Escribiendo America is ready! (V) – Diario de una gran aventura

16/01/2011

 

Ya tenemos nuevo chairman del Partido Republicano, Reince Priebus (con ese nombre parece salido de Star Trek). Después del desastre que ha supuesto el mandato de Michael Steele, en quien tantas esperanzas habíamos depositado, vamos a ver qué rumbo toma la nueva dirección. Reconozco que no tengo apenas referencias sobre este hombre y que estoy recopilando información para poder darles una opinión. Recordemos que se trata ni más ni menos que de la persona que regirá los destinos del Partido Republicano durante el período crucial de las primarias y las elecciones presidenciales de 2012, lo cual le otorga una relevancia indiscutible. ¿Será un hombre del establishment empeñado en convertir el GOP en un Partido Demócrata bis con la esperanza de que así le dejen las migajas o, por el contrario, será un hombre de principios y reconocerá que el único camino viable para que el partido no acabe desapareciendo es el de recuperar su ideario conservador tradicional, apoyar las reivindicaciones del movimiento Tea Party y, sobre todo, dar cancha a su mayor (y único) activo, Sarah Palin? No tardaremos en saberlo.

El tal Priebus. A ver qué les puedo decir sobre él. De momento que es joven, muy joven; nació en 1972. ¡Es más joven que yo! Maldita sea, ya casi todo el mundo es más joven que yo… Me empiezo a sentir viejo.

Hacía tiempo que no les escribía contándoles cómo me va con mi libro, America is Ready! Pues aquí estamos. El libro va bien; estoy revisando la versión definitiva, algo que acabo de empezar a hacer esta misma semana. Después de la revisión, le pasaré el manuscrito a mi amiga L. para que me lo corrija y se ría un buen rato contando la de veces que he puesto “como quiera que” (y tachándomelos) y, dicho y hecho, ya estará a punto.

Nuestro buen amigo Santi me comentaba el otro día que había escuchado a una persona en un programa de radio de es.radio explicar cómo se había autoeditado él mismo su libro gracias a Bubok. No descarto hacerlo yo también, sobre todo porque entiendo que de esta manera podrá llegar a más personas y, especialmente, hacerlo en forma de libro, libro. Distribuirlo en forma de archivo PDF desde mi propio blog es bastante chapucero, lo reconozco. De cualquier manera, aún no lo tengo decidido del todo, pero de lo que sí pueden estar ustedes convencidos es de que yo no ganaré ni un solo euro con todo esto. No sé muy bien todavía cómo funciona lo de Bubok, pero mi deseo es el de poner como precio de venta al público, descontando el coste de la edición, cero euros. Veré si lo puedo hacer. Imagino que sí.

¿El motivo de ello? Muy sencillo: primero, que nadie podrá decir nunca que yo me aprovecho de Sarah Palin para hacer dinero (la izquierda jamás entenderá eso, lo cual me complace doblemente). Lo mío es una cuestión de principios y con los principios no se negocia. Apoyo a Sarah Palin porque creo en ella y creo que es la última esperanza que nos queda a la gente de bien antes de hundirnos definitivamente en el abismo de lo que Tocqueville llamó tan acertadamente el “despotismo democrático”: la esclavitud votada por los propios esclavos, felices de serlo, convertidos ya para siempre en meras máquinas a las que se proporciona panem et circenses con tal de que no piensen nunca más; niños caprichosos y consentidos en cuerpos de hombre, ignorantes de lo que significa la libertad, pero que aunque lo supieran, tanto daría porque les asustaría tanto la idea que suplicarían con lágrimas en los ojos a sus tiranos que se la evitaran.

¿El segundo motivo? Bueno, es un poco perverso, pero se lo cuento: después de haber sido rechazado o no haber recibido siquiera una contestación por parte de muchas editoriales, me agrada la idea de que sobre mayo o junio Sarah Palin anuncie su candidatura a la presidencia de los Estados Unidos, las editoriales pierdan el culo buscando un libro sobre ella que lanzar al mercado y… ¡se encuentren con que ya existe uno y encima regalado! “Mi gozo en un pozo”, pensará el editor maleducado; “¿y ahora cómo vendo yo un libro sobre ella cuando la gente puede tener otro gratis? ¡Maldito sea el Bob ese de las narices! Tendría que haberle escuchado cuando me lo propuso y no haberle dicho que la Palin era una facha rematada”. Je, je, je, por ahí van mis pensamientos. La venganza se sirve fría, ya lo saben.

Bien, al tajo. El libro, tal y como les digo, ya está redactado y lo estoy repasando atentamente. Finalmente, éste es su índice (no se fíen, ha cambiado respecto de la última vez que se lo presenté):

AMERICA IS READY!
Sarah Palin y la revolución del sentido común en los Estados Unidos

INTRODUCCIÓN
¿Por qué Sarah Palin?

EL NACIMIENTO DE LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA
1776. El año en que todo cambió en América.
Una independencia que ganar: de trece colonias a trece estados.
Una nación que construir: de trece estados a una Unión.

EL SISTEMA POLÍTICO DE LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA
La piedra fundamental: la Constitución.
Un sistema bipartidista.
Elaborando las leyes: el Congreso.
Aplicando las leyes: el Presidente.
Velando por las leyes: el Tribunal Supremo.
El otro platillo de la balanza: estados, condados, townships y demás.

SARAH PALIN, HIJA DE PIONEROS
Crecer en Alaska: la joven Sarah.
Sarah Palin, alcaldesa de Wasilla.
Sarah Palin, gobernadora de Alaska.

EL SALTO A LA POLÍTICA NACIONAL
Después de George W. Bush: las primarias republicanas de 2008.
Buscando vicepresidente: el ticket McCain-Palin.
La campaña electoral republicana: un esfuerzo condenado al fracaso.

LA DURA VUELTA A CASA
El regreso a Alaska: la “nueva normalidad”.
“Avanzando en otra dirección”: la dimisión de Sarah Palin.
¿Preparando el futuro? SarahPAC empieza a trabajar.

EL NACIMIENTO DE UNA NUEVA FUERZA
Barack Obama: el rival que pudo con Hillary Clinton.
Los primeros cien días de la administración Obama.
La eclosión de los descontentos: el Tea Party.

EL NACIMIENTO DE UNA NUEVA LÍDER
Un nuevo papel que jugar: Facebook y la reforma de la sanidad.
Un viaje a Hong Kong y la nueva marca de la casa: common sense conservatives.
Going Rogue: los estadounidenses descubren por fin a Sarah Palin.

EL NACIMIENTO DE UNA NUEVA ALTERNATIVA
La primera prueba de fuerza: NY-23.
La sorpresa de Scott Brown en Massachussetts.
Una fuerza encuentra a su líder: Sarah Palin y la Tea Party Convention.

LAS ELECCIONES DEL MIDTERM
El dilema del Partido Republicano: ¿volver a los principios o “moverse al centro”?
Sarah Palin toma partido: sus candidatos en las primarias.
Los resultados de noviembre: ¿los Estados Unidos vuelven a ser conservadores?

CONCLUSIÓN: Lo que queda hasta 2012.

ANEXOS
I. La Declaración de Independencia.
II. La Constitución de los Estados Unidos de América.
III. Estados de los Estados Unidos de América.
IV. Presidentes de los Estados Unidos de América.
V. Votos electorales por estado.
VI. Lista de primarias y caucuses celebradas en 2008.
VII. Resultados de las elecciones presidenciales de 2008.
VIII. Lista de ethics complaints presentadas contra Sarah Palin.
IX. Fechas y localidades del Going Rogue Tour.
X. Candidatos respaldados por Sarah Palin en las elecciones del midterm de 2010.

Y como quiera que el movimiento se demuestra andando, ahí tienen una primicia: el primer capítulo de la primera parte, “1776. El año en que todo cambió en América”. Confío en que les resulte interesante de leer. Tengan en cuenta de que no se trata de una obra erudita ni un manual de historia. Es simplemente un libro sobre Sarah Palin y no va a tener bibliografía, índice onomástico ni demás, más que nada para aligerarlo y hacerlo lo más asequible posible para todos. ¿Y quién sabe? A lo mejor hasta tengo la ocasión de firmárselo personalmente y todo. ¿Cuándo Sarah venga a España este año? ¡Prometido! ¡Palabra de Palin!

EL NACIMIENTO DE LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA

1776. El año en que todo cambió en América

Uno de los sucesos más llamativos acaecidos durante un siglo, el XVIII, fecundo en sucesos de tal índole fue sin duda la independencia de los Estados Unidos de América. Una independencia arrancada por la fuerza de las armas de manos de Gran Bretaña, que era entonces sin lugar a dudas la mayor potencia del momento, tanto política como económicamente. Pero si eso sólo ya es sorprendente, aún lo hace más llamativo el hecho de que la mayoría de los colonos americanos no pretendieran en absoluto la independencia, sino simplemente que se les reconocieran sus derechos como súbditos británicos nacidos libres, unos derechos que estimaban que habían sido pisoteados por la metrópoli. Fue la torpeza del entonces monarca británico, Jorge III (1738-1820), y de sus sucesivos primeros ministros a la hora de encauzar la crisis, lo que provocó en última instancia una independencia que, por no desearla, no la deseaba ni tan siquiera alguien tan trascendental para la futura historia de los Estados Unidos como lo era Thomas Jefferson (1743-1826) quien, en una fecha tan tardía como la del 29 de noviembre de 1775, se pronunciaba en tal sentido en una carta dirigida a John Randolph, un amigo suyo firme partidario del rey:

Créame, estimado Señor: no hay en todo el imperio Británico un hombre que ame más cordialmente una unión con Gran Bretaña que yo. Pero, por el Dios que me creó, dejaré de existir antes que ceder a una relación en tales términos como los que propone el Parlamento Británico; y con esto, creo que expreso los sentimientos de América.

Paradójicamente, fue la victoria británica en la Guerra de los Siete Años (1756-1763) la causa de todo este embrollo. Triunfante contra su gran rival, Francia, a quien por la paz de París firmada el 10 de febrero de 1763 le arrebataba todos sus territorios en América situados al norte del río Mississippi (con la excepción del territorio de Luisiana, situado al sur, que se entregaba en cambio a España como compensación por la pérdida por parte de ésta de Florida), la gloria de su victoria no podía ocultar el hecho de que después de siete años de guerra por tres continentes diferentes: Europa, Asia y América, Gran Bretaña estaba casi arruinada. Y para enjugar sus deudas y reflotar su economía, el rey y el parlamento británicos decidieron que los colonos costearan una parte de los gastos, sobre todo a la vista de que era a ellos a quienes había más había beneficiado el resultado de la guerra en su continente, ya que, libres del obstáculo que suponían hasta entonces los franceses, habían podido iniciar su expansión hacia el Oeste, superando los montes Apalaches y llegando hasta los ríos Ohio y Mississippi.

El primer intento llegó con la Stamp Act (Ley del Timbre) de 1765, que gravaba toda clase de documentos e impresos (libros, periódicos, etc.) y que provocó tales protestas por parte de los colonos que el parlamento británico tuvo que derogarla al año siguiente. El segundo, llegó con las llamadas Townshend Acts (Leyes Townshend) de 1767, un conjunto de leyes conocidas así por el nombre del ministro británico responsable de su redacción, de las cuales la más odiada fue sin duda la Revenue Act (Ley de Ingresos), que pretendía lo mismo que la anterior Stamp Act, pero ahora gravando una larga serie de artículos de consumo diario (cristal, papeles, pinturas, té, etc.). La reacción en las colonias fue aún peor que dos años antes porque en esta ocasión a las protestas se sumó un efectivo boicot a todos los productos británicos. Tres años después, el parlamento británico dio finalmente su brazo a torcer y derogó las Townshend Acts, aunque con la salvedad de un misérrimo impuesto sobre el té mantenido única y exclusivamente con la intención de dejar claro a los colonos quién mandaba allí y evitar que se arrogaran la victoria por más que resultara incluso antieconómico para la metrópoli, puesto que el coste de recaudarlo superaba con creces el importe recaudado. Sin embargo, los colonos no se conformaron y el conflicto continuó, agravándose de tal manera incluso que pronto se produjeron las primeras muertes, las de cinco colonos, en lo que se conoce como la Boston Massacre (Matanza de Boston), producida el 5 de marzo de 1770.

Y es que no se trataba de que los colonos se negasen a contribuir al sostenimiento del imperio británico, que no se negaban porque estaban acostumbrados a pagar regularmente contribuciones en tal sentido y lo hacían sin mayores problemas. Pero contribuciones, no impuestos. Los impuestos los consideraban abusivos, un mero intento de explotar a las colonias y mucho más cuando la metrópoli se los imponía sin antes escuchar siquiera su opinión, siguiendo un principio al que el jurista James Otis (1702-1778) dio forma de manera tajante: “No taxation without representation” (“Ninguna imposición fiscal sin representación parlamentaria”). Además, pensaban los colonos, si cedían ahora en esto, ¿quién les aseguraba que lo siguiente no fuera que la metrópoli les despojara directamente de sus propiedades? Una exageración, sin duda, pero un temor que flotaba en el ambiente.

El resultado de la unánime negativa de los colonos a pagar esos impuestos considerados injustos y de la firme voluntad del rey y del parlamento británicos en hacer cumplir su voluntad, repetida a lo largo de los siguientes años, condujo a una situación en la que los disturbios se sucedieron unos a otros y del Boston Tea Party del 16 de diciembre de 1773 a las denominadas Intolerable o Coercive Acts (Leyes Intolerables o Coactivas) contra la colonia de Massachusetts de marzo y abril de 1774 y a los primeros enfrentamientos armados producidos en Lexington y Concord en abril de 1775 y Bunker Hill en junio de 1775, transcurren apenas dos años. Pero dos años en los que se gesta una guerra que nadie en América quería, tal y como el Primer Congreso Continental, compuesto por representantes de casi todas las colonias(1) (tan solo Georgia dejó de asistir) y reunido en Filadelfia entre septiembre y octubre de 1774, reconoció al restringir la disputa al mero hecho de que no podían tolerar que el parlamento británico pretendiera imponerles impuestos arbitrarios con lo que eso suponía de amenaza a sus libertades. Así pues, mantenían su postura, pero estaban dispuestos a llegar a un acuerdo, lo que bien podría haber sucedido si no hubiera sido por la obstinación del monarca y el parlamento británicos. La situación no dejó pues de empeorar, lo que llevó a la constitución del Segundo Congreso Continental en mayo de 1775 (ahora sí con la presencia de los representantes de Georgia, pero no antes de septiembre), que anunció la creación de un ejército propio y el nombramiento de George Washington (1732-1799) como su comandante en jefe, pero también la redacción de una petición formal de paz, la Olive Branch Petition (Petición de la Rama de Olivo) firmada el 8 de julio y enviada al rey. En ella, se reafirmaba la lealtad de las colonias, se suplicaba su protección contra las exacciones del parlamento y se le rogaban algunas concesiones que pudieran poner fin al conflicto.

¿Cuándo se volvió finalmente irresoluble por medios pacíficos el conflicto? En agosto de 1775 cuando Jorge III declaró ante el parlamento en Londres que las colonias se habían rebelado contra su rey y manifestó su firme intención de acabar con la revuelta contando incluso con el apoyo de tropas extranjeras (los posteriormente famosos soldados hessianos), una pretensión que provocó que el conde de Shelburne (1737-1805), uno de los pocos parlamentarios favorable al punto de vista de las colonias, se preguntara:

¿Cómo se ha llegado a acusar a las colonias de planear la independencia? ¿Quién se atreve a manifestar esta aseveración –¿cómo  lo diría, señores?– contraria a los hechos, contraria a las pruebas? […] ¿Pretenden acaso repetir machaconamente la idea de la independencia hasta que los americanos acaben adoptándola como suya?

Pues ciertamente los colonos terminaron adoptando esa idea. Pero porque no tuvieron más remedio, ya que el propio monarca británico les obligaba a ello, sobre todo después de que el 1 de septiembre se negara a leer siquiera esa petición enviada por los representantes de las colonias, arguyendo que no aceptaba comunicaciones “de rebeldes”. En consecuencia, a los colonos no les quedó ya otra salida que la fuerza, puesto que estaba claro que Gran Bretaña no iba a aceptar ningún tipo de compromiso. Y eso a pesar de que, a grandes rasgos, tan sólo un tercio de la población americana era partidaria entonces de la independencia (opinión mayoritaria únicamente en Nueva Inglaterra), mientras que otro tercio era leal a Gran Bretaña y el tercio restante no se había decidido todavía o era sencillamente indiferente.

Aún así, hubo que esperar a que Thomas Paine (1737-1809), un británico llegado a las colonias apenas un año antes, concluyera la tarea que había empezado unos años antes Samuel Adams (1722-1803) y sus Committees of Correspondence (Comités de correspondencia), publicando el 10 de enero de 1776 el que ha sido llamado “el panfleto más incendiario y popular de toda la era revolucionaria”, Common Sense (Sentido común). En él, Paine, con un lenguaje sencillo, pasaba revista a todas las razones a favor de la independencia y arremetía duramente contra la última ligazón que mantenía a los colonos vinculados al imperio británico: su sentimiento de lealtad al rey, de quien no dejaban de esperar que finalmente les apoyaría y pondría en su sitio al parlamento.

