Semanario Atlántico se convierte en Portal Atlántico


 

Esta semana está resultando una semana nerviosa que diría Miguel Induráin. No es sólo que me haya liado la manta a la cabeza y haya decidido escribir America is ready!, ese libro sobre Sarah Palin que les he anunciado, sino que los amigos de Semanario Atlántico, donde suelo publicar, han cambiado totalmente de enfoque y ahora, en lugar de ser una revista donde los distintos colaboradores íbamos dejando nuestros artículos, pasa a convertirse en lo que se llama un “agregador de blogs”, relacionando los respectivos blogs de cada uno de nosotros con lo que eso supone de facilidad de acceso para todos ustedes y de mayor “visibilidad” (si es que se puede llamar así) para todos nosotros. La nueva página web se llama Portal Atlántico y, aunque todavía se trata de una versión beta (o sea, en fase de pruebas), promete y mucho.

Magnífica idea la de los amigos del viejo Semanario Atlántico, ahora ya Portal Atlántico. Los mejores autores (salvo yo, que todavía no sabe nadie muy bien cómo he podido colarme ahí) liberal-conservadores reunidos en una única página web permanentemente actualizada. ¡Ah, qué cosas tiene la técnica! Y eso que todavía no hace un año que nos embarcamos todos en esta apasionante aventura ideada por Alberto Acereda. ¡Lo que hemos corrido desde entonces! Y aún le faltan algunos retoques para quedar a punto de revista. Échenle un vistazo porque esta imagen que les ofrezco ya se ha quedado vieja.

Una de las consecuencias del nuevo enfoque de Portal Atlántico es que ya no tendré que preparar un artículo semanal expresamente para su publicación allí lo que, en cierta medida, ahora que empiezo a experimentar lo que puede llegar a suponer la preparación y posterior redacción de un libro, me viene como anillo al dedo. ¿Lo ven? Es una  señal. Dios quiere que escriba el libro y me facilita la faena. ¿Alguien tiene dudas todavía?

Sin embargo, el hombre (y yo especialmente) es un animal de costumbres y no puedo negar lo mucho que me divierto escribiendo estos artículos, así que continuaré haciéndolo. Incluso creo que son el tipo de artículo ideal para los domingos: breves, concisos pero sustanciosos y fáciles de leer. No lo sé todavía; la verdad es que el cambio de enfoque de Semanario Atlántico me ha cogido por sorpresa y aún tengo que acostumbrarme a él. ¡Ay, si ya les digo yo que soy de hábitos ordenados y en cuanto me cambian de sitio un papel de encima de la mesa y me pierdo! Cosas de la edad, imagino.

En cuanto a lo del libro, prometí tenerles informados y las promesas están para cumplirlas, ¿no? (si me leyera un político, ahora mismo estaría en el suelo, retorciéndose de risa). Acabo de empezar prácticamente y el plan es ir documentando adecuadamente cada uno de los capítulos antes de empezar a escribir, algo que pretendo hacer durante este mes de agosto que tendré vacaciones y estaré más tranquilo. He empezado con el Sarah PAC, que ya está listo, y acabó de terminar con el discurso de Sarah Palin en Nashville durante la convención nacional del Tea Party. Y sigo avanzando. La parte de generalidades sobre la política estadounidense es una cosa que ya tenía preparada hace mucho tiempo, de cuando empecé a interesarme por la política estadounidense y comprendí que tenía que saber de qué hablaba antes siquiera de abrir la boca. Y por lo que se refiere a la biografía de Sarah Palin, pues mis propias entradas me sirven muy bien para ello, combinado con el relato que hace la propia Sarah en su autobiografía Going Rogue. O sea, que vamos bien, acumulando datos y más datos y temiéndome alguna que otra vez si no me habré metido en un fregado superior a mis fuerzas, pero es sólo un momento de duda y pronto recupero la confianza. Mi amiga Marta me dice que yo sólo soy feliz en el mundo de Sarah y ciertamente tiene toda la razón. Ojalá pudiera quedarme en él para siempre y no tener que volver a la realidad de mi jefe gritón, un coche siempre averiado y la imposibilidad de que me salga bien una paella siquiera por casualidad.

Y para terminar, les dejo con el que iba a ser el artículo de esta semana en Semanario Atlántico y que no ha llegado a tiempo de ser publicado. Confío en que les guste. Ya les digo que me lo paso pipa escribiéndolos.

