador republicano parece el 61º senador demócrata, a quien tampoco apoyo expresamente por más que le felicitara luego por su victoria, uno ya se fía poco.

En definitiva, que los RINO están en caída libre, los buenos conservadores en ascenso y Sarah Palin en alza en su papel de fina analista política y con un ojo casi clínico para escoger la buena opción a la hora de apoyar a un candidato. Y eso es lo que les aterroriza a los gerifaltes del Partido Republicano, que la ven cada vez más decisiva mientras que ellos y su niño bonito, Mitt Romney, andan de capa caída. Por cierto, ¿se acuerda alguien de un tipo alto, repeinado y algo chulesco llamado Mitt Romney? Pues eso.

Sobre Sarah Palin y España

Pues a falta de confirmación oficial, parece que los amigos del GEES (Grupo de Estudios Estratégicos) van a celebrar su vigésimoquinto aniversario, a celebrar el año que viene, trayendo a Sarah Palin a España. Uno de sus miembros, Rafael Bardají, así lo anunció (por más que fuera oficiosamente) el pasado 1 de agosto en el programa de esRadio “Por tierra, mar y aire”, presentado por Óscar Elía. Aquí les dejo aquí un enlace para que puedan escuchar el programa y comprobar que no es un caso de aquellos de “quien tiene hambre, sueña con pan”, sino que es verdad de las buenas, de las que el presidente Obama no podría decir ni una sin que le rechinaran los dientes. El momento concreto se da en torno al minuto 51.15 (¡gracias, Educantabro, por el enlace!). Por mi parte, ya me he puesto en contacto con ellos para intentar asegurar nuestra presencia allí (me temo que será un acto de esos de acceso restringido, siquiera para evitar a los alborotadores), así que a ver si conseguimos al menos una invitación.

¡Sarah Palin en España! ¿Qué puedo yo decir? ¿Qué podríamos todos nosotros decir? Por supuesto, si viene (que no dudo que lo hará porque los del GEES me consta que son personas serias), allí estaré. Y cuento con que todos ustedes también. ¡Oh, cielos! ¿Se imaginan que pudiéramos darle siquiera la mano!

Sobre America is ready!

Llevo un mes justo escribiendo America is ready! La verdad es que ha sido un mes complicado y durante el cual he tenido que visitar más de una vez el parque para reflexionar. Y es que cuando empiezas a escribir un libro, por más que tengas bien pensado cómo lo quieres, la realidad se impone y hay cosas que no encajan. A mí me ha pasado y la primera parte, la más educativa por decirlo de alguna manera, ha acabado saliendo de una manera bastante diferente a lo que me había imaginado. Y es que sencillamente, no funcionaba. Al final he tenido que rehacerla y es ahora cuando veo que sí funciona, pero me ha costado lo mío. Y para que vean cómo ha quedado finalmente esa primera parte, que constituye la cuarta parte del libro, les detallo los capítulos de los que constará y que son estos:

AMERICA IS READY!
Sarah Palin y la revolución del sentido común en Estados Unidos

Introducción: ¿Por qué Sarah Palin?

El nacimiento de los Estados Unidos de América

1776. El año en que todo cambió en América.
Una independencia que ganar: de trece colonias a trece estados.
Una nación que construir: de trece estados a una Unión.

El sistema político de los Estados Unidos de América

La piedra fundamental: la Constitución.
Un sistema bipartidista: El Partido Demócrata y el Partido Republicano.
Eligiendo a sus representantes: el Electoral Day.
Haciendo las leyes: el Congreso.
Aplicando las leyes: el Presidente.
Velando por las leyes: el Tribunal Supremo.
El otro platillo de la balanza: los estados.

Esta parte ya está lo bastante terminada como para poder dársela a alguien que yo me sé (mi amiga L., ya saben) para que la lea y me la corrija. Todavía tengo que hablar con ella, pero estoy seguro de que aceptará, ya verán. En cuanto al resto, he empezado ya con la segunda parte, la historia de Sarah Palin antes de 2008, y estoy convencido de que me resultará mucho menos dificultosa más que nada porque ya he cogido el ritmo y, aparte, aquí sí que puedo aprovechar parte del material publicado en el blog, lo cual me facilitará mucho la tarea. Sería muy importante que pudiera terminar septiembre con algo más de la mitad del libro listo y a ello me voy a aplicar. Confío en no sufrir interrupciones y que las musas no me abandonen.

En cuanto a la cuestión de si será publicado o no, vuelvo a la carga. Después de haber sido rechazado por una de las buenas editoriales de derechas que conozco, voy a intentarlo con otras tres. Dentro de poco me pondré en contacto con ellas a ver qué me dicen. De todas formas, si la respuesta acabara siendo negativa, sepan que mi elección será  la de editármelo yo mismo a través de uno de esos sitios web que hay ahora y que te permiten hacer eso: Bubok, por ejemplo. Por supuesto, preferiría no tener que hacerlo así, pero si no hay más remedio, se hará. Lo que no voy a hacer de ninguna manera es comerme el libro con patatas. Ya lo tuve que hacer con mi tremebundo novelón, uno que escribí allá por el 2000, y no me va a pasar una segunda vez. Palabra de Palin.

Sobre el blog

En cuanto al blog, no hay más novedades que una que me hace bastante ilusión: abrirlo a otras colaboraciones. Con esto quiero decir que si alguno de ustedes quiere escribir algo sobre Sarah Palin y mandármelo, estaré encantado de publicarlo. El caso es que estoy tan atareado con la cuestión del libro que temo no poder publicar todo lo que quisiera en el blog, así que un poco de ayuda no me vendría mal. Así que ya saben, este blog, su blog, es a partir de hoy más suyo que nunca. Todos aquellos de ustedes que quieran colaborar, sólo tienen que mandarme sus escritos (y las fotos, vídeos, enlaces, etc. correspondientes) a esta dirección de correo electrónico y pueden tener la certeza de que lo verán publicado en Conservador en Alaska lo antes posible:

colaboraciones.cea@gmail.com

Escriban lo que quieran y con la extensión que quieran. La única condición que les pongo es que lo que me manden trate sobre Sarah Palin o temas muy relacionados con ella y que lo hagan desde este lado de la trinchera, el palinista. Si no, el botón de “spam” lo tengo cerca y soy muy ducho en utilizarlo.

Y, finalmente, sobre este esforzado bloguista

Por otra parte, les informo sobre mis últimos movimientos, sobre todo a raíz de algún comentario que me ha llegado lamentando la poca trascendencia que tiene Sarah Palin en algunos medios como Libertad Digital, donde supuestamente deberían hacerse eco de ella más a menudo. El caso es que opino lo mismo y ya a mediados de julio envié una carta por correo postal a su director ofreciéndome para colaborar con ellos y cubrirles un flanco, el de Sarah Palin y el movimiento Tea Party, que me apena ver tan descuidado. De momento, no he recibido respuesta lo que no sé si achacar a que agosto es un mes de vacaciones o a que consideran a Sarah Palin “demasiado” para ellos y a mí algo parecido a un agente provocador. Algo me dice que lo más probable es esto último. Como ya saben, hubo un tiempo en que tenía buena prensa dentro de Libertad Digital, donde solían aparecer con cierta asiduidad las cosas que publicaba en el difunto Semanario Atlántico. Luego, de repente, dejaron de publicarme y tal como vino, se fue mi aventura allí. ¿Cambio editorial? ¿Olvido? ¿Otras prioridades? La verdad es que a uno le gustaría ver publicado allí, mi diario digital de cabecera, algo más que meras noticias de agencia sobre Sarah Palin, incluso aunque no las escribiera yo, pero no hay manera. Fuera de la famosa noticia de “Obama no tiene cojones”, ¿quién de ustedes recuerda alguna noticia sobre Sarah Palin que valiera la pena leer? Pues eso.

Y esto es todo para empezar. El próximo día les ofreceré la traducción de una entrevista realizada a Sarah y Todd Palin (sí, él también sale… y habla) a mediados de este mes de agosto. Es una buena entrevista, bastante política, y vale la pena traducirla para que puedan leerla. Los dos hablarán sobre energía, fundamentalmente sobre los motivos que hay para autorizar la perforación de nuevos pozos de petróleo allí en Alaska, pero también hablarán sobre el lío armado por el presidente Barack HUSSEIN, HUSSEIN, HUSSEIN Obama y su entusiasta apoyo a la construcción de una mezquita cerca del lugar de los atentados del 11-S. Muy interesante, ya lo verán.

P.D. Finalmente Bristol Palin no se va a casar con el miserable del padre de su hijo. ¡Aleluya! Dios ha visto que iba a meter la pata de nuevo y lo ha evitado. Para que luego digan que no existe… ¡Ánimo, Bristol! Tú te mereces algo mejor y seguro que lo acabarás encontrando.


