¡Viva Sarah!

21/11/2010

 

Amigos, les pido perdón. Hace más de un mes que no escribo nada y más de uno debe de haber pensado que me he muerto, que me he roto todos los dedos de las manos (y de los pies, que con esos también se puede escribir) o, peor aún, que me he echado una novia socialista y me ha cambiado la mentalidad. Nada de eso; la realidad es tan sencilla como que a principios de octubre, y de la manera más inesperada, me surgió la oportunidad de dejar mi trabajo actual y volver al que tenía anteriormente, que era un sitio donde me encontraba más que bien y que tuve que dejar contra mi voluntad. La cosa parecía hecha y contaba con incorporarme a mediados de mes, pero al final, entre pitos y flautas, todavía no ha sido posible y no ha sido hasta hace muy pocos días que me han confirmado que voy a volver allí, pero que hasta principios de diciembre no se hará realidad. Como ya se pueden imaginar, todo este tiempo de espera me ha disparado los nervios y si les contara yo la cantidad de cosas, todas malas, que he imaginado que me estaban sucediendo, daría para media docena de películas de terror. Desde que lo había soñado hasta que mis actuales jefes me estaban preparando una encerrona y en el último momento me iban a decir que tururú. Ahora ya estoy un poco más tranquilo, pero no se crean porque yo, cuando me pongo nervioso, me pongo nervioso y ni como, ni duermo ni, lamentablemente, escribo mi blog.

Sin embargo, nada es eterno, que diría el clásico, y como quiera que siempre he sentido cierta desazón por no haberles ofrecido mi opinión sobre lo que ha sucedido recientemente en los Estados Unidos en las elecciones del midterm, quiero aprovechar hoy que me encuentro bastante bien para escribirles siquiera cuatro líneas. Eso sí, con la promesa de que esas cuatro líneas de hoy se convertirán en cuatro mil tan pronto como me vea en mi nuevo (viejo) puesto de trabajo y pueda pensar que Dios tiene ciertamente maneras muy curiosas de hacer las cosas y que lo único sensato que puede hacer uno es aceptar lo que le viene, entender que todo tiene algún sentido por más que no seamos capaces de desentrañarlo y ponerse en Sus manos y confiar en Su infinita sabiduría.

En los Estados Unidos, las elecciones del midterm han supuesto, en mi opinión, algo más que un vuelco en la composición del Congreso. Es cierto que es algo que suele pasar, que el partido del presidente pierda parte de su poder a medio mandato, pero teniendo en cuenta las altísimas expectativas con las que fue elegido Obama tan solo dos años antes, que movieron a algunos a pretender derogar la Vigesimosegunda Enmienda, esa que limita a dos los mandatos sucesivos de un mismo presidente, imaginándose que Obama iba a ser reelegido por los siglos de los siglos, los resultados de las elecciones son algo más que un batacazo espectacular. Para mí, es el fin del sueño en el que han vivido Obama y el Partido Demócrata desde 2006, cuando tomaron el control del Congreso, y un duro despertar para ambos.

Con una Cámara de Representantes republicana y un Senado demócrata, pero por poco, la situación es la mejor posible. Yo contaba con eso precisamente: recuperar el control de la Cámara de Representantes, pero no el del Senado (había demasiados pocos escaños en juego) y, es más, no lo consideraba yo oportuno. Haberlo hecho hubiera supuesto que la iniciativa legislativa hubiera pasado a manos del Partido Republicano y éste no se haya todavía en situación de saber qué hacer, embarcado como está todavía en su propia lucha por definir la orientación del partido. En cambio, de este modo, los republicanos pueden fastidiar todo lo posible los planes demócratas de “transformación sustancial de la sociedad” gracias a su control de los resortes económicos (que están en la Cámara), pero serán los propios demócratas los que se verán en la obligación de desbaratar las propuestas legislativas republicanas merced a su control del Senado, lo que seguirá desgastándoles y hará que lleguen a las elecciones presidenciales de 2012 con peores perspectivas que las actuales.

¿Colaboración entre los dos partidos? ¿Eso que llaman algunos “bipartidismo” y que, en la práctica, se resume en: “si los republicanos ceden y se tragan las propuestas demócratas es bipartidismo, pero si los republicanos protestan y se oponen a las propuestas demócratas es obstruccionismo”? Yo creo que es la gran trampa ante la que John Boehner, el nuevo speaker republicano de la Cámara de Representantes, va a tener que dar el do de pecho y demostrar su valía. Rápidamente, mi opinión es que de bipartidismo, nada de nada. Los republicanos han sido elegidos para llevar a cabo un programa político que, nada extrañamente, es la antítesis del actual demócrata. Y eso es algo que no deben perder de vista los nuevos (y viejos) congresistas. No se trata de “rescatar” a un presidente y un partido demócrata que está en mala situación, sino de forzar un cambio de rumbo que permita evitar males mayores y ofrezca en 2012 a un presidente republicano una situación heredada lo menos mala posible. Son las elecciones de 2012 lo que se está jugando el partido republicano ahora mismo y, con ellas, el primer mandato de un futuro presidente republicano. De lo que haga el partido republicano ahora, durante estos dos próximos años, dependerá mucho lo que pueda suceder en los cuatro siguientes. Y, por descontado, la posibilidad siquiera de que esos cuatro años sean republicanos. O sea, que mucho cuidado con ceder a las tentaciones “bipartidistas”, “centristas” o “a mí lo que me gusta es Teledeporte”.

Por si acaso, no estaría de más que todos los congresistas republicanos, tanto los nuevos como los viejos, se leyeran la nota que Sarah Palin publicó hace unos pocos días en su página de Facebook y que, titulada “Welcome to all Republican Freshmen and congratulations!” (“¡Bienvenidos todos los nuevos republicanos y felicitaciones!”), sirve perfectamente de guía para desenvolverse con acierto y coherencia durante estos dos próximos y apasionantes años. Volveremos a ello más adelante.

Y de Sarah Palin, ¿qué? ¿Qué pasa con ella? Pues se lo digo con toda claridad: la gran ganadora de las elecciones ha sido Sarah Palin, el gran perdedor ha sido el establishment republicano y el futuro es suyo. ¡Toma castaña! ¿Lo argumento? Lo argumento.

A mí las elecciones de noviembre me preocupaban poco, si es que me refiero a Sarah Palin. Ésta no era candidata a nada y por más que apoyara a una serie de candidatos, las campañas de estos eran suyas y Sarah Palin no tenía nada que decir al respecto. Lo resalto: SARAH PALIN NO ERA CANDIDATA. Y aunque los republicanos no hubieran obtenido los resultados que han obtenido, ella ni ganaba ni perdía nada. Por supuesto que es mejor que no haya sido así y que un buen montón de candidatos “palinistas” (vamos a llamarlos así) estén hoy en el Congreso, pero ya veremos cuáles son los derroteros de estos candidatos y cómo reaccionan ante las pompas y vanidades de Washington, DC. Por si acaso, les recuerdo que Scott Brown, el senador republicano por Massachusetts, también prometía y luego quedó en nada. O sea, que ya veremos.

Pero si las elecciones de noviembre no me preocupaban mucho, las primarias sí. Para mí, esas eran las verdaderas elecciones donde Sarah Palin sí que se jugaba algo: ni más ni menos que la rectificación de su rumbo actual que de “avante toda, RINO” ha pasado a “avante media, conservador”. Me explico. El Partido Republicano actual es una birria que rebosa RINO por todas partes. Los conservadores son la mayoría de los votantes republicanos, pero uno puede ser conservador y no sentirse representado por el Partido Republicano como yo soy conservador y no me siento representado por el Partido Popular (¡puaj!). Y el Tea Party es la expresión más clamorosa de ese divorcio entre los votantes conservadores y el partido que supuestamente debería representarles. Resultado: ya lo vimos en las elecciones de 2008, cuando McCain no tuvo más remedio que recurrir a Sarah Palin para movilizar a dicho electorado que, hasta entonces, se mostraba más frío que un pez a sus propuestas. Desde entonces, el primer objetivo de Sarah Palin ha sido el devolver el partido a la senda correcta, la que transitó con tanto éxito Ronald Reagan, la de una sólida propuesta de gobierno basada en principios conservadores que atraiga tanto a estos como incluso a esos demócratas, los antiguos “Reagan Democrats”, que no están todavía locos de atar y siguen sintiéndose orgullosos de ser estadounidenses.

Era en las primarias donde se estaba jugando la primera batalla de esa guerra. Sarah Palin se arriesgó respaldando a todos aquellos candidatos que se alineaban con ella, ya ganaran o perdieran finalmente la nominación, pero en cualquiera de los dos casos, poniéndoselo difícil a los candidatos del establishment, que hasta entonces no habían encontrado quién les discutiera. Rand Paul fue un caso exitoso de esto que les estoy contando; Christine O’Donnell no lo fue… teóricamente. Para mí, O’Donnell venció porque evitó que un candidato del establishment venciera en las primarias, enviando el único mensaje que estos tipos entienden: ¡ME TRAE SIN CUIDADO SI PIERDO; ANTES QUE VOTARTE A TI QUE ERES UN TRAIDOR PREFIERO QUE GANE UN DEMÓCRATA! ¡Ésa era la verdadera lucha en estas primarias: conservadores contra RINO! Y, gracias a Dios, los conservadores han vencido en mayor proporción que los RINO y seguro que los cabeza de bolo del Republican National Committee (RNC) están que no les llega la camisa al cuerpo pensando que han perdido el control que tenían hasta entonces de sus votantes. Ahora hay otras opciones y los conservadores están dispuestos a no votar más con una pinza en la nariz. Veremos qué pasa en enero cuando Steele tenga que renovar su mandato al frente del RNC. Atentos a esa batalla porque es de lo más importante. No olvidemos que el ganador será el chairman que estará al frente del Partido Republicano durante lo que tengo la absoluta certeza que será la próxima campaña electoral de Sarah Palin a la presidencia de los Estados Unidos.

Y si la ganadora de las primarias ha sido Sarah Palin, el perdedor ha sido el establishment republicano que ha visto como la criada les ha salido respondona. Su histerismo en Delaware, cuando O’Donnell venció en las primarias, ya los retrató como lo que son: una colección de canallas; Alaska, con su furioso apoyo a Murkowski, confirmó que además de canallas son cobardes; y ya puede ir por ahí Karl Rove pretendiendo que él es el “arquitecto” de la victoria republicana porque ya sabemos bien de qué pie cojea. El verdadero “arquitecto” de esa victoria ha sido el movimiento Tea Party que ha llevado a millones de estadounidenses a comprometerse con sus candidatos en un momento en el que si, por el establishment republicano fuera, se hubieran quedado todos en casa. Y Sarah Palin ha sido la delineante de esa victoria, al ser ella la única que ha mantenido el tipo y se ha opuesto con firmeza y con valentía a esos demócratas con los que tantas ganas tenía el establishment de pactar a ver si había suerte y les dejaban algunas migajas.

En cuanto a lo de que el futuro es de Palin, tomen nota: Sarah Palin se presentará a las elecciones de 2012, lo anunciará hacia marzo de 2011 y lo avanzará a través de un mensaje de Twitter y lo confirmará al día siguiente a través de su página de Facebook. Sarah Palin será la primera candidata independiente en presentarse a la nominación republicana… y la ganará. ¿Por qué digo “independiente”? Sencillamente porque las relaciones entre ella y el Partido Republicano son de lo más inexistentes y su candidatura será tomada como una ofensa por parte del establishment, lo que causará aún mayor placer a sus partidarios. Sarah Palin sabe, y está bien dispuesta, a repetir su campaña de 2006, cuando tuvo que presentarse a gobernadora con la hostilidad del Partido Republicano de Alaska y aún así venció.

Desde que han terminado las elecciones, Sarah Palin ha dado un paso adelante y empieza a perfilar sus propuestas, demostrando que está preparada. ¿La prueba? Su reciente intervención sobre política económica, abominando de la QE2. Terminadas las elecciones del midterm, donde ella no era candidata, empiezan el tiempo de las primarias presidenciales donde ella sí que será candidata. Sus mensajes en tal sentido empiezan a ser más asiduos y sus intervenciones públicas de mayor calado. Está calentando el ambiente y cuando sea el momento, lo dirá. Pero recuerden todos una cosa: Palin es Palin. Desligada por completo del Partido Republicano y contando con su propia organización, el tiempo y la manera serán exclusivamente los que decida ella. Nadie va a decirle cómo tiene que hacer las cosas. Y si yo ahora estoy escribiendo la historia de que cómo ha llegado Sarah Palin a ser la única alternativa creíble del movimiento conservador estadounidense, ya estoy preparado para escribir la segunda parte: cómo Sarah Palin llegó a ser la primera mujer presidente de los Estados Unidos cuando todos creían que eso era imposible. Palin está abriendo su propio camino y es uno tan virgen que nadie puede ni imaginarse por dónde nos va a salir. Pero que llegará, eso es seguro. You betcha!