EL “NUEVO FEMINISMO” DE LOS PALIN

Uno recuerda hace muchos años, en 1992, la campaña electoral en Estados Unidos, la primera a la que le presté cierta atención. Por un lado, estaba el aburrido republicano George H. W. Bush, reciente vencedor de la Guerra del Golfo pero indigno de toda confianza después de aquello que dijera en su momento de “read my lips: no more taxes” (leedme los labios: no más impuestos), no siendo capaz luego de hacer honor a su palabra. Por el otro, estaba el simpático demócrata Bill Clinton, cuya mujer, Hilary, resultaba una personalidad tan o más atractiva que la suya y que dio lugar a ese divertido lema que decía: “Vota por el marido de Hilary”. Luego se vio que la tal Hilary tenía mucho cuento y que su marido valía dos pesetas, pero en aquel entonces eran la pareja más interesante de Estados Unidos y juntos parecían destinados a revivir los tiempos dorados de J.F.K.

Finalmente, Bush recibió el castigo que se merecía y los Clinton entraron en la Casa Blanca, la primera vez en toda la historia en que las elecciones parecía que las habían ganado un matrimonio y no sólo él, que era el candidato. Y es que el historial de Hilary, que hasta entonces había mantenido su apellido, Rodham, no adoptando el de su marido como es tradicional en Estados Unidos, así como su experiencia como abogada, prometían el inicio de una nueva era dentro del movimiento feminista caracterizada por el inicio de la cuenta atrás para la llegada por fin de una mujer a la Casa Blanca, pero no como consorte sino como titular del cargo de presidente: quedaban ocho años, justo los que tardaría Bill en ceder el paso a Hilary.

Así pues, Hilary se convirtió en el modelo de toda mujer estadounidense (demócrata por supuesto porque a las conservadoras maldita la gracia que les hacía). Luego, según fue pasando el tiempo, llegaron las decepciones para ella, empezando por la metedura de pata del Hilarycare hasta la humillación final que, para más inri, le infligió su propio marido cuando estalló el escándalo de Monica Lewinsky y Hilary tuvo que tragarse sus palabras anteriores de que ella no iba a ser nunca “una Tammy Wynette cualquiera” y que eso de “stand by your man” (quédate al lado de tu hombre) no iba con ella. Al final, no sólo se quedó a su lado sino que lo hizo de tal manera que causaba casi sonrojo verlo por lo muy claro que estaba que lo hacía exclusivamente por interés político. Pese a sus rijosidades, Bill era alguien demasiado importante dentro del Partido Demócrata como para perder su apoyo, sobre todo cuando una pretende ser senadora y tiene en mente una futura candidatura presidencial.

Transcurrieron los años y los Clinton salieron de la Casa Blanca con más pena que gloria y los estadounidenses escogieron a George W. Bush como su sucesor en lugar de a Hilary, quien visto que no era el mejor momento para saltar a la palestra, prefirió un cómodo escaño en el Senado para pasar su purgatorio a la espera de que llegara su oportunidad en 2008, algo en lo que coincidían con ella las feministas, convencidas de que iba a ser ella la primera mujer presidente de Estados Unidos, culminando así todas sus aspiraciones.

Llegó 2008 y Hilary se presentó pues como candidata a la nominación y parecía tenerlo todo a su favor, salvo dos cosas que nunca se hubiera imaginado que iban a sucederle a ella: la primera, que sería un hombre, Barack Obama, y demócrata además, quien empleara en su contra todas las tretas sucias que ya se imaginaba que iban a utilizar por el mero hecho de ser mujer; y segundo, que sería una mujer, Sarah Palin, y republicana además, quien despertaría la admiración de la mayoría de las mujeres de Estados Unidos.

Hilary no logró superar esos dos obstáculos: Obama se demostró demasiado hábil en el juego sucio y tenía además la ventaja añadida de estar dispuesto a jugar la carta racial contra la carta feminista y hacerla valer. En cuanto a Palin, ya hemos visto hasta dónde ha llegado. No sólo ha sobrevivido a una candidatura electoral fracasada, sino también a la más repulsiva campaña de acoso que se pueda uno imaginar. Y lo ha hecho siempre con una sonrisa en los labios.

En definitiva, las feministas quedaron bien chasqueadas. Y ahora están enfurecidas además porque resulta que es Palin quien está convirtiéndose en la gran esperanza de las mujeres de Estados Unidos, hasta el punto de que ya se habla de una nueva era dentro del movimiento feminista, una era que arrumbará con los postulados izquierdistas que habían definido hasta entonces ese movimiento para adoptar otros en los que la mujer deja de ser vista como un mero “objeto” con el que hacer política para ser un “sujeto” que hace política. Pues claro que la vieja guardia feminista está que se sube por las paredes. ¿Cómo iban a estar si no? Y es por eso que llevan meses descargando todo su veneno sobre Palin, a quien han acusado de ser “anti-feminista” y hasta de estar “en contra de las mujeres”, acusaciones a las que ésta ha replicado sencillamente no diciendo nada, sonriendo encantadoramente y cogiendo a su pequeño Trig en brazos para darle su papilla antes de salir al escenario a pronunciar un discurso en cualquier lugar de Estados Unidos.