Escribiendo America is ready! (II) – Diario de una gran aventura

28/07/2010

 

Por fin he comenzado a escribir America is ready! Después de una semana, la anterior, en la que he tenido que dedicarme casi en exclusiva a ordenar la ingente masa de documentación que he recopilado y que amenazaba con volverse ingobernable  o sea, inútil porque me resultaba imposible el encontrar nada), el domingo pasado escribí las primeras líneas de lo que pretendía que fuera la introducción (1776. Ya hubo un tiempo en que Estados Unidos tuvo que luchar por su libertad) y, tras dos horas de esforzado trabajo… ¡me di cuenta de que aquello era una porquería y las borré ipso facto! Como quiera que ya tengo maña en esto de encontrarme con que lo que estoy escribiendo no es precisamente lo que tenía pensado, sé de sobras lo que tengo que hacer: apagar el ordenador, acordarme de la madre que parió al presidente Obama (sí, ya sé que ella no tiene la culpa de nada, pero uno es así, tengo mal genio, y además todos sabemos que ser madre no es precisamente fácil), tomarme algo fresquito e irme a dar una vuelta al parque, sentarme en un banco y mirar los árboles (actividad apasionante, créanme). Dicho y hecho; a mi regreso, mi torpe cerebro había descubierto por fin qué era lo que iba mal (siempre es la primera frase, si lo sabré yo) y estaba presto a corregirlo. Así que, tras encender de nuevo el ordenador y encomendarme a santa Sarah, tecleé el nuevo comienzo que se me había ocurrido y… voilà! ¡Funcionaba!

Por una vez, una foto en la que no sale Sarah Palin, pero sí el resto de la familia. Es antigua, pero muy interesante porque la mujer de la izquierda, que sostiene a Trig mientras le da el biberón es Kris Perry, la persona de mayor confianza de Sarah en Alaska. Ya había trabajado con ella como su jefa de Gabinete cuando Sarah era gobernadora y fue una de las únicas dos personas (la otra fue Meghan Stapleton) que estuvo permanentemente con ella en la campaña electoral de 2008. Al final, tuvo que dimitir de su puesto al ser acosada ella también por la avalancha de ridículas ethics complaints, pero ahí sigue… Y Sarah no la ha olvidado, pueden estar seguros de ello. Kris tiene un gran futuro con Sarah. Ya lo veremos en 2012. El resto son Piper zampándose una pizza, Willow detrás de ella y Todd pendiente como siempre de que todo el mundo se sienta a gusto.

Como ya les he dicho, mi trabajo escribiendo America is ready! ha empezado y ya no terminará hasta que lo tenga listo. En consecuencia, ésta va a ser mi última entrada de la temporada y hasta septiembre no volveré a publicar más. La verdad  es que me siento bastante agobiado porque la redacción del libro es algo muy intenso y tenerlo que compaginar con el seguimiento de la actualidad de Sarah Palin, la redacción de las correspondientes entradas y mi maldito trabajo (sí, sigo trabajando y no tendré vacaciones hasta septiembre, ¡grrr!) me hace pensar a veces lo bien que me iría tener una novia que me echara una mano, al menos aportando apoyo moral (aunque un amigo mío me dice que si tuviera una novia, no me dejaría escribir una línea… y mucho menos para referirme a otra mujer, je, je, je).

De todas formas, eso de escribir es lo mío y dentro de lo que cabe la cosa marcha espléndidamente. Ya tengo escrita la introducción y la primera parte del primer capítulo. Aquí debo confesarles que he hecho una modificación sobre el índice previsto, que queda, así:

Introducción: 1776. Ya hubo una vez en que Estados Unidos tuvo que luchar por su libertad.

A. El sistema político en Estados Unidos

1) El nacimiento de todo: la Declaración de Independencia (NUEVO)
2) Los fundamentos del sistema: la Constitución y el Tribunal Supremo.
3) Un sistema bipartidista: el Partido Republicano y el Partido Demócrata.
4) Eligiendo a sus representantes: las primarias y el Electoral Day.
5) Ejerciendo el poder: pueblos y ciudades, condados y estados.
6) La cumbre del sistema: el presidente de Estados Unidos y el gobierno federal.

Como pueden ver, he añadido un apartado nuevo al primer capítulo y ése, junto con la introducción, es el que ya tengo redactado. La verdad es que no está nada mal: dos apartados en tres días. Teniendo en cuenta que el libro se compone de unos 36 en total, eso me permite ser optimista a la hora de pensar si lo tendré listo para principios de diciembre. Septiembre, cuando tenga vacaciones, me permitirá adelantar mucho y aún tengo algunos ases guardados en la manga por si acaso necesito más días libres, je, je, je (mi jefe ni se los imagina y me encantará ver la cara de terror que pondrá cuando se lo diga porque será un justo castigo a su maldad).

El caso es que les prometí tenerles al día y eso estoy haciendo. Y como quiera que les estoy tan agradecidos a todos por lo mucho que me han animado en esta aventura mía, he pensado que les gustaría leer el borrador de lo que pretende ser la introducción del libro, para que así puedan ver por dónde van los tiros, hacerme las sugerencias que estimen oportunas (incluso corregirme las faltas de ortografía, si es menester) y comprobar que sí, que es cierto, que estoy escribiendo un libro sobre Sarah Palin.

Dicho y hecho, aquí les dejo con el borrador de la introducción. Sean comprensivos; es sólo un borrador y aún tendré que corregirlo bastante, pero la estructura general y el tono de America is ready! serán estos.

Introducción

1776. Ya hubo un tiempo en que Estados Unidos tuvo que luchar por su libertad

Entonces fue contra un poder extranjero, el de la metrópoli, Gran Bretaña. Y aún así, una gran parte de los colonos no pretendían realmente la independencia, sino simplemente el que se les reconociera sus derechos como súbditos británicos nacidos libres. Fue la torpeza del entonces monarca británico, Jorge III (1738-1820), y de sus sucesivos primeros ministros a la hora de encauzar esta crisis la que provocó en última instancia una independencia que ni tan siquiera alguien tan relevante para la historia de Estados Unidos (1) como lo iba a ser el propio Thomas Jefferson (1743-1826) tenía en mente en una fecha tan tardía como el 29 de noviembre de 1775, tal y como le explicaba en una carta a su buen amigo John Randolph:

Créame, estimado Señor: no hay en todo el imperio Británico un hombre que ame más cordialmente una unión con Gran Bretaña que yo. Pero, por el Dios que me creó, dejaré de existir antes que ceder a una relación en tales términos como los que propone el Parlamento Británico; y con esto, creo que hablo los sentimientos de América.

Curiosamente, fue la victoria británica en la guerra de los Siete Años (1756-1763) la causa de todo. Triunfante contra su gran rival, Francia, a quien por la paz de París firmada el 10 de febrero de 1763 le arrebataba todos sus territorios en América situados al norte del río Mississippi (el territorio de Luisiana, situado al sur, se entregaba a su aliada, España, como compensación por la pérdida por parte de ésta de Florida), la gloria de su victoria, con ser mayúscula, no podía ocultar el hecho de que después de siete años de guerra por tres continentes diferentes: Europa, Asia y América, Gran Bretaña estaba arruinada. Y para enjugar sus deudas y reflotar su economía, el rey y el parlamento británicos decidieron que los colonos americanos debían costear una parte de los gastos, sobre todo a la vista de que era a ellos a quienes había beneficiado realmente el resultado de la guerra en su continente, ya que así habían podido iniciar su expansión hasta los ríos Ohio y Mississippi, superando los montes Apalaches.

El primer intento llegó con la Stamp Act (la ley del Timbre) de 1765, que gravaba toda clase de documentos e impresos (libros, periódicos, etc.) y que provocó tales protestas por parte de los colonos que el parlamento británico tuvo que derogarla al año siguiente. El segundo, llegó con la American Import Duties Act (la ley de Aranceles a las Importaciones Americanas) de 1767, más conocida como las Townshend Acts por el nombre del ministro británico responsable de su elaboración, que pretendía hacer lo mismo pero ahora con una larga serie de artículos de consumo diario (cristal, lacas, papeles, pieles, pinturas, plomo, té, etc.). La reacción en las colonias fue aún peor que dos años antes porque en esta ocasión a las protestas se sumó un efectivo boicot a todos los productos británicos. Tres años después, el parlamento británico dio finalmente su brazo a torcer y derogó las Townshend Acts, aunque con la salvedad del impuesto sobre el té, mantenido única y exclusivamente con la intención de dejar claro a los colonos quién mandaba allí y evitar que se arrogaran la victoria en ese conflicto. Sin embargo, los colonos no se conformaron y el conflicto continuó, agravándose de tal manera incluso que pronto se produjeron las primeras muertes, las de cinco colonos, en lo que se conoce como la Matanza de Boston (5 de marzo de 1770).