Volveré.


¿Quién quiere a Sarah Palin en el GOP?

24/07/2010

 

Pues la verdad es que mucha gente. Lo que pasa es que esa gente no suelen ser dirigentes del partido, sino meros afiliados de base. Los dirigentes, salvando alguna honrosa excepción, sencillamente la detestan. Y no es de extrañar si recordamos el historial de enfrentamientos de Sarah Palin con los “intereses creados” desde tan pronto como fue elegida por primera vez concejal de su pueblo, Wasilla (Alaska). Al día siguiente de tomar posesión de su puesto, ya estaba enfrentada con quienes habían patrocinado su candidatura en la confianza de que sería una buena chica, de esas que “se sientan y se callan”. Grave error de juicio el que cometieron los aprendices de brujo esos. No podían haber dado con alguien menos dispuesto a ser un mero engranaje en la máquina. Al contrario, Sarah Palin tenía vocación de ser el grano de arena que lo descuajaringaba todo y a fe que lo hizo. Y si no, que se lo pregunten a los good ol’ boys de la política de Alaska, los del “Corrupt Bastards Club” (CBC), miembros del Partido Republicano como ella, que acabaron todos fuera de juego tan pronto como Sarah Palin ocupó su puesto como gobernadora de Alaska. Y eso todavía no se lo han perdonado. Ni lo harán nunca. Porque tienen mucho miedo de que pueda hacer lo mismo en Washington, DC. Que lo hará.

Una foto que agradezco especialmente que me la hayan enviado porque me viene como anillo al dedo para ilustrar la entrada de hoy. Quiera Dios que esté profetizando y que a partir de enero de 2013 podamos ver una imagen semejante a diario y durante los próximos ocho años (después Piper ya tendrá 19 años, pero me temo que aún será demasiado joven como para presentarse a las elecciones… Sí, no hay duda. Tendremos que esperar un poco más para ver a otra Palin en la Casa Blanca. Esperemos que no tengamos que sufrir mientras a Chelsea Clinton, ¡glups!).

Hace pocos días, el pasado 22 de julio, se hicieron públicos los resultados de una de tantas encuestas como suelen realizarse en Estados Unidos. Encargada por The Economist, entre otras cuestiones, una de las preguntas, tal vez la más interesante era la siguiente: “Si usted tuviera que escoger a uno, ¿cuál de las siguientes personas quisiera que fuera el nominado republicano para la presidencia en 2012?”. Las respuestas fueron las siguientes:

  • Sarah Palin (antigua gobernadora de Alaska): 28%
  • Mitt Romney (antiguo gobernador de Massachusetts): 18%
  • Newt Gingrich (antiguo speaker de la Cámara de Representantes): 17%
  • Mike Huckabee (antiguo gobernador de Arkansas): 13%
  • Mitch Daniels (actual gobernador de Indiana): 4%
  • Tim Pawlenty (actual gobernador de Minnesota): 1%
  • Mike Pence (actual representante por Indiana): 1%
  • Haley Barbour (actual gobernador de Mississippi): 1%
  • John Thune (actual gobernador de South Dakota): 1%
  • Sin preferencia por ninguno de ellos: 17%

Ciertamente no se trata más que de una encuesta como hay cientos a diario y no vale la pena hacer mucho caso de ninguna de ellas, ya que la única encuesta que importa es la del día de las elecciones, pero si la he traído a colación se debe a que en ella aparecen además (y por enésima vez) una serie de datos que, de tanto repetirse en cada encuesta que se realiza, ya pueden darse casi como verdades indiscutidas: primero, que los partidarios del movimiento Tea Party prefieren a Sarah Palin antes que a cualquier otro candidato (entre los que se declaran así en esta encuesta, un 26% la prefieren a ella, un 19% prefieren a Romney, un 16% a Gingrich y un 15% a Huckabee); segundo, que entre los votantes republicanos, su popularidad es abrumadora, lo que la convierte en su principal apuesta de cara a las primarias de 2012 (entre los que se declaran así en esta encuesta, un 77% tiene una visión favorable de Sarah Palin sobre un 17% que la tienen desfavorable).

En consecuencia, uno no debería estar muy lejos de la verdad si considerase a Sarah Palin como la personalidad más influyente dentro del Partido Republicano. Sin embargo, en este caso en concreto eso no es cierto. Sarah Palin no es una personalidad influyente dentro del Partido Republicano si a lo que nos referimos es a la maquinaria del partido, el establishment republicano, como lo llaman algunos para hablar solamente de los órganos directivos del Partido Republicano, o el Beltway GOP, como lo llaman otros por la autopista de circunvalación que rodea Washington, D.C. y con lo que se pretende englobar además a todos los cargos electos republicanos que prestan servicio allí, ya sea en el Senado o en la Cámara de Representantes. Dónde sí que es influyente Sarah Palin, y aquí sí que no hay ninguna duda de que es la más influyente de todos con diferencia, es fuera de la organización del Partido Republicano, entre la base social. Dentro de la organización, mi opinión es que Sarah Palin delega en Fred Malek, un peso pesado del partido (muy pesado realmente) que forma parte de su círculo íntimo y que pienso que es quien asume su defensa ante ellos e intermedia si es menester.

Sin embargo, no parece que esa mala opinión que puedan tener de ella dentro del partido le preocupe mucho a Sarah Palin, quien desde que terminó la pasada campaña electoral, buen cuidado ha puesto en mantener las distancias con esas dos instancias, el establishment y el Beltway GOP. Perfecta conocedora por experiencia de cómo se cocinan las cosas en los despachos de los altos cargos del Partido Republicano, casi siempre por haber sido el pollo que no la cocinera, ya mencioné una vez que Sarah Palin es casi una tercera vía que, sencillamente, no se ha molestado todavía en romper su carnet del partido públicamente. De hecho, estoy convencido de que le trae bastante al fresco lo que puedan pensar las altas esferas del Partido Republicano sobre ella, decidida como está a no volver a ser el muñeco de nadie y conservar su libertad, una libertad que perdió voluntariamente cuando accedió a integrarse en el ticket de John McCain y que para lo único que le sirvió es para que la abandonaran a su suerte durante toda la campaña electoral y que aún después de ésta pretendieran cargarle el muerto del fracaso electoral. Sarah Palin va por libre e incluso el propio título de su libro, Going Rogue, parece haber sido escogido ex profeso (yo creo que ésa es la idea) para mandarles un mensaje a los budas del Partido Republicano y decirles que la han perdido definitivamente, que vuelve a ser la Sarah Palin que el año 2006 en Alaska triunfó en las elecciones a gobernador aún con la oposición de ellos quienes (recordemos que el Partido Republicano de Alaska sólo contribuyó a su campaña electoral con 5.500 $) y que nunca más lo dejará de ser.

Así las cosas, el que hace poco, a raíz de la última metedura de pata de Michael Steele, el chairman del Partido Republicano, diciendo que la guerra de Afganistán es “una guerra elegida por Obama” y sugiriendo que no es posible ganarla, hayan surgido muchas voces criticando sus palabras (entre ellas, las de los senadores John McCain, de Arizona; Jim DeMint, de South Carolina; y Lindsey Graham, de South Carolina también), así como otras clamando por la destitución de Steele (entre ellas, las de Bill Kristol, editor de The Weekly Standard; Liz Cheney, cabeza visible de Keep America Safe;  Tom Cole, representante por Oklahoma y antiguo dirigente del National Republican Congressional Committee; y Katon Dawson, antiguo dirigente del Partido Republicano de South Carolina y antiguo rival también de Steele por la dirección del Partido Republicano) e incluso abogando porque sea sustituido por Sarah Palin, no es de extrañar.

El primero en proponer tal solución fue tal vez Kevin Williamson en su blog en National Review, quien dijo:

Palin sería mucho mejor chairman del Republican National Committee que candidata presidencial o “hacedora-de- reyes” por su cuenta. Atraería toneladas de dinero y ayudaría a reclutar buenos candidatos. Por ejemplo, ella sobresaldría haciendo las cosas que Steele debería haber hecho en lugar de nombrarse a sí mismo gurú republicano en jefe.

Una chairman Palin ayudaría a dotar del tono correcto al Partido Republicano sin tener que embrollarse en las minucias del desarrollo político que no son su fuerte. Por seguro, ella es divisiva, pero también lo es Barack Obama y estos son tiempos de división. Y una cosa es tener a una chairman del partido divisiva y otra tener a una candidata divisiva.

En principio, la propuesta resulta de lo más interesante, pero a mí personalmente no me convence porque quien la propone sigue con la manía de que Sarah Palin no es una política capaz de articular un programa electoral serio y consistente, presentarlo ante la opinión pública y ganar unas elecciones basándose en él. En mi opinión, lo que subyace en la idea de Williamson es ofrecer a Sarah Palin un retiro dorado, permitiendo así a Mitt Romney presentar entonces su fracaso de candidatura sin temor alguno a que Sarah Palin pueda derrotarle. Vamos, un timo. Y ese timo no le va a salir bien a Williamson porque estoy convencido de que Sarah Palin tiene medidos todos y cada uno de sus pasos de aquí a 2012 y dudo mucho de que ser chairman del Partido Republicano y meterse en ese avispero lleno de vagos sinvergüenzas y crápulas, politicastros de la peor especie, que es el Republican National Committee, le atraiga en lo más mínimo. Buen intento, Williamson, pero Sarah Palin es demasiado lista para ti. Inténtalo con tu sobrino de diez años a ver si con él cuela.

Pero no fue solamente Williamson quien lanzó la idea; por otro lado, The Daily Constitution, un blog conservador, se mostró igualmente favorable a la idea de una Sarah Palin chairman:

No existe otro republicano hoy en día a quien los progres odien o teman más que a Palin. El GOP necesita desesperadamente su liderazgo, el poder de su estrellato y su capacidad de recaudar fondos para conseguir las victorias políticas en noviembre que el partido está esperanzado en obtener para ganar de nuevo la Cámara o el Senado. Después de la última metedura de pata por parte del líder del RNC Michael Steele, la hora de Palin puede estar cerca si es que ella está dispuesta.

De nuevo, opino que no está en absoluto dispuesta. Sarah Palin no va a meterse en ningún sitio donde ella no sea la única jefa. Y punto.

De cualquier manera, recordemos que el mandato de Steele es por dos años, que éste concluye en enero del año que viene y que su puesto depende de la voluntad de los miembros del Republican National Committee. Tras las recientes protestas por parte de algunos de los pesos pesados del partido, la cuestión de su conveniencia en el cargo ha saltado a la luz pública y estos miembros deben de estar ya considerando la cuestión que se reduce a si echar a Steele antes de las elecciones de noviembre puede ser beneficioso o no de cara a las perspectivas electorales del partido. Y si finalmente deciden que sí que lo es, ¿a quién poner en su lugar? 

Ciertamente nombrar a Sarah Palin chairman del GOP (y que ésta lo aceptara) sería un movimiento de lo más inteligente para un Partido Republicano con la voluntad de volver al camino correcto, depurar el partido de los RINO que lo infestan actualmente (y que, con la eterna cantinela de que “hay que ganar el centro, o sea a los independientes” lo único que logran es enajenarse el apoyo de los conservadores) y convertirlo en un partido con verdaderas posibilidades de triunfo en 2012 ya que dondequiera que vaya Sarah Palin va con ella el apoyo de la base política más entusiasta que existe actualmente en Estados Unidos: los teapartiers republicanos (y muy seguramente muchos de los teapartiers independientes y hasta de los demócratas). Y es que, si nos ponemos a pensarlo, ¿qué otro nombre dentro del Partido Republicano puede a día de hoy concitar tanto apoyo por parte de los votantes? ¿Puede alguien imaginarse un nombre siquiera? ¿Romney? ¡No me hagan reír! ¡Él es precisamente el candidato del establishment! ¿Gingrich? Su tiempo ya ha pasado y aunque nadie niega su sabiduría política, no es un candidato creíble porque ya demostró en NY-23 que antepone antes los intereses del partido a los del movimiento conservador lo que le valió la repulsa del Tea Party. ¿Huckabee? No tiene ninguna posibilidad de ganar por lo que lo único que hará será animar las primeras primarias para dejar paso a una Sarah Palin que se le comerá todo su apoyo tradicional. ¿Daniels? ¿Pawlenty? ¿Pence? ¿Barbour? ¿Thune? ¿Quiénes son esos? ¿Jindal? ¿Jeb Bush? ¿En serio pretenden que le regalemos la reelección a Obama más de lo que le regalamos ya la primera elección en 2008? Aparte que otro Bush no sé si podríamos soportarlo. Dos y no más, Santo Tomás.