Seguramente la obra de Paine pesó poco sobre el ánimo de los representantes de las colonias constituidos en Segundo Congreso Continental, que debatían sobre los acontecimientos que se sucedían, pero sí que influyó y mucho en los corazones de los colonos, quienes hasta entonces seguían viéndose a sí mismos en su mayoría como británicos y no como americanos. Fue él quien acabó con el mito de que los males que les afligían eran causa únicamente del parlamento británico, lo que dejaba a salvo la responsabilidad de Jorge III. Para Paine, el verdadero inspirador de la política autoritaria que se estaba siguiendo contra las colonias era el rey y para evitarlo la única solución era optar decididamente por la independencia y un sistema de gobierno republicano. No cayó en saco roto su alegato porque de su panfleto, de apenas cuarenta y ocho páginas, se vendieron 120.000 ejemplares en los tres primeros meses y 500.000 en el primer año, contribuyendo a cambiar definitivamente la opinión pública y convirtiendo así la idea de independencia en algo plausible. Incluso el propio Washington reconoció en una carta enviada a su secretario personal, Joseph Reed (1741-1785), su influencia:

En cuanto a mis compatriotas, sé por su forma de gobierno y su hasta ahora inquebrantable compromiso con la monarquía que se mostrarán reacios a la idea de independencia, pero el tiempo y la persecución hacen que sucedan muchas cosas maravillosas y por la correspondencia personal que he recibido en estos últimos tiempos desde Virginia, creo que Sentido común está provocando un importante cambio en la mentalidad de muchos hombres.

Fuera como fuere, el caso es que pocos meses después, el 2 de julio de 1776, el Segundo Congreso Continental declaró por unanimidad que esas colonias unidas eran “estados libres e independientes” y dos días después, el 4 de julio, promulgaban la Declaración de Independencia. Había estallado la Revolución Americana y tal y como escribió también Paine en otro de sus panfletos, The American Crisis (La crisis americana), publicado el 23 de diciembre de 1776 y que Washington ordenó que fuera leído a sus tropas justo antes de que éstas cruzaran el río Delaware y lograran la decisiva victoria americana del día 26 en Trenton:

Es en estos momentos cuando se ponen a prueba las almas de los hombres. El soldado de verano y el patriota de los días soleados, en esta crisis, se alejarán del servicio a su país; pero el que ahora aguante, ése merecerá el amor y el agradecimiento de hombres y mujeres. La tiranía, como el Infierno, no se conquista fácilmente; aún así tenemos el consuelo de que cuanto más enconado es el conflicto, más glorioso es el triunfo. Lo que obtenemos demasiado barato, lo estimamos en poco; es su carencia lo único que da a cada cosa su valor. El Cielo sabe cómo poner precio adecuado a sus bienes; y sería realmente extraño que un artículo tan celestial como la libertad no fuera altamente tasado.

Que finalmente los colonos lograran su objetivo era algo que parecía más que dudoso, sobre todo porque se enfrentaban a las mejores tropas del mundo, las británicas. Sin embargo, hombre a hombre, los americanos tenían una ventaja indiscutible: una meta aún mayor. Tras la Declaración de Independencia, luchaban por su recién nacido país y sabían cuáles serían las consecuencias para ellos y sus familias si no lograban triunfar. Hasta Washington lo vio como un “nuevo incentivo”, el que más falta les hacía. Así pues, no se trataba de si podrían triunfar; es que debían triunfar. Sencillamente, no tenían otra opción.

(1) Por aquel entonces, las trece colonias británicas que se convertirían luego en los Estados Unidos de América eran las siguientes, relacionadas de norte a sur: Nueva Hampshire, Massachusetts, Rhode Island (y Providence) y Connecticut (que constituían lo que se llamaba Nueva Inglaterra, la región más densamente poblada de todas); Nueva York, Nueva Jersey, Pennsylvania y Delaware (que constituían el centro); y Maryland, Virginia, Carolina del Norte, Carolina del Sur y Georgia (que constituían el sur). Entre todas, se acercaban a los dos millones y medio de habitantes en 1775 (incluyendo a los esclavos dentro de estas cifras), siendo Virginia la colonia más poblada con cerca de medio millón de habitantes, seguida por Massachusetts con cerca de trescientos mil y Pennsylvania con casi doscientos cincuenta mil. La menos poblada era Georgia, con tan sólo 23.000 habitantes.

Sin embargo, estas trece colonias no eran las únicas colonias británicas en Norteamérica. Había otras siete más: Terranova, Rupert’s Land (la zona alrededor de la bahía de Hudson), Nueva Escocia, la isla del Príncipe Eduardo, Florida Oriental, Florida Occidental y la provincia de Quebec, pero no tomaron parte en el conflicto fundamentalmente por falta de agravios al ser sus circunstancias particulares diferentes a la del resto de colonias, salvo en el caso de Nueva Escocia, poblada por colonos de Nueva Inglaterra, pero que por tratarse de una base de la Royal Navy era muy difícil que una rebelión prosperara en ella. Es de destacar el caso de la provincia de Quebec, poblada mayoritariamente por católicos franceses que preferían el gobierno de la lejana Gran Bretaña al de los cercanos (y anticatólicos) protestantes de Nueva Inglaterra, sobre todo una vez que el parlamento británico reconoció su confesión (Acta de Quebec, 1774), lo que irritó aún más al resto de colonos.

Tampoco es tan malo, ¿verdad?


Escribiendo America is ready! (IV) – Diario de una gran aventura

19/10/2010

 

Lo prometido es deuda. Aquí tienen lo que pretende ser el vigésimo tercer capítulo de nuestro libro America is Ready! Disfrútenlo pues. Y recuerden que es sólo un borrador, ¿eh? (¿Cómo que soy un pesado? ¿En serio soy un pesado? Sí, eso me temo. Mi última novia decía lo mismo, snif, snif. Y encima era de izquierdas. Muy de izquierdas).

Hong Kong, Going Rogue y otras cosas: los estadounidenses redescubren a Sarah Palin

En agosto de 2009, Sarah Palin se limitó a dar su opinión como simple ciudadana particular que era y, sin nada más que eso, rápidamente se adueñó del debate político entonces en vigor, que giraba en torno a la naciente reforma sanitaria, logrando que el propio presidente Obama se viera obligado a responderle personalmente, pero sin éxito, puesto que fue ella quien al fin y a la postre acabó saliendo vencedora de la  disputa mantenida por ambos por más que indirectamente. Fue la vuelta de Sarah Palin al primer plano del panorama político estadounidense, pero ahora fiel a su estilo y con sus propias reglas; ya no dependiente de otros que le señalasen cuál era el “guión” al que se tenía que ceñir y que le reprocharan que se salía de él, fuera o no cierto. Y así, al mes siguiente, en septiembre, Sarah Palin volvió a copar todos los titulares cuando el día 23 reapareció públicamente tras su dimisión como gobernadora de Alaska, por más que no fuera en Estados Unidos sino en Hong Kong, la antigua colonia británica que es ahora territorio chino de nuevo, para pronunciar un discurso.

El discurso de Sarah Palin en Hong Kong

Después de tantas críticas como se le hicieron durante la campaña electoral en el sentido de que cómo iba a ser vicepresidente alguien cuyo pasaporte estaba en blanco porque no había viajado ni una sola vez al extranjero (lo cual no era cierto) y que carecía por completo de cualquier experiencia internacional (lo cual tampoco era cierto), que Sarah Palin reapareciera en público precisamente con un discurso mayoritariamente sobre asuntos exteriores pronunciado en el extranjero y ante un selecto auditorio internacional parecía un movimiento sabiamente calculado para dar con un canto en los dientes a esos que tanto le criticaron entonces.

Y es que para su estreno como conferenciante, Sarah Palin escogió precisamente la invitación que le había hecho en su momento CLSA Asia-Pacific Markets, una empresa privada de servicios financieros para inversores corporativos e institucionales de todo el mundo que está considerada como una de las más relevantes en su especialidad: el mercado asiático. Fundada hace veinticinco años, en 1986, CLSA Asia-Pacific Markets (las siglas iniciales corresponden a Crédit Lyonnais Securities Asia) tiene su sede central en Hong Kong, así como oficinas en otras diecinueve ciudades, fundamentalmente de la zona asiático-pacífica, pero también en Nueva York, Londres y Dubai y cuenta con 1.350 empleados, entre los que se cuentan más de 130 analistas financieros que se ocupan de controlar la andadura de más de 1.200 compañías asiáticas que abarcan 13 sectores económicos diferentes. Uno de esos analistas, tal vez el más conocido para quienes conocen el sector, es Christopher Wood, un antiguo periodista económico a quien el Telegraph de Londres atribuye el mérito de haber sido “el primero en predecir el colapso de las hipotecas subprime en los Estados Unidos”.

Fundada y dirigida desde el principio por antiguos periodistas económicos, ese hecho ha marcado de alguna manera el devenir de la empresa, provocando que su manera de hacer no se limite a las cifras sino que también preste atención a lo que se oculta en realidad tras ellas, fundamentalmente hechos y personas. Así, sus informes económicos son mucho más que eso, tratándose de auténticos estudios cuyo análisis abarca mucho más que la habitual retahíla de estadísticas y que en verdad “cuentan una historia” como si de un reportaje periodístico se tratara.

Con este historial, no sorprende en absoluto saber que CLSA Asia-Pacific Markets celebra todos los años un foro donde se reúnen sus inversores y que es mundialmente reconocido por la categoría de sus conferenciantes, entre los cuales se han contado, por ejemplo, el ex presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, y el ex director de la Reserva Federal de Estados Unidos, Alan Greenspan. Ese año, la invitada era  Sarah Palin, lo cual no es ninguna tontería siquiera por la categoría de los asistentes, cientos de los más importantes inversores mundiales, personas que no están para perder el tiempo escuchando a un don nadie. Así que si CLSA Asia-Pacific Markets quería escuchar a Sarah Palin y conocer sus opiniones es porque les interesaba y mucho.

En su presentación, el director de CLSA Asia-Pacific Markets, Jonathan Slone, declaró que si se había invitado a Sarah Palin fue debido a la posibilidad de que se convierta en la próxima candidata republicana a la presidencia de Estados Unidos, una posibilidad que a ellos no les parecía nada descabellada, además de por el hecho de su cada vez más influyente papel en la política de su país. Así, le rogaron que en su conferencia hablara no sólo sobre la política exterior de Estados Unidos, especialmente en lo que se refiere a China, sino también de su visión general sobre el mundo y la política. Tal y como reveló el mismo Slone, fue la propia Sarah Palin quien les comentó que si al acto se permitía la asistencia de la prensa se vería obligada a hacer un tipo de discurso diferente por lo que la propia organización decidió no permitir la asistencia de los medios de comunicación, una decisión muy razonable ya que permitió a los asistentes escuchar a una Sarah Palin sin la menor reticencia, pudiendo hacerse una idea cabal sobre ella.

En consecuencia, no existe una grabación completa de su discurso, pero sí que existe la transcripción de una parte de él, gentileza de la propia Sarah Palin, quien pocos días después lo publicó en su propia página de Facebook. Es cierto que existen otras fuentes que pretenden tener más partes, pero como quiera que no es posible comprobar la veracidad de esa afirmación, no se les puede otorgar crédito. Por lo que se refiere al fragmento publicado por Sarah Palin, constituye seguramente la segunda mitad de su discurso y versaba fundamentalmente sobre política exterior,  aunque al final de todo Sarah Palin vuelva de nuevo a la política estadounidense (que trató en su primera mitad, la que desconocemos) y haga sus primeros comentarios sobre lo que estaba sucediendo entonces en Estados Unidos, fundamentalmente la contestación popular a los planes del presidente Obama, lo que constituye su primera toma de postura frente a ese fenómeno que es el movimiento Tea Party. Esto es lo que dijo en concreto:

Bueno, CLSA, mi país está, sin duda, ante una encrucijada. Las encuestas en los Estados Unidos reflejan que la mayoría de los estadounidenses ya no creen que sus hijos vayan a tener un futuro mejor del que han tenido sus padres… Y eso es  la primera vez que sucede.

Cuando los miembros de la generación más grandiosa de los Estados Unidos – la generación de la Segunda Guerra Mundial – pierden sus hogares y los ahorros de toda su vida debido a que sus fondos de jubilación fueron borrados tras el colapso financiero, la gente siente una gran ira. De repente, hay un sentimiento creciente de “echar a los vagos a patadas” de Washington, D.C. – y por vagos se refieren a republicanos y demócratas. Los estadounidenses sufren recortes salariales y pérdidas de empleo, y quieren saber por qué sus líderes electos no se están apretando el cinturón. No ha pasado desapercibido a la gente que el Congreso votó a favor de eximirse del plan de salud al que están forzando al  resto de la nación. Hay un creciente sentimiento de frustración en el ciudadano corriente. Pero incluso en medio de la crisis y la desesperación, vemos signos de esperanza.

De hecho, es un cambio radical en Estados Unidos, creo. Recientemente, ha habido protestas por parte de estadounidenses comunes y corrientes que marcharon sobre Washington para exigir a su gobierno que deje de hipotecar su futuro. ¡¿Un gran número de personas corrientes, de clase media, demócratas, republicanos e independientes de todo el país, marchando sobre Washington?! ¡Entonces sabes que está pasando algo!

Éstas son las mismas personas que acudieron a los ayuntamientos este verano para encararse con sus funcionarios electos que estaban en sus hogares, descansando de esa capital distante y que tuvieron que enfrentarse con la gente a la que representan. Grandes reuniones en el ayuntamiento – fragmentos de video que circularon cubriéndolo todo – con gente vigilante, sintiéndose que ya no volverían a estar solos nunca más.

Los ayuntamientos y el movimiento Tea Party son ambos parte de una creciente toma de conciencia popular entre los estadounidenses comunes y corrientes que han decidido que si quieren un verdadero cambio, deben tomar la iniciativa y no esperar a ser conducidos a él. El cambio real – y ustedes lo saben, es uno que no necesita de un título para provocarlo.

El “movimiento Tea Party” se bautizó muy apropiadamente para recordar a la gente la Revolución Americana – de los patriotas coloniales que se sacudieron el yugo de un gobierno lejano y declararon su libertad de los indiferentes – elitistas – dirigentes que limitaban su progreso y no les mostraban ningún respeto. Hoy en día, los estadounidenses corrientes ven Washington en términos similares.

Cuando mi país alcance de nuevo  la estabilidad financiera y el crecimiento económico – cuando volvamos a rugir como vamos a hacer – será en gran parte gracias a la ardua labor y el sentido común de estos estadounidenses normales y corrientes que exigen que el gobierno gaste menos e imponga menos impuestos y permita al sector privado crecer y prosperar.

No nos interesan los apaños del gobierno, ¡estamos interesados en la libertad! ¡Libertad! Nuestra visión es hacia el futuro. Las personas pueden sentirse frustradas ahora, pero también estamos muy esperanzadas.

Y, después de todo, ¿por qué no deberíamos? Somos estadounidenses. Siempre tenemos esperanza.

Gracias por dejarme compartir parte de esa esperanza y la visión de una estadounidense normal y corriente con ustedes. Dios les bendiga.

El discurso causó una muy buena impresión entre el auditorio y, a la parte que conocemos, es difícil encontrarle una sola pega, demostrando que todas esos rumores que se habían producido durante la pasada campaña electoral en el sentido de que la elección de Sarah Palin como compañera de ticket de John McCain había provocado una fractura en el equipo de asesores que gestionaban la campaña de este último, una fractura que separaba a los que pensaban que era tonta (el equipo encargado de las cuestiones de comunicación) y los que pensaban que simplemente era alguien que carecía de los conocimientos necesarios pero que tenía la suficiente inteligencia como para adquirirlos (el equipo encargado de las cuestiones políticas), eran ciertos.  Algo confirmado también por el hecho de que su nuevo asesor en política exterior, Randy Scheunemann, que le había ayudado a preparar su intervención, había sido uno de esos últimos.

En definitiva, el efecto causado bien puede resumirse en la opinión de Jonathan Slone, su anfitrión, quien declaró una vez que hubo terminado:

Ha sido un gran discurso. La gente ha obtenido mucha información y ahora estamos enterados de los puntos de vista de Sarah Palin.

O como dijo, por ejemplo, Doug A. Coulter, de LGT Capital Partners:

Ella no sonó en absoluto como una extremista de derechas. Parecía más bien tomar postura como libertaria o una simple conservadora.

Por cierto, que fue justamente en este discurso cuando Sarah Palin anunció por primera vez la etiqueta bajo la que quería ser conocida: una “commonsense conservative” (conservadora con sentido común). Y desde entonces, cada día más gente se siente también una de esas personas.

Going Rogue

Y apenas se habían calmado las aguas tras su discurso en Hong Kong cuando Sarah Palin volvió a sacudirlas a finales de mes con el anuncio de la próxima publicación de su autobiografía, un libro titulado Going Rogue: An American Life (Yendo por libre: una vida americana). Por lo que se supo entonces, ese libro le fue encargado hacía cuatro meses por la editorial HarperCollins, que le había dado de plazo hasta el 15 de septiembre para terminarlo, plazo que cumplió sobradamente, entregando un manuscrito de alrededor de 400 páginas, siendo su primera edición de 1,5 millones de ejemplares y estando previsto que saliera al mercado el siguiente 17 de noviembre.
 