Y es que no se trataba de que los colonos se negasen a contribuir al sostenimiento del imperio británico, que no se negaban en absoluto. La tradición británica les había acostumbrado a pagar contribuciones regularmente y lo hacían sin mayores problemas. Pero contribuciones, no impuestos. Los impuestos los consideraban abusivos, un mero intento de explotar a las colonias, y mucho más cuando la metrópoli se los imponía sin antes escuchar siquiera su opinión, siguiendo un principio al que el jurista James Otis (1702-1778) dio forma: No taxation without representation (ninguna imposición fiscal sin representación parlamentaria). Además, pensaban los colonos, si cedían ahora en esto, ¿quién les aseguraba que lo siguiente no fuera que la metrópoli les despojara directamente de sus propiedades?

El resultado de la unánime negativa de los colonos a pagar esos impuestos considerados injustos y de la firme voluntad del rey y del parlamento británicos en hacer cumplir su voluntad, repetida a lo largo de los siguientes años, condujo a una situación en la que los alborotos se sucedieron unos a otros y del Boston Tea-Party (16 de diciembre de 1773) a las Coercitive Acts contra la colonia de Massachusetts (marzo y abril de 1774) y a los primeros enfrentamientos armados producidos en Lexington y Concord (abril de 1775) y Bunker Hill (junio de 1775), transcurren apenas dos años, pero dos años en los que se gesta una guerra que nadie en América quería realmente, tal y como el primer Congreso Continental, compuesto por representantes de casi todas las colonias (2) (Georgia no asistió) y reunido en Filadelfia entre septiembre y octubre de 1774, reconoció al restringir la disputa al mero hecho de que no podían tolerar que el parlamento británico pretendiera imponerles impuestos arbitrarios con lo que eso suponía de amenaza a sus libertades. Así pues, mantenían su postura, pero estaban dispuestos a llegar a una solución satisfactoria por ambas partes, lo que bien podría haber sucedido si no hubiera sido por la obstinación del monarca y el parlamento británicos. La situación no dejó pues de empeorar, lo que llevó a la constitución del segundo Congreso Continental en mayo de 1775 (Georgia se incorporó finalmente en septiembre), que anunció la creación de un ejército propio y el nombramiento de George Washington (1732-1799) como su comandante en jefe, pero también la redacción de una petición de paz formal, la Olive Branch Petition (Petición de la Rama de Olivo) enviada de nuevo al rey. En ella, se reafirmaba la lealtad de las colonias, se suplicaba su protección contra las exacciones del parlamento y se rogaban algunas concesiones que pusieran fin al conflicto.

¿Cuándo se volvió finalmente irresoluble por medios pacíficos el conflicto? En agosto de 1775 cuando Jorge III declaró ante el parlamento en Londres que las colonias se habían rebelado contra su rey y manifestó su firme intención de acabar con la revuelta contando incluso con el apoyo de tropas extranjeras (los posteriormente famosos “hessianos”) para “reducir América a la justa obediencia”, tal y como le animó calurosamente a hacer un parlamentario, John Dyke Acland (1746-1778) , en su discurso de apoyo al monarca, una pretensión que provocó que otro parlamentario, el conde de Shelburne (1737-1805), uno de los pocos favorables al punto de vista de las colonias, se preguntara en el suyo de réplica:

¿Cómo se ha llegado a acusar a las colonias de planear la independencia? ¿Quién se atreve a manifestar esta aseveración –¿cómo  lo diría, señores?– contraria a los hechos, contraria a las pruebas? […] ¿Pretenden acaso repetir machaconamente la idea de la independencia hasta que los americanos acaben adoptándola como suya?

Pues ciertamente los colonos terminaron adoptando esa idea. Pero porque no tuvieron más remedio, ya que era el propio monarca británico quien les obligaba a ello, sobre todo después de que el 1 de septiembre se negara a leer siquiera la segunda petición enviada por los representantes de las colonias, arguyendo que no aceptaba comunicaciones de rebeldes. En consecuencia, a los colonos no les quedaba ya otra salida que la fuerza, puesto que estaba más que claro que Gran Bretaña no iba a aceptar ningún tipo de compromiso.

Y aún así, tuvo que suceder antes que Thomas Paine (1737-1809), un británico llegado a las colonias apenas un año antes, publicara en enero de 1776 el que ha sido llamado “el panfleto más incendiario y popular de toda la era revolucionaria”, Common Sense (Sentido Común). En él, Paine arremete duramente contra la última ligazón que mantenía a los colonos vinculados al imperio británico, su sentimiento de lealtad al rey, de quien no dejaban de esperar que finalmente les apoyaría y pondría en su sitio a un parlamento, el británico, del que ya hacía tiempo que muchos colonos relevantes tales como Samuel Adams (Massachusetts Circular Letter, 1768), James Wilson (Considerations on the Authority of Parliament, 1774) y Thomas Jefferson (A Summary View of the Rights of British America, 1774) dudaban que tuviera autoridad sobre las colonias. Primero porque las colonias británicas en América no contaban con ningún representante en él y segundo porque dado que todas y cada una de esas colonias contaban con el suyo propio, en su opinión, el parlamento británico era el de Gran Bretaña en exclusiva, o sea, uno extranjero y cualquier intento de extender su soberanía sobre las colonias era inconstitucional.

Muy posiblemente la obra de Paine tuviera poca influencia sobre lo que estaba sucediendo en la sala, la Assembly Room, donde los representantes de las colonias constituidos en segundo Congreso Continental debatían sobre los acontecimientos que se sucedían, pero sí que influyó y mucho en los corazones de los colonos, quienes hasta entonces seguían viéndose a sí mismos en su gran mayoría como británicos y no como americanos. Fue él quien acabó con el mito de que los males que les afligían eran causa únicamente del parlamento británico, lo que dejaba convenientemente a salvo la responsabilidad del rey. Para Paine, el verdadero inspirador de la política autoritaria que se estaba siguiendo contra las colonias era él y nadie más que él y,  para evitarlo, la única solución era optar decididamente por la independencia y un sistema de gobierno republicano. No cayó en saco roto su alegato porque de su panfleto, de apenas cuarenta y ocho páginas, se vendieron 120.000 ejemplares en los tres primeros meses y 500.000 en el primer año, cambiando el pensamiento popular y convirtiendo la idea de independencia en algo razonable y exigido por una cantidad suficiente de colonos como para que pudiera resultar viable políticamente (3). Incluso el propio George Washington reconoció en una carta enviada a su secretario personal, Joseph Reed (1741-1785) su influencia:

En cuanto a mis compatriotas, sé por su forma de gobierno y su hasta ahora inquebrantable compromiso con la monarquía que se mostrarán reacios a la idea de independencia, pero el tiempo y la persecución hacen que sucedan muchas cosas maravillosas y por la correspondencia personal que he recibido en estos últimos tiempos desde Virginia, creo que Sentido Común está provocando un importante cambio en la mentalidad de muchos hombres.

Fuera como fuere, el caso es que pocos meses después, el 2 de julio de 1776, el segundo Congreso Continental declaró por unanimidad que esas colonias unidas eran estados libres e independientes y dos días después, el 4 de julio, promulgaban la Declaración de Independencia. Había estallado la Revolución Americana, la primera porque ahora, doscientos treinta y cuatro años después de esa fecha, Estados Unidos parece estar a punto de vivir otra revolución que algunos consideran más bien una restauración porque lo que pretende realmente es recuperar los valores por los que sus antepasados se batieron en los campos de batalla contra los británicos; unos valores que hablan de que todos los hombres son creados iguales y que Dios les ha dotado de ciertos derechos inalienables entre los que se cuentan el derecho a la vida, a la libertad y a la búsqueda de la felicidad.

En esta ocasión, el enemigo no es exterior, no es una potencia extranjera, no es Gran Bretaña, sino que lo es interior, es estadounidense también, es un gobierno federal que pretende violar todas las restricciones impuestas por la Declaración de Independencia y la Constitución de Estados Unidos a su poder con el fin de injerirse en la vida de sus conciudadanos hasta un extremo insoportable por todos aquellos que aún aman la libertad. Sin embargo, la llama que prendió un día en las Trece Colonias y que movió a sus habitantes a luchar contra la opresión ha resultado no estar apagada en absoluto y ahora no son solamente trece colonias y unos pocos cientos de miles de colonos los que están dispuestos a luchar de nuevo, sino cincuenta estados y millones de estadounidenses. Y de entre todos esos millones de estadounidenses, agrupados espontáneamente en lo que parece un guiño al destino en algo tan sorprendente como lo es el movimiento Tea Party, destaca uno de ellos, una mujer, Sarah Palin, que bien pudiera ser una reencarnación de ese George Washington que en 1776, cuando todo parecía estar perdido de antemano, supo mantener la fe y perseverar en su empeño y conducir a su ejército, y con él a todo Estados Unidos, a la victoria final. Porque tal y como dijo ella misma el 6 de febrero de 2010, en un discurso pronunciado en Nashville (Tennessee) ante todos esos estadounidenses amantes de la libertad que la aclamaban:

América está lista para otra revolución y vosotros [refiriéndose a los miembros del movimiento Tea Party] sois una parte de ella.