Es muy posible que este próximo mes de noviembre tengamos el placer de contemplar una avalancha republicana en el Senado y en la Cámara de Representantes que libere a Estados Unidos de los peores temores causados por unos demócratas medio socialistas, medio locos. Las cosas no marchan bien y los estadounidenses lo saben. Y Obama lo sabe también. O al menos lo debería saber porque seguro que Rahm Emanuel, su jefe de Gabinete, le informa de que a cada día que pasa sus índices de popularidad están un poco más bajos y que en los dos años que faltan todavía para que concluya su mandato hay tiempo de sobras para que lleguen al sótano de la Casa Blanca, rozando la red de alcantarillado público, una proeza que no logró Bush 43 siquiera. Si finalmente se produce esa avalancha, ¿quién se llevará el mérito de ello? ¿Una Sarah Palin que se ha partido la cara por una serie de candidatos por los que nadie daba ni un centavo hasta que ella los respaldó y los puso en boca de todos o un inane Partido Republicano que, si por él fuera, a estas alturas en lugar de avalancha estaríamos hablando de catástrofe bis, a imagen y semejanza de la que se produjo en 2006? El triunfo de una buena cantidad de candidatos “palinistas” en noviembre no repercutirá de ninguna manera en el GOP; antes al contrario, será el aviso por parte de sus votantes de que la brecha entre ellos y la dirección del partido es tan ancha y profunda ya que no hay puente que pueda salvarla. En diciembre, Sarah Palin puede encontrarse con que es la candidata indiscutida para obtener la nominación republicana en 2012 y Mitt Romney bien haría en preguntarse si vale la pena correr otra campaña electoral para ser de nuevo un elegante perdedor.

Todos sabemos que para el establishment republicano, a pesar de lo mucho que la detestan, Sarah Palin es perfecta para mantener “a los tipos del Tea Party dentro de la tienda”. Sin embargo, ni Sarah Palin piensa que ella esté para eso ni los del Tea Party tienen ninguna intención de seguir dentro de la tienda quietecitos porque la intención de ambos es realmente hacerse con la tienda y echar de allí a los que tan mal la montaron. Y ya lo dijo claramente en su discurso en Nashville cuando la convención del movimiento. Para Sarah Palin, los del Tea Party son el partido y son ellos los que están en la buena dirección y en tanto que ellos la acepten como su abanderada, su objetivo será que el Partido Republicano se vuelva como el Tea Party y no que el Tea Party se vuelva como el Partido Republicano. Y es que todas esas miles y miles de personas que lo componen no se van a contentar con pegar sobres y llamar por teléfono pidiendo el voto para el candidato republicano que sea sino que lo que pretenden es, en primer lugar, recuperar su partido, un partido descarriado desde hace muchos años, y luego, en segundo lugar, recuperar su país, el Estados Unidos del sueño americano. Y saben que sólo Sarah Palin puede garantizarles eso.

Y para terminar hoy, les dejo con otra aportación que me ha llegado recientemente. Un magnífico esquema explicativo sobre qué es la democracia entendida a la manera progre. Vale por media docena de sesudos manuales de ciencia política. Por cierto, yo no he pasado del primer “Racist!”. Qué le vamos a hacer.


¿ES MITT ROMNEY EL PRINCIPAL RIVAL DE SARAH PALIN? (y III)

05/03/2010

 

Hablando de Romney, el martes pasado se produjo un doble duelo de titanes en la televisión estadounidense. Por un lado, Jay Leno en la NBC con su programa “The Tonight Show” y por el otro, David Letterman en la CBS con su “Late Show”. El primero tenía como invitada de excepción a Sarah Palin y el segundo, un necio al que Sarah jamás se acercará ni a cien metros de distancia después de la manera como éste se burló hace unos meses de su hija Willow, trató de contrarrestar el “efecto Palin” trayendo a su bodrio de programa a Mitt Romney. Repasaré con detalle (y tendremos video) la aparición de Sarah en “The Tonight Show” en mi entrada habitual de los fines de semana, pero ahora baste con señalar que en la guerra de las audiencias, Leno vapuleó a Letterman doblándole sin problemas como no podía ser menos. De hecho, el único momento interesante de Romney fue cuando habló de Sarah Palin de quien reconoció que es “estupenda” y que “tiene energía, pasión”. Luego, lo estropeó todo cuando pretendió hacerse el gracioso al recordarle a Letterman que debía “ser cuidadoso cuando hable de ella”, en alusión a la disputa suscitada entre ambos y a la que ya me he referido más arriba. Letterman sonrió abiertamente como el memo que es, orgulloso sin duda, y asintió ufano, tras lo cual Romney remachó el clavo de su propia estupidez al añadir: “Tiene un rifle, ya lo sabes”. Patético, ¿verdad? Vaya par de…

Un momento de la entrevista de Letterman a Romney. Veinte minutos que no sirvieron para hacer desear a nadie el cambiar de canal y dejar de ver el show de Leno donde una extraordinaria Sarah Palin en lo que muchos reputan la mejor intervención televisiva de ésta hasta ahora, hizo las delicias de todos con su buen humor y su saber estar.

Romney-Palin, ¿vidas paralelas?

Si el Tea Party ha cambiado ya la política estadounidense de manera irreversible (y más que la cambiará todavía), lo más lógico es pensar que las elecciones presidenciales de 2012 no serán en absoluto lo que fueron las de 2008 con un candidato, el demócrata, vendiendo pompas de jabón del color de los sueños por todo el país, y otro, el republicano, exhibiendo un expositor vacio porque nadie en su equipo tenía la menor idea de qué querían vender. En consecuencia, nadie debería tener ninguna duda de que en 2012 asistiremos a la campaña electoral más ideologizada de los últimos veinticinco años. Una campaña en la que la lucha no estará planteada simplemente entre republicanos y demócratas sino que lo estará entre conservadores y liberales, entendiendo que “conservador” o “liberal” son modos de pensar y no una mera adscripción política. Y es que “conservadores” los hay tanto en el Partido Republicano como en el Demócrata, así como “liberales” los hay tanto en el Partido Demócrata como en el Republicano. Y entre los independientes también hay de ambos (un caso ejemplar es el de Todd Palin, votante independiente y que, en palabras de su propia esposa, es más conservador que ella). De cualquier manera, las fronteras que separan políticamente a los estadounidenses hoy en día son realmente ideológicas y están mucho más marcadas que nunca, lo que no beneficia en absoluto a los “moderados”, que es la etiqueta bajo la cual pretende presentarse esta vez Romney, después de haber sido un liberal en 1994 y un conservador en 2008.

Y es que Estados Unidos sigue siendo un país predominantemente conservador. Una encuesta de Gallup (ver aquí) que indaga periódicamente sobre la identificación ideológica de los estadounidenses arrojaba en su edición de enero de 2010, la más reciente, los siguientes resultados: el 40% de los encuestados se veían a sí mismos como “conservadores”, el 36% como “moderados” y sólo el 21%  como “liberales”, yendo en aumento los que se declaraban conservadores con respecto a encuestas anteriores en detrimento de los moderados y de los que no respondían a la pregunta. Siguiendo con la misma encuesta, dentro de los votantes republicanos, el 71% se consideraba “conservador” (y subiendo), el 24% “moderado” (y bajando) y sólo un 4% “liberal” (estable). Por lo que se refiere a los votantes demócratas, el 39% se consideraba “moderado” (y bajando), el 38% “liberal” (y subiendo) y el 21% “conservador” (estable). Finalmente, los votantes independientes se consideraban “moderados” en un 43% (y bajando), “conservadores” en un 35% (y subiendo mucho) y “liberales” un 18% (y bajando). Como quiera que en Estados Unidos, el objeto del deseo de ambos partidos son los votantes independientes, destacan los resultados de estos, cada vez más inclinados hacia el conservadurismo. Un hecho que puede tener su explicación si consideramos como causa de ello el que sean los tradicionales votantes conservadores del Partido Republicano que, ante la irritante indefinición de éste, están desertando en masa para recalar en las filas de los independientes a la espera de que el Partido Republicano recupere (o no) el buen rumbo.

Evidentemente, con estos mimbres el tibio Partido Republicano de hoy en día no va a hacer un buen cesto. Y es que si pierde el apoyo conservador es imposible que gane unas elecciones. Sencillamente, un candidato que en estos momentos de zozobra del país se presente como un “moderado” sólo puede esperar una cosa: que los votantes conservadores se queden en casa fastidiados y no vayan a votar, tal y como ya sucedió durante las primarias de 2008 en que los distintos candidatos republicanos se las vieron y se las desearon para atraer a la gente a sus rallies y poder recaudar un dólar más. Y es que cuando ninguno de los candidatos existentes despertaba el más mínimo entusiasmo por parte del grupo mayoritario de votantes del Partido Republicano, ¿qué podían esperar? Los votantes conservadores sólo se animaron el día en que McCain anunció que Palin sería su compañera de ticket y fue entonces cuando acudieron en masa a sus rallies… pero a los de ella, no a los suyos. Era Palin quien rompía record tras record de asistencia y si no hubiera sido por ella, seguramente los demócratas sí que hubieran logrado ese landslide, ese terremoto electoral que tanto ansiaban. Menos mal que McCain tuvo la decencia de reconocer tiempo después que gran parte de su resultado se lo debía a Palin. Nobleza obliga. Es por todo ello que afirmo que Romney es un candidato inoportuno y que éstas no son sus elecciones.

Nadie niega que Romney tiene buena imagen, un buen historial profesional y político, montones de dinero, más dinero, muchísimo dinero, dinero para dar y regalar, etc. ¡Pero es que todo eso ya lo tenía en 2008 y no le sirvió de nada. Y lo peor de todo es que no le sirvió de nada ni siquiera frente a un rival tan flojo como McCain, que más de una vez antes había estado a punto de abandonar por falta de apoyo. Romney, durante las pasadas primarias, era el candidato más conservador de todos los presentes, pero ni aún así consiguió que los votantes conservadores confiaran en él y le concedieran su apoyo. No le respaldaron nunca y, en consecuencia, perdió en Iowa, perdió en New Hampshire y perdió durante el Super Tuesday frente a un McCain que no era del gusto de nadie, pero que ante la ausencia de los votantes conservadores en los colegios electorales fue el que se llevó el gato al agua al hacer valer el apoyo de los votantes independientes, a los que finalmente había logrado convencer de la bondad de su candidatura. Y es que los votantes conservadores entendieron que el conservadurismo de Romney no era más que una pose y sencillamente se quedaron en casa antes que prestarle su apoyo. Y sólo se movilizaron y salieron corriendo llevando carteles de “McCain for President” cuando éste último hizo lo que algún día se reconocerá como la jugada más extraordinaria de la reciente historia política estadounidense y eligió a la entonces gobernadora de Alaska, Sarah Palin, como su compañera de ticket precisamente para eso: para ganarse el apoyo conservador dándoles a alguien a quien sabía que iban a apoyar a rabiar. Por lo tanto, si Palin se presenta en 2012, ¿de dónde va a sacar su apoyo Romney cuando la práctica totalidad de los votantes conservadores, la mayoría del Partido Republicano, sólo tiene ojos para ella?

Sarah Palin también tiene buena imagen y cada día mejora la percepción que los estadounidenses tienen de ella a medida que va dándose a conocer de verdad, sin intermediarios, y termina así de asfixiar a esa caricatura, la Sarah Palin de Tina Fey, que tanto daño le ha hecho y que muchos acabaron confundiendo con la original; su historial profesional y político es tan bueno o mejor que el de Romney, al que supera evidentemente en materia de tiempo ocupando cargos ejecutivos; y si bien es cierto que no tiene tanto dinero como él, nadie duda de que cuando se decida a poner en marcha la máquina de recaudar ésta va a echar humo… y nadie duda tampoco de que cuenta ahora mismo con el apoyo popular más numeroso, voluntarioso y entusiasta de todo el país, además de con el respaldo incontestado del Tea Party (recuerden el “run, Sarah, run” de Nashville). Sus notas en Facebook (que llegan a casi un millón y medio de “amigos” diariamente), su presencia cotidiana en la Fox como comentarista, la repercusión inmediata de todo lo que hace o dice gracias a la manía persecutoria de los medios de comunicación tradicionales (que le hacen publicidad gratis), etc. Todo eso junto supone para Palin el disponer de la capacidad de llegar a todo el país en cualquier momento, haciendo nuevos partidarios a cada día que pasa. Y es que para ella eso es fácil porque la gente corriente se da cuenta nada más verla de que Sarah “es una de los nuestros” mientras que Romney no deja de ser “uno de ellos”.