Más cosas que se supieron entonces fueron que Sarah Palin empezó a trabajar en él inmediatamente después de su dimisión como gobernadora de Alaska, habiéndose trasladado para ello a vivir durante varias semanas a San Diego (California) junto con su marido, Todd, y su hijo, Trig. Allí, trabajó junto a su colaboradora, Lynn Vincent, quien reside allí, en la primera versión del libro, que pulió y dejó lista para imprimir tiempo más tarde en New York City (New York).

De momento, y a la espera de que fuera publicado, Going Rogue se convirtió inmediatamente en el libro más encargado en las librerías virtuales de Amazon y Barnes & Noble, superando a The Lost Symbol de Dan Brown, Arguing with Idiots de Glenn Beck y True Compass, las memorias de Ted Kennedy. Tal y como confesó entonces una fuente de la editorial, la expectación que despertó era sencillamente increíble; nunca antes había pasado algo semejante con un libro de no ficción.

Por fin, Going Rogue salió al mercado el 17 de noviembre y todas las previsiones hechas por parte de la editorial quedaron desbordadas, puesto que transcurridas apenas dos semanas desde su lanzamiento había vendido ya un millón de ejemplares, 700.000 de los cuales lo fueron durante la primera semana, habiendo sido encargada una nueva edición de otro millón de ejemplares y aún otra de otros trescientos mil, lo que elevó el total de la tirada hasta los 2,8 millones de ejemplares. Para aquellos que gustan de comparaciones, el libro de Barack Obama, The Audacity of Hope, vendió 182.000 ejemplares durante sus primeras tres semanas a la venta (tres, no dos) y ello a pesar del favorable tratamiento que obtuvo por parte de la crítica y de los medios de comunicación, algo de lo que no pudo disfrutar Sarah Palin, por ejemplo, a quien la crítica trató con bastante condescendencia a pesar de que su libro es bastante mejor que el de Obama (por más que hubiera quien dijera a raíz de su publicación que Obama era “el escritor más poderoso desde Julio César” y no se le cayera la cara de vergüenza).

Rápidamente, Going Rogue se enseñoreó de las listas más reputadas de libros más vendidos, tales como las del USA Today o la del New York Times, cuyas primeras posiciones en la categoría de libros de no ficción ocupó durante seis semanas seguidas. Sólo la autobiografía de 2004 de Bill Clinton, My Life, vendió más ejemplares durante el primer mes. De cualquier forma, Going Rogue acabó 2009 siendo el libro de no ficción más vendido en los Estados Unidos y el segundo entre todos los libros, ficción y no ficción, siendo superado únicamente por The Lost Symbol de Dan Brown.

En cuanto al propio contenido del libro, dejando aparte el interés que tiene el conocer la opinión de la propia protagonista sobre muchos de los hechos que le ha tocado vivir, lo mejor estriba en que permite conocer a la propia Sarah Palin, la verdadera y no la que los medios de comunicación han fabricado a partir de sus propios prejuicios. Y ése era sin duda el objetivo principal de Sarah Palin al escribirlo: proporcionar a la gente los medios para que pueda llegar a conocerla a través de sus propios hechos y de sus propias palabras, “sin filtros” como le gusta decir a ella. Así, la dedicatoria va dirigida a:

(…) all Patriots who share my love of the United States of America. And particularly to our women and men in uniform, past and present – God bless the fight for freedom.

El libro está bien escrito y se lee rápida y fácilmente a pesar de tratarse de la primera obra de su autora. Los medios de comunicación rápidamente acusaron a Sarah Palin de no haberlo escrito ella misma sino de ser obra de su colaboradora, Lynn Vincent, algo que los expertos descartaron cuando se comprobó la existencia de ciertos errores gramaticales (el uso ocasional de “I” en lugar de “me” para el objeto directo) que un escritor profesional como Vincent jamás hubiera cometido. En cuanto al hecho de que la Associated Press (AP) lograra hacerse ilegalmente con un ejemplar del libro antes de que éste saliera a la venta y dedicara un total de once periodistas a la tarea de comprobar la veracidad de todas y cada una de las afirmaciones que se hacían en el libro (el ”fact checking” que se llama), es algo demasiado ridículo como para hacer el más mínimo comentario sobre ello.

Una curiosidad que tiene su miga es el hecho de que el libro carece de un índice onomástico como es habitual en este tipo de obras. Tras la sorpresa inicial, se supo que había sido cosa de la propia Sarah Palin quien, sabiendo que los periodistas más importantes no leen libros políticos sino que se limitan a consultar en el índice onomástico cuántas veces son mencionados en el texto, decidió omitirlo para así obligarles a leer el libro, sabiendo que eso sería algo que les disgustaría sobremanera; más incluso que una mención desaprobatoria.

Por fin, no pudiendo agarrarse a nada más para criticarlo, los medios de comunicación se volcaron en el anecdótico hecho de que Sarah PAC, el PAC de Sarah Palin, había gastado 63.000 dólares en comprar alrededor de 4.700 ejemplares del libro para regalarlos firmados a cambio de donaciones. Algo que no deja de ser un hecho habitual entre políticos en la misma situación que Sarah Palin, habiendo escrito un libro y contando con un PAC propio. Consultada al respecto, la Federal Election Commission (FEC) decidió que puesto que Palin no era entonces ni miembro electo ni candidata a ningún puesto público, su PAC podía hacer eso si quería y sin violar ningún tipo de ley. De todas formas, los medios de comunicación se negaron a darse por vencidos por un tiempo y pretendieron explicar con ello el motivo de la persistente presencia de Going Rogue en lo más alto de la lista de best-sellers. Sin embargo, el hecho de que Going Rogue haya vendido más de 2,5 millones de ejemplares contra los 4.700 escasos que adquirió Sarah PAC no pareció darles en qué pensar. Tampoco el hecho de que para obtener uno de esos ejemplares adquiridos por Sarah PAC hubiera que realizar, tal y como explicaba su propia página web, una donación a la Republican Governors Association (RGA) de al menos cien dólares, lo cual teniendo en cuenta que el libro cuesta 13,50 dólares en cualquier librería es una manera muy tonta de pretender vender más ejemplares, ¿no?

Oprah Winfrey entrevista a Sarah Palin

De cualquier forma, Going Rogue era un éxito indiscutible y Sarah Palin estaba en la cresta de la ola. Por más que la odiasen, los medios de comunicación eran conscientes de su atractivo para el espectador y, habiendo anunciado que se iba a embarcar en una larga gira por todo Estados Unidos con el fin de promocionar su libro, había peleas por ser la primera en contar con su presencia en una cadena de televisión. Al final, la afortunada fue Oprah Winfrey, la presentadora de “The Oprah Winfrey Show”, el principal talk show de los Estados Unidos. Ciertamente, Oprah ha reconocido ser votante demócrata, tanto que en 2008 rompió su tradicional neutralidad y apoyó expresamente a Barack Obama, haciendo incluso campaña con él. Muchos se temieron que pudiera volver a producirse una encerrona como la que le preparó Katie Couric durante la pasada campaña electoral, pero como quiera que esta vez era la propia Sarah Palin quien ponía sus condiciones, no hubo ningún problema y la entrevista fue correcta, un poco aburrida incluso dado que no se tocó ni un solo tema político, pero dado que el programa de Oprah no es de actualidad política, es lo que podía esperarse. Así, por ejemplo, no se abordó la oposición de Palin a la reforma sanitaria, pero sí el embarazo de Bristol. Con estas premisas, la entrevista de Oprah merece ser recordada meramente como la primera concedida por Sarah Palin en la que ésta pudo actuar sin cortapisas, lejos ya de tener que “ceñirse al guión”.

Incluso la propia Sarah Palin pareció estar satisfecha de los resultados puesto que tras haber grabado la entrevista publicó una nota en su página de Facebook explicando que estaba en Chicago con sus hijas Willow y Piper, que ya había grabado su entrevista y que se lo pasaron tan bien que incluso sobrepasaron el tiempo que tenían asignado para ello. En cuanto a la propia Oprah, Sarah describió su trato como muy “hospitalario y amable”.

Going Rogue Tour

 Sin embargo, lo realmente sorprendente de Going Rogue no fueron sus cifras de ventas, sino su gira de presentación. Sabiamente alternada con una entrevista tras otra en los medios de comunicación más fiables para alguien que como Sarah Palin se define a sí misma como una “conservadora con sentido común”, su arranque el 18 de noviembre en Grand Rapids (Michigan) fue una muestra de lo que iban a ser ese par de meses de absoluta locura que vivieron todos sus partidarios en los Estados Unidos.

La gira abarcó 26 estados, parando en 32 ciudades distintas, la mayoría de las cuales no eran en absoluto las habituales en este tipo de giras. Así, por ejemplo, no hubo paradas en Massachusetts, Nueva York o California, estados claramente liberales. Pero sí las hubo en Ohio, Florida o Idaho, además de otras dos especialmente pensadas para encontrarse con los militares estadounidenses, una en Fort Bragg (Carolina del Norte) y otra en Fort Hood (Texas). ¿Qué es lo que pasó en cada una de esas paradas? Pues lo lógico: la gente, los estadounidenses normales y corrientes, se volcaron con Sarah Palin como nunca lo habían hecho antes por nadie y convirtieron el sitio de que se tratara en verdadero “territorio Palin”. Colas de hasta mil personas o más que pasaban doce, veinticuatro o treinta y seis horas esperando en el exterior de una librería en pleno noviembre o diciembre, pasando frío y sin dormir, sólo por el placer de ser uno de los favorecidos en tener su libro firmado por ella. Y si hacía falta, la propia Palin se preocupaba de que nadie perdiese su oportunidad de conseguir su autógrafo, tal y como hizo en Columbus (Ohio) el 20 de noviembre cuando tras terminar de firmar los libros de todos aquellos que habían logrado ser unos de los admitidos al interior de la librería, salió inesperadamente fuera de ella e invitó a unas doscientas personas más que se habían visto obligadas a quedarse fuera a entrar ellas también. O como hizo más de una vez, llegando al lugar de la firma antes de lo previsto y marchándose de él más tarde para así tener tiempo de firmar más libros. O como sucedió en Richland (Washington) el pasado 30 de noviembre cuando se bajó de su autocar bastante antes de llegar al lugar de la firma para así poder hacer el resto del camino a pie, saludar a sus partidarios y darles las gracias personalmente por haber venido.

Sarah Palin no hizo el recorrido sola, sino que le acompañaron algunos miembros de su familia como sus hijos menores, Piper y Trig, éste último toda una estrella en esta gira en lo que supuso un espaldarazo a la causa de los niños con necesidades especiales en un país, Estados Unidos, en el que nueve de cada diez embarazos anunciados de niños con síndrome de Down acaban en aborto. Los padres de Sarah, Chuck Sr. y Sally, la acompañaron también y fueron tan saludados y felicitados como su hija, pidiéndoles muchas personas que les firmaron ellos también el libro. Y es que como la propia madre de Sarah no pudo menos que reconocer durante su parada en Richland (Washington):

Es una verdadera sorpresa. Estábamos preocupados; mira que si aparecemos y resulta que no viene nadie. Estamos verdaderamente entusiasmados de ver todo este apoyo en el estado de Washington.

Durante la gira, fueron muchos los que animaron a Sarah Palin a que se presente a las elecciones de 2012. Y muy posiblemente no fueran desencaminados porque el Going Rogue Tour bien puede suponer un ensayo a pequeña escala de una campaña electoral basada en el contacto directo e inmediato con los votantes.
 
Para empezar, tomemos la gira en sí. Una gira por 26 estados, uno más de la mitad de los que componen los Estados Unidos. En esos 26 estados, se detuvo en 32 localidades distintas, pocas de las cuales son las grandes capitales en las que todos piensan habitualmente: Nueva York, Los Ángeles, Boston, Chicago, Miami, etc. Sí que ha habido grandes localidades como Cincinnati (Ohio), Phoenix (Arizona), Minneapolis (Minnesota), Salt Lake City (Utah) o Reno (Nevada), pero no son las habituales en una gira de este tipo. Sarah Palin ha dejado aparte lo que podría denominarse como la América “liberal” y se ha volcado en la “conservadora”, la que todavía siente su bandera como propia y no se avergüenza de ella, la que en palabras del presidente Obama “se aferra a sus armas y a su religión”, la que no quiere que el gobierno federal les dé la sopa boba y a cambio sólo aspiran a que les deje en paz para ganarse la vida con el sudor de su frente. Es decir, sus votantes naturales. Los que tienen claro desde el año pasado que Sarah Palin es “una de ellos” y que no han cejado en darle su apoyo desde entonces.

Después, podemos ver como esta gira no ha sido una mera gira de carretera y manta que diría un castizo, sino que ha estado salpicada de apariciones, muchas apariciones, ante los medios de comunicación. De hecho, los medios de comunicación se han dado de tortas para conseguir la presencia de Sarah Palin en sus programas y el que no lo ha conseguido… bueno, es un dato para reflexionar. La víspera de empezar la gira, Sarah Palin apareció en el programa de Oprah Winfrey. La entrevista fue buena desde el punto de vista de Sarah Palin, pero para Oprah, en cambio, fue un regalo de Navidad por adelantado ya que obtuvo sus mejores resultados de audiencia en los últimos dos años.

Una vez que Sarah Palin dio el aldabonazo con su aparición en el programa de Oprah Winfrey, empezó la gira y con ella una larga serie de apariciones en programas de periodistas, ahora sí, “serios”: Barbara Walters, Rush Limbaugh, Mark Levin, Sean Hannity, Eddie Burke, Bill O’Reilly, Greta Van Susteren, Laura Ingraham, Dennis Miller, Gretchen Carlson, etc. Con todos ellos, Sarah Palin pudo centrarse por fin en sus propuestas políticas. ¿Qué fue lo bueno de todo esto? Pues fundamentalmente que borró de la memoria del público estadounidense aquella malhadada entrevista de Katie Couric que hasta entonces ocupaba la mente de todo el mundo cuando recordaban a Sarah Palin, volviéndola tan vieja que parece un mal chiste que alguien pretenda recordarla a estas alturas.

Por otra parte, la gira tenía como objetivo fundamental el promocionar un libro, ciertamente. Pero es que la autora es una política y, en consecuencia, es inevitable el hablar con ella de política. ¿Qué hizo Sarah Palin durante sus entrevistas? Aparte de referirse al libro, por supuesto, buena maña se dio en hacer hincapié en su mensaje de “commonsense conservative” (conservadora con sentido común), centrando su mensaje en unas pocas ideas: la cuestión de la economía (no a más impuestos), la cuestión de la energía (Drill, baby, drill!), la cuestión de la seguridad nacional (estamos en Afganistán, y donde haga falta, para ganar), la cuestión de la reforma sanitaria (no a los “death panels”) y la cuestión de una clase política que vive a espaldas de sus representados y que pretende aumentar aún más su poder (no al crecimiento del gobierno federal). Es decir, unas pocas ideas, cierto que negativas en su mayoría, o sea centradas más en oponerse a la actuación del gobierno federal que en presentar sus propias propuestas, pero algo que es lógico puesto que ella está en la oposición y no se presenta todavía a ningún cargo público por lo que no hay motivo de que presente un programa político. De esta manera, va configurando el núcleo de una futura propuesta política, repitiendo unas pocas ideas para que acabasen calando en la mente del público, distinguiéndola así de sus competidores, tanto demócratas como republicanos.

Cena con Billy Graham

Y entre los momentos más destacados de la gira, cabe destacar, por ejemplo, el que se produjo el 22 de noviembre, cuando Sarah Palin, sus padres, su tía materna Katie y sus hijos Piper y Trig acudieron a cenar a Montreat (North Carolina) a casa del reverendo Billy Graham, uno de los predicadores más conocidos de los Estados Unidos y aún del mundo entero, y sus hijos Franklin y Anne

Durante un aparte de alrededor de media hora que mantuvo con el propio Graham, Palin habló sobre su vida en Alaska y su fe, mientras que él, que ha sido consejero espiritual de muchos presidentes y políticos estadounidenses, recordó la vez en que fue a predicar a Anchorage (Alaska) en 1984. Tal y como declaró él mismo:

Ha sido un honor el haber tenido a la gobernadora Palin y su familia en nuestro hogar esta noche. Yo, como mucha gente, me he sentido impresionado por su fuerte compromiso con su fe, la familia y su amor al país.

Billy Graham firmó unas Biblias para todos los miembros de la familia Palin presentes en la cena y dos especialmente para ella: una pequeña de viaje y otra grande. Posteriormente, todos rezaron juntos. Con esta visita y, especialmente, con la “bendición” que Graham le dio cuando su hijo Franklin declaró que su padre ha seguido su carrera y le gusta su fuerte compromiso con la fe, así como que siente que Dios la está usando para despertar a los Estados Unidos, ésta bien podría contar con el apoyo entusiasta del electorado tradicional para el cual la religión no es algo vergonzoso que esconder sino todo lo contrario. Y el apoyo electoral por parte de estos votantes a un candidato supone prácticamente el triunfo de éste en muchos estados del sur de los Estados Unidos, el llamado “Bible belt” (“cinturón de la Biblia”).