Y es de eso, de esta nueva revolución y de su abanderada, Sarah Palin, de lo que trata precisamente este libro. Porque tal y como escribió también Paine en otro de sus panfletos, The American Crisis (La crisis americana), que fue publicado el 23 de diciembre de 1776 y que el propio George Washington ordenó que le fuera leído a sus tropas justo antes de que éstas cruzaran el río Delaware y lograran la decisiva victoria americana del día 26 en Trenton:

Es en estos momentos cuando se ponen a prueba las almas de los hombres. El soldado de verano y el patriota de los días soleados, en esta crisis, se alejarán del servicio a su país; pero el que ahora aguante, ése merecerá el amor y el agradecimiento de hombres y mujeres.

América está lista de nuevo. Y nuestras almas dispuestas a ser probadas. No cejemos en nuestro empeño pues. También decían que la independencia de Gran Bretaña era una idea imposible. Y es que el mundo está lleno de ideas imposibles que acaban haciéndose realidad. Como la de la libertad.

(1) Por aquel entonces, las colonias británicas que se convertirían luego en los Estados Unidos de América eran las trece siguientes, relacionadas de norte a sur: New Hampshire, Massachusetts, Rhode Island y Connecticut (que constituían lo que se llamaba Nueva Inglaterra); New York, New Jersey, Pennsylvania y Delaware (que constituían el centro); y Maryland, Virginia, Carolina del Norte, Carolina del Sur y Georgia (que constituían el sur). Entre todas, rondaban los dos millones de personas, siendo Virginia la más poblada, con cerca de medio millón de habitantes, seguida por Massachusetts con algo más de trescientos mil y Pennsylvania con cerca de doscientos cincuenta mil. La menos poblada era Georgia, con tan sólo 23.000 habitantes.

(2) Las Trece Colonias no eran las únicas colonias británicas en América del Norte. Canadá y Nueva Escocia también lo eran, pero no tomaron parte en el conflicto ya que al estar pobladas mayoritariamente por católicos franceses, preferían el gobierno de la distante Gran Bretaña al de los cercanos protestantes de Nueva Inglaterra, sobre todo una vez que el parlamento británico reconoció plenamente su confesión católica (Acta de Quebec, 1774), lo que escandalizó a las Trece Colonias, pero fue un paso realmente inteligente por parte de Gran Bretaña que logró así asegurarse su lealtad.

(3) Algunos cálculos hablan de que hacia 1776 tan sólo un tercio de la población de las Trece Colonias era partidaria de la independencia, mientras que otro tercio era leal a Gran Bretaña y el tercio restante sencillamente era indiferente. Del tercio “rebelde”, la mayoría se concentraban en las cuatro colonias que constituían Nueva Inglaterra, siendo minoría en las restantes.

Hasta aquí este avance. Seguiré trabajando todo lo que haga falta hasta cumplir con mi palabra. Por favor, aquellos de ustedes que sean creyentes, recuérdenme en sus oraciones. Y los que no, deséenme suerte. No saben lo mucho que me hace falta. ¡Ah, y pasen el mejor verano posible! Yo estaré de vuelta, Dios mediante, el 1 de septiembre. Hasta entonces pues.

Que Dios les bendiga.


Escribiendo America is ready! (I) – Diario de una gran aventura

11/07/2010

 

Es la propia Sarah Palin quien gusta de recordarnos que sólo los peces muertos siguen la corriente. Con ello, además de demostrarnos lo muy enraizado en la realidad que está su pensamiento, quiere explicarnos que alguien que acepta plegarse a las opiniones comúnmente aceptadas simplemente porque” eso es lo que piensa todo el mundo”, es una persona indigna de ser considerada como tal porque quien así actúa es cierto que no tendrá nunca problemas en tanto que será un miembro aceptado de la comunidad, pero en su interior sabrá que ha dejado de ser un ser humano para convertirse en un autómata. O sea, un pez muerto. Gracias a Dios, nosotros, ustedes los lectores de este blog y yo, su autor, no somos en absoluto peces muertos porque nosotros bien que nadamos contra corriente y sólo muertos cederemos y seguiremos la corriente. Y es que realmente se necesita coraje para apoyar a Sarah Palin con la que está cayendo ahí fuera. Incluso para algo tan sencillo como el escribir sobre ella porque no niego que el único motivo de mi anonimato es el de evitarme problemas desagradables. Sin embargo, sigo estando dispuesto a escribir y cuanto más mejor. Y es que a cada día que pasa, más sorprendido me siento de lo que he logrado: atesorar una cantidad de lectores diarios más que respetable, lectores que, al igual que yo, piensan que el ser humano ha nacido para ser libre y labrarse su propio futuro, tomando sus propias decisiones. Es por ello que tras el primer año de existencia de este blog, que fue el de su lanzamiento, este segundo año lo planeé como el de su consolidación y, para lograr ese objetivo, consideré que un libro sobre Sarah Palin era la herramienta oportuna, sobre todo porque no es sólo que sea necesario dado el profundo desconocimiento sobre ella que existe sino que además éste es el mejor momento para escribirlo, procurando que se publique coincidiendo con las elecciones de noviembre en Estados Unidos, la antesala a un 2011 apasionante que nos resolverá finalmente la duda de si tendremos una candidatura de Sarah Palin en 2012 o no (que la tendremos, se lo digo yo).

¿Qué se creían? ¿Qué se me habían terminado las fotos “históricas” de Sarah Palin? ¡Qué va! Y para que lo vean, aquí tienen la foto de Sarah luciendo orgullosa su trofeo de campeona de su instituto en 1980-1981 en la modalidad deportiva del cross country. Todd destacó sobre todo en baloncesto en el instituto; es un baloncestista excepcional. ¿Se imaginan lo divertido que sería un mano a mano de baloncesto entre el presidente y su esposa y Todd y Sarah? Los primeros son más altos pero siempre les han dado las cosas hechas en la vida, mientras que los segundos son más bajos pero saben perfectamente lo que es tener que luchar por salir adelante así que no tengo ninguna duda sobre el resultado. ¡Apuesto seiscientos euros por Todd y Sarah!

Fue hace quince días más o menos que les anuncié mi intención (audaz intención, lo reconozco) de escribir un libro sobre Sarah Palin titulado America is ready! Por aquel entonces, hacía poco que acababa de recibir la negativa por parte de una importante editorial que se había interesado en mi proyecto y, nada dispuesto a darme por vencido, decidí que tanto me daba que no me respaldaran porque iba a escribir el libro igualmente, ¡ea! (uno es así de chulo me temo).

Mi decisión tuvo algo de impulsiva, ciertamente, pero es que yo sentía que ese libro debía ser escrito (y ojalá lo escribiera alguien mucho más dotado que yo; de verdad que si así fuera, me ofrecería gustoso para escribirle el índice, el onomástico, el de materias y hasta plegarle las cubiertas si se terciaba). Y lo sigo sintiendo. Fundamentalmente porque la importancia que ha adquirido Sarah Palin durante estos dos años que lleva en el ojo del huracán es algo que sólo los pocos que seguimos habitualmente su carrera comprendemos realmente. Gracias a uno medios de comunicación que más bien podrían llamarse “de incomunicación”, su figura y su mensaje ha pasado bien desapercibido, bien falseado a lo largo del mundo. Y eso es terriblemente injusto si lo comparamos con el trato de favor que ha gozado por parte de esos mismos medios “de incomunicación” alguien tan profundamente vacío e intelectualmente inepto como lo es el presidente Obama.

Desde que terminara la campaña electoral de 2008, la que perdió McCain, Sarah Palin se ha preocupado por ir labrándose su propio camino a la Casa Blanca y lo ha hecho con el tesón de las hormigas, la inteligencia de los zorros y la osadía de los lobos. Sí, ya sé que todavía no es seguro que vaya a presentar su candidatura, pero mi opinión es que sí que se presentará y bajo esa premisa actúo. Y es que si no, todo lo que está haciendo no es que carezca de sentido, pero como mínimo quedará completamente desaprovechado por falta de una figura política que pueda enarbolar la bandera del sentido común que ella tan trabajosamente ha izado durante todo este tiempo.