Going Rogue fue un hito esencial en la progresión política de Palin porque gracias a su libro conocimos a una persona de carne y hueso. Y cuando uno cree en la persona, puede creer en sus promesas. Palin todavía no tiene un programa político detallado, pero es que tampoco lo necesita porque ahora mismo no está en campaña y no tiene porqué hacerlo público. Le basta con presentar sus ideas generales para que vayan calando entre el público y que éste comprenda la sensatez de sus propuestas y el enorme sentido común que destilan. Porque lo esencial ahora mismo es que los estadounidenses se cercioren de que pueden confiar en ella. Con su libro de memorias, Palin no sólo se dio a conocer sino que además logró que los estadounidenses comprobaran de primera mano que se trata de una persona para quien sus principios son parte esencial de su personalidad, tanto que está plenamente dispuesta a vivir según ellos y sin que quepa pensar que algún día puedan ser objeto de negociación o estar supeditados al mero cálculo. Por eso, Going Rogue es más importante que diez sesudos libros de política que, a la hora de la verdad, no leen nadie más que esa caterva de críticos profesionales cuyas críticas no lee nadie tampoco, por cierto. Y es que si Romney se cree que va a ganar un voto siquiera con su reciente No Apology es que está peor de lo que me figuraba. En la lucha establishment-grassroots que se avecina, el factor determinante es la persona. Todos queremos políticos que sean también personas a las que se les pueda mirar a los ojos y creer en lo que dicen. Personas que no engañen y que hagan lo que dicen y digan lo que piensan. Nadie quiere más productos de marketing y por eso mismo cuanto más disgusta e irrita  Palin a los “expertos” con sus actos y sus palabras, más auténtica la ve la gente y más la quieren y la apoyan.

Romney es todo lo contrario a eso y no entiende nada de lo que está pasando. Y el “Beltway GOP” del que ya hemos hablado antes tampoco, pero lo intuye y le asusta muchísimo. Palin, en cambio, no sólo lo entiende sino que le entusiasma. Y le entusiasma porque es precisamente lo que ella ha hecho durante toda su vida: enfrentarse a los que tantas veces ha calificado como esos que están siempre diciéndote “siéntate y cállate”. Precisamente los mismos que van a poner toda la carne en el asador para apoyar a Romney; no porque lo aprecien realmente sino porque es el único rival que creen (erróneamente) que puede pararle los pies a Palin antes de que tome las riendas del partido y de la nación y entonces los del FBI tengan que hacer horas extraordinarias a causa de la cantidad de bribones  a los que tendrán que echar el guante, tal y como sucedió en Alaska entre 2006 y 2008. Y justamente por eso es por lo que Romney no podrá con Palin: porque nunca será un candidato creíble. Y Sarah sí. La oportunidad de Romney pasó ya y desgraciadamente para él, no tendrá otra por mucho que él crea que la derrota de McCain lo que hizo precisamente fue reivindicarle y demostrar que se habían equivocado al descartarlo. No es cierto; lo único que demostró es que se habían equivocado al apoyar a McCain, pero es que no había nadie más. Romney no hubiera podido tampoco con el vendaval del “hope” y el “change”. Ni ahora va a poder con otro vendaval, el del Tea Party y el de los common sense conservatives. Las elecciones de 2008 lo que hicieron realmente fue cerrar una época de la historia política estadounidense y abrir otra nueva en la que los políticos como Romney están de más. Pero cualquiera se lo hace entender a éste. No importa. Ya lo harán los estadounidenses con sus votos.


ES MITT ROMNEY EL PRINCIPAL RIVAL DE SARAH PALIN? (II)

04/03/2010

 

Los habituales de este blog ya conocen mi costumbre de ofrecer a mis lectores todos los datos posibles antes de darles mi opinión. En el caso de Mitt Romney, esto me llevó a dedicar una entrada completa a repasar su biografía. Releyendo lo que he escrito, comprendo que más de uno pueda pensar que ese tipo no me cae bien. Sin embargo, no es exactamente así y es por ello que quiero dedicar esta entradilla a aclarar mi postura.  Para mí, Romney es un buen republicano y un buen conservador y daría cualquier cosa menos mi ejemplar de Going Rogue porque fuera él el presidente de Estados Unidos en lugar de ése que ustedes ya saben. Sin embargo, si bien reconozco su valía, entiendo que no es ni el republicano ni el conservador por el cual yo me comprometería sin dudarlo. Ese honor (aunque el honor sea mío más bien) se lo reservo a Sarah Palin. Y ahí está el meollo de la cuestión: desde que concluyó la pasada campaña electoral, Romney se siente tan desbancado por ella que no puede soportarlo y se le nota a la legua lo resentido que está. Nadie niega su excelencia, pero lo que no le vamos a perdonar de ninguna manera es que él se la niegue a Sarah sólo porque no tiene el pedigree que tiene él. Todos los que amamos a Sarah la amamos sobre todo porque vemos en ella precisamente a alguien como nosotros, alguien que nos demuestra cada día que pasa que todos podemos llegar lejos en la vida sin necesidad de haber nacido en una familia rica y poderosa y que el único precio que tendremos que pagar por ello es el de nuestro propio esfuerzo. La arrogancia de Romney acabará volviéndose en su contra y eso no le va a gustar porque aún podría jugar un importante papel en la política estadounidense. ¡Ah, vanidad de vanidades!

El gran hombre y su esposa, Ann, durante un acto de la anterior campaña electoral en New Hampshire. Y mira que me parece buen tipo, pero qué le vamos a hacer. Pienso que se cree con derecho a la grandeza y eso no lo puedo tolerar. Sencillamente, no soporto a los elitistas. Y es que yo soy uno más del montón… como Sarah, por ejemplo.

Nota del autor: Tenemos un nuevo amigo, se hace llamar Moli de Getafe y está muy interesado en la jerga política estadounidense. En concreto, siente curiosidad por los RINO (Republican In Name Only, republicanos sólo de nombre). Como quiera que me entusiasma el hacer nuevos amigos, le doy la bienvenida y le ofrezco otro ejemplo de jerga para que pueda estampársela en la frente a esos conocidos tan poco recomendables que tiene. Toma nota, Moli: DIABLO (Democrat In All But Label Only, Demócrata en todo salvo en la etiqueta). ¿Que qué es peor? Pues yo creo que el segundo porque si bien un RINO es un republicano que de republicano tiene poco, es un republicano en el fondo de su corazón y lo suyo tiene remedio. Pero es que un DIABLO es un agente provocador; un enano infiltrado con la secreta intención de causar el mayor daño posible. Y ése sí que no tiene remedio porque es malo de solemnidad. Así que ya sabes, Moli; cuídate mucho de ambos, pero especialmente de los últimos.

Romney y Palin, la política en tiempos del Tea Party

Hoy no es día de andarse con rodeos así que, si me lo permiten, les daré ipso facto la respuesta a mi pregunta del título: “¿Es Mitt Romney el principal rival de Sarah Palin?” Y la respuesta es que sí en tanto que si las primarias republicanas empezaran hoy mismo, Romney sería el rival a batir en el caso de que Sarah Palin decidiese finalmente presentarse ella también. Ahora bien, si entendemos mi anterior pregunta en el sentido de si Romney puede vencer a Palin en la disputa por la nominación republicana, la respuesta es que no. Y un no rotundo. Y los motivos que tengo para asegurarlo se resumen en uno: Romney es el candidato inoportuno en el momento equivocado. Veamos por qué.

Siguiendo con mi voluntad de ir al grano, les diré que estoy convencido de que la oportunidad de Romney de ser (o como mínimo de aspirar a ser) presidente de Estados Unidos la tuvo durante las pasadas elecciones de 2008 y la desperdició (y estrepitosamente además puesto que ni siquiera logró ser el candidato del Partido Republicano). Ahora ya es tarde para él y, al igual que McCain tuvo realmente su oportunidad en 2000 (y él también la desaprovechó), cualquier intentona posterior que pueda realizar está condenada al fracaso.

Dejemos aparte a McCain, que no viene al cuento y al que he mencionado exclusivamente a efectos de poder hacer una comparación, y centrémonos pues en Romney. ¿Por qué digo que tuvo su oportunidad en 2008 y ésta no se va a volver a repetir? Pues sencillamente porque Estados Unidos en 2012 (y, de hecho, ya mismo) es un país radicalmente distinto al que fue en 2008. Y lo es a causa de dos acontecimientos: el primero, que por primera vez en su historia los estadounidenses se enfrentan a la posibilidad cierta de que su país se “suicide” gracias a que, por primera vez en su historia también, el gobierno está en manos de una facción que odia profundamente todo lo que ha hecho grande a Estados Unidos. El segundo, que frente a esa amenaza, la gente normal y corriente, el pueblo llano, se ha unido de manera espontánea y ha salido a la calle a expresar su rechazo frontal a los planes del gobierno.

La unión de la gente y su voluntad manifiesta de querer seguir siendo como lo han sido hasta ahora es la esencia del Tea Party, un movimiento que supone una verdadera revolución en el panorama político estadounidense tan sólo comparable a la que supuso la primera en 1776. Eso es lo que ha pasado desde 2008 y que aún hoy en día se sigue minusvalorando por parte de muchos o incluso negando su existencia siquiera. Romney es uno de esos que lo minusvaloran y, como tal, será barrido de la escena política por el maremoto que se va a producir más pronto que tarde y si no al tiempo. Y lo peor de todo es que cuando sea barrido, seguirá sin comprender qué es lo que le ha pasado porque está fuera de su capacidad de comprensión. Romney es un político clásico de antes del Tea Party y en los tiempos del Tea Party ya no hay sitio para él.

Pero, ¿qué es realmente el Tea Party? Ya sabemos que supone una verdadera revolución y que aún está en sus primeras fases, ¿pero de dónde ha salido? La verdad es que nadie sabe muy bien de dónde ha salido, ni siquiera yo, pero es caso es que lo ha hecho. La irritación producida por la anterior campaña electoral, donde el juego sucio por parte de los medios de comunicación tradicionales fue más allá de todos los límites y consideraron su propio partidismo como algo tan meritorio que ni se molestaban en disimularlo; la victoria de un candidato, el demócrata, que de algún modo parecía obligado que venciera y que, por tanto, no fue sometido ni de lejos al mismo escrutinio que, por ejemplo, la candidata a vicepresidente por el Partido Republicano, con lo que no hubo manera de disipar las muchas dudas que su programa electoral generaba en el común de los ciudadanos; la arrogante manera de tomar el poder por parte del nuevo presidente y su administración, además de sus nada ocultas intenciones de “aprovechar la crisis” para cambiar Estados Unidos en un sentido que nadie tenía muy claro cuál podía ser pero que se sospechaba que iba a serlo justo en la dirección opuesta a lo que son actualmente y que así va confirmándose a cada día que pasa… Juntas todas esas cosas, unidas a un momento en el que las nuevas tecnologías han hecho posible la intercomunicación por todo el país de personas y organizaciones, sobre todo de las que se sitúan políticamente en la oposición a la nueva administración, han dado lugar a un gran movimiento popular que se opone frontalmente a las intenciones gubernamentales de invadirlo todo y dejar a sus gobernados sin la capacidad de tomar sus propias decisiones, un pecado mortal en el país precisamente de la libre iniciativa.

Así pues, el gobierno está en la Casa Blanca, los legisladores en el Capitolio, pero los ciudadanos están enfadados, han salido a la calle y será difícil sacarlos de allí. El Tea Party no es una organización en el sentido estricto del término sino más bien una organización de organizaciones unidas todas ellas por unos valores comunes que están dispuestos a defender contra viento y marea. Unos valores que, es cierto, son eminentemente conservadores: gobierno reducido, mínimo intervencionismo estatal en la economía, reducción de impuestos, impulso del libre mercado, etc. Es cierto que están en contra de la nueva administración demócrata, pero no por ello los del Tea Party pueden ser tildados automáticamente de republicanos. De hecho, los políticos republicanos reciben tanta leña o más que los demócratas ya que todos nosotros consideramos peor a un político republicano que traiciona sus valores que a  uno demócrata que, al fin y a la postre, nunca ha compartido esos valores y no hay nada que reprocharle en realidad (la prueba está en Florida, donde la disputa entre Marco Rubio y Charlie Christ está más que viva). En realidad, el movimiento se considera a sí mismo ajeno a todo tipo de etiquetas, contando entre sus filas tanto con votantes republicanos como demócratas y hasta independientes y si los valores que defiende caen dentro de lo que ha sido tradicionalmente el programa republicano no es extraño porque estos son los valores que ha defendido el Partido Republicano desde que lo fundara Lincoln en 1854 y que han hecho grande a Estados Unidos, al menos hasta que a los republicanos les dio un ataque de estupidez hace unos años.