Cena en el Gridiron Club

Y otro momento destacado de la gira, dejando aparte el 26 de noviembre, el Thanksgiving Day (Día de Acción de Gracias), cuando Sarah Palin y otros miembros de su familia participaron en una carrera de 5 quilómetros en Kennewick (Washington) a beneficio de la Cruz Roja, y el 2 de diciembre, cuando pronunció un discurso en la Universidad de las Ozarks en Point Lookout (Missouri), se produjo el 5 de diciembre en que cenó en el Gridiron Club de Washington, D.C, el más antiguo, selecto y prestigioso club de… ¡periodistas! En él, los más importantes miembros de los principales medios de comunicación se reúnen una vez al año en una cena especial a la que invitan a una personalidad política republicana y otra demócrata para que pronuncien sendos discursos con la única condición de que sean lo más jocosos posibles. En la cena de ese año, los invitados eran Sarah Palin, por parte republicana, y el representante Barney Frank, de Massachusetts, por parte demócrata.

Muchos pensaban que Sarah Palin no se atrevería a aceptar la invitación que le hicieron, pero no fue así y su discurso resultó tan hilarante que, con todo el pesar de su corazón, los asistentes, muchos de ellos apasionados opositores suyos, tuvieron que reconocer que se había convertido en la vencedora de la noche. Desgraciadamente, ese discurso está tan lleno de referencias a todas y cada una de las controversias en las que se ha visto envuelta Sarah Palin durante ese último año que resulta difícil de comprender si no se es un buen conocedor de ellas. Aún así, merece la pena leerlo:

Buenas tardes. Es fenomenal estar en Washington y me encanta el tiempo que hace. ¡He desafiado a los elementos y he salido a echar una carrera! O como lo llama Newsweek, una foto de portada.

Desde la habitación de mi hotel, desde allí puedo ver la embajada de Rusia, ahí mismo. Es un privilegio el estar aquí esta noche en la librería Barnes & Noble de Washington, D.C. Esta noche voy a leer extractos de mi nuevo libro. ¿Han oído hablar de él quizás? Going Rogue.

En el Yukón no estaban seguros de si elegir ese título y alguien sugirió que siguiese las tendencias de autoayuda de la Costa Este y eligiese Cómo parecer multimillonaria… por sólo 150 de los grandes.

A Todd le gustaba La audacia de la Ladera Norte.

¡Eh! Yo consideré el que no tuviera título en absoluto. Ya lo he dicho antes, pero vosotros, los del Beltway, parece que no os enteráis. No necesitas un título para tener impacto.

Pero de todos modos, vamos a empezar. Voy a empezar mi primera lectura en la página 209:

Estaba completamente oscuro cuando aterrizamos tarde en Arizona el 27 de agosto de 2008. A la mañana siguiente fuimos al rancho de John McCain en Sedona. John estaba esperando en el porche. Antes de que pudiera decir una palabra, le digo — y cito textualmente: “Sé por qué estoy aquí y estoy lista. Pero estoy preocupada. El coste de la protección del crédito de los principales bancos de Estados Unidos está aumentando vertiginosamente. ¿Has pensado algo sobre la especulación de las entidades en el sistema bancario paralelo? ¿Te das cuenta de la vulnerabilidad creada cuando estas instituciones piden préstamos a corto plazo en los mercados de liquidez para invertir a largo plazo en activos no líquidos? John dijo: “You betcha!”. Yo pensé: “You betcha? ¿Quién puede hablar así?”.

Bueno, a veces sólo tienes que confiar en tu instinto. Cuando no lo haces, acabas en lugares  como éste. ¿Quién se hubiera imaginado que estaría haciendo migas con este grupo? Por lo menos ahora puedo poner un rostro a todos los periódicos que leo.

Está bien el estar aquí, delante de esta audiencia de importantes periodistas e intelectuales. O como yo lo llamo, un comité de la muerte.

Para ser honrada, tenía serias reservas acerca de venir a visitar a su pequeño y acogedor club. El Gridiron todavía no le ha ofrecido el ingreso a nadie de mi periódico local en Wasilla, el Matanuska-Susitna Valley Frontiersman. Y mi padre pensaba que era una mala idea dejar la gira de promoción del libro por un partido de fútbol. ¡Puede que tenga razón!

He estado de gira por este gran, gran país nuestro en las últimas semanas. Tengo que decirlo, ¡la vista es mucho mejor desde el interior del autobús que debajo de él!

Pero, en realidad, me siento emocionada de estar con ustedes. Y me gustaría dar las gracias al Gridiron por la invitación y a Dick Cooper por su presentación. Parafraseando a John F. Kennedy, ésta debe de ser la reunión más extraordinaria de personas que jamás se han reunido para atacarme con saña desde la última reunión corporativa de la CBS.

A pesar de lo que han leído, o más probablemente, a pesar de lo que han escrito, siento un vínculo real con todos ustedes. Estudié Periodismo, obtuve un título en Comunicación y durante un tiempo sólo quería ser periodista. Incluso fui comentarista deportiva de televisión cuando volví a casa. Supongo que algunos de ustedes probablemente comenzaron de la misma manera… una vez que hubo televisión.

Déjenme volver al libro. Sé que muchos de ustedes están todavía molestos porque no quise entrar en ese juego tonto de Washington. Ya saben, aquel en el que todos ustedes leen un libro en su totalidad, desde la primera página del índice hasta la última.

Pero piensen en ello porque, como no han tenido más remedio que leer el libro entero con la vana esperanza de encontrar su nombre, ¡ahora lo saben todo acerca de Denali, mi madre, mi padre, los globos oculares de los ungulados, pescar salmón en el Nushagak y Ugashik, cerca de Alegnigak, donde hacemos agootak y moose chili! ¡De nada!

Sin embargo, quiero hacer algo muy especial por esta audiencia de la elite de Washington. Por lo tanto, voy a leer algo del índice – que opté por no incluir en la edición de tapa dura. ¿Me creerían si dijera que no lo incluí porque queríamos salvar árboles?

En la A tenemos… “Alaska, incomprensión de los medios de comunicación”. Páginas 1-432.

En la letra B… “Tendenciosos, medios de comunicación”. Páginas 1-432.

Y en la C… “Conservadores, medios de comunicación”. Ver agradecimientos.

Voy a dejarlo aquí. Sé que ésta puede ser una larga noche y como que lo entiendo, vamos a romper con una tradición del Gridiron. Normalmente, el orador demócrata pronunciaría un discurso después de mí. Pero en cambio, el equipo de la campaña de John McCain me ha preguntado si podrían utilizar ese tiempo para refutarme.

Mucho se ha dicho acerca de algunas relaciones de la campaña. La cercanía. Los cálidos sentimientos. John y yo estamos de acuerdo en que todos esos empleados simplemente deberían dejarlo estar. Es historia.

Digamos que si alguna vez necesito un director de campaña calvo, me parece que todo lo que me queda es James Carville. No quiero decir que haya quemado un puente, pero lo sé todo sobre eliminar puentes hacia ninguna parte.

Ese orador demócrata al que me he referido es, por supuesto, el único e irrepetible Barney Frank. ¿Y yo soy la polémica? Barney, la nación tiene con usted y con el gobierno una deuda. Una deuda enorme, histórica e increíble. Sin embargo, es bueno estar aquí con usted, señor presidente. Porque al llamarle presidente no me refiero sólo al Comité de Servicios Financieros de la Cámara. Por lo que puedo decir, Barney es también presidente de AIG, Citibank y Bank of America.

No quiero decir que el gobierno de Estados Unidos esté asumiendo el papel del sector privado, pero tengo que admitir que, en el vuelo hacia aquí, hojeando una revista y mirando una foto del presidente Obama con el presidente de China, la persona que se sentaba a mi lado la señaló y dijo: “Hu es un comunista”. Yo pensé que estaban haciendo una pregunta.

Sin embargo, cuando veo la actuación de esta administración, no puedo dejar de pensar en lo que podría haber sido. Yo podría ser la vicepresidente que supervisa la firma de los cheques para los rescates. Y Joe Biden podría estar de gira, vendiendo su nuevo libro, Going Rogaine.

Y hablando de libros…. ¿He mencionado el mío? Going Rogue. Es un excelente regalo de Navidad. Disponible ahora en una librería cerca de usted. Oigan, de alguna forma tengo que pagar la factura de la campaña por la investigación de mis antecedentes.

En serio, la respuesta ha sido fantástica. Así que voy a cerrar con la lectura de un pasaje final. Página 403:

Me han preguntado mucho últimamente: “¿Qué vas a hacer ahora?” ¡Buena pregunta!

Dondequiera que vaya sé que, como cualquier persona en el ojo público, voy a seguir teniendo mi cuota de desacuerdos con quienes trabajan en los medios de comunicación. Tal vez incluso más de lo que me toca. No sorprenderá a nadie que no crea que se me dio siempre un trato justo o equitativo.

Pero a pesar de eso, respeto mucho los medios de comunicación. Son importantes. ¡Una prensa libre permite un debate vigoroso! Y dicho debate es absolutamente vital para nuestra democracia.

Así que por muy difícil que a veces pueda ser, todos debemos mirar más allá de los agravios personales. Tenemos que avanzar más allá de las pequeñeces de la política. Y debemos permitir que estos hombres y mujeres de increíble talento y esforzados trabajadores hagan las preguntas difíciles y nos hagan rendir cuentas a nosotros y a nuestro gobierno. Porque su misión es tan cierta como el sol naciente sobre el Talkeetna y los montes Susitna.

Vale – nada de eso está realmente en el libro. Ni una palabra. ¡Pero realmente lo creo!

Y creo que vivimos en un hermoso país bendecido con tantas personas diferentes que quieren que lo mejor para sus hijos, para sus familias y para nuestra gran nación. Estoy muy orgullosa de ser estadounidense.

Y de eso es de lo que voy a seguir hablando adónde viaje, sea donde sea que me dirija. No hay mejor lugar que aquí para anunciar adónde voy. ¡Voy a lowa! Estaré allí mañana desde el mediodía hasta las 3.00 pm en la librería Barnes & Noble en Sergeant Road en Sioux City. Lleguen temprano. Se esperan largas colas.

Gracias a todos. ¡Que Dios bendiga a los Estados Unidos!

Cuesta imaginarse lo inimaginable, lo que se produjo al final de la cena: que los periodistas más cínicos de los Estados Unidos saltaran de sus sillas y corrieran a pedir autógrafos a Sarah Palin como si fueran una pandilla de adolescentes ante Hanna Montana. Pero así fue.

Sarah Palin contra William Shatner

Y, por fin, el último momento memorable de la gira de Sarah Palin por todo Estados Unidos tuvo lugar cuando apareció por sorpresa en el programa estrella de la NBC “The Tonight Show with Conan O’Brien” donde se divirtió de lo lindo dándole la réplica al actor William Shatner, el recordado capitán Kirk de la serie “Star Trek”.

El motivo de su presencia en el programa estribaba en que Shatner había hecho ya varias apariciones en él durante los últimos meses mofándose tanto del anuncio de su dimisión como gobernadora de Alaska como de los mensajes que publica cotidianamente en su página de Twitter, que él releía como si fueran poemas. Aquella noche en concreto, estaba previsto que Shatner hiciera lo mismo, pero esta vez releyendo algunos párrafos de Going Rogue.

Así pues, Shatner empezó a leerlo los párrafos seleccionados y lo hizo con su tono burlón habitual e incluso acompañamiento de música, mientras sujetaba el libro en sus manos. Fue entonces cuando apareció Sarah Palin en escena y le dio la réplica siendo ella esta vez quien hiciera poesía leyendo algunos fragmentos de la propia autobiografía de William Shatner, Up Till Now, publicada ese mismo año, también con tono burlón y acompañamiento musical en una escena que permitió que Palin mostrara una de sus facetas que más se han empeñado en ocultar sus críticos: su simpatía y enorme sentido del humor. La escena resultó de lo más hilarante y ambos protagonistas, Palin y Shatner, abandonaron el escenario cogidos de la mano.

Por una vez, un medio de comunicación dejaba de reírse de Sarah Palin y se reía con ella, cambiando lo que hasta entonces era el paradigma de esos mismos medios de comunicación: Palin sólo puede ser tomada a broma. De este modo, O’Brien demostró que Sarah Palin no sólo es un auténtico “animal televisivo” al que la cámara simplemente adora, sino también que tiene una capacidad natural de ganarse al público, especialmente a ese amplio fragmento del llamado “centro” que suele juzgar a los políticos no tanto por sus programas electorales como por su personalidad. ¿Era ése pues un nuevo comienzo? Tal vez. Sólo el tiempo lo dirá, pero no  está de más recordar que no es Sarah Palin quien depende de los medios de comunicación para construir su imagen puesto que eso ya lo ha hecho e incluso se ha visto obligada a hacerlo teniendo a esos mismos medios de comunicación en su contra, sino que son los medios de comunicación los que dependen de Sarah Palin para revigorizar sus programas, algo que comprobó Oprah Winfrey y que una futura aparición de Palin en el programa de Jay Leno acabará confirmando. Llegados a este punto, Palin ya no necesitaba a nadie, bastándose ella sola para situarse como un punto de referencia en el panorama político estadounidense. Y eso iba a tener consecuencias.


Escribiendo America is ready! (III) – Diario de una gran aventura

18/10/2010

 

Les tenía olvidados. Les pido perdón. Hace ya mucho tiempo desde la última vez que les comenté cómo me iba lo del libro, America is Ready! La verdad es que escribir un libro es un trabajo de los más esforzados, sobre todo cuando uno pretende que se trate de un libro con una cierta calidad y, precisamente por ello, pone mucho cuidado en no decir tonterías. De momento, creo que voy por buen camino, pero aún queda mucho por hacer, lo reconozco.

¡Eh, que yo no llevo gafas! ¿Quién ha puesto esta foto aquí?

¿Cómo voy? Pues, de momento, les puedo decir que ésta es la lista de capítulos que tengo terminados, al menos en una primera versión.

AMERICA IS READY!
Sarah Palin y la revolución del sentido común en Estados Unidos

Introducción: ¿Por qué Sarah Palin?

El nacimiento de los Estados Unidos de América

1776. El año en que todo cambió en América.
Una independencia que ganar: de trece colonias a trece estados.
Una nación que construir: de trece estados a una Unión.

El sistema político de los Estados Unidos de América

La piedra fundamental: la Constitución.
Un sistema bipartidista: El Partido Demócrata y el Partido Republicano.
Eligiendo a sus representantes: el Electoral Day.
Haciendo las leyes: el Congreso.
Aplicando las leyes: el Presidente.
Velando por las leyes: el Tribunal Supremo.
El otro platillo de la balanza: los estados.

Sarah Palin, hija de pioneros

Creciendo en Alaska: la joven Sarah Heath.
Sarah Palin, alcaldesa de Wasilla.
Sarah Palin, gobernadora de Alaska.

El salto a la política nacional

Las primarias republicanas de 2008.
Buscando a su vicepresidente: el ticket McCain-Palin.
La desastrosa campaña electoral republicana.

El surgimiento de una nueva fuerza

Barack Obama: el rival que pudo con Hillary Clinton.
Los primeros cien días de la administración Obama.
La eclosión de los descontentos: nace el Tea Party.

El surgimiento de una nueva líder

La vuelta a Alaska de Sarah Palin y su dimisión como gobernadora.
Avanzando en otra dirección: la reforma de la sanidad y una nota en Facebook.
Hong Kong, Going Rogue y otras cosas: los estadounidenses redescubren a Sarah Palin.

Si la comparan con cualquiera de las listas de capítulos que les he ido publicando anteriormente, no dejarán de darse cuenta de que ha variado bastante. Y es que a medida que me pongo a escribir más y más me voy dando cuenta de que “el libro” tiene su propia opinión y cosas y temas que yo me pensaba que eran de lo más oportuno, al final resulta que no lo son. Sencillamente, no funcionan. Más de una tarde me he pasado en el parque, paseando caviloso, preguntándome por qué no me salía un capítulo hasta que al final me he dado cuenta de que eso era así porque lo estaba enfocando mal y tenía que cambiar mis ideas. Dicho y hecho, de vuelta a casa, nuevamente a escribir pero ahora con el nuevo esquema en la mente y mi bloqueo desapareció como por arte de magia.

De momento, llevo escritas unas 92.000 palabras y calculo que aún me faltan unas 20.000 más. Y es que no se trata únicamente de los capítulos, sino también de una serie de anexos que entiendo que serán imprescindibles a la hora de leer el libro. Helos aquí:

Anexos

La Declaración de Independencia.
La Constitución de los Estados Unidos de América.
Votos electorales por estado.
Presidentes de los Estados Unidos de América.
Estados de los Estados Unidos de América.
Resultados de las elecciones presidenciales de 2008.
Lista de ethics complaints presentadas contra Sarah Palin.
Lista de fechas y localidades del Going Rogue Tour.