¿Qué es lo que odian tanto las feministas de izquierdas de Palin que las iguala con unas fanáticas religiosas ansiosas por quemar en la hoguera a una hereje? ¿Es la historia de su vida? ¿Son sus logros profesionales? ¿Es su firme voluntad de ser ella y nadie más que ella quien tome sus propias decisiones? Indudablemente, Palin representa lo contrario que esas feministas llevan predicando durante tanto tiempo: que una mujer puede sentirse realizada teniendo un marido y una familia sin tener por ello que renunciar a una carrera profesional o, si ése es su deseo, tomando la elección de ser un ama de casa volcada completamente en su familia.

Palin es la demostración irrefutable de que las feministas están equivocadas… y ellas lo saben. Y por eso la odian con esa pasión. Después de tantos y tantos años pretendiendo que las mujeres se “masculinizasen”, ahora viene una de Alaska, el estado más machista de Estados Unidos, y resulta que no sólo es joven, atractiva e inteligente (aunque esto último se niegan en redondo a reconocerlo), sino que encima está casada con su novio del instituto (¡no se ha divorciado!), tiene cinco hijos (¡ni que fuera un conejo!), uno de los cuales padece síndrome de Down y ella lo sabía antes de dar a luz (¡y no quiso abortar!), tiene una gran familia llena de hermanos, tíos, sobrinos y primos que se apoyan infatigablemente unos a otros (¡no tiene a una inmigrante contratada como canguro!) y lo que es peor, todo eso no le ha impedido desarrollar una exitosa carrera política que ninguna de esas feministas podría llegar a soñar siquiera para ella misma. Y encima su marido es un hombre sin asomo de afeminamiento que no sólo ha apoyado siempre a su esposa en todas sus decisiones sino que lo ha hecho sin sentir la más mínima envidia, discretamente, sin pretender ocupar el centro del escenario (algo a lo que el Clinton es incapaz de resistirse y si no que se lo pregunten a la Clinton) y que no tiene el más mínimo reparo en quedarse en casa y ocuparse de sus hijos al igual que ella, quien en algunos momentos de su vida ha sido meramente un ama de casa y no se avergüenza en absoluto de ello.

Mucho se está hablando últimamente por ahí acerca de si Palin está redefiniendo el concepto de feminismo, pero en mi opinión hay una inexactitud en esa pretensión: es cierto que lo está redefiniendo, devolviéndole precisamente esa parte de humanidad que había perdido cuando el feminismo lo único que pretendía era ocupar puestos de poder en la vida pública a costa de lo que fuera, incluso de la vida privada de sus militantes, pero no es Sarah Palin quien lo está haciendo exclusivamente sino los Palin, ella y Todd. Que nadie dé de lado a quien tan importante es para Sarah  y sin cuyo firme apoyo es seguro que Sarah no hubiera llegado adonde lo ha hecho. Muchas mujeres admiran a Sarah por lo que es y lo que representa, pero al admirarla ninguna de ellas puede dejar de prestar atención a Todd, siempre tan callado, siempre tan silencioso, pero siempre tan efectivo, ya sea para ocuparse de los niños mientras ella redacta su próximo discurso como para levantar una valla para evitar el espionaje de un vecino.

En el matrimonio de los Palin más de una mujer estadounidense se ve reflejada: dos jóvenes que se enamoraron, se casaron, tuvieron hijos y los consideraron una bendición de Dios y no una carga, pasaron por momentos mejores y peores, prosperaron, levantaron una familia y ahora, ya asentados, cuando echan la mirada atrás y recuerdan, no pueden dejar de sentirse orgullosos de ser simplemente una buena familia americana más con motivos para contemplar el futuro con optimismo. Igual que Sarah y Todd. Igual que millones de matrimonios estadounidenses para quienes el único techo que les interesa es el de su propia casa, que no es de cristal y que no tienen la más mínima intención de romper. Y cuidado con quien pretenda hacerlo y dejarles a la intemperie. La Segunda Enmienda es una cosa que uno se toma muy en serio cuando tiene la responsabilidad de unos hijos. Avisados quedan. Si hasta el Tribunal Supremo lo ha tenido que reconocer finalmente.

Hasta la próxima, amigos. Volveré lo antes posible.

6 respuestas a Semanario Atlántico se convierte en Portal Atlántico

  1. educantabro dice:

    De las feministas copio