Todos conocemos con más o menos detalle los movimientos de Sarah Palin desde que dejó el cargo de gobernadora de Alaska. Y lo que más nos ha llamado la atención a los que la seguimos con asiduidad es la manera como se ha desentendido del que aún es su partido, el Republicano. De hecho, cualquiera podría pensar que Palin es una independiente que busca crear su propio partido. Nada más lejos de la realidad; Palin no tiene la intención de crear un tercer partido, tal y como ya dijo en Nashville durante la Iª Convención Nacional del Tea Party, pero no porque sea una leal republicana sino porque es que es algo completamente innecesario. Y es que el secreto ahora para quien quiera labrarse una carrera política y no encuentre eco en los partidos tradicionales no está en crear uno nuevo con lo que eso supone de tiempo, dinero y esfuerzo, sino en tomar el control de uno ya constituido. Eso es mucho más rápido y fácil y tal y como nos han demostrado ya los demócratas, mucho más efectivo. En el caso republicano, las elecciones del midterm pueden suponer un vuelco en la orientación del partido si los candidatos respaldados por el Tea Party (y por Sarah Palin también) resultan ser los vencedores en las diferentes elecciones, desbancando a los otros, los detestados por el movimiento por haber traicionado los principios que juraron defender en su momento y haberse convertido en parte del problema y no de la solución. Y es que los del Tea Party no es sólo que estén enfadados sino que son muy conscientes de su fuerza y están dispuestos a hacerla valer.

¿Quién quiere al Tea Party? Pues cada día más estadounidenses se acercan a él y eso que sólo hace un año que está presente. En una reciente encuesta realizada por Wenzel Strategies (ver aquí), la conclusión es que el 56% de los estadounidenses en edad de votar tienen una opinión favorable del movimiento por sólo un 30% que la tiene negativa, siendo un 44% los que tienen una visión “muy positiva” por un 23% que la tiene “muy negativa”. Y todo ello a pesar de haber sido atacado duramente, acusándosele de ser un montaje financiado por oscuros intereses opuestos a la reforma de la Sanidad. Estudiando más a fondo dicha encuesta resulta que los votantes republicanos son los más favorables al movimiento con un 84%, seguido de los independientes con un 58% y de los demócratas con un 28%.

Otro apartado interesante de esa encuesta es la que señala que en las próximas elecciones, de todos los encuestados que tienen una opinión “muy favorable” del Tea Party solamente un 19% de ellos votará por el candidato a la Cámara de Representantes actualmente en el cargo mientras que un 54% votará por su rival y un 27% aún no lo tiene decidido, algo en consonancia con el misérrimo porcentaje del 12% de aprobación que ostenta el Congreso, a tres puntos de su mínimo histórico del 9% de 2007, y que puede ser indicativo de que se está gestando un verdadero terremoto electoral para dentro de unos meses.

Como vemos, el Tea Party está más que harto de la “politics as usual” y están dispuestos a pasar cuentas a los que llevan practicándola desde hace tanto tiempo. Por desgracia para Romney, él entra dentro de esa consideración y aunque no tiene ningún conflicto con el Tea Party, a cuyos miembros calificó de “valientes” en un discurso hace pocos meses, su candidatura nunca será apoyada por ellos ya que Romney es el “elegido” por parte del establishment republicano, el llamado más popularmente “Beltway GOP” (por el cinturón de circunvalación que rodea Washington, DC), a quien aterroriza Sarah Palin con su independencia, su firmeza de carácter y su historial de enfrentamientos (triunfales) con los intereses creados, especialmente si son los de su propio partido (que se lo pregunten a los del Partido Republicano de Alaska, la mitad del cual acabó en la cárcel o en la calle durante su mandato como gobernadora). El abrazo de los prebostes del Partido Republicano a Romney es un abrazo mortal que a él le gustará recibir porque son sus pares y es con ellos con quienes se siente a gusto y no con Joe el Fontanero o Tito el Constructor (recuerden a estos dos personajes que se hicieron tan populares durante las últimas elecciones), pero que al estadounidense común y corriente le va a sentar como un tiro porque ante la duda de votar por más de lo mismo o por alguien como Sarah Palin, tan ducha ella en usar la escoba para barrer la escoria de la administración pública, no creo que tenga que pensar mucho para decidirse.

Mañana seguiré con mi análisis y ahondaremos en lo que diferencia a Mitt Romney de Sarah Palin.


MÁS COSAS SOBRE LA CONVENCIÓN TEA PARTY DE NASHVILLE

11/02/2010

 

Hay que ver la que se ha armado con el discurso de Sarah Palin. Por si acaso a alguien le quedaba alguna duda acerca de quién es la única alternativa posible al actual presidente, este fin de semana la ha visto despejada. Y es que en el panorama político estadounidense, ya todos asumen que sin Sarah Palin, o al menos sin su aquiescencia, no hay nada que hacer. Ni Romney ni Huckabee ni Pawlenty… Todos esos nombres están muy bien, pero son meros actores de reparto en una película, la de la oposición a la actual administración demócrata, que está protagonizada por ella. De hecho, sólo hay un partido, el Tea Party (porque el GOP está más perdido que un pato en un garaje), y éste ha hablado claramente: Run, Sarah, run! (¡Preséntate, Sarah, preséntate [a las elecciones]). Y ésta ha escuchado ese grito y, si bien no ha dicho todavía que sí, al menos sí que nos ha confirmado que contempla esa posibilidad aunque todo depende de cómo evolucionen los acontecimientos durante estos tres años. ¡Ja, cómo si alguien pudiera creerse que de pronto el de la Casa Blanca va a recuperar la sensatez y hacer las cosas bien! O sea, que todos tranquilos porque sí, sí, sí, habrá Palin 2012. ¡Menos mal!

¿Saben qué día es hoy? ¿No? Pues hoy es 11 de febrero… ¡Es el cumpleaños de Sarah! Por supuesto no soy tan maleducado como para echar la cuenta de cuántos cumple. Sarah es todavía una chica jovencita. No me extraña, con esas carreras de 10 km que se pega cada día. De cualquier forma, le mando desde aquí mis felicitaciones y hasta un par de besos (hay que ver lo que molestan los cuernos para dar un beso).  Confío en que reciba muchos regalos y que el de Todd sea tan especial como lo es ella. Seguro que sí.

¿A que está guapísima últimamente? Pues imagínense cómo tiene que resplandecer hoy. Tengo que averiguar qué le ha regalado Piper. Como mínimo, un dibujo con una nota diciendo: “Te quiero mucho, mami”. ¡Ah, qué bonito es que tu hijo te haga un regalo! ¿A que sí?

Ustedes ya saben que uno de mis lemas favoritos es “Lo prometido es deuda” (además de “El presidente es un tarugo” y “A la bim, a la bam, a la bim, bom, bam, Sarah, Sarah y nadie más”). Y como que lo saben, huelga todo comentario. Aquí tienen la segunda parte de mi traducción del discurso de Sarah en la convención del sábado. En concreto, ésta es la parte en la que Sarah responde a las preguntas previamente hechas por el público. O sea, que sus intervenciones son completamente improvisadas. Disfrútenla.

DISCURSO DE SARAH PALIN EN LA 1ª CONVENCIÓN NACIONAL  DEL MOVIMIENTO TEA PARTY
Nashville (Tennessee), 6 de febrero de 2010

Q&A (Query and Answer, preguntas y respuestas)

MODERADOR: Hace unas semanas, preparamos algo en que hubiera una breve sesión de preguntas y respuestas. Y pedimos a algunas personas en Tea Party Nation que pudiéramos hacer preguntas a la gobernadora Palin esta noche. Y ella ha accedido amablemente a responder unas pocas preguntas. Así que vamos a tomarnos unos minutos y preguntar y responder algunas preguntas.

SARAH PALIN: Gracias.

MODERADOR: Por cierto, ¿es ésta su primera vez en Nashville?

SARAH PALIN: Así es. Ni siquiera he estado aquí para un concierto como Piper. He traído a Piper conmigo y ella está loca por salir por ahí y ver si puede salir y encontrar Miley Cyrus y a Taylor Swift. Mi primera vez aquí, sin embargo.

MODERADOR: Bueno, odio tener que decirle esto a ella. Miley Cyrus vive no muy lejos de donde estamos. Así que siento que no pudiéramos haberlo arreglado para ustedes. La próxima vez. Muy bien, un par de preguntas muy rápidamente. Y de nuevo, éstas han sido presentadas por la gente de Tea Party Nation. En primer lugar, ¿cómo ve el futuro del movimiento Tea Party? ¿Ve este movimiento Tea Party convirtiéndose en una parte del Partido Republicano o lo ve como que se va a convertir en un tercer partido independiente?

SARAH PALIN: El Partido Republicano sería realmente inteligente si empezara a intentar absorber la mayor cantidad posible del movimiento Tea Party porque éste es el futuro de nuestro país. El movimiento Tea Party es el futuro de la política y como he dicho antes, éste es un bello movimiento porque está dando forma a la manera como se lleva a cabo la política. Tienen realmente a las maquinarias de ambos partidos asustadas porque no saben qué vamos a hacer si no contamos con el apoyo del Tea Party. Ellos saben que no tendrán éxito.

MODERADOR: Sobresaliente. En la convención aquí, tenemos al menos a tres personas que conozco que se están presentando para el Congreso. Así que déjeme preguntarle esto, si usted tuviera la oportunidad de entrevistar a alguna de esas personas, ¿qué preguntas les haría para determinar si las iba a apoyar o no?

SARAH PALIN: Voy a preguntarles si piensan que ya pagamos bastantes impuestos. Y si dicen que sí, voy a decirles que bien y que qué van a hacer al respecto. Porque, en realidad, no sólo queremos escuchar eso. Queremos saber que hacen lo que prometen, ya sea a través de un historial con el que nos puedan demostrar que lo han hecho en otros cargos electivos que hayan ocupado. Pero quiero alentar a las personas que no tienen ninguna experiencia en cargos electos, sin un prolijo currículo elitista en su bolsillo trasero. Quiero que la gente nueva salga y se presente a los puestos y empezar a cambiar el mundo a través de estos puestos locales y estatales y los puestos  nacionales.

Pero si creen que ya pagamos bastantes impuestosa y se comprometen ante nosotros en el sentido de que van a hacer algo al respecto y sólo si creen en ese gobierno limitado constitucional que el gobierno federal tiene que empezar a acatar de una vez. Muchas de las cosas que tal vez los detalles, las cosas en la periferia con las que quizá no estaría de acuerdo con cada aspecto de la agenda que les gustaría poner en práctica, tienen que ir a lo básico, creo que sería prudente para nosotros el darles apoyo.

MODERADOR: Voy a tener que aprender a esperar a que la gente aplaude. ¡Sí! Huelga decir que el objetivo para el movimiento Tea Party en 2010 es una Cámara de Representantes conservadora y un Senado conservador o como tuve la oportunidad de decirle a algunas personas el día de hoy, el próximo año a estas alturas tenemos que ver los títulos de ex Speaker Nancy Pelosi y ex senador Harry Reid.

SARAH PALIN: Lo veremos.

MODERADOR: Cuando tengamos éxito y tengamos una Cámara de Representantes conservadora y un Senado conservador, tan pronto como eso ocurra, ¿cuáles cree que son las tres cosas que tienen que ser hechas?

SARAH PALIN: Tenemos que frenar el gasto, obviamente, y no aumentar espectacularmente los presupuestos y luego decir, OK, vamos a congelar un par de programas aquí. Eso no nos hace ningún bien en realidad. Tenemos que empezar a frenar el gasto. Tenemos que reactivar estos proyectos energéticos de los que, una vez más, hemos oído hablar mucho porque es ridículo que estemos sentados teniendo almacenados bajo la verde tierra de Dios aquí en los Estados Unidos de América, ricos recursos, petróleo y gas, y nuestro carbón y todos los recursos convencionales. Tenemos que hacer lo que prometemos, permitir que contribuyan a nuestro desarrollo.