En principio, me faltan por redactar los siguientes capítulos, pero ya les advierto que es sólo una previsión a la espera de que me ponga a la labor y vea si efectivamente esos son los capítulos que tienen que ser redactados o habrá que realizar algún retoque:

El surgimiento de una nueva alternativa

La primera prueba de fuerza: NY-23.
Un movimiento encuentra a su líder: Sarah Palin y la I Tea Party Convention.
La lucha por el alma del Partido Republicano: los RINO contra los conservadores.

El largo proceso de primarias

Nuevos líderes para una nueva revolución: Sarah PAC y los respaldos de Sarah Palin.
Cinco momentos cumbre: Michelle Bachmann en Minnesota, Carly Fiorina en California, Nikki Haley en South Carolina, Joe Miller en Alaska y Christine O’Donnell en Delaware.

Las elecciones del midterm

La campaña electoral.
Los resultados.

Conclusión: Lo que queda hasta 2012.

La verdad es que no creo que haya que retocar mucho, pero por lo que se refiere al capítulo sobre las elecciones del midterm es muy posible que sí ya que la trama de ese capítulo se está desarrollando actualmente y estoy a la expectativa de lo que pueda suceder. Por descontado, tan pronto como tenga los resultados de las elecciones se lo contaré y les daré mi opinión y esa entrada o entradas que publique serán la base del capítulo correspondiente.

Por otra parte, mi tarea de búsqueda de una editorial que quiera arriesgarse a publicar un libro así ha resultado infructuosa y desisto de ello. Como quiera que tampoco tengo ninguna intención de hacer dinero con él porque lo mío con Sarah Palin es realmente vocacional, he decidido regalarlo. Lo escribiré, lo maquetaré, lo dejaré preparado como un archivo PDF y lo pondré a disposición de todos aquellos de ustedes que tengan a bien solicitarme una copia. Como que estará en PDF, podrán imprimirlo y hasta llevarlo a una imprenta los que quieran y pedir que se lo encuadernen. La verdad es que no tengo muchas ganas de complicarme la vida con estas zarandajas. Yo sólo quiero ayudar a que Sarah Palin sea mejor conocida por todos aquellos que estén dispuestos a prestar un poco de su tiempo a oír lo que esta extraordinaria mujer tiene que decirnos y la verdad es que me daría mucha vergüenza que alguien pudiera reprocharme que estoy haciendo dinero con ella. Yo no quiero hacer dinero con ella; yo sólo quiero una foto suya dedicada, ¡ea! Así pues, despreocúpense todos aquellos que temían que pudiera ser muy caro lo mío porque va a ser regalado y aún debería ser yo quien les pagara a ustedes por su bondad a la hora de dedicar su escaso tiempo libre a leerme a lo bestia, que un libro de casi 120.000 palabras no es moco de pavo.

¿Cuándo lo podrán tener en sus manos? Pues me temo que aún habrá que tener algo de paciencia porque no puedo trabajar todo lo que quisiera. He calculado que al ritmo que voy lo tendré terminado a mediados del mes que viene (me quedan unos días de vacaciones y los voy a aprovechar para seguir las elecciones del midterm en directo, además de para darle un empujón al librico). Cuando termine, será como si hubiera levantado una enorme pared de 120.000 ladrillos; estará recta, estará bien alineada y no se caerá, pero aún habrá que enlucirla y pintarla. O sea, revisar el manuscrito por lo menos dos veces. No quiero poner a disposición de ustedes el libro antes de que esté lo mejor que pueda garantizarles, que será cuando me vea absolutamente incapaz de mejorarlo. Es lo menos que se merecen, ¿no?

Les voy a dar una fecha límite: el 14 de marzo es mi segundo aniversario como bloguista palinista feroz y a mucha honra. Ésa será la fecha límite. Sí, ya sé que todavía falta un montón, pero se me caería la cara de vergüenza si les ofreciera algo que no fuera lo mejor de lo que soy capaz. Y sé que puedo hacerlo muy bien, pero a base de trabajo, trabajo y más trabajo. Yo no soy ningún genio y a mí las cosas no me salen por inspiración sino por transpiración que decía aquél.

De todas formas, para que no sea tan larga la espera les voy a ofrecer un avance: el borrador del último capítulo que he escrito. Si ven el índice, verán que es uno titulado: “Hong Kong, Going Rogue y otras cosas: los estadounidenses redescubren a Sarah Palin”. ¡Ojo! ES UN BORRADOR. Aún tengo que trabajar bastante en él: enlucirlo y pintarlo, ya saben. Pero me ha parecido que estaría bien el ofrecérselo para que vean por donde van los tiros y puedan hacerse una idea de cómo quedará finalmente. Hace un tiempo les publiqué el primer capítulo, uno titulado “1776. El año en que todo cambió en América”. Bien, ese ya está enlucido y con una mano de pintura; prácticamente concluído. Pues la versión que tengo escrita ahora se parece poco a la que publiqué en su momento. Yo creo que es mucho mejor. De hecho, cuando la leo yo, no me creo que la haya escrito yo. Ésa es la piedra de toque para que yo dé por concluido un capítulo: debe parecerme escrita por otra persona.

Ése capítulo se lo ofreceré a todos ustedes mañana porque es bastante largo (creo que es el segundo más largo de todo el libro) y no quiero hacer hoy una entrada kilométrica. Nuevamente les advierto que se trata de un borrador y que yo ahora mismo no hago más que verle defectos que tengo señalados con lápiz rojo, muy rojo. Sean compasivos y no se crean que es una versión definitiva, por favor. La definitiva será verdaderamente legible. Y, por supuesto, siéntanse libres de hacer todos los comentarios que estimen oportunos, sean buenos o malos. Y si alguno de ustedes localiza un error, dígamelo, por favor. Me gustaría que considerasen este libro tan suyo como mío y que hablásemos a partir de ahora de nuestro libro. Porque, al fin y al cabo, todos estamos aquí por Sarah, ¿verdad? Y todo lo que sea poder echarle una mano lo haremos encantados. Por supuesto que sí.

Hasta la próxima pues.

P.D. Recuerden que es un borrador, ¿eh? Que no es la versión definitiva. Que aún hay que retocarlo mucho. ¿Se lo he dicho ya?  ¿Sí?


¡Por fin llegó septiembre!

01/09/2010

 

¡He vuelto! Después de sobrevivir a uno de los meses de agosto más calurosos que he conocido y de haberme casi arruinado comprando horchata fresquita en cantidades industriales, por fin estoy aquí de nuevo. Y me complace sobremanera ver que ustedes también. A ver, a ver… Sí, están todos. No falta nadie. ¡Fantástico! Confío en que me hayan echado un poco de menos. Por mi parte, no saben lo mucho que yo les he echado de menos a ustedes. Ríanse si quieren, pero de verdad que me he pasado todo el mes pensando: ”¿Y si vuelvo y resulta que ya no se acuerdan de mí?”. Gracias a Dios, no ha sido así (suspiro de alivio). Y como quiera que tenemos mucho de que hablar, me callo, que es lo que tengo que hacer, y paso ipso facto a relatarles lo que ha dado de sí este sudoroso mes de agosto.

“¿Estáis todos de vuelta ya? Pues yo también. ¡Vamos, que hay mucho que hacer!”, parece decirnos la incansable Sarah en esta estupenda foto suya. Y ciertamente tiene razón: las elecciones de noviembre ya están a la vuelta de la esquina y es el momento de hacer el esfuerzo final.

Sobre Sarah Palin y las primarias

Durante todo este mes de agosto, han seguido sucediéndose las elecciones primarias en los distintos estados que las tenían programadas para estas fechas. Tras las últimas de julio, las celebradas el pasado 27 de julio en Oklahoma, hemos visto las de Kansas, Michigan y Missouri (celebradas el 3 de agosto), las de Tennessee (celebradas el 5 de agosto), las de Colorado y Connecticut (celebradas el día 10), las de Washington y Wyoming (celebradas el día 17) y las de Alaska, Arizona y Florida (celebradas el día 24).

De entre todas ellas, las más interesantes a priori eran las tres últimas: las de Alaska porque es el estado de Sarah y, tal y como ya nos esperábamos todos, el grado de compromiso que ha mostrado ella allí a favor de sus candidatos favoritos ha sido el mayor que le habíamos visto nunca; las de Arizona porque estaba la cuestión de si John McCain sería capaz de vencer o no a la vista de lo mal que pintan las cosas este año para aquellos candidatos republicanos tenidos por unos RINO rematados como lo es él y del hecho que Arizona es un estado que, merced a su recientemente aprobada ley estatal de inmigración, se ha convertido casi en un símbolo; y en Florida porque se presentaba como candidato a senador Marco Rubio, quien ha logrado desbancar a Charlie Christ, uno de los RINO más RINO de todo el Partido Republicano, y en quien se tienen puestas muchas esperanzas por más que no sea uno de los candidatos respaldados expresamente por Sarah.

Finalmente, las cosas han ido de perlas en Alaska donde no sólo Sean Parnell, el antiguo vicegobernador de Sarah, ha logrado hacerse con la nominación a gobernador, sino que también Joe Miller, un auténtico desconocido a decir verdad, ha logrado desbancar a la hasta ahora senadora por Alaska, Lisa Murkowski, otra RINO e hija del antiguo rival de Sarah cuando ella misma optaba a la nominación republicana como gobernadora, Frank Murkowski. Si es importante este triunfo de Joe Miller que, al igual que los anteriores de Nikki Haley en South Carolina y de Carly Fiorina en California, ha puesto histérico al establishment republicano, hasta el punto de que el NRSC (National Republican Senatorial Committee) ha tenido la desfachatez de enviar a uno de sus abogados a Alaska a petición de Murkowski a ver si podían encontrar alguna manera (sucia, por supuesto) de arrebatarle la victoria a Miller a cuenta de los votos por correo. Con este acto, los del NRSC se han ganado el más profundo desprecio por parte de todos los que nos consideramos buenos competidores y despreciamos las artimañas, aguantándonos cuando nuestros candidatos favoritos pierden, que es lo que deberían hacer ellos. Tal y como he leído en algún sitio, a partir de ahora cuídense mucho de contribuir siquiera con un solo dólar a estos tipos y si quieren hacer un donativo, háganlo directamente al candidato de que se trate, pero ni se les ocurra dárselo a los del Partido Republicano porque lo utilizarán para cosas como, por ejemplo, ésta: tratar de torcer la voluntad mayoritaria de los votantes de un estado a favor de su propio candidato, el del establishment, el de las elites. Por mi parte, les informo que considero tan importante el caso de Miller que voy a incluirlo en mi libro como uno de los momentos relevantes de la campaña de las primarias, junto con los de Bachmann, Haley y Fiorina. ¡Faltaría más!

En cuanto a  Arizona, pues que John McCain se asegura la nominación republicana lo cual me deja frío, aunque no puede dejar de reconocer que sólo por el hecho de habernos dado de alguna manera a Sarah, McCain se merece eso y una apacible jubilación dormitando en su escaño senatorial, a poder ser sin más ganas de saltar el pasillo para ir a ver a sus amigotes demócratas del otro lado, que es lo que me imagino que acabará pasando con él. El hombre ya tiene una edad y confío en que sean sus últimas elecciones, pero no tengo ningún problema en que se retire a lo grande, como senador y con Sarah, ya como presidente de los Estados Unidos, haciendo el brindis de honor en su cena de despedida.

Por fin, respecto a Florida, pues ya les había hablado alguna vez sobre Marco Rubio, uno de los jóvenes valores del Partido Republicano (o tal vez vamos a tener que empezar a hablar del off Partido Republicano tal y como en New York se habla del off Broadway para referirse a los teatros que están fuera del circuito tradicional, tal y como todos estos conservadores de nuevo cuño están realmente fuera del partido tradicional, que tanto necesita que lo fumiguen a fondo). Rubio ha ganado las primarias, lo cual estaba más que cantado después de que lograra echar de la carrera a Charlie Christ, el candidato del establishment. Vamos a ver qué pasa finalmente con él. Yo tengo ciertas esperanzas en que sea uno de los buenos, pero Sarah, que es la que sabe, nunca se ha pronunciado sobre él y después del fiasco de Scott Brown, que más que el 41º senador republicano parece el 61º senador demócrata, a quien tampoco apoyo expresamente por más que le felicitara luego por su victoria, uno ya se fía poco.

En definitiva, que los RINO están en caída libre, los buenos conservadores en ascenso y Sarah Palin en alza en su papel de fina analista política y con un ojo casi clínico para escoger la buena opción a la hora de apoyar a un candidato. Y eso es lo que les aterroriza a los gerifaltes del Partido Republicano, que la ven cada vez más decisiva mientras que ellos y su niño bonito, Mitt Romney, andan de capa caída. Por cierto, ¿se acuerda alguien de un tipo alto, repeinado y algo chulesco llamado Mitt Romney? Pues eso.

Sobre Sarah Palin y España

Pues a falta de confirmación oficial, parece que los amigos del GEES (Grupo de Estudios Estratégicos) van a celebrar su vigésimoquinto aniversario, a celebrar el año que viene, trayendo a Sarah Palin a España. Uno de sus miembros, Rafael Bardají, así lo anunció (por más que fuera oficiosamente) el pasado 1 de agosto en el programa de esRadio “Por tierra, mar y aire”, presentado por Óscar Elía. Aquí les dejo aquí un enlace para que puedan escuchar el programa y comprobar que no es un caso de aquellos de “quien tiene hambre, sueña con pan”, sino que es verdad de las buenas, de las que el presidente Obama no podría decir ni una sin que le rechinaran los dientes. El momento concreto se da en torno al minuto 51.15 (¡gracias, Educantabro, por el enlace!). Por mi parte, ya me he puesto en contacto con ellos para intentar asegurar nuestra presencia allí (me temo que será un acto de esos de acceso restringido, siquiera para evitar a los alborotadores), así que a ver si conseguimos al menos una invitación.

¡Sarah Palin en España! ¿Qué puedo yo decir? ¿Qué podríamos todos nosotros decir? Por supuesto, si viene (que no dudo que lo hará porque los del GEES me consta que son personas serias), allí estaré. Y cuento con que todos ustedes también. ¡Oh, cielos! ¿Se imaginan que pudiéramos darle siquiera la mano!

Sobre America is ready!

Llevo un mes justo escribiendo America is ready! La verdad es que ha sido un mes complicado y durante el cual he tenido que visitar más de una vez el parque para reflexionar. Y es que cuando empiezas a escribir un libro, por más que tengas bien pensado cómo lo quieres, la realidad se impone y hay cosas que no encajan. A mí me ha pasado y la primera parte, la más educativa por decirlo de alguna manera, ha acabado saliendo de una manera bastante diferente a lo que me había imaginado. Y es que sencillamente, no funcionaba. Al final he tenido que rehacerla y es ahora cuando veo que sí funciona, pero me ha costado lo mío. Y para que vean cómo ha quedado finalmente esa primera parte, que constituye la cuarta parte del libro, les detallo los capítulos de los que constará y que son estos:

AMERICA IS READY!
Sarah Palin y la revolución del sentido común en Estados Unidos

Introducción: ¿Por qué Sarah Palin?

El nacimiento de los Estados Unidos de América

1776. El año en que todo cambió en América.
Una independencia que ganar: de trece colonias a trece estados.
Una nación que construir: de trece estados a una Unión.

El sistema político de los Estados Unidos de América

La piedra fundamental: la Constitución.
Un sistema bipartidista: El Partido Demócrata y el Partido Republicano.
Eligiendo a sus representantes: el Electoral Day.
Haciendo las leyes: el Congreso.
Aplicando las leyes: el Presidente.
Velando por las leyes: el Tribunal Supremo.
El otro platillo de la balanza: los estados.

Esta parte ya está lo bastante terminada como para poder dársela a alguien que yo me sé (mi amiga L., ya saben) para que la lea y me la corrija. Todavía tengo que hablar con ella, pero estoy seguro de que aceptará, ya verán. En cuanto al resto, he empezado ya con la segunda parte, la historia de Sarah Palin antes de 2008, y estoy convencido de que me resultará mucho menos dificultosa más que nada porque ya he cogido el ritmo y, aparte, aquí sí que puedo aprovechar parte del material publicado en el blog, lo cual me facilitará mucho la tarea. Sería muy importante que pudiera terminar septiembre con algo más de la mitad del libro listo y a ello me voy a aplicar. Confío en no sufrir interrupciones y que las musas no me abandonen.

En cuanto a la cuestión de si será publicado o no, vuelvo a la carga. Después de haber sido rechazado por una de las buenas editoriales de derechas que conozco, voy a intentarlo con otras tres. Dentro de poco me pondré en contacto con ellas a ver qué me dicen. De todas formas, si la respuesta acabara siendo negativa, sepan que mi elección será  la de editármelo yo mismo a través de uno de esos sitios web que hay ahora y que te permiten hacer eso: Bubok, por ejemplo. Por supuesto, preferiría no tener que hacerlo así, pero si no hay más remedio, se hará. Lo que no voy a hacer de ninguna manera es comerme el libro con patatas. Ya lo tuve que hacer con mi tremebundo novelón, uno que escribí allá por el 2000, y no me va a pasar una segunda vez. Palabra de Palin.