Las elecciones del midterm, las del próximo mes de noviembre, son cruciales. Y lo son porque no se trata sólo de saber si el electorado estadounidense continúa bajo los efectos estupefacientes del humo que les lleva vendiendo desde mucho antes de 2008 el actual presidente y su cuadrilla de narcotraficantes de falsas ilusiones, sino porque de sus resultados dependerá mucho el camino que tome Estados Unidos en los próximos cien años. Si todo va como esperamos algunos de nosotros y los estadounidenses se levantan y alzan la voz y rechazan a los políticos tramposos, tanto los de la izquierda como los de la derecha, que les han conducido a la situación actual y les recuerdan que ellos son el pueblo soberano y no unos meros súbditos de una casta dominante, Estados Unidos recuperará los ideales de libertad que están en el fondo mismo de su existencia como nación. Si, por desgracia, no lo hacen dejarán de ser la nación más libre de la Tierra para pasar a convertirse en una tiranía en la que una pequeña aristocracia regirá los destinos de sus ciudadanos hasta en los más mínimos actos de su vida, teniendo incluso poder de vida y muerte sobre ellos (¿o qué otra cosa se creen que es Obamacare?).

Nos guste o no, como dice el presidente Obama a quien parece no gustarle en absoluto, Estados Unidos es el líder del mundo libre y lo que allí pase repercute inevitablemente en el resto del mundo. Si Estados Unidos cae en la tiranía, si el estado arrebata la libertad individual a sus ciudadanos, si el gobierno federal se arroga el derecho a tomar las decisiones por ellos a partir de ahora, el resto del mundo acabará igual. De hecho, aquí en España, por ejemplo, eso ya hace mucho tiempo que sucede. Ya saben ustedes que para mí España no es una democracia realmente sino una mera democracia “de papeleta” en la que las elecciones periódicas a las que fingen someterse nuestros políticos son lo único que queda del viejo ritual democrático y aún así están más trucadas que una película de chinos pues buen cuidado han tenido ellos de que nunca pueda presentarse un candidato que esté dispuesto a poner del revés el sistema. Y es que nuestra partitocracia seguro que es la envidia de un repugnante dictador asesino como lo es el venezolano Chávez, quien al final resulta que no es más que un chapucero porque si quiere tomar ejemplo de un trabajo fino a la hora de esclavizar a un pueblo, que venga a España y vea a los españoles, tan felices de ser unas ovejas que balan de satisfacción por ello.

En Estados Unidos, Sarah Palin es ésa que puede poner del revés el sistema. Por eso y no por otra cosa la odian. Y su triunfo en Estados Unidos sería el triunfo de la libertad en todo el mundo. Y por eso y no por otra cosa tratarán de impedirlo por todos los medios. Afortunadamente, la fe de Sarah la pone a resguardo de los dos peores pecados que puede cometer un político: el desánimo y la ira. Y además le evita de caer en la tentación de buscar el camino fácil, vulgo llegar a un acuerdo con los del establishment (tanto da si es el republicano como el demócrata, que los dos son iguales). Sólo por eso, ya merecería llegar a la presidencia, pero es que además de su fe, está también su alegría de vivir, que le permite apreciar la belleza de la creación de Dios donde quiera que mire, no cayendo tampoco en la tentación de querer crear un mundo a su gusto como es costumbre entre los izquierdistas quienes en su afán de traer el paraíso a la Tierra sólo consiguen abrir las puertas del infierno, y su aguda inteligencia que le hace afanarse en buscar soluciones sensatas a problemas sensatos y no pretender curar los males del planeta, retirar las aguas y hacer florecer los desiertos.

Sí, un libro sobre Sarah Palin es necesario. Y lo es ahora. 2011 es un año clave en la vida de Sarah Palin. Y lo será también en la nuestra. Será entonces cuando tendrá ella que decidirse finalmente si da ese paso al frente que tantos y tantos esperamos ansiosamente. ¿Que su decisión dependerá mucho de los resultados de las elecciones de noviembre? Sin duda. ¿Que aún así aún tendrá que considerar otras muchas cuestiones como si cuenta con suficiente financiación para lo que va a ser la campaña electoral más dura de la historia de Estados Unidos, si dispone de un equipo lo bastante sólido y aguerrido para afrontar cualquier cosa y seguro que todas muy desagradables que se les puedan ocurrir a los del otro bando y si el pueblo estadounidense realmente desea que dé ese paso? Sin duda también.

No hay muchos bloguistas palinistas fuera de Estados Unidos, la verdad sea dicha. De hecho, que escriban en español sólo conozco a uno: yo. Mi modesta contribución a la causa de Sarah Palin, que coincide con la causa de la libertad, es pues este blog que están ustedes leyendo. Un blog completamente casero y en algunos aspectos un poco chapucero incluso. En eso la culpa es mía por falta de más tiempo y más conocimientos para volcarlos en él. Pero aún así, me siento orgulloso de gozar de su atención, habiéndose mostrado siempre de lo más entusiastas con mi pequeña aventura, contagiándome ese entusiasmo a mí también, sobre todo en aquellos (afortunadamente pocos) momentos en que mi voluntad de seguir zozobraba. Así pues, vamos ahora a embarcarnos todos juntos en una gran aventura: no ya un blog, sino todo un libro. Con el objetivo de llegar a todo el mundo de habla hispana, dondequiera que haya un lector que comprenda nuestra hermosa lengua española, sin olvidarme de mis propios compatriotas, los españoles porque este libro es también y muy especialmente para ellos. Ciertamente no lo voy a escribir con la intención de hacer dinero. Y es que no lo haría aunque lo pretendiera. Ya sé que no va a ser ningún best-seller. Imagino que llegará a venderse, pero no en grandes cantidades, sobre todo si no logro que una editorial se interese por él y acabo decidiendo venderlo directamente a través del blog. Sin embargo, nada de eso le va a quitar ni un ápice de placer a la aventura en la que me he embarcado y de la que les iré dando cumplida cuenta regularmente para que puedan disfrutar de ella tanto como yo e incluso aconsejarme o animarme cuando me sienta atascado en algún punto especialmente difícil. De momento, creo que ya he concluido la etapa de documentación. Tengo la suficiente información (fiable por supuesto) como para empezar a escribir. Y a ello voy a ponerme lo antes posible. ¡Siento un miedo de empezar! Hasta que no tenga las primeras diez líneas escritas y las lea y las relea y vea que son buenas no creo que se me pase ese miedo. Pero también siento muchos deseos de empezar de una vez, qué quieren que les diga. Todo sea por Sarah Palin. Ella se merece toda nuestra ayuda. Y nosotros nos merecemos ser libres de una vez. Pues pongámonos manos a la obra: hay mucho que hacer todavía si queremos que nuestros hijos puedan vivir en una sociedad donde nadie les diga que se sienten y se callen.

A la carga pues.

P.D. Por cierto, he hecho algunos retoques en el índice que les ofrecí el otro día, el 23 de junio. Fundamentalmente, he reducido el número de capítulos porque algunos de ellos no tenían enjundia suficiente como para merecer uno. Finalmente, el plan de la obra queda como sigue:

AMERICA IS READY!
Sarah Palin y la revolución del sentido común en Estados Unidos

Introducción: 1776. Ya hubo una vez en que Estados Unidos tuvo que luchar por su libertad.

El sistema político en Estados Unidos

Los fundamentos del sistema: la Constitución y el Tribunal Supremo.
Un sistema bipartidista: el Partido Republicano y el Partido Demócrata.
Eligiendo a sus representantes: las primarias y el Electoral Day.
Ejerciendo el poder: pueblos y ciudades, condados y estados.
La cumbre del sistema: el presidente de Estados Unidos y el gobierno federal.

Sarah Palin, hija de pioneros

Creciendo en Alaska: la joven Sarah Heath.
Sarah Palin, alcaldesa de Wasilla.
Sarah Palin, los tiempos difíciles.
Sarah Palin, gobernadora de Alaska.

El salto a la política nacional

Las elecciones de 2008: el ticket McCain-Palin.
La desastrosa campaña electoral republicana.
Los resultados: ¿hubo “efecto Palin”?
La vuelta a Alaska de Sarah Palin.

El surgimiento de una nueva fuerza

Barack Obama: promesas y espectáculo.
Los primeros meses de la administración Obama.
La gran controversia de la reforma sanitaria.
La eclosión de los descontentos: el movimiento Tea Party.

El surgimiento de una nueva líder

La dimisión como gobernadora de Sarah Palin.
Del silencio a Facebook.
La primera prueba de fuerza: NY23.
La vuelta de Sarah Palin: Going Rogue y el Going Rogue Tour.

El surgimiento de una nueva alternativa

La primera señal: el triunfo de Scott Brown en Massachusetts.
Sarah Palin en la convención del movimiento Tea Party.
El silencioso trabajo del Sarah PAC.
La lucha por el alma del Partido Republicano: conservadores contra RINO.

El largo proceso de primarias

La importancia de las elecciones de 2010.
Nuevos líderes para una nueva revolución: los respaldos de Sarah Palin
Tres momentos cumbre: Bachmann, Fiorina y Haley.
El momento de la verdad: todo a punto para noviembre.
 
Las elecciones del midterm (borrador)

La campaña electoral.
Los resultados.
¿Hubo “efecto Palin” de nuevo?

Conclusión: ¿Palin 2012?