Y entonces, creo, es algo más difícil, algo más difícil, pero permitir que el espíritu de Estados Unidos crezca de nuevo no teniendo miedo – no teniendo miedo a volver a algunas de nuestras raíces como nación temerosa de Dios donde no tenemos miedo a decir, sobre todo en tiempos de problemas potenciales para el futuro, no teniendo miedo a decir, ustedes ya saben, que no tenemos todas las respuestas como hombres y mujeres falibles.

Por lo tanto, sería prudente para nosotros el comenzar a buscar algún tipo de intervención divina, de nuevo en este país, para que podamos estar a salvo y seguros y ser prósperos de nuevo. Tener a gente implicadas en el gobierno que no tengan miedo de ir por ese camino, no tanto miedo a la corrección política que, ya saben, tengan que tener miedo de lo que los medios de comunicación puedan decir de ellos si fueran a proclamar su confianza en nuestro Creador.

MODERADOR: Eso está bien. Amén. Ahora, sabemos que los conservadores no son acosados nunca en los medios de comunicación, así que lo siguiente es claramente una cuestión hipotética. En el caso de que alguna vez algún conservador fuera acosado en los medios de comunicación, ¿qué les diría usted a ellos?

SARAH PALIN: Pasa directamente a través de ellos. En realidad, al final del día, ¿a quién le importa lo que un irrelevante medio de comunicación va a decir de ti?¿ A quién le importa? Los tiros políticos que te disparan por ponerte de pie y decir lo que creemos y proclamar el amor patriótico que sientes por el país, muchos de esos en los medios de comunicación no quieren oírlo. Al final del día, realmente no importa lo que tienen que decir acerca de ti porque realmente creo que hay más de nosotros de lo que nos quieren hacer creer. Eso debería fortalecernos y permitirnos pasar a través de ellos, por favor.

MODERADOR: Hemos mencionado que hoy es… o hubiera sido su 99º cumpleaños, el 99º aniversario de su nacimiento. Y una de las cosas sorprendentes que hizo Ronald Reagan cuando estaba en la Casa Blanca fue crear esa gran mayoría que no se basaba en republicanos y demócratas, pero había una mayoría conservadora en el Congreso. ¿Qué cree que podemos hacer para que los demócratas conservadores, los libertarios conservadores, los independientes conservadores suban a bordo con el movimiento Tea Party para que en el año 2011, cuando un nuevo Congreso y un nuevo Senado asuma su cargo sean conservadores?

SARAH PALIN: Oye, que ya están asomando. Es muy agradable ver a algunos de los demócratas conservadores asomando bajo la tienda, ya saben, y descubrir, de qué va todo este movimiento, y tengo miedo si no soy parte de ello.

Y lo bueno del movimiento Tea Party, no es sólo un montón de republicanos estrictos registrados. Voy a hacer una confesión ahora mismo. Mi marido, no es un republicano registrado. Es demasiado independiente, pero probablemente más conservador que yo incluso, pero creo que es una especie de ejemplo de tantos otros estadounidenses que no quieran ser parte de un partido porque ven los problemas dentro de la maquinaria .

Ven algunas de las idiosincrasias de los personajes que controlan la maquinaria política y no quieren perder el tiempo tratando con eso, así que son independientes, pero creen en el movimiento y creo que vamos a ver a muchos de los independientes y de los demócratas más conservadores fortalecerse y decir con fuerza, sí, voy a salir del armario y voy a decirles que yo también creo en ello.

Ahora, cuando hablo de Todd explicando que él no es un republicano registrado, creo que tengo que pedir disculpas al Partido Republicano debido a que algunas personas han dicho, eres una portavoz republicana muy floja si ni siquiera puede conseguir convertir a tu propio marido, pero es que es demasiado independiente.

MODERADOR: No se sienta mal. Mi esposa dejó el Partido Republicano también. Hemos oído sobre el plan de Obama. ¿Cuál es el plan de Palin?

SARAH PALIN: El plan de Palin es bastante simple y puedo darles un anticipo de él. Creo que esto provocarà que algunos de esos elitistas loco se enojen cuando se enteren de ello. Cuando dicen que soy demasiado simple y que hablo de manera muy llana, pero mi plan es muy simple y es apoyar a aquellos que entienden los cimientos de nuestro país.

Cuando se trata de la economía, son los principios de libre mercado que recompensan el trabajo duro y la responsabilidad personal. Y cuando se trata de la seguridad nacional, al remachar el mensaje de la seguridad nacional, es fácil de resumir repitiendo lo de Ronald Reagan cuando hablaba de la Guerra Fría. Y podemos aplicar eso ahora a nuestra guerra contra el terrorismo, ya sabes. Última línea: nosotros ganamos, ellos pierden. Hacemos todo lo posible por ganar.

MODERADOR: Para usted, la seguridad nacional es algo más que un asunto personal. Usted tiene un hijo en el ejército. ¿Cómo lo lleva?

SARAH PALIN: Lo está haciendo impresionantemente. Y estoy muy orgullosa de él y la decisión que tomó junto con otros muchos, muchos hombres y mujeres de uniforme que – miro, miro especialmente los jóvenes hombres y mujeres y pienso, podrían estar haciendo otra cosa o nada en nuestro mundo y han elegido servir a algo más grande que ellos mismos. No están simplemente gastando tiempo de los años de juventud de sus vidas. Los ganan. Ellos entienden la necesidad de proteger nuestra seguridad y estar realmente dispuestos a morir por nuestra libertad. Y cuando hablo de mi hijo, y a él no le gusta que hable de él, como cuestión de hecho, él me va a morder si se entera de esto, pero…

MODERADOR: Puede que le esté viendo.

SARAH PALIN: No creo que jamás haya sintonizado C-SPAN en toda su joven vida. Pero yo estoy orgullosa de él y de la decisión que ha hecho porque, de nuevo, sirven a algo más grande que ellos mismos, pero como Track, como mi hijo me diría, él dice, no me des las gracias a mí, mamá. Da las gracias a las tropas con las que que sirvo y da las gracias a los que han ido antes que yo para permitirme hacer lo que estoy haciendo, sí.

MODERADOR: 2010 es un año increíble porque es un año electoral. Estamos acercándonos a las primarias. Acabamos de llegar de Illinois y ni siquiera estoy seguro de lo que viene a continuación. ¿Va a apoyar a determinados candidatos?

SARAH PALIN: Lo haré. Y voy a asistir a  tantos actos de apoyo a esos candidatos como sea posible. Probablemente indignaré a algunas personas en tanto me involucre, incluso en unas pocas primarias, pero quiero animar esas disputadas primarias. Verdaderamente, ésta es la forma en que vamos a encontrar a los mejores para hacer frente a un rival en las generales. No tengamos miedo a las primarias disputadas. Voy a ayudar en algunos casos, pero voy a salir por ahí y hacer campaña y, si no en todas las elecciones, haciendo campaña por determinados candidatos, voy a estar haciendo campaña por el mensaje, este mensaje de sentido común conservador.

MODERADOR: Puedo pensar en dos palabras ahora mismo que asustan a los  liberales: Presidente Palin.

[APLAUSOS]

MULTITUD: ¡Vamos, Sarah!

Una vez concluida su intervención del sábado, Sarah Palin acudió al día siguiente al programa de Chris Wallace, Fox News Sunday, para ser entrevistada. Es en esta entrevista donde Sarah hizo ese comentario que tantas expectativas ha despertado entre todos nosotros (y tanto miedo ha provocado entre los izquierdistas) en el sentido de que no descarta presentarse a las elecciones presidenciales de 2012. Como quiera que se trata de la primera vez en que Sarah no rehuye pronunciarse sobre ello, me ha parecido importante traducirles ese fragmento para que cada uno pueda decidir hasta qué punto echa las campanas al vuelo ante la perspectiva de una candidatura Palin 2012. Por mi parte, ya les digo: ¡las he echado al vuelo con toda mi alma y el sacristán está persiguiéndome como un loco por todo el campanario diciendo que voy a derrumbarle la iglesia! Por cierto, las negritas son mías, ¿eh?

ENTREVISTA A SARAH PALIN
Fox News Sunday con Chris Wallace
7 de febrero de 2010

WALLACE: (…) Ha aparecido una nueva encuesta esta semana de votantes republicanos de todo el país y muestra que alguien llamado Sarah Palin lidera la carrera hacia 2012 por cinco puntos sobre Mitt Romney. ¿No es usted el caballo ganador de la nominación?
PALIN: Nanay. No sabemos quién condujo esa encuesta y bien que sé que las encuestas suben y bajan. Después de esta entrevista, Chris,  igual vemos una caída en picado en los resultados de la encuesta. Quién sabe. Las encuestas son cambiantes. No puedo hacer ningún comentario sobre lo que significan las cifras de una encuesta hoy
WALLACE: ¿Por qué no presentarse a presidente?
PALIN: Lo haría. Lo haría si creyera que eso es lo correcto a hacer por nuestro país y por la familia Palin. Ciertamente, lo haría.
WALLACE: ¿Y cómo tomará esa decisión de aquí a los próximos tres años?
PALIN: Afortunadamente hay un montón de tiempo para tomar esa decisión. Ahora mismo, estoy mirando, como le digo, a otros potenciales candidatos por ahí que sean sólidos. Ellos están en la situación de tener el lujo de disponer de más información en sus manos ahora mismo. Así que los sucesos actuales de los que estamos hablando…
WALLACE: Espere, espere, espere… Porque… Usted está diciendo básicamente que lo considerará.
PALIN: Creo que sería absurdo no considerar lo que puedo hacer potencialmente para ayudar a nuestro país. No sé si eso implicará finalmente el buscar un cargo. Podría ser que fuera simplemente el hacer un condenadamente buen trabajo como periodista o cubriendo alguno de los sucesos actuales.
WALLACE: Pero usted va a considerarlo, usted va a pensárselo…
PALIN: No me cerraré esa puerta que tal vez esté abierta para mí en el futuro. No quiero que ningún estadounidense se cierre ninguna puerta en su vida personal o professional y se meta en una caja y diga, caramba, voy a hacer esto. O, no hay manera de que haga esto otro cuando no sabemos lo que nos deparará el futuro.

Y por lo que se refiere a la controversia sobre sus honorarios por pronunciar el discurso, aquí está lo que dijo Sarah al respecto en esa misma entrevista.

WALLACE: (…) Corre la voz de que va a cobrar 100.000 dólares por su discurso de este fin de semana. ¿Es cierto?
PALIN: No voy a quedármelos. Están preparando un cheque – un cheque de 100.000 dólares. Y como ya he dicho desde el primer día sobre este tema, voy a devolverlos directamente y hacer que sirvan a la causa. Eso significa a la gente, para actos…
WALLACE: ¿Así que va a usar su PAC y contribuir con ellos a candidatos?
PALIN: No sé si van a ir al PAC o si van a ir a alguna sin ánimo de lucro o qué. Aparte: no voy a beneficiarme personalmente de todo esto. Y lo más divertido es que he tenido a muchas personas, incluyendo a un par de personas de talento de la FOX, diciendo cosas divertidas sobre este tipo de discursos. Sarah, eres rara. Nadie ha cobrado antes. ¿Te van a pagar por eso? ¿Oh, qué vas a hacer con el dinero? Pero ésta es la nueva normalidad que se me viene encima, es la de la gente queriéndome tener bajo el microscopio y sabiendo hasta la última cosa de mí, el más pequeño detalle de mi vida, incluyendo las tarifas por pronunciar un discurso. Aparte: para el movimiento Tea Party. Voy a devolver el dinero a la causa.

Y, por fin, con respecto a la ausencia de dos de las oradoras previamente anunciadas, las representantes por Minnesotta Michelle Bachmann y por Tennessee Marsha Blackburn, tan sólo dejar constancia de que no se trata en absoluto de un repudio por parte de éstas al movimiento Tea Party, al que siguen apoyando como el primer día, sino que el problema ha venido precisamente por su responsabilidad actual como representantes en el Congreso de Estados Unidos.