Sobre el blog

En cuanto al blog, no hay más novedades que una que me hace bastante ilusión: abrirlo a otras colaboraciones. Con esto quiero decir que si alguno de ustedes quiere escribir algo sobre Sarah Palin y mandármelo, estaré encantado de publicarlo. El caso es que estoy tan atareado con la cuestión del libro que temo no poder publicar todo lo que quisiera en el blog, así que un poco de ayuda no me vendría mal. Así que ya saben, este blog, su blog, es a partir de hoy más suyo que nunca. Todos aquellos de ustedes que quieran colaborar, sólo tienen que mandarme sus escritos (y las fotos, vídeos, enlaces, etc. correspondientes) a esta dirección de correo electrónico y pueden tener la certeza de que lo verán publicado en Conservador en Alaska lo antes posible:

colaboraciones.cea@gmail.com

Escriban lo que quieran y con la extensión que quieran. La única condición que les pongo es que lo que me manden trate sobre Sarah Palin o temas muy relacionados con ella y que lo hagan desde este lado de la trinchera, el palinista. Si no, el botón de “spam” lo tengo cerca y soy muy ducho en utilizarlo.

Y, finalmente, sobre este esforzado bloguista

Por otra parte, les informo sobre mis últimos movimientos, sobre todo a raíz de algún comentario que me ha llegado lamentando la poca trascendencia que tiene Sarah Palin en algunos medios como Libertad Digital, donde supuestamente deberían hacerse eco de ella más a menudo. El caso es que opino lo mismo y ya a mediados de julio envié una carta por correo postal a su director ofreciéndome para colaborar con ellos y cubrirles un flanco, el de Sarah Palin y el movimiento Tea Party, que me apena ver tan descuidado. De momento, no he recibido respuesta lo que no sé si achacar a que agosto es un mes de vacaciones o a que consideran a Sarah Palin “demasiado” para ellos y a mí algo parecido a un agente provocador. Algo me dice que lo más probable es esto último. Como ya saben, hubo un tiempo en que tenía buena prensa dentro de Libertad Digital, donde solían aparecer con cierta asiduidad las cosas que publicaba en el difunto Semanario Atlántico. Luego, de repente, dejaron de publicarme y tal como vino, se fue mi aventura allí. ¿Cambio editorial? ¿Olvido? ¿Otras prioridades? La verdad es que a uno le gustaría ver publicado allí, mi diario digital de cabecera, algo más que meras noticias de agencia sobre Sarah Palin, incluso aunque no las escribiera yo, pero no hay manera. Fuera de la famosa noticia de “Obama no tiene cojones”, ¿quién de ustedes recuerda alguna noticia sobre Sarah Palin que valiera la pena leer? Pues eso.

Y esto es todo para empezar. El próximo día les ofreceré la traducción de una entrevista realizada a Sarah y Todd Palin (sí, él también sale… y habla) a mediados de este mes de agosto. Es una buena entrevista, bastante política, y vale la pena traducirla para que puedan leerla. Los dos hablarán sobre energía, fundamentalmente sobre los motivos que hay para autorizar la perforación de nuevos pozos de petróleo allí en Alaska, pero también hablarán sobre el lío armado por el presidente Barack HUSSEIN, HUSSEIN, HUSSEIN Obama y su entusiasta apoyo a la construcción de una mezquita cerca del lugar de los atentados del 11-S. Muy interesante, ya lo verán.

P.D. Finalmente Bristol Palin no se va a casar con el miserable del padre de su hijo. ¡Aleluya! Dios ha visto que iba a meter la pata de nuevo y lo ha evitado. Para que luego digan que no existe… ¡Ánimo, Bristol! Tú te mereces algo mejor y seguro que lo acabarás encontrando.


Escribiendo America is ready! (II) – Diario de una gran aventura

28/07/2010

 

Por fin he comenzado a escribir America is ready! Después de una semana, la anterior, en la que he tenido que dedicarme casi en exclusiva a ordenar la ingente masa de documentación que he recopilado y que amenazaba con volverse ingobernable  o sea, inútil porque me resultaba imposible el encontrar nada), el domingo pasado escribí las primeras líneas de lo que pretendía que fuera la introducción (1776. Ya hubo un tiempo en que Estados Unidos tuvo que luchar por su libertad) y, tras dos horas de esforzado trabajo… ¡me di cuenta de que aquello era una porquería y las borré ipso facto! Como quiera que ya tengo maña en esto de encontrarme con que lo que estoy escribiendo no es precisamente lo que tenía pensado, sé de sobras lo que tengo que hacer: apagar el ordenador, acordarme de la madre que parió al presidente Obama (sí, ya sé que ella no tiene la culpa de nada, pero uno es así, tengo mal genio, y además todos sabemos que ser madre no es precisamente fácil), tomarme algo fresquito e irme a dar una vuelta al parque, sentarme en un banco y mirar los árboles (actividad apasionante, créanme). Dicho y hecho; a mi regreso, mi torpe cerebro había descubierto por fin qué era lo que iba mal (siempre es la primera frase, si lo sabré yo) y estaba presto a corregirlo. Así que, tras encender de nuevo el ordenador y encomendarme a santa Sarah, tecleé el nuevo comienzo que se me había ocurrido y… voilà! ¡Funcionaba!

Por una vez, una foto en la que no sale Sarah Palin, pero sí el resto de la familia. Es antigua, pero muy interesante porque la mujer de la izquierda, que sostiene a Trig mientras le da el biberón es Kris Perry, la persona de mayor confianza de Sarah en Alaska. Ya había trabajado con ella como su jefa de Gabinete cuando Sarah era gobernadora y fue una de las únicas dos personas (la otra fue Meghan Stapleton) que estuvo permanentemente con ella en la campaña electoral de 2008. Al final, tuvo que dimitir de su puesto al ser acosada ella también por la avalancha de ridículas ethics complaints, pero ahí sigue… Y Sarah no la ha olvidado, pueden estar seguros de ello. Kris tiene un gran futuro con Sarah. Ya lo veremos en 2012. El resto son Piper zampándose una pizza, Willow detrás de ella y Todd pendiente como siempre de que todo el mundo se sienta a gusto.

Como ya les he dicho, mi trabajo escribiendo America is ready! ha empezado y ya no terminará hasta que lo tenga listo. En consecuencia, ésta va a ser mi última entrada de la temporada y hasta septiembre no volveré a publicar más. La verdad  es que me siento bastante agobiado porque la redacción del libro es algo muy intenso y tenerlo que compaginar con el seguimiento de la actualidad de Sarah Palin, la redacción de las correspondientes entradas y mi maldito trabajo (sí, sigo trabajando y no tendré vacaciones hasta septiembre, ¡grrr!) me hace pensar a veces lo bien que me iría tener una novia que me echara una mano, al menos aportando apoyo moral (aunque un amigo mío me dice que si tuviera una novia, no me dejaría escribir una línea… y mucho menos para referirme a otra mujer, je, je, je).

De todas formas, eso de escribir es lo mío y dentro de lo que cabe la cosa marcha espléndidamente. Ya tengo escrita la introducción y la primera parte del primer capítulo. Aquí debo confesarles que he hecho una modificación sobre el índice previsto, que queda, así:

Introducción: 1776. Ya hubo una vez en que Estados Unidos tuvo que luchar por su libertad.

A. El sistema político en Estados Unidos

1) El nacimiento de todo: la Declaración de Independencia (NUEVO)
2) Los fundamentos del sistema: la Constitución y el Tribunal Supremo.
3) Un sistema bipartidista: el Partido Republicano y el Partido Demócrata.
4) Eligiendo a sus representantes: las primarias y el Electoral Day.
5) Ejerciendo el poder: pueblos y ciudades, condados y estados.
6) La cumbre del sistema: el presidente de Estados Unidos y el gobierno federal.

Como pueden ver, he añadido un apartado nuevo al primer capítulo y ése, junto con la introducción, es el que ya tengo redactado. La verdad es que no está nada mal: dos apartados en tres días. Teniendo en cuenta que el libro se compone de unos 36 en total, eso me permite ser optimista a la hora de pensar si lo tendré listo para principios de diciembre. Septiembre, cuando tenga vacaciones, me permitirá adelantar mucho y aún tengo algunos ases guardados en la manga por si acaso necesito más días libres, je, je, je (mi jefe ni se los imagina y me encantará ver la cara de terror que pondrá cuando se lo diga porque será un justo castigo a su maldad).

El caso es que les prometí tenerles al día y eso estoy haciendo. Y como quiera que les estoy tan agradecidos a todos por lo mucho que me han animado en esta aventura mía, he pensado que les gustaría leer el borrador de lo que pretende ser la introducción del libro, para que así puedan ver por dónde van los tiros, hacerme las sugerencias que estimen oportunas (incluso corregirme las faltas de ortografía, si es menester) y comprobar que sí, que es cierto, que estoy escribiendo un libro sobre Sarah Palin.

Dicho y hecho, aquí les dejo con el borrador de la introducción. Sean comprensivos; es sólo un borrador y aún tendré que corregirlo bastante, pero la estructura general y el tono de America is ready! serán estos.

Introducción

1776. Ya hubo un tiempo en que Estados Unidos tuvo que luchar por su libertad

Entonces fue contra un poder extranjero, el de la metrópoli, Gran Bretaña. Y aún así, una gran parte de los colonos no pretendían realmente la independencia, sino simplemente el que se les reconociera sus derechos como súbditos británicos nacidos libres. Fue la torpeza del entonces monarca británico, Jorge III (1738-1820), y de sus sucesivos primeros ministros a la hora de encauzar esta crisis la que provocó en última instancia una independencia que ni tan siquiera alguien tan relevante para la historia de Estados Unidos (1) como lo iba a ser el propio Thomas Jefferson (1743-1826) tenía en mente en una fecha tan tardía como el 29 de noviembre de 1775, tal y como le explicaba en una carta a su buen amigo John Randolph:

Créame, estimado Señor: no hay en todo el imperio Británico un hombre que ame más cordialmente una unión con Gran Bretaña que yo. Pero, por el Dios que me creó, dejaré de existir antes que ceder a una relación en tales términos como los que propone el Parlamento Británico; y con esto, creo que hablo los sentimientos de América.

Curiosamente, fue la victoria británica en la guerra de los Siete Años (1756-1763) la causa de todo. Triunfante contra su gran rival, Francia, a quien por la paz de París firmada el 10 de febrero de 1763 le arrebataba todos sus territorios en América situados al norte del río Mississippi (el territorio de Luisiana, situado al sur, se entregaba a su aliada, España, como compensación por la pérdida por parte de ésta de Florida), la gloria de su victoria, con ser mayúscula, no podía ocultar el hecho de que después de siete años de guerra por tres continentes diferentes: Europa, Asia y América, Gran Bretaña estaba arruinada. Y para enjugar sus deudas y reflotar su economía, el rey y el parlamento británicos decidieron que los colonos americanos debían costear una parte de los gastos, sobre todo a la vista de que era a ellos a quienes había beneficiado realmente el resultado de la guerra en su continente, ya que así habían podido iniciar su expansión hasta los ríos Ohio y Mississippi, superando los montes Apalaches.

El primer intento llegó con la Stamp Act (la ley del Timbre) de 1765, que gravaba toda clase de documentos e impresos (libros, periódicos, etc.) y que provocó tales protestas por parte de los colonos que el parlamento británico tuvo que derogarla al año siguiente. El segundo, llegó con la American Import Duties Act (la ley de Aranceles a las Importaciones Americanas) de 1767, más conocida como las Townshend Acts por el nombre del ministro británico responsable de su elaboración, que pretendía hacer lo mismo pero ahora con una larga serie de artículos de consumo diario (cristal, lacas, papeles, pieles, pinturas, plomo, té, etc.). La reacción en las colonias fue aún peor que dos años antes porque en esta ocasión a las protestas se sumó un efectivo boicot a todos los productos británicos. Tres años después, el parlamento británico dio finalmente su brazo a torcer y derogó las Townshend Acts, aunque con la salvedad del impuesto sobre el té, mantenido única y exclusivamente con la intención de dejar claro a los colonos quién mandaba allí y evitar que se arrogaran la victoria en ese conflicto. Sin embargo, los colonos no se conformaron y el conflicto continuó, agravándose de tal manera incluso que pronto se produjeron las primeras muertes, las de cinco colonos, en lo que se conoce como la Matanza de Boston (5 de marzo de 1770).

Y es que no se trataba de que los colonos se negasen a contribuir al sostenimiento del imperio británico, que no se negaban en absoluto. La tradición británica les había acostumbrado a pagar contribuciones regularmente y lo hacían sin mayores problemas. Pero contribuciones, no impuestos. Los impuestos los consideraban abusivos, un mero intento de explotar a las colonias, y mucho más cuando la metrópoli se los imponía sin antes escuchar siquiera su opinión, siguiendo un principio al que el jurista James Otis (1702-1778) dio forma: No taxation without representation (ninguna imposición fiscal sin representación parlamentaria). Además, pensaban los colonos, si cedían ahora en esto, ¿quién les aseguraba que lo siguiente no fuera que la metrópoli les despojara directamente de sus propiedades?

El resultado de la unánime negativa de los colonos a pagar esos impuestos considerados injustos y de la firme voluntad del rey y del parlamento británicos en hacer cumplir su voluntad, repetida a lo largo de los siguientes años, condujo a una situación en la que los alborotos se sucedieron unos a otros y del Boston Tea-Party (16 de diciembre de 1773) a las Coercitive Acts contra la colonia de Massachusetts (marzo y abril de 1774) y a los primeros enfrentamientos armados producidos en Lexington y Concord (abril de 1775) y Bunker Hill (junio de 1775), transcurren apenas dos años, pero dos años en los que se gesta una guerra que nadie en América quería realmente, tal y como el primer Congreso Continental, compuesto por representantes de casi todas las colonias (2) (Georgia no asistió) y reunido en Filadelfia entre septiembre y octubre de 1774, reconoció al restringir la disputa al mero hecho de que no podían tolerar que el parlamento británico pretendiera imponerles impuestos arbitrarios con lo que eso suponía de amenaza a sus libertades. Así pues, mantenían su postura, pero estaban dispuestos a llegar a una solución satisfactoria por ambas partes, lo que bien podría haber sucedido si no hubiera sido por la obstinación del monarca y el parlamento británicos. La situación no dejó pues de empeorar, lo que llevó a la constitución del segundo Congreso Continental en mayo de 1775 (Georgia se incorporó finalmente en septiembre), que anunció la creación de un ejército propio y el nombramiento de George Washington (1732-1799) como su comandante en jefe, pero también la redacción de una petición de paz formal, la Olive Branch Petition (Petición de la Rama de Olivo) enviada de nuevo al rey. En ella, se reafirmaba la lealtad de las colonias, se suplicaba su protección contra las exacciones del parlamento y se rogaban algunas concesiones que pusieran fin al conflicto.

¿Cuándo se volvió finalmente irresoluble por medios pacíficos el conflicto? En agosto de 1775 cuando Jorge III declaró ante el parlamento en Londres que las colonias se habían rebelado contra su rey y manifestó su firme intención de acabar con la revuelta contando incluso con el apoyo de tropas extranjeras (los posteriormente famosos “hessianos”) para “reducir América a la justa obediencia”, tal y como le animó calurosamente a hacer un parlamentario, John Dyke Acland (1746-1778) , en su discurso de apoyo al monarca, una pretensión que provocó que otro parlamentario, el conde de Shelburne (1737-1805), uno de los pocos favorables al punto de vista de las colonias, se preguntara en el suyo de réplica:

¿Cómo se ha llegado a acusar a las colonias de planear la independencia? ¿Quién se atreve a manifestar esta aseveración –¿cómo  lo diría, señores?– contraria a los hechos, contraria a las pruebas? […] ¿Pretenden acaso repetir machaconamente la idea de la independencia hasta que los americanos acaben adoptándola como suya?

Pues ciertamente los colonos terminaron adoptando esa idea. Pero porque no tuvieron más remedio, ya que era el propio monarca británico quien les obligaba a ello, sobre todo después de que el 1 de septiembre se negara a leer siquiera la segunda petición enviada por los representantes de las colonias, arguyendo que no aceptaba comunicaciones de rebeldes. En consecuencia, a los colonos no les quedaba ya otra salida que la fuerza, puesto que estaba más que claro que Gran Bretaña no iba a aceptar ningún tipo de compromiso.

Y aún así, tuvo que suceder antes que Thomas Paine (1737-1809), un británico llegado a las colonias apenas un año antes, publicara en enero de 1776 el que ha sido llamado “el panfleto más incendiario y popular de toda la era revolucionaria”, Common Sense (Sentido Común). En él, Paine arremete duramente contra la última ligazón que mantenía a los colonos vinculados al imperio británico, su sentimiento de lealtad al rey, de quien no dejaban de esperar que finalmente les apoyaría y pondría en su sitio a un parlamento, el británico, del que ya hacía tiempo que muchos colonos relevantes tales como Samuel Adams (Massachusetts Circular Letter, 1768), James Wilson (Considerations on the Authority of Parliament, 1774) y Thomas Jefferson (A Summary View of the Rights of British America, 1774) dudaban que tuviera autoridad sobre las colonias. Primero porque las colonias británicas en América no contaban con ningún representante en él y segundo porque dado que todas y cada una de esas colonias contaban con el suyo propio, en su opinión, el parlamento británico era el de Gran Bretaña en exclusiva, o sea, uno extranjero y cualquier intento de extender su soberanía sobre las colonias era inconstitucional.