Tan sólo decirles que con respecto a los dos últimos apartados: “El largo proceso de primarias” y “Las elecciones del midterm”, no hay nada cerrado todavía. Esos dos apartados dependen aún de acontecimientos por suceder y mi intención es escribirlos entre finales de octubre y principios de noviembre por lo que es posible que sufran alguna que otra modificación. Por ejemplo, hasta ahora las figuras más relevantes a las que ha apoyado Sarah Palin y que han provocado mayor interés por parte de los medios de comunicación (dejando aparte a John McCain que, por razones obvias, no entra dentro de la intención de este capítulo aunque se hablará debidamente de él) han sido Michelle Bachmann en Minnesota, Carly Fiorina en California y Nikki Haley en South Carolina. Las tres merecen una atención especial. Pero bien podría darse alguna otra más en estos meses que quedan y si así fuera, muy posiblemente el título del capítulo cambiaría de “Tres momentos cumbre” a “Cuatro momentos cumbre” o “Cinco momentos cumbre” o los que fueran. Y lo mismo digo del último capítulo sobre las elecciones del midterm que ni siquiera tengo decidido el esquema todavía a la espera de lo que pueda suceder entonces.


Semanario Atlántico se convierte en Portal Atlántico

30/06/2010

 

Esta semana está resultando una semana nerviosa que diría Miguel Induráin. No es sólo que me haya liado la manta a la cabeza y haya decidido escribir America is ready!, ese libro sobre Sarah Palin que les he anunciado, sino que los amigos de Semanario Atlántico, donde suelo publicar, han cambiado totalmente de enfoque y ahora, en lugar de ser una revista donde los distintos colaboradores íbamos dejando nuestros artículos, pasa a convertirse en lo que se llama un “agregador de blogs”, relacionando los respectivos blogs de cada uno de nosotros con lo que eso supone de facilidad de acceso para todos ustedes y de mayor “visibilidad” (si es que se puede llamar así) para todos nosotros. La nueva página web se llama Portal Atlántico y, aunque todavía se trata de una versión beta (o sea, en fase de pruebas), promete y mucho.

Magnífica idea la de los amigos del viejo Semanario Atlántico, ahora ya Portal Atlántico. Los mejores autores (salvo yo, que todavía no sabe nadie muy bien cómo he podido colarme ahí) liberal-conservadores reunidos en una única página web permanentemente actualizada. ¡Ah, qué cosas tiene la técnica! Y eso que todavía no hace un año que nos embarcamos todos en esta apasionante aventura ideada por Alberto Acereda. ¡Lo que hemos corrido desde entonces! Y aún le faltan algunos retoques para quedar a punto de revista. Échenle un vistazo porque esta imagen que les ofrezco ya se ha quedado vieja.

Una de las consecuencias del nuevo enfoque de Portal Atlántico es que ya no tendré que preparar un artículo semanal expresamente para su publicación allí lo que, en cierta medida, ahora que empiezo a experimentar lo que puede llegar a suponer la preparación y posterior redacción de un libro, me viene como anillo al dedo. ¿Lo ven? Es una  señal. Dios quiere que escriba el libro y me facilita la faena. ¿Alguien tiene dudas todavía?

Sin embargo, el hombre (y yo especialmente) es un animal de costumbres y no puedo negar lo mucho que me divierto escribiendo estos artículos, así que continuaré haciéndolo. Incluso creo que son el tipo de artículo ideal para los domingos: breves, concisos pero sustanciosos y fáciles de leer. No lo sé todavía; la verdad es que el cambio de enfoque de Semanario Atlántico me ha cogido por sorpresa y aún tengo que acostumbrarme a él. ¡Ay, si ya les digo yo que soy de hábitos ordenados y en cuanto me cambian de sitio un papel de encima de la mesa y me pierdo! Cosas de la edad, imagino.

En cuanto a lo del libro, prometí tenerles informados y las promesas están para cumplirlas, ¿no? (si me leyera un político, ahora mismo estaría en el suelo, retorciéndose de risa). Acabo de empezar prácticamente y el plan es ir documentando adecuadamente cada uno de los capítulos antes de empezar a escribir, algo que pretendo hacer durante este mes de agosto que tendré vacaciones y estaré más tranquilo. He empezado con el Sarah PAC, que ya está listo, y acabó de terminar con el discurso de Sarah Palin en Nashville durante la convención nacional del Tea Party. Y sigo avanzando. La parte de generalidades sobre la política estadounidense es una cosa que ya tenía preparada hace mucho tiempo, de cuando empecé a interesarme por la política estadounidense y comprendí que tenía que saber de qué hablaba antes siquiera de abrir la boca. Y por lo que se refiere a la biografía de Sarah Palin, pues mis propias entradas me sirven muy bien para ello, combinado con el relato que hace la propia Sarah en su autobiografía Going Rogue. O sea, que vamos bien, acumulando datos y más datos y temiéndome alguna que otra vez si no me habré metido en un fregado superior a mis fuerzas, pero es sólo un momento de duda y pronto recupero la confianza. Mi amiga Marta me dice que yo sólo soy feliz en el mundo de Sarah y ciertamente tiene toda la razón. Ojalá pudiera quedarme en él para siempre y no tener que volver a la realidad de mi jefe gritón, un coche siempre averiado y la imposibilidad de que me salga bien una paella siquiera por casualidad.

Y para terminar, les dejo con el que iba a ser el artículo de esta semana en Semanario Atlántico y que no ha llegado a tiempo de ser publicado. Confío en que les guste. Ya les digo que me lo paso pipa escribiéndolos.

EL “NUEVO FEMINISMO” DE LOS PALIN

Uno recuerda hace muchos años, en 1992, la campaña electoral en Estados Unidos, la primera a la que le presté cierta atención. Por un lado, estaba el aburrido republicano George H. W. Bush, reciente vencedor de la Guerra del Golfo pero indigno de toda confianza después de aquello que dijera en su momento de “read my lips: no more taxes” (leedme los labios: no más impuestos), no siendo capaz luego de hacer honor a su palabra. Por el otro, estaba el simpático demócrata Bill Clinton, cuya mujer, Hilary, resultaba una personalidad tan o más atractiva que la suya y que dio lugar a ese divertido lema que decía: “Vota por el marido de Hilary”. Luego se vio que la tal Hilary tenía mucho cuento y que su marido valía dos pesetas, pero en aquel entonces eran la pareja más interesante de Estados Unidos y juntos parecían destinados a revivir los tiempos dorados de J.F.K.

Finalmente, Bush recibió el castigo que se merecía y los Clinton entraron en la Casa Blanca, la primera vez en toda la historia en que las elecciones parecía que las habían ganado un matrimonio y no sólo él, que era el candidato. Y es que el historial de Hilary, que hasta entonces había mantenido su apellido, Rodham, no adoptando el de su marido como es tradicional en Estados Unidos, así como su experiencia como abogada, prometían el inicio de una nueva era dentro del movimiento feminista caracterizada por el inicio de la cuenta atrás para la llegada por fin de una mujer a la Casa Blanca, pero no como consorte sino como titular del cargo de presidente: quedaban ocho años, justo los que tardaría Bill en ceder el paso a Hilary.

Así pues, Hilary se convirtió en el modelo de toda mujer estadounidense (demócrata por supuesto porque a las conservadoras maldita la gracia que les hacía). Luego, según fue pasando el tiempo, llegaron las decepciones para ella, empezando por la metedura de pata del Hilarycare hasta la humillación final que, para más inri, le infligió su propio marido cuando estalló el escándalo de Monica Lewinsky y Hilary tuvo que tragarse sus palabras anteriores de que ella no iba a ser nunca “una Tammy Wynette cualquiera” y que eso de “stand by your man” (quédate al lado de tu hombre) no iba con ella. Al final, no sólo se quedó a su lado sino que lo hizo de tal manera que causaba casi sonrojo verlo por lo muy claro que estaba que lo hacía exclusivamente por interés político. Pese a sus rijosidades, Bill era alguien demasiado importante dentro del Partido Demócrata como para perder su apoyo, sobre todo cuando una pretende ser senadora y tiene en mente una futura candidatura presidencial.

Transcurrieron los años y los Clinton salieron de la Casa Blanca con más pena que gloria y los estadounidenses escogieron a George W. Bush como su sucesor en lugar de a Hilary, quien visto que no era el mejor momento para saltar a la palestra, prefirió un cómodo escaño en el Senado para pasar su purgatorio a la espera de que llegara su oportunidad en 2008, algo en lo que coincidían con ella las feministas, convencidas de que iba a ser ella la primera mujer presidente de Estados Unidos, culminando así todas sus aspiraciones.

Llegó 2008 y Hilary se presentó pues como candidata a la nominación y parecía tenerlo todo a su favor, salvo dos cosas que nunca se hubiera imaginado que iban a sucederle a ella: la primera, que sería un hombre, Barack Obama, y demócrata además, quien empleara en su contra todas las tretas sucias que ya se imaginaba que iban a utilizar por el mero hecho de ser mujer; y segundo, que sería una mujer, Sarah Palin, y republicana además, quien despertaría la admiración de la mayoría de las mujeres de Estados Unidos.

Hilary no logró superar esos dos obstáculos: Obama se demostró demasiado hábil en el juego sucio y tenía además la ventaja añadida de estar dispuesto a jugar la carta racial contra la carta feminista y hacerla valer. En cuanto a Palin, ya hemos visto hasta dónde ha llegado. No sólo ha sobrevivido a una candidatura electoral fracasada, sino también a la más repulsiva campaña de acoso que se pueda uno imaginar. Y lo ha hecho siempre con una sonrisa en los labios.

En definitiva, las feministas quedaron bien chasqueadas. Y ahora están enfurecidas además porque resulta que es Palin quien está convirtiéndose en la gran esperanza de las mujeres de Estados Unidos, hasta el punto de que ya se habla de una nueva era dentro del movimiento feminista, una era que arrumbará con los postulados izquierdistas que habían definido hasta entonces ese movimiento para adoptar otros en los que la mujer deja de ser vista como un mero “objeto” con el que hacer política para ser un “sujeto” que hace política. Pues claro que la vieja guardia feminista está que se sube por las paredes. ¿Cómo iban a estar si no? Y es por eso que llevan meses descargando todo su veneno sobre Palin, a quien han acusado de ser “anti-feminista” y hasta de estar “en contra de las mujeres”, acusaciones a las que ésta ha replicado sencillamente no diciendo nada, sonriendo encantadoramente y cogiendo a su pequeño Trig en brazos para darle su papilla antes de salir al escenario a pronunciar un discurso en cualquier lugar de Estados Unidos.

¿Qué es lo que odian tanto las feministas de izquierdas de Palin que las iguala con unas fanáticas religiosas ansiosas por quemar en la hoguera a una hereje? ¿Es la historia de su vida? ¿Son sus logros profesionales? ¿Es su firme voluntad de ser ella y nadie más que ella quien tome sus propias decisiones? Indudablemente, Palin representa lo contrario que esas feministas llevan predicando durante tanto tiempo: que una mujer puede sentirse realizada teniendo un marido y una familia sin tener por ello que renunciar a una carrera profesional o, si ése es su deseo, tomando la elección de ser un ama de casa volcada completamente en su familia.

Palin es la demostración irrefutable de que las feministas están equivocadas… y ellas lo saben. Y por eso la odian con esa pasión. Después de tantos y tantos años pretendiendo que las mujeres se “masculinizasen”, ahora viene una de Alaska, el estado más machista de Estados Unidos, y resulta que no sólo es joven, atractiva e inteligente (aunque esto último se niegan en redondo a reconocerlo), sino que encima está casada con su novio del instituto (¡no se ha divorciado!), tiene cinco hijos (¡ni que fuera un conejo!), uno de los cuales padece síndrome de Down y ella lo sabía antes de dar a luz (¡y no quiso abortar!), tiene una gran familia llena de hermanos, tíos, sobrinos y primos que se apoyan infatigablemente unos a otros (¡no tiene a una inmigrante contratada como canguro!) y lo que es peor, todo eso no le ha impedido desarrollar una exitosa carrera política que ninguna de esas feministas podría llegar a soñar siquiera para ella misma. Y encima su marido es un hombre sin asomo de afeminamiento que no sólo ha apoyado siempre a su esposa en todas sus decisiones sino que lo ha hecho sin sentir la más mínima envidia, discretamente, sin pretender ocupar el centro del escenario (algo a lo que el Clinton es incapaz de resistirse y si no que se lo pregunten a la Clinton) y que no tiene el más mínimo reparo en quedarse en casa y ocuparse de sus hijos al igual que ella, quien en algunos momentos de su vida ha sido meramente un ama de casa y no se avergüenza en absoluto de ello.

Mucho se está hablando últimamente por ahí acerca de si Palin está redefiniendo el concepto de feminismo, pero en mi opinión hay una inexactitud en esa pretensión: es cierto que lo está redefiniendo, devolviéndole precisamente esa parte de humanidad que había perdido cuando el feminismo lo único que pretendía era ocupar puestos de poder en la vida pública a costa de lo que fuera, incluso de la vida privada de sus militantes, pero no es Sarah Palin quien lo está haciendo exclusivamente sino los Palin, ella y Todd. Que nadie dé de lado a quien tan importante es para Sarah  y sin cuyo firme apoyo es seguro que Sarah no hubiera llegado adonde lo ha hecho. Muchas mujeres admiran a Sarah por lo que es y lo que representa, pero al admirarla ninguna de ellas puede dejar de prestar atención a Todd, siempre tan callado, siempre tan silencioso, pero siempre tan efectivo, ya sea para ocuparse de los niños mientras ella redacta su próximo discurso como para levantar una valla para evitar el espionaje de un vecino.

En el matrimonio de los Palin más de una mujer estadounidense se ve reflejada: dos jóvenes que se enamoraron, se casaron, tuvieron hijos y los consideraron una bendición de Dios y no una carga, pasaron por momentos mejores y peores, prosperaron, levantaron una familia y ahora, ya asentados, cuando echan la mirada atrás y recuerdan, no pueden dejar de sentirse orgullosos de ser simplemente una buena familia americana más con motivos para contemplar el futuro con optimismo. Igual que Sarah y Todd. Igual que millones de matrimonios estadounidenses para quienes el único techo que les interesa es el de su propia casa, que no es de cristal y que no tienen la más mínima intención de romper. Y cuidado con quien pretenda hacerlo y dejarles a la intemperie. La Segunda Enmienda es una cosa que uno se toma muy en serio cuando tiene la responsabilidad de unos hijos. Avisados quedan. Si hasta el Tribunal Supremo lo ha tenido que reconocer finalmente.

Hasta la próxima, amigos. Volveré lo antes posible.


VAMOS A ESCRIBIR UN LIBRO, TRALARÁ…

24/06/2010

 

La entrada de hoy es una de esas que podríamos llamar “de asuntos internos”. Ya saben lo mucho que me gusta el consultarles las decisiones que voy tomando sobre el derrotero de este su blog, para conocer su opinión. Y es que un blog es tanto cosa de su autor como de sus lectores. Al principio de mi andadura, pensaba que tanto daba si me leían como si no y que poco me importaría el conocer las opiniones de quienes me leyeran; con el tiempo, me he dado cuenta de que no es así en absoluto. Al final, uno comprende que sí que importa si te leen o no y lo que opina la gente que lo hace. Y es que como decía tan acertadamente John Donne, nadie es una isla en sí mismo y cuando doblan las campanas, también doblan por ti.

Una nueva propuesta para nuestra palinseta, ¿recuerdan? Pónganse una con este lema y verán como todos les miran… con la más absoluta ignorancia acerca de quién es esa tal Sarah Palin. ¿Es una modelo? ¿Es una actriz? ¿Está buena? Si acaso, algún progre de esos que se las dan de enteraos se les acercará en la playa y les llamará “facha”. No se priven; sacúdanle con el palo de la sombrilla y traten de acertarle en la cocorota que es donde más duele.

Y otra propuesta. De nuevo les aconsejo que no se corten y a la que venga alguien a acusarles de haber provocado el desastre del Golfo de México, atícenle fuerte. Tal vez con el golpe recupere la razón y el sentido común y acaben teniendo un amigo para toda la vida. Si ése es el caso, regálenle otra camiseta igual, ¿vale?

Nadie a estas alturas puede tener dudas de lo mucho que me gusta escribir. Y si encima es sobre Sarah Palin, más aún. Cuando empecé este blog, allá en el mes de marzo del año pasado, mi intención era combinar dos de mis pasiones, la escritura (sin redactor-jefe que me limitara el espacio de mis artículos) y Sarah Palin (sin tener que disimular mi admiración por ella). Luego, según fue avanzando el tiempo, me encontré con la sorpresa de que había gente que había descubierto mi blog, me leía y hasta les gustaba lo que escribía. Todavía me hago cruces de ello, pueden creerme. Fue durante el verano cuando Alberto Acereda, el que ahora es mi director en Semanario Atlántico (bendito sea su nombre), escribió un artículo sobre Sarah Palin en Libertad Digital y en él nos citaba tanto a Rillot como a mí como autores de sendos blogs palinistas en español, los únicos de los que tengo noticias hasta ahora, recomendándonos. El susto que me llevé cuando vi como las estadísticas de mi blog se disparaban hasta el infinito y más allá a raíz de esa cita ya se lo pueden imaginar ustedes. Durante esa semana, mis lectores se multiplicaron por cincuenta. ¡Vaya compromiso! Y yo estaba de vacaciones, sin escribir nada y haciendo reformas en el blog.

Entre las personas que me escribieron durante esos maravillosos días en que me sentí en la cima del mundo estaba un editor quien me comentó que le gustaría conocerme y hablar conmigo de cara a futuros proyectos juntos. Me pareció de perlas y en septiembre quedé con él para comer y hablar sobre muchos temas, pero siempre volviendo a Sarah Palin. No concretamos nada, pero quedamos en seguir en contacto. Finalmente, en febrero de este año, acabé de perfilar una idea que me llevaba rondando por la cabeza desde entonces: un libro sobre Sarah Palin y lo que supone para Estados Unidos la revolución que está liderando. Le mandé el proyecto y prometió estudiarlo y responderme lo antes posible aunque ya me advirtió entonces que iba a ser difícil que prosperara porque en España los libros sobre política internacional no venden y de eso él sabe más que nadie.

Mi ilusión era que finalmente se arriesgaran conmigo y que yo pudiera darles una sorpresa a todos ustedes con una entrada titulada precisamente como la de hoy: “Vamos a escribir un libro, tralará”. Sin embargo, entre la crisis, la dichosa crisis que se nos llevará a todos por delante menos a ZP, y el analfabetismo funcional de la mayor parte de los españoles, hace apenas un mes que recibí finalmente la respuesta: no se atrevían. No les niego que me llevé un buen chasco y así se lo estuve comentando a Marta, una de mis pocas amigas que conocen mi doble personalidad de agitador de masas, y ella me respondió entonces lo que parecía obvia: “¿Y por qué no lo escribes igualmente y te lo publicas tú?”. Al principio, me pareció una idea harto peregrina, pero según han ido pasando los días, cada vez me atraía más y finalmente he llegado a la conclusión de que Dios nos habla de muchas maneras, pero que somos nosotros los que elegimos si le escuchamos o no. Para mí, era Dios quien hablaba por boca de Marta y me estaba diciendo lo que debía hacer. Si la editorial no se arriesga a publicarme, me publicaré yo solo. Es cierto que ahora existen muchas posibilidades a ese respecto, sin ser demasiado onerosas y sin tener que pasar por mil y una penalidades.

Por tanto, he tomado mi decisión y este mismo mes que viene voy a empezar a los trabajos preparatorios de recopilación de documentación (aunque la mayor parte ya la tengo a mi disposición en mi propio blog) para en agosto, durante esas largas tardes de calor, granizados de limón y los pies metidos en una palangana de agua helada, iniciar su redacción. Además, como quiera que en agosto haré vacaciones en mi blog, será una buena manera de no perder la costumbre, no vaya a ser que se me olvide la mecanografía, ja, ja, ja.

Mi intención es que el libro pueda estar listo para lo que sea, bien su publicación, bien su venta on-line (¿como e-book?), a principios de diciembre, incorporando los resultados de las elecciones de noviembre en Estados Unidos. Y es que la verdad es que mi intención no es escribir sólo un libro, sino dos: el primero, éste que tengo ya a punto de caramelo, sobre Sarah Palin y su conversión en una alternativa real para Estados Unidos; el segundo, que cuento con que aparezca de una manera u otra en enero de 2012, versará sobre el camino de Sarah Palin hasta la Casa Blanca, consecuencia inevitable de todo lo que relataré en el primero. Cuando las editoriales vean el éxito del primero, correrán a suplicarme que les deje publicar el segundo, pero yo entonces me pondré farruco y les diré que tururú y que a buenas horas mangas verdes y que si te he visto, no me acuerdo y aún más cosas que les pondrán los pelos de punta y les harán echarse suplicantes a mis pies rogándome cien páginas mías siquiera para llevarse a las imprentas… Ja, ja, ja, es broma. No se lo crean que yo tampoco lo hago.

Lo que sí me creo es que voy a escribir el libro. Poco a poco, aprovechando todos los ratos libres de que disponga y alguno que le pueda robar al negrero de mi jefe, sin  agobiarme. Luego, cuando lo tenga escrito, ya veremos cómo lo hago para ponerlo a disposición del público (con especial atención a ustedes, mis queridos comentaristas), aunque lo más fácil será que acabe vendiéndolo on-line desde mi blog. Ya lo veremos; de momento, tengo que tener algo escrito. Cuando lo tenga, ya pensaremos algo.

Sobre el tono del libro, evidentemente no será tan festivo como lo son mis entradas en este blog, sino que se parecerá mucho más a los artículos que publico en Semanario Atlántico. Mi intención es que el libro no sea precisamente académico, si es que se puede decir así, pero sí lo bastante serio como para ser citado en cualquier momento por quien lo necesite, lo que no obstará para que los progres se lleven más de un puyazo en sus páginas.

Y en cuanto al contenido concreto, aquí tienen el índice (aún provisional, pero estoy bastante seguro de que será muy parecido al definitivo), un índice sobre el que quería consultarles a ustedes: ¿creen que está bien?, ¿creen que falta algo?, ¿creen que sobra algo? No tengan ningún reparo en hacerme saber su opinión porque ya saben que si se la pido es porque me interesa conocerla. En principio, voy a retratar a Sarah Palin centrándome en tres aspectos suyos: su innata alegría de vivir, su ferviente fe en Dios y su apasionada voluntad de servir a los demás, que creo que son las tres cualidades que mejor la definen como persona y, en consecuencia, como política.

Y aquí está el índice de marras:

AMERICA IS READY!
Sarah Palin y la revolución del sentido común en Estados Unidos

Introducción: 1776. Ya hubo una vez en que Estados Unidos tuvo que luchar por su independencia.

El sistema político en Estados Unidos

  • Los fundamentos del sistema: la Constitución y el Tribunal Supremo.
  • Un sistema bipartidista: el Partido Republicano y el Partido Demócrata.
  • Eligiendo a sus representantes: caucuses, primarias y el Electoral Day.
  • Ejerciendo el poder: condados, estados y el gobierno federal.
  • La cumbre del sistema: el presidente de Estados Unidos.

Sarah Palin, hija de pioneros

  • Alaska, el 49º estado de la Unión.
  • La joven Sarah Heath.
  • Sarah Palin, alcaldesa de Wasilla.
  • Sarah Palin, comisionada de Energía.
  • Sarah Palin, gobernadora de Alaska.

El salto a la política nacional

  • El desastroso segundo mandato de George W. Bush.
  • McCain-Palin, el ticket de 2008.
  • La campaña electoral.
  • Los resultados: ¿hubo “efecto Palin”?
  • La vuelta a Alaska de Sarah Palin.

El surgimiento de una nueva fuerza

  • Obama: promesas y espectáculo.
  • Los primeros meses de la administración Obama.
  • La controversia de la reforma sanitaria.
  • La eclosión de los descontentos: el movimiento Tea Party.
  • El Partido Republicano cogido a contrapié.

El surgimiento de una nueva líder

  • La dimisión como gobernadora de Sarah Palin.
  • Del silencio a Facebook.
  • La primera prueba de fuerza: NY23.
  • Going Rogue.
  • La vuelta de Sarah Palin: el Going Rogue Tour.

El surgimiento de una nueva alternativa

  • La primera señal: el increíble triunfo de Scott Brown en Massachusetts.
  • La convención del movimiento Tea Party en Nashville.
  • La marca de la casa: common sense conservatives.
  • El silencioso trabajo del SarahPAC.
  • Sarah Palin recorre Estados Unidos.

Las primarias republicanas

  • La lucha por el alma del GOP: conservadores contra RINO.
  • Nuevos líderes para una nueva revolución.
  • Los resultados de las primarias: de Illinois (febrero) a Oklahoma (julio).
  • Los resultados de las primarias: de Kansas (agosto) a Louisiana (octubre).

Las elecciones del midtern

  • La importancia de las elecciones de 2010.
  • La campaña electoral.
  • Los resultados de las elecciones.
  • ¿Hubo “efecto Palin” de nuevo?

Conclusión: ¿Palin 2012?

Como pueden ver es ambicioso. Pero confío en mis fuerzas y creo que podré desarrollarlo adecuadamente. Calculo un libro de alrededor de unas 250 páginas, manejable y fácil de leer. No será exhaustivo, pero sí contendrá toda la información que pueda necesitar alguien que quiera saber quién es Sarah Palin y qué representa. Creo que será el primer libro en español sobre ella también. Igual hasta se entera y me pide un ejemplar firmado y todo… ¡Ah, qué susto me llevaría! ¿Se lo imaginan? ¿Yo, pobrecito de mí, firmándole un libro a Sarah? ¡Quita, quita, tentaciones del demonio! Dejo ya de escribir porque empiezo a decir tonterías.

Hasta el domingo que viene. Y no se olviden de darme su opinión, ¿eh? Se lo agradeceré mucho.

P.D. Y sobre el prólogo no les he dicho nada, pero ya está apalabrado y estoy seguro de que les hará mucha ilusión quien lo va a escribir. Pero sobre eso me callo. Es la única sorpresa que me reservo.