Dado que Tea Party Nation, la organización de organizaciones que se ha encargado de la organización de todo el evento, es una organización con ánimo de lucro y dado que habían surgido ciertas dudas con respecto al destino que se le iba a dar a todo el dinero recaudado durante el fin de semana (se hablaba de usarlo para financiar candidatos por todo el país de cara a las elecciones de noviembre), los encargados de las cuestiones éticas del Congreso advirtieron a las dos representantes que su asistencia a tal evento podía ser de alguna manera “incompatible” con su status como representantes. Así pues, y tal como dijo la propia Bachmann, ambas han preferido errar si acaso por exceso de cautela y suspender su presencia en Nashville el fin de semana, lo cual ha sido verdaderamente una lástima porque hubiera sido estupendo haber visto a las tres, Sarah, Michelle y Marsha, juntas. En esta ocasión, no ha podido ser. Afortunadamente, Sarah es una mujer libre en todos los sentidos, incluso en el de tener que justificar sus ganancias ante nadie, y ella no ha se ha visto envuelta en la polémica y hemos podido gozar de sus palabras y de su figura sin la menor traba.

No importa. Si esta vez no ha podido ser, lo será en la siguiente. No podrán con ellas. Las dos son chicas y son valientes. Y están más que hartas de tener que pelearse con todos para lograr sus fines. Atentas a ellas porque estoy convencido de que sabremos mucho de ellas en estos años que vienen. Y si no, al tiempo.

Hasta el fin de semana.


LAS ELECCIONES DE 2012… ¿UN 2008 AL REVÉS? (y II)

04/02/2010

 

Empieza febrero y con él la vida política estadounidense entra en una nueva etapa. El presidente ha dado su discurso sobre el estado de la Unión y ha demostrado que no es una persona que aprenda de sus errores ni mucho menos. Pero si él no aprende, los estadounidenses sí y bien que se lo están demostrando día a día. Por su parte, Sarah Palin sigue su camino ajena a expertos, encuestadores y demás bichos perjudiciales que al final sólo hacen que molestar y, lo que es peor, no aciertan ni una. A pocos días vista tenemos la primera convención nacional del movimiento Tea Party y a pesar de la decepción que nos hemos llevado todos al saber que ni Michelle Bachmann ni Marsha Blackburn van a acudir a ella por ciertas dudas que han surgido recientemente con respecto al destino que piensa dar la organización de la convención al dinero recaudado, Sarah Palin sigue anunciada como la oradora principal y como quiera que ella no tiene que rendir cuentas más que a su conciencia, esperamos con ansia su discurso que, por cierto, va a ser retransmitido por la Fox.

Éste es un año electoral y lo que hace unos meses aparecía como algo carente de interés de pronto se ha convertido en todo lo contrario y la excitación que sentimos ya ante la proximidad de las primarias y de las propias elecciones de noviembre resulta difícil de creer. Y es que lo sucedido en Massachusetts ha dado un vuelco al panorama político estadounidense y así, por ejemplo, los que hasta entonces no eran más que “cuatro chalados extremistas” según los medios de comunicación tradicionales, los activistas del movimiento Tea Party, ahora se han convertido en una fuerza a la cual se presta mucha atención.

Lo que puede pasar en las elecciones de 2012

Terminé mi anterior entrada con este título diciéndoles que, en mi opinión, el resultado de las elecciones de 2008 había sido cualquier cosa menos un desastre para el Partido Republicano. Y es que, teniendo en cuenta cómo transcurrió la campaña electoral (en la que pasó de todo y nada bueno para los republicanos, como por ejemplo el estallido de la crisis económica), el tipo de adversario con el que se enfrentaban (el más “telepredicador” que jamás hubiera podido imaginarse uno en una candidatura demócrata), el tipo de candidato que presentaban los republicanos (el menos atractivo para los votantes conservadores, que siguen siendo mayoría en el GOP), la conducta de los medios de comunicación tradicionales (tan sectaria que ya nunca más podrán alardear de su objetividad y su independencia; la campaña de 2008 rompió la última reserva moral que les quedaba para no acabar convirtiéndose en meros elementos de agit-prop comunistoide) y el mal recuerdo que dejó la anterior administración Bush (que fue mala, pero no hasta el punto de la caricatura o de la maldad como pretenden los bufones de los medios de comunicación tradicionales… digo de agit-prop comunistoide), aún pueden dar gracias de lo bien que superaron la prueba.

Hablando en términos meramente numéricos, los resultados fueron los siguientes:

O sea, una abrumadora mayoría demócrata en votos electorales (más del doble), pero no tan abrumadora en cuanto a voto popular (un poco menos de diez millones de votos; un mero 7,2% del total) ni en cuanto a estados (los demócratas vencieron en 8 estados más que los republicanos). Teniendo en cuenta las circunstancias anteriormente apuntadas, lo lógico hubiera sido que se produjera un terremoto electoral al estilo de Ronald Reagan en 1984, cuando Ronald Reagan derrotó a Walter Mondale por 525 votos electorales a 13 (¡ah, aquél fue un buen año para nosotros, los conservadores!), pero no fue así y es por eso por lo que creo que el resultado de 2008 fue bueno en términos generales. Y tal y como reconoció públicamente el propio John McCain meses después, si lograron salvar los muebles fue gracias al “efecto Palin” porque si no, probablemente sí que se hubiera producido el tan ansiado landslide que pronosticaban los demócratas.

Ahora bien, ya sabemos que la revisión decenal del censo de Estados Unidos va a provocar correcciones en el reparto de los votos electorales por estado, correcciones que ya detallé en la tabla de la primera entrada de esta serie. ¿Cuáles hubieran sido los resultados de 2008 si se tuviera en cuenta ese nuevo reparto que será efectivo a partir de las próximas elecciones? Pues el siguiente: el partido demócrata hubiera ganado igualmente con una mayoría de 358 votos electorales (siete votos menos) contra los 180 de los republicanos (siete votos más).

La mayoría para ser nombrado por el US Electoral College está en 270 votos. Si los republicanos consiguen 180 votos, se quedan a 90 votos de esa mayoría. ¿De dónde pueden sacar 90 votos electorales más? Tengamos en cuenta que los estados que en las circunstancias de “tormenta demócrata perfecta” de 2008 se mantuvieron firmes en sus creencias, capearon el temporal como pudieron y votaron por la candidatura republicana, es difícil pensar que en 2012 vayan a cambiar el sentido de su voto y optar por los demócratas, así que podemos asumir sin mayores problemas que esos 180 votos electorales son el mínimo de votos que los republicanos van a obtener en 2012 (su “suelo electoral” que dicen los entendidos). Los otros 90 votos electorales que necesitan es evidente que se los van a tener que arrebatar a los demócratas. ¿Tarea imposible? Más imposible parecía que un conservador como Scott Brown fuera elegido senador por Massachusetts y ya ven…

Arrebatar estados a los demócratas supone repasar nuevamente las estadísticas y comprobar dónde se han producido los menores márgenes de victoria demócrata; o sea, los swing states. Eso ya lo hicimos en la entrada anterior y para que no tengan que buscarla, les repito la tabla que puse en su momento.

Imaginemos que los republicanos consiguen conservar los cinco estados en los que vencieron por menor margen, algo que no debería ser difícil de conseguir dado el descrédito que la administración demócrata lleva ya acumulado desde enero de 2009 y lo que le falta aún por acumular. Quedan otros cinco estados en los que los márgenes de victoria demócratas son escasos: North Carolina con un misérrimo 0,33%, Indiana con un miserable 1,03%, Florida con un escaso 2,81%, Ohio con un razonable 4,58% y Virginia (donde, para empezar, acaba de ser elegido un gobernador republicano, Bob McDonnell) con un moderado 6,30%. Si los republicanos logran dar la vuelta a esos resultados (y es que Indiana y Virginia, por ejemplo, habían votado sin cesar por los republicanos durante las 10 elecciones presidenciales anteriores a 2008 en que, víctimas de una ofuscación mental transitoria, rompieron su tradición y votaron demócrata –pero Virginia ya está haciendo méritos para merecer nuestro perdón, ¿eh?), eso supondrá… ¡85 votos electorales más para ellos! Lo que llevaría el total republicano hasta los 265 votos electorales. ¡A tan sólo 5 votos de la mayoría! Si además los republicanos recuperan el único voto electoral que fue a parar a los demócratas en Nebraska (¡algo bochornoso!), serían 266; a tan sólo 4 del triunfo.

¿Dónde pueden obtener los republicanos los cuatro votos electorales que le faltan? Vamos a repasar la lista de estados y vamos a continuar con los siguientes estados con menor margen de victoria demócrata. Estos son: Colorado (9 votos electorales), que se perdió por un 8,95%; Iowa (6 votos electorales), que se perdió por un 9,53%; New Hampshire (4 votos electorales), que se perdió por un 9,61%; Nevada (5 votos electorales), que se perdió por un 12,49%; y New México (5 votos electorales), que se perdió por un 15, 13%.

Lo interesante de estos cinco estados es que en todos ellos, salvo en New Hampshire, ganó George W. Bush en 2004. O sea, que votaron por los republicanos sin más problemas hace cinco años. Para su información, les detallo los márgenes de victoria de los republicanos en todos ellos incluido el estado de New Hampshire donde venció John Kerry:

  • Colorado: 4,67%
  • Iowa: 0,67%
  • New Hampshire: 1,37 % (a favor de los demócratas)
  • Nevada: 2,59 %
  • New Mexico: 0,79%

No son márgenes abultados, lo que implica que existe un gran porcentaje de independientes entre sus votantes que son los que dan la victoria a uno u otro partido. En 2004, esos votantes se inclinaron mayoritariamente por los republicanos y en 2008 lo hicieron por los demócratas. Sin duda, esos estados podrían volver a votar al Partido Republicano si se les ofrece una candidatura atractiva y un programa electoral sensato que atienda a sus necesidades reales en unos tiempos como estos.

Y es que incluso no es necesario vencer en todos ellos sino que bastaría con hacerlo en Colorado o incluso en Iowa, que son los dos estados con más posibilidades, aunque yo creo que si se logra vencer en uno, se vencerá también en el otro. Y tanto con los 9 votos electorales del primero como con los 6 del segundo, la victoria para la candidatura republicana está asegurada. Pero imaginemos que se vence en los dos. Como resultado, los republicanos obtendrían una mayoría más que sobrada de 281 votos electorales y la victoria en 29 estados, lo que no dejaría lugar a dudas acerca de la legitimidad de su victoria.

Ahora bien, ¿cuál es la condición sine qua non para que se produzca esa victoria? La de que se presente una candidatura republicana lo suficientemente atractiva como para que todos los votantes conservadores (tanto los solamente conservadores fiscales como los conservadores sociales) de Estados Unidos se sientan llamados a votarla. Y que además esa candidatura sea lo suficientemente sólida como para atraer a los votantes independientes que, a pesar de no estar registrados como votantes republicanos, se sienten más cerca de las opiniones políticas conservadoras que de las liberales como no dejan de demostrarnos todas y cada una de las encuestas que se hacen sobre la ideología política de los estadounidenses: la mayoría se declaran conservadores. Y ahora mismo, esa candidatura no hay duda de que sólo puede ser encabezada con posibilidades de éxito por una sola persona: Sarah Palin. Y no hay más que hablar. La actual administración demócrata es vulnerable y existe una posibilidad más que cierta de que en 2012 el actual presidente siga el camino del infame cacahuetero que fue James Carter y hasta le arrebate su puesto como “el peor presidente de los Estados Unidos”, pero para conseguirlo hay que ofrecer a los estadounidenses una alternativa seria y la única alternativa existente es ésa a la que poco a poco va dando forma Sarah y que sin duda se articulará en un programa detallado durante 2011 en un futuro libro que (estoy profetizando) publicará para entonces.

No pretendo ser un genio y estas opiniones que les ofrezco aquí ya han aparecido publicadas en algunas otros sitios por otros autores. Es por ello que me he atrevido a ofrecérselas después de tanto tiempo como llevaba pensando en ellas. La verdad es que el razonamiento es muy simple y basta con analizar con un cierto detenimiento los resultados electorales de 2008 para poder sacar las oportunas conclusiones.  Imagino que es el mismo razonamiento que Sarah, Todd y Meghan hicieron un par de días después del Election Day de 2008, cuando se les pasó el berrinche y se sentaron los tres juntos en la mesa de la cocina de la casa de los Palin con un buen café y algo para picar y las hojas de los resultados por estados delante de ellos y vieron lo que vuelvo a repetirles ahora: que, pese a todo, no salieron mal librados, no.

Esperen a 2012. ¿Mi pronóstico? ¡Uf, espero que nadie guarde esta entrada y me la saque en noviembre de 2012 para avergonzarme! Creo que si Sarah Palin se presenta a las elecciones como la candidata republicana, el resultado se parecerá mucho al de Bush en 2004 y que rondará los 290 votos electorales para Sarah, ganando por lo menos en 30 estados. ¡Ahí queda eso! Y en 2016, repetiremos lo de Reagan en 1984: 525 votos electorales para su candidatura, je, je, je.