Muy posiblemente la obra de Paine tuviera poca influencia sobre lo que estaba sucediendo en la sala, la Assembly Room, donde los representantes de las colonias constituidos en segundo Congreso Continental debatían sobre los acontecimientos que se sucedían, pero sí que influyó y mucho en los corazones de los colonos, quienes hasta entonces seguían viéndose a sí mismos en su gran mayoría como británicos y no como americanos. Fue él quien acabó con el mito de que los males que les afligían eran causa únicamente del parlamento británico, lo que dejaba convenientemente a salvo la responsabilidad del rey. Para Paine, el verdadero inspirador de la política autoritaria que se estaba siguiendo contra las colonias era él y nadie más que él y,  para evitarlo, la única solución era optar decididamente por la independencia y un sistema de gobierno republicano. No cayó en saco roto su alegato porque de su panfleto, de apenas cuarenta y ocho páginas, se vendieron 120.000 ejemplares en los tres primeros meses y 500.000 en el primer año, cambiando el pensamiento popular y convirtiendo la idea de independencia en algo razonable y exigido por una cantidad suficiente de colonos como para que pudiera resultar viable políticamente (3). Incluso el propio George Washington reconoció en una carta enviada a su secretario personal, Joseph Reed (1741-1785) su influencia:

En cuanto a mis compatriotas, sé por su forma de gobierno y su hasta ahora inquebrantable compromiso con la monarquía que se mostrarán reacios a la idea de independencia, pero el tiempo y la persecución hacen que sucedan muchas cosas maravillosas y por la correspondencia personal que he recibido en estos últimos tiempos desde Virginia, creo que Sentido Común está provocando un importante cambio en la mentalidad de muchos hombres.

Fuera como fuere, el caso es que pocos meses después, el 2 de julio de 1776, el segundo Congreso Continental declaró por unanimidad que esas colonias unidas eran estados libres e independientes y dos días después, el 4 de julio, promulgaban la Declaración de Independencia. Había estallado la Revolución Americana, la primera porque ahora, doscientos treinta y cuatro años después de esa fecha, Estados Unidos parece estar a punto de vivir otra revolución que algunos consideran más bien una restauración porque lo que pretende realmente es recuperar los valores por los que sus antepasados se batieron en los campos de batalla contra los británicos; unos valores que hablan de que todos los hombres son creados iguales y que Dios les ha dotado de ciertos derechos inalienables entre los que se cuentan el derecho a la vida, a la libertad y a la búsqueda de la felicidad.

En esta ocasión, el enemigo no es exterior, no es una potencia extranjera, no es Gran Bretaña, sino que lo es interior, es estadounidense también, es un gobierno federal que pretende violar todas las restricciones impuestas por la Declaración de Independencia y la Constitución de Estados Unidos a su poder con el fin de injerirse en la vida de sus conciudadanos hasta un extremo insoportable por todos aquellos que aún aman la libertad. Sin embargo, la llama que prendió un día en las Trece Colonias y que movió a sus habitantes a luchar contra la opresión ha resultado no estar apagada en absoluto y ahora no son solamente trece colonias y unos pocos cientos de miles de colonos los que están dispuestos a luchar de nuevo, sino cincuenta estados y millones de estadounidenses. Y de entre todos esos millones de estadounidenses, agrupados espontáneamente en lo que parece un guiño al destino en algo tan sorprendente como lo es el movimiento Tea Party, destaca uno de ellos, una mujer, Sarah Palin, que bien pudiera ser una reencarnación de ese George Washington que en 1776, cuando todo parecía estar perdido de antemano, supo mantener la fe y perseverar en su empeño y conducir a su ejército, y con él a todo Estados Unidos, a la victoria final. Porque tal y como dijo ella misma el 6 de febrero de 2010, en un discurso pronunciado en Nashville (Tennessee) ante todos esos estadounidenses amantes de la libertad que la aclamaban:

América está lista para otra revolución y vosotros [refiriéndose a los miembros del movimiento Tea Party] sois una parte de ella.

Y es de eso, de esta nueva revolución y de su abanderada, Sarah Palin, de lo que trata precisamente este libro. Porque tal y como escribió también Paine en otro de sus panfletos, The American Crisis (La crisis americana), que fue publicado el 23 de diciembre de 1776 y que el propio George Washington ordenó que le fuera leído a sus tropas justo antes de que éstas cruzaran el río Delaware y lograran la decisiva victoria americana del día 26 en Trenton:

Es en estos momentos cuando se ponen a prueba las almas de los hombres. El soldado de verano y el patriota de los días soleados, en esta crisis, se alejarán del servicio a su país; pero el que ahora aguante, ése merecerá el amor y el agradecimiento de hombres y mujeres.

América está lista de nuevo. Y nuestras almas dispuestas a ser probadas. No cejemos en nuestro empeño pues. También decían que la independencia de Gran Bretaña era una idea imposible. Y es que el mundo está lleno de ideas imposibles que acaban haciéndose realidad. Como la de la libertad.

(1) Por aquel entonces, las colonias británicas que se convertirían luego en los Estados Unidos de América eran las trece siguientes, relacionadas de norte a sur: New Hampshire, Massachusetts, Rhode Island y Connecticut (que constituían lo que se llamaba Nueva Inglaterra); New York, New Jersey, Pennsylvania y Delaware (que constituían el centro); y Maryland, Virginia, Carolina del Norte, Carolina del Sur y Georgia (que constituían el sur). Entre todas, rondaban los dos millones de personas, siendo Virginia la más poblada, con cerca de medio millón de habitantes, seguida por Massachusetts con algo más de trescientos mil y Pennsylvania con cerca de doscientos cincuenta mil. La menos poblada era Georgia, con tan sólo 23.000 habitantes.

(2) Las Trece Colonias no eran las únicas colonias británicas en América del Norte. Canadá y Nueva Escocia también lo eran, pero no tomaron parte en el conflicto ya que al estar pobladas mayoritariamente por católicos franceses, preferían el gobierno de la distante Gran Bretaña al de los cercanos protestantes de Nueva Inglaterra, sobre todo una vez que el parlamento británico reconoció plenamente su confesión católica (Acta de Quebec, 1774), lo que escandalizó a las Trece Colonias, pero fue un paso realmente inteligente por parte de Gran Bretaña que logró así asegurarse su lealtad.

(3) Algunos cálculos hablan de que hacia 1776 tan sólo un tercio de la población de las Trece Colonias era partidaria de la independencia, mientras que otro tercio era leal a Gran Bretaña y el tercio restante sencillamente era indiferente. Del tercio “rebelde”, la mayoría se concentraban en las cuatro colonias que constituían Nueva Inglaterra, siendo minoría en las restantes.

Hasta aquí este avance. Seguiré trabajando todo lo que haga falta hasta cumplir con mi palabra. Por favor, aquellos de ustedes que sean creyentes, recuérdenme en sus oraciones. Y los que no, deséenme suerte. No saben lo mucho que me hace falta. ¡Ah, y pasen el mejor verano posible! Yo estaré de vuelta, Dios mediante, el 1 de septiembre. Hasta entonces pues.

Que Dios les bendiga.


Escribiendo America is ready! (I) – Diario de una gran aventura

11/07/2010

 

Es la propia Sarah Palin quien gusta de recordarnos que sólo los peces muertos siguen la corriente. Con ello, además de demostrarnos lo muy enraizado en la realidad que está su pensamiento, quiere explicarnos que alguien que acepta plegarse a las opiniones comúnmente aceptadas simplemente porque” eso es lo que piensa todo el mundo”, es una persona indigna de ser considerada como tal porque quien así actúa es cierto que no tendrá nunca problemas en tanto que será un miembro aceptado de la comunidad, pero en su interior sabrá que ha dejado de ser un ser humano para convertirse en un autómata. O sea, un pez muerto. Gracias a Dios, nosotros, ustedes los lectores de este blog y yo, su autor, no somos en absoluto peces muertos porque nosotros bien que nadamos contra corriente y sólo muertos cederemos y seguiremos la corriente. Y es que realmente se necesita coraje para apoyar a Sarah Palin con la que está cayendo ahí fuera. Incluso para algo tan sencillo como el escribir sobre ella porque no niego que el único motivo de mi anonimato es el de evitarme problemas desagradables. Sin embargo, sigo estando dispuesto a escribir y cuanto más mejor. Y es que a cada día que pasa, más sorprendido me siento de lo que he logrado: atesorar una cantidad de lectores diarios más que respetable, lectores que, al igual que yo, piensan que el ser humano ha nacido para ser libre y labrarse su propio futuro, tomando sus propias decisiones. Es por ello que tras el primer año de existencia de este blog, que fue el de su lanzamiento, este segundo año lo planeé como el de su consolidación y, para lograr ese objetivo, consideré que un libro sobre Sarah Palin era la herramienta oportuna, sobre todo porque no es sólo que sea necesario dado el profundo desconocimiento sobre ella que existe sino que además éste es el mejor momento para escribirlo, procurando que se publique coincidiendo con las elecciones de noviembre en Estados Unidos, la antesala a un 2011 apasionante que nos resolverá finalmente la duda de si tendremos una candidatura de Sarah Palin en 2012 o no (que la tendremos, se lo digo yo).

¿Qué se creían? ¿Qué se me habían terminado las fotos “históricas” de Sarah Palin? ¡Qué va! Y para que lo vean, aquí tienen la foto de Sarah luciendo orgullosa su trofeo de campeona de su instituto en 1980-1981 en la modalidad deportiva del cross country. Todd destacó sobre todo en baloncesto en el instituto; es un baloncestista excepcional. ¿Se imaginan lo divertido que sería un mano a mano de baloncesto entre el presidente y su esposa y Todd y Sarah? Los primeros son más altos pero siempre les han dado las cosas hechas en la vida, mientras que los segundos son más bajos pero saben perfectamente lo que es tener que luchar por salir adelante así que no tengo ninguna duda sobre el resultado. ¡Apuesto seiscientos euros por Todd y Sarah!

Fue hace quince días más o menos que les anuncié mi intención (audaz intención, lo reconozco) de escribir un libro sobre Sarah Palin titulado America is ready! Por aquel entonces, hacía poco que acababa de recibir la negativa por parte de una importante editorial que se había interesado en mi proyecto y, nada dispuesto a darme por vencido, decidí que tanto me daba que no me respaldaran porque iba a escribir el libro igualmente, ¡ea! (uno es así de chulo me temo).

Mi decisión tuvo algo de impulsiva, ciertamente, pero es que yo sentía que ese libro debía ser escrito (y ojalá lo escribiera alguien mucho más dotado que yo; de verdad que si así fuera, me ofrecería gustoso para escribirle el índice, el onomástico, el de materias y hasta plegarle las cubiertas si se terciaba). Y lo sigo sintiendo. Fundamentalmente porque la importancia que ha adquirido Sarah Palin durante estos dos años que lleva en el ojo del huracán es algo que sólo los pocos que seguimos habitualmente su carrera comprendemos realmente. Gracias a uno medios de comunicación que más bien podrían llamarse “de incomunicación”, su figura y su mensaje ha pasado bien desapercibido, bien falseado a lo largo del mundo. Y eso es terriblemente injusto si lo comparamos con el trato de favor que ha gozado por parte de esos mismos medios “de incomunicación” alguien tan profundamente vacío e intelectualmente inepto como lo es el presidente Obama.

Desde que terminara la campaña electoral de 2008, la que perdió McCain, Sarah Palin se ha preocupado por ir labrándose su propio camino a la Casa Blanca y lo ha hecho con el tesón de las hormigas, la inteligencia de los zorros y la osadía de los lobos. Sí, ya sé que todavía no es seguro que vaya a presentar su candidatura, pero mi opinión es que sí que se presentará y bajo esa premisa actúo. Y es que si no, todo lo que está haciendo no es que carezca de sentido, pero como mínimo quedará completamente desaprovechado por falta de una figura política que pueda enarbolar la bandera del sentido común que ella tan trabajosamente ha izado durante todo este tiempo.

Las elecciones del midterm, las del próximo mes de noviembre, son cruciales. Y lo son porque no se trata sólo de saber si el electorado estadounidense continúa bajo los efectos estupefacientes del humo que les lleva vendiendo desde mucho antes de 2008 el actual presidente y su cuadrilla de narcotraficantes de falsas ilusiones, sino porque de sus resultados dependerá mucho el camino que tome Estados Unidos en los próximos cien años. Si todo va como esperamos algunos de nosotros y los estadounidenses se levantan y alzan la voz y rechazan a los políticos tramposos, tanto los de la izquierda como los de la derecha, que les han conducido a la situación actual y les recuerdan que ellos son el pueblo soberano y no unos meros súbditos de una casta dominante, Estados Unidos recuperará los ideales de libertad que están en el fondo mismo de su existencia como nación. Si, por desgracia, no lo hacen dejarán de ser la nación más libre de la Tierra para pasar a convertirse en una tiranía en la que una pequeña aristocracia regirá los destinos de sus ciudadanos hasta en los más mínimos actos de su vida, teniendo incluso poder de vida y muerte sobre ellos (¿o qué otra cosa se creen que es Obamacare?).

Nos guste o no, como dice el presidente Obama a quien parece no gustarle en absoluto, Estados Unidos es el líder del mundo libre y lo que allí pase repercute inevitablemente en el resto del mundo. Si Estados Unidos cae en la tiranía, si el estado arrebata la libertad individual a sus ciudadanos, si el gobierno federal se arroga el derecho a tomar las decisiones por ellos a partir de ahora, el resto del mundo acabará igual. De hecho, aquí en España, por ejemplo, eso ya hace mucho tiempo que sucede. Ya saben ustedes que para mí España no es una democracia realmente sino una mera democracia “de papeleta” en la que las elecciones periódicas a las que fingen someterse nuestros políticos son lo único que queda del viejo ritual democrático y aún así están más trucadas que una película de chinos pues buen cuidado han tenido ellos de que nunca pueda presentarse un candidato que esté dispuesto a poner del revés el sistema. Y es que nuestra partitocracia seguro que es la envidia de un repugnante dictador asesino como lo es el venezolano Chávez, quien al final resulta que no es más que un chapucero porque si quiere tomar ejemplo de un trabajo fino a la hora de esclavizar a un pueblo, que venga a España y vea a los españoles, tan felices de ser unas ovejas que balan de satisfacción por ello.

En Estados Unidos, Sarah Palin es ésa que puede poner del revés el sistema. Por eso y no por otra cosa la odian. Y su triunfo en Estados Unidos sería el triunfo de la libertad en todo el mundo. Y por eso y no por otra cosa tratarán de impedirlo por todos los medios. Afortunadamente, la fe de Sarah la pone a resguardo de los dos peores pecados que puede cometer un político: el desánimo y la ira. Y además le evita de caer en la tentación de buscar el camino fácil, vulgo llegar a un acuerdo con los del establishment (tanto da si es el republicano como el demócrata, que los dos son iguales). Sólo por eso, ya merecería llegar a la presidencia, pero es que además de su fe, está también su alegría de vivir, que le permite apreciar la belleza de la creación de Dios donde quiera que mire, no cayendo tampoco en la tentación de querer crear un mundo a su gusto como es costumbre entre los izquierdistas quienes en su afán de traer el paraíso a la Tierra sólo consiguen abrir las puertas del infierno, y su aguda inteligencia que le hace afanarse en buscar soluciones sensatas a problemas sensatos y no pretender curar los males del planeta, retirar las aguas y hacer florecer los desiertos.

Sí, un libro sobre Sarah Palin es necesario. Y lo es ahora. 2011 es un año clave en la vida de Sarah Palin. Y lo será también en la nuestra. Será entonces cuando tendrá ella que decidirse finalmente si da ese paso al frente que tantos y tantos esperamos ansiosamente. ¿Que su decisión dependerá mucho de los resultados de las elecciones de noviembre? Sin duda. ¿Que aún así aún tendrá que considerar otras muchas cuestiones como si cuenta con suficiente financiación para lo que va a ser la campaña electoral más dura de la historia de Estados Unidos, si dispone de un equipo lo bastante sólido y aguerrido para afrontar cualquier cosa y seguro que todas muy desagradables que se les puedan ocurrir a los del otro bando y si el pueblo estadounidense realmente desea que dé ese paso? Sin duda también.

No hay muchos bloguistas palinistas fuera de Estados Unidos, la verdad sea dicha. De hecho, que escriban en español sólo conozco a uno: yo. Mi modesta contribución a la causa de Sarah Palin, que coincide con la causa de la libertad, es pues este blog que están ustedes leyendo. Un blog completamente casero y en algunos aspectos un poco chapucero incluso. En eso la culpa es mía por falta de más tiempo y más conocimientos para volcarlos en él. Pero aún así, me siento orgulloso de gozar de su atención, habiéndose mostrado siempre de lo más entusiastas con mi pequeña aventura, contagiándome ese entusiasmo a mí también, sobre todo en aquellos (afortunadamente pocos) momentos en que mi voluntad de seguir zozobraba. Así pues, vamos ahora a embarcarnos todos juntos en una gran aventura: no ya un blog, sino todo un libro. Con el objetivo de llegar a todo el mundo de habla hispana, dondequiera que haya un lector que comprenda nuestra hermosa lengua española, sin olvidarme de mis propios compatriotas, los españoles porque este libro es también y muy especialmente para ellos. Ciertamente no lo voy a escribir con la intención de hacer dinero. Y es que no lo haría aunque lo pretendiera. Ya sé que no va a ser ningún best-seller. Imagino que llegará a venderse, pero no en grandes cantidades, sobre todo si no logro que una editorial se interese por él y acabo decidiendo venderlo directamente a través del blog. Sin embargo, nada de eso le va a quitar ni un ápice de placer a la aventura en la que me he embarcado y de la que les iré dando cumplida cuenta regularmente para que puedan disfrutar de ella tanto como yo e incluso aconsejarme o animarme cuando me sienta atascado en algún punto especialmente difícil. De momento, creo que ya he concluido la etapa de documentación. Tengo la suficiente información (fiable por supuesto) como para empezar a escribir. Y a ello voy a ponerme lo antes posible. ¡Siento un miedo de empezar! Hasta que no tenga las primeras diez líneas escritas y las lea y las relea y vea que son buenas no creo que se me pase ese miedo. Pero también siento muchos deseos de empezar de una vez, qué quieren que les diga. Todo sea por Sarah Palin. Ella se merece toda nuestra ayuda. Y nosotros nos merecemos ser libres de una vez. Pues pongámonos manos a la obra: hay mucho que hacer todavía si queremos que nuestros hijos puedan vivir en una sociedad donde nadie les diga que se sienten y se callen.

A la carga pues.

P.D. Por cierto, he hecho algunos retoques en el índice que les ofrecí el otro día, el 23 de junio. Fundamentalmente, he reducido el número de capítulos porque algunos de ellos no tenían enjundia suficiente como para merecer uno. Finalmente, el plan de la obra queda como sigue:

AMERICA IS READY!
Sarah Palin y la revolución del sentido común en Estados Unidos

Introducción: 1776. Ya hubo una vez en que Estados Unidos tuvo que luchar por su libertad.

El sistema político en Estados Unidos

Los fundamentos del sistema: la Constitución y el Tribunal Supremo.
Un sistema bipartidista: el Partido Republicano y el Partido Demócrata.
Eligiendo a sus representantes: las primarias y el Electoral Day.
Ejerciendo el poder: pueblos y ciudades, condados y estados.
La cumbre del sistema: el presidente de Estados Unidos y el gobierno federal.

Sarah Palin, hija de pioneros

Creciendo en Alaska: la joven Sarah Heath.
Sarah Palin, alcaldesa de Wasilla.
Sarah Palin, los tiempos difíciles.
Sarah Palin, gobernadora de Alaska.

El salto a la política nacional

Las elecciones de 2008: el ticket McCain-Palin.
La desastrosa campaña electoral republicana.
Los resultados: ¿hubo “efecto Palin”?
La vuelta a Alaska de Sarah Palin.

El surgimiento de una nueva fuerza

Barack Obama: promesas y espectáculo.
Los primeros meses de la administración Obama.
La gran controversia de la reforma sanitaria.
La eclosión de los descontentos: el movimiento Tea Party.

El surgimiento de una nueva líder

La dimisión como gobernadora de Sarah Palin.
Del silencio a Facebook.
La primera prueba de fuerza: NY23.
La vuelta de Sarah Palin: Going Rogue y el Going Rogue Tour.

El surgimiento de una nueva alternativa

La primera señal: el triunfo de Scott Brown en Massachusetts.
Sarah Palin en la convención del movimiento Tea Party.
El silencioso trabajo del Sarah PAC.
La lucha por el alma del Partido Republicano: conservadores contra RINO.

El largo proceso de primarias

La importancia de las elecciones de 2010.
Nuevos líderes para una nueva revolución: los respaldos de Sarah Palin
Tres momentos cumbre: Bachmann, Fiorina y Haley.
El momento de la verdad: todo a punto para noviembre.
 
Las elecciones del midterm (borrador)

La campaña electoral.
Los resultados.
¿Hubo “efecto Palin” de nuevo?

Conclusión: ¿Palin 2012?

Tan sólo decirles que con respecto a los dos últimos apartados: “El largo proceso de primarias” y “Las elecciones del midterm”, no hay nada cerrado todavía. Esos dos apartados dependen aún de acontecimientos por suceder y mi intención es escribirlos entre finales de octubre y principios de noviembre por lo que es posible que sufran alguna que otra modificación. Por ejemplo, hasta ahora las figuras más relevantes a las que ha apoyado Sarah Palin y que han provocado mayor interés por parte de los medios de comunicación (dejando aparte a John McCain que, por razones obvias, no entra dentro de la intención de este capítulo aunque se hablará debidamente de él) han sido Michelle Bachmann en Minnesota, Carly Fiorina en California y Nikki Haley en South Carolina. Las tres merecen una atención especial. Pero bien podría darse alguna otra más en estos meses que quedan y si así fuera, muy posiblemente el título del capítulo cambiaría de “Tres momentos cumbre” a “Cuatro momentos cumbre” o “Cinco momentos cumbre” o los que fueran. Y lo mismo digo del último capítulo sobre las elecciones del midterm que ni siquiera tengo decidido el esquema todavía a la espera de lo que pueda suceder entonces.


VAMOS A ESCRIBIR UN LIBRO, TRALARÁ…

24/06/2010

 

La entrada de hoy es una de esas que podríamos llamar “de asuntos internos”. Ya saben lo mucho que me gusta el consultarles las decisiones que voy tomando sobre el derrotero de este su blog, para conocer su opinión. Y es que un blog es tanto cosa de su autor como de sus lectores. Al principio de mi andadura, pensaba que tanto daba si me leían como si no y que poco me importaría el conocer las opiniones de quienes me leyeran; con el tiempo, me he dado cuenta de que no es así en absoluto. Al final, uno comprende que sí que importa si te leen o no y lo que opina la gente que lo hace. Y es que como decía tan acertadamente John Donne, nadie es una isla en sí mismo y cuando doblan las campanas, también doblan por ti.

Una nueva propuesta para nuestra palinseta, ¿recuerdan? Pónganse una con este lema y verán como todos les miran… con la más absoluta ignorancia acerca de quién es esa tal Sarah Palin. ¿Es una modelo? ¿Es una actriz? ¿Está buena? Si acaso, algún progre de esos que se las dan de enteraos se les acercará en la playa y les llamará “facha”. No se priven; sacúdanle con el palo de la sombrilla y traten de acertarle en la cocorota que es donde más duele.

Y otra propuesta. De nuevo les aconsejo que no se corten y a la que venga alguien a acusarles de haber provocado el desastre del Golfo de México, atícenle fuerte. Tal vez con el golpe recupere la razón y el sentido común y acaben teniendo un amigo para toda la vida. Si ése es el caso, regálenle otra camiseta igual, ¿vale?

Nadie a estas alturas puede tener dudas de lo mucho que me gusta escribir. Y si encima es sobre Sarah Palin, más aún. Cuando empecé este blog, allá en el mes de marzo del año pasado, mi intención era combinar dos de mis pasiones, la escritura (sin redactor-jefe que me limitara el espacio de mis artículos) y Sarah Palin (sin tener que disimular mi admiración por ella). Luego, según fue avanzando el tiempo, me encontré con la sorpresa de que había gente que había descubierto mi blog, me leía y hasta les gustaba lo que escribía. Todavía me hago cruces de ello, pueden creerme. Fue durante el verano cuando Alberto Acereda, el que ahora es mi director en Semanario Atlántico (bendito sea su nombre), escribió un artículo sobre Sarah Palin en Libertad Digital y en él nos citaba tanto a Rillot como a mí como autores de sendos blogs palinistas en español, los únicos de los que tengo noticias hasta ahora, recomendándonos. El susto que me llevé cuando vi como las estadísticas de mi blog se disparaban hasta el infinito y más allá a raíz de esa cita ya se lo pueden imaginar ustedes. Durante esa semana, mis lectores se multiplicaron por cincuenta. ¡Vaya compromiso! Y yo estaba de vacaciones, sin escribir nada y haciendo reformas en el blog.

Entre las personas que me escribieron durante esos maravillosos días en que me sentí en la cima del mundo estaba un editor quien me comentó que le gustaría conocerme y hablar conmigo de cara a futuros proyectos juntos. Me pareció de perlas y en septiembre quedé con él para comer y hablar sobre muchos temas, pero siempre volviendo a Sarah Palin. No concretamos nada, pero quedamos en seguir en contacto. Finalmente, en febrero de este año, acabé de perfilar una idea que me llevaba rondando por la cabeza desde entonces: un libro sobre Sarah Palin y lo que supone para Estados Unidos la revolución que está liderando. Le mandé el proyecto y prometió estudiarlo y responderme lo antes posible aunque ya me advirtió entonces que iba a ser difícil que prosperara porque en España los libros sobre política internacional no venden y de eso él sabe más que nadie.

Mi ilusión era que finalmente se arriesgaran conmigo y que yo pudiera darles una sorpresa a todos ustedes con una entrada titulada precisamente como la de hoy: “Vamos a escribir un libro, tralará”. Sin embargo, entre la crisis, la dichosa crisis que se nos llevará a todos por delante menos a ZP, y el analfabetismo funcional de la mayor parte de los españoles, hace apenas un mes que recibí finalmente la respuesta: no se atrevían. No les niego que me llevé un buen chasco y así se lo estuve comentando a Marta, una de mis pocas amigas que conocen mi doble personalidad de agitador de masas, y ella me respondió entonces lo que parecía obvia: “¿Y por qué no lo escribes igualmente y te lo publicas tú?”. Al principio, me pareció una idea harto peregrina, pero según han ido pasando los días, cada vez me atraía más y finalmente he llegado a la conclusión de que Dios nos habla de muchas maneras, pero que somos nosotros los que elegimos si le escuchamos o no. Para mí, era Dios quien hablaba por boca de Marta y me estaba diciendo lo que debía hacer. Si la editorial no se arriesga a publicarme, me publicaré yo solo. Es cierto que ahora existen muchas posibilidades a ese respecto, sin ser demasiado onerosas y sin tener que pasar por mil y una penalidades.

Por tanto, he tomado mi decisión y este mismo mes que viene voy a empezar a los trabajos preparatorios de recopilación de documentación (aunque la mayor parte ya la tengo a mi disposición en mi propio blog) para en agosto, durante esas largas tardes de calor, granizados de limón y los pies metidos en una palangana de agua helada, iniciar su redacción. Además, como quiera que en agosto haré vacaciones en mi blog, será una buena manera de no perder la costumbre, no vaya a ser que se me olvide la mecanografía, ja, ja, ja.

Mi intención es que el libro pueda estar listo para lo que sea, bien su publicación, bien su venta on-line (¿como e-book?), a principios de diciembre, incorporando los resultados de las elecciones de noviembre en Estados Unidos. Y es que la verdad es que mi intención no es escribir sólo un libro, sino dos: el primero, éste que tengo ya a punto de caramelo, sobre Sarah Palin y su conversión en una alternativa real para Estados Unidos; el segundo, que cuento con que aparezca de una manera u otra en enero de 2012, versará sobre el camino de Sarah Palin hasta la Casa Blanca, consecuencia inevitable de todo lo que relataré en el primero. Cuando las editoriales vean el éxito del primero, correrán a suplicarme que les deje publicar el segundo, pero yo entonces me pondré farruco y les diré que tururú y que a buenas horas mangas verdes y que si te he visto, no me acuerdo y aún más cosas que les pondrán los pelos de punta y les harán echarse suplicantes a mis pies rogándome cien páginas mías siquiera para llevarse a las imprentas… Ja, ja, ja, es broma. No se lo crean que yo tampoco lo hago.

Lo que sí me creo es que voy a escribir el libro. Poco a poco, aprovechando todos los ratos libres de que disponga y alguno que le pueda robar al negrero de mi jefe, sin  agobiarme. Luego, cuando lo tenga escrito, ya veremos cómo lo hago para ponerlo a disposición del público (con especial atención a ustedes, mis queridos comentaristas), aunque lo más fácil será que acabe vendiéndolo on-line desde mi blog. Ya lo veremos; de momento, tengo que tener algo escrito. Cuando lo tenga, ya pensaremos algo.

Sobre el tono del libro, evidentemente no será tan festivo como lo son mis entradas en este blog, sino que se parecerá mucho más a los artículos que publico en Semanario Atlántico. Mi intención es que el libro no sea precisamente académico, si es que se puede decir así, pero sí lo bastante serio como para ser citado en cualquier momento por quien lo necesite, lo que no obstará para que los progres se lleven más de un puyazo en sus páginas.

Y en cuanto al contenido concreto, aquí tienen el índice (aún provisional, pero estoy bastante seguro de que será muy parecido al definitivo), un índice sobre el que quería consultarles a ustedes: ¿creen que está bien?, ¿creen que falta algo?, ¿creen que sobra algo? No tengan ningún reparo en hacerme saber su opinión porque ya saben que si se la pido es porque me interesa conocerla. En principio, voy a retratar a Sarah Palin centrándome en tres aspectos suyos: su innata alegría de vivir, su ferviente fe en Dios y su apasionada voluntad de servir a los demás, que creo que son las tres cualidades que mejor la definen como persona y, en consecuencia, como política.

Y aquí está el índice de marras:

AMERICA IS READY!
Sarah Palin y la revolución del sentido común en Estados Unidos

Introducción: 1776. Ya hubo una vez en que Estados Unidos tuvo que luchar por su independencia.

El sistema político en Estados Unidos

  • Los fundamentos del sistema: la Constitución y el Tribunal Supremo.
  • Un sistema bipartidista: el Partido Republicano y el Partido Demócrata.
  • Eligiendo a sus representantes: caucuses, primarias y el Electoral Day.
  • Ejerciendo el poder: condados, estados y el gobierno federal.
  • La cumbre del sistema: el presidente de Estados Unidos.

Sarah Palin, hija de pioneros

  • Alaska, el 49º estado de la Unión.
  • La joven Sarah Heath.
  • Sarah Palin, alcaldesa de Wasilla.
  • Sarah Palin, comisionada de Energía.
  • Sarah Palin, gobernadora de Alaska.

El salto a la política nacional

  • El desastroso segundo mandato de George W. Bush.
  • McCain-Palin, el ticket de 2008.
  • La campaña electoral.
  • Los resultados: ¿hubo “efecto Palin”?
  • La vuelta a Alaska de Sarah Palin.

El surgimiento de una nueva fuerza

  • Obama: promesas y espectáculo.
  • Los primeros meses de la administración Obama.
  • La controversia de la reforma sanitaria.
  • La eclosión de los descontentos: el movimiento Tea Party.
  • El Partido Republicano cogido a contrapié.

El surgimiento de una nueva líder

  • La dimisión como gobernadora de Sarah Palin.
  • Del silencio a Facebook.
  • La primera prueba de fuerza: NY23.
  • Going Rogue.
  • La vuelta de Sarah Palin: el Going Rogue Tour.

El surgimiento de una nueva alternativa

  • La primera señal: el increíble triunfo de Scott Brown en Massachusetts.
  • La convención del movimiento Tea Party en Nashville.
  • La marca de la casa: common sense conservatives.
  • El silencioso trabajo del SarahPAC.
  • Sarah Palin recorre Estados Unidos.

Las primarias republicanas

  • La lucha por el alma del GOP: conservadores contra RINO.
  • Nuevos líderes para una nueva revolución.
  • Los resultados de las primarias: de Illinois (febrero) a Oklahoma (julio).
  • Los resultados de las primarias: de Kansas (agosto) a Louisiana (octubre).

Las elecciones del midtern

  • La importancia de las elecciones de 2010.
  • La campaña electoral.
  • Los resultados de las elecciones.
  • ¿Hubo “efecto Palin” de nuevo?

Conclusión: ¿Palin 2012?

Como pueden ver es ambicioso. Pero confío en mis fuerzas y creo que podré desarrollarlo adecuadamente. Calculo un libro de alrededor de unas 250 páginas, manejable y fácil de leer. No será exhaustivo, pero sí contendrá toda la información que pueda necesitar alguien que quiera saber quién es Sarah Palin y qué representa. Creo que será el primer libro en español sobre ella también. Igual hasta se entera y me pide un ejemplar firmado y todo… ¡Ah, qué susto me llevaría! ¿Se lo imaginan? ¿Yo, pobrecito de mí, firmándole un libro a Sarah? ¡Quita, quita, tentaciones del demonio! Dejo ya de escribir porque empiezo a decir tonterías.

Hasta el domingo que viene. Y no se olviden de darme su opinión, ¿eh? Se lo agradeceré mucho.

P.D. Y sobre el prólogo no les he dicho nada, pero ya está apalabrado y estoy seguro de que les hará mucha ilusión quien lo va a escribir. Pero sobre eso me callo. Es la única sorpresa que me reservo.