Que tengan felices sueños.


LAS ELECCIONES DE 2012… ¿UN 2008 AL REVÉS? (I)

28/01/2010

 

Interesante la que se ha armado por ahí a raíz del triunfo de Scott Brown en Massachusetts. No sólo ha dado moral de victoria a un Partido Republicano tan alicaído que parecía camino del cementerio de elefantes, sino que además ha vigorizado a los conservadores quienes, después de tanto tiempo oyendo que su única posibilidad de supervivencia estribaba en “girar al centro” y “mooooooderarse” (como dice mi admirada Michelle Malkin), han visto como los hechos de Massachusetts les han quitado la razón a los RINO y se la han dado en cambio a ellos. Y es que, recordemos, Estados Unidos sigue siendo un país mayoritariamente conservador, tal y como demuestran todas las encuestas. Y cuando un país se siente conservador, las propuestas que hay que hacerle son conservadoras y llenas de sentido común, para así captar la atención no sólo de aquellos sino también de los votantes independientes. Porque ésa es la única manera de ganarse su confianza y lograr el triunfo en las elecciones. Y el que quiera mooooooderación, que se largue con los demócratas que están mooooooderadamente irritados con lo de Massachusetts y mooooooderadamente asustados con la que se les viene encima en noviembre. Y hacen bien.

Se ha armado también un cierto alboroto con respecto a la decisión de Sarah Palin de apoyar a John McCain en su campaña de reelección (decisión nada sorprendente porque ya llevaba tiempo anunciándola). Una de mis lectoras, Conservadora, se pregunta el porqué de esa decisión cuando todos sabemos que McCain como conservador deja mucho que desear. Es cierto que McCain no es santo de mi devoción y que si no fuera porque para votar a Sarah había que votarle a él, muchos no le hubieran votado (algo que él reconoció públicamente en un gesto que le honra). Mi opinión la ofrecí en una respuesta al comentario de Conservadora (ver aquí) y a ella me remito hasta el domingo en que trataré el tema con un poco más de extensión en mi habitual entrada “La semana de Sarah Palin”. Hasta entonces, les dejo con esta foto de los dos… ¡y mi adorada Piper colándose entre medio de ellos! Y es que ya llevaba mucho tiempo sin sacarla, ¿verdad?

El curioso sistema electoral estadounidense

Lo primero que hay que decir sobre el modo en que los estadounidenses escogen a su presidente y a su vicepresidente (porque escogen a los dos a la vez) es que no lo hacen directa sino indirectamente a través de lo que allí se conoce como el US Electoral College (colegio electoral de Estados Unidos). Y para comprender bien el proceso, lo mejor es empezar por el principio.

Y el principio empieza cuando los dos grandes partidos, el demócrata y el republicano, ya han pasado por su proceso de elecciones primarias y han escogido a sus respectivos candidatos, los llamados tickets. Una vez que los electores ya saben a quiénes pueden votar, se celebra el Election Day (día de las elecciones) una vez cada cuatro años, siempre un martes entre el 2 y el 8 de noviembre (el primer martes después del primer lunes de noviembre; en 2012 el Election Day caerá el día 6).

Las elecciones no son realmente una única consulta nacional sino que más bien se trata de cincuenta y una consultas estatales (las correspondientes a los cincuenta estados y otra más en el distrito de Columbia; los territorios no celebran elecciones presidenciales) en las que los electores votan por uno u otro partido teniendo en cuenta que lo que eligen realmente es a un cierto número de delegados que, pertenecientes al partido que gane las elecciones en ese estado en concreto, lo representarán en el US Electoral College. ¿Y cuántos delegados tiene derecho a acreditar cada estado? Pues exactamente el número que resulte de sumar el total de representantes (que varía según sea el estado) y de senadores (que siempre son dos, sea cual sea el estado) que dicho estado tenga en el Congreso de Washington. Como resultado, el US Electoral College tiene un total de 538 electores, ya que hay 435 representantes en la Cámara de Representantes (House of Representatives) y 100 senadores en el Senado (Senate), además de los 3 electores (el número mínimo que puede acreditar cualquier estado) que se le conceden al distrito de Columbia, el famoso D.C.

Una vez constituido el US Electoral College tras las elecciones, los electores pueden realmente votar por cualquiera de los dos candidatos, pero lo normal es que, salvo que tengan mucha cara o hayan sido elegidos como independientes, se mantengan fieles al candidato del partido al que representan. Así, en las últimas elecciones presidenciales, las de 2008, el partido demócrata obtuvo un total de 365 electores y el republicano, 173. Lo normal es que el partido que gana las elecciones en cada estado designe a todos los electores correspondientes a ese estado (sistema de “winner-take-all”; o sea, que el que gana se lo lleva todo) aunque hay dos excepciones a esta regla: Maine y Nebraska, que siguen el llamado “district system” (sistema de distritos) en que el ganador en el cómputo general del estado se lleva dos votos electorales y los restantes se reparten por distritos, llevándoselos el ganador en cada uno de ellos (en Maine hay dos distritos; o sea, en total cuenta con 4 votos electorales mientras que en Nebraska hay 3; o sea, en total 5 votos electorales). Estos distritos coinciden con los que se utilizan para las elecciones a la Cámara de Representantes.

¿Problemas? Pues que existe la posibilidad de que un candidato haya sido el más votado en todo Estados Unidos (ganador en voto popular), pero que finalmente resulte elegido su rival que, en cambio, cuenta con más votos electorales. Es cierto que puede suceder aunque en la práctica casi nunca pasa. De hecho, en 52 de las 56 elecciones presidenciales celebradas hasta ahora (un 93%), el ganador en votos electorales ha sido también el ganador en voto popular. Las excepciones a esta regla no escrita se produjeron en 1824 (fue nombrado presidente John Quincy Adams a pesar de que el ganador en votos populares fue Andrew Jackson), 1876 (fue nombrado presidente Rutherford B. Hayes a pesar de que el ganador en votos populares fue Samuel J. Tilden), 1888 (fue nombrado presidente Benjamin Harrison a pesar de que el ganador en votos populares fue Grover Cleveland) y 2000 (fue nombrado presidente George W. Bush a pesar de que el ganador en votos populares fue el fantasmón de Al Gore).

Es cierto que se ha intentado cambiar dicho sistema en numerosas ocasiones a través de una enmienda constitucional que permita el voto directo, pero hasta ahora nunca ha conseguido ser aprobada tanto por la Cámara de Representantes como por el Senado.

La importancia de los swing states

Los swing states (estados cambiantes), llamados también battleground states (estados de campo de batalla) o purple states (estado púrpura – por el color resultante de la mezcla del azul demócrata y el rojo republicano) son aquellos estados donde la victoria es tan ajustada que el ganador lo suele ser por unos pocos miles de votos lo que implica que, a fin de cuentas, lo podría haber sido su rival también.

Existen nueve estados que han votado siempre por los republicanos en las últimas once elecciones presidenciales (lo que supone un período de tiempo de 44 años): Alaska, Idaho, Kansas, Nebraska, North Dakota, Oklahoma, South Dakota, Utah y Wyoming, disfrutando los republicanos de holgadas mayorías todas las veces.  Otros estados como Alabama, Arizona, Mississippi, Montana y South Carolina sólo han votado una vez por el candidato demócrata durante el mismo período de tiempo (y ninguna de ellas fue en 2008). Por su parte, los demócratas sólo pueden presumir de la fidelidad de cinco estados: Hawaii, Maryland, Massachusetts, Minnesota y New York, en los que se ha tendido a votar por ellos entre el 70 y el 90% de las veces desde 1964. Una prueba más que evidente de que Estados Unidos es fundamentalmente conservador, que no liberal.

Un swing state es, por tanto, un estado en el que las últimas elecciones presidenciales se han decidido por un estrecho margen, inferior incluso al 1% de los votos emitidos. El caso más famoso, el que todos recordamos, se produjo en 2000 en Florida, cuando George W. Bush ganó en ese estado por un mero 0,01% (537 votos), llevándose en consecuencia sus 25 votos electorales y, con ello, la elección como presidente. Sin embargo, un swing state también puede ser considerado como tal por otras razones. Por ejemplo, por ser el estado natal de uno de los candidatos en liza. Así, si en alguna ocasión se presentara un candidato demócrata a la presidencia nacido en Alaska, este estado a pesar de su historial sería considerado un estado que igual cambia su tendencia y vota esta vez a favor de su paisano, por mucho que éste sea un demócrata (¡Dios no lo quiera!).

En consecuencia, y a causa del sistema de elección indirecta que rige en Estados Unidos, los estados que cuentan al fin y al cabo son los swing states, ya que cada candidato se concentra en lograr la victoria en ellos, dando prácticamente de lado aquellos en los que sabe que va a ganar de todas todas. Así, por ejemplo, es triste (dicho sin retintín, ¿eh?) ser un votante demócrata en Wyoming cuando sabes que por mucho que te empeñes en votar al Partido Demócrata, el resto de votantes conservan su cordura y lo hacen en su mayoría por el Partido Republicano y nunca vas a tener el placer de que los votos electorales de tu estado vayan a parar a tu candidato favorito. Y aún así, los swing states que realmente importan son aquellos que tienen el mayor número de votos electorales. Y es que, por ejemplo, un swing state con tres votos electorales es mucho menos apetitoso que un swing state con quince, que es donde ambos candidatos redoblarán sus esfuerzos, ¿no?

¿Y  por qué un estado tiene más votos electorales que otro? Porque se ajustan a la población de ese estado. Los estados más habitados tienen más votos electorales. Así, los estados con más peso en ese sentido son California con 55, Texas con 34, New York con 31, Florida con 27 y Pennsylvania e Illinois con 21 cada uno. Por el contrario, Alaska, Delaware, el distrito de Columbia, Montana, North Dakota, South Dakota, Vermont y Wyoming sólo cuentan con el mínimo legal de tres votos electorales. Una circunstancia importante que se va a afectar a las elecciones de 2012 es que el número de votos electorales de cada estado se revisa cada 10 años, coincidiendo con la revisión del censo de Estados Unidos que se produce cada 10 años también. Aún está por confirmar, pero existen unos dieciséis o diecisiete estados que ganarán o perderán representación en atención a que han ganado o perdido población y eso va a suponer que el mapa de votos electorales de 2012 sea algo diferente al de 2008. Pero de cualquier manera, lo que no cambia es el número total de votos electorales del US Electoral College: 538. Lo cual implica que para ser investido presidente de Estados Unidos, un candidato debe obtener un mínimo de 270 votos.

Las elecciones de 2008

Antes de empezar con mis “predicciones” para 2012 (¡ay, ay, ay, que igual no acierto ni una!), vamos a repasar lo que pasó en 2008. En la siguiente tabla les indico para la totalidad de estados el número de votos electorales con que contó en las elecciones de 2008, los que posiblemente cuente en 2012 de acuerdo con el nuevo censo, los porcentajes de voto para cada partido, pintando en azul la casilla correspondiente si ganó el Partido Demócrata y en rojo si lo hizo el Republicano y la diferencia que hubo entre ambos partidos, dibujando en azulado o en rojizo la casilla correspondiente si esa diferencia favoreció a los demócratas o a los republicanos (sí, ya sé que me complico mucho la vida, pero es que yo soy así).

El resultado es el siguiente:

(*) En Maine los cuatro votos electorales fueron a parar al Partido Demócrata mientras que en Nebraska, de los cinco, cuatro fueron para el Partido Republicano y uno para el Demócrata.

El resultado final fue que el candidato demócrata venció en 29 estados y cosechó 365 votos electorales mientras que el republicano lo hizo en 22 y cosechó 173 votos electorales.

Por otra parte, aquí les dejo otra tabla extraída de la anterior en la que detallo los diez estados con menor margen de victoria en 2008, ordenados de menor a mayor.

En total, se trata de cinco estados para cada partido, habiéndole correspondido al demócrata 86 votos electorales y al republicano, 42.

Y con esto es suficiente de momento. En la próxima entrada y gracias a estos datos les explicaré cuáles son mis impresiones sobre lo que puede pasar en las próximas elecciones presidenciales de 2012. Tan sólo les adelanto una cosa: en noviembre de 2008, yo ya pensé (pero no tengo pruebas porque entonces no había empezado con el blog todavía) que, tal y como se había desarrollado la campaña, el resultado de las elecciones no era nada malo para el Partido Republicano. Y me ratifico en ello, ¡ea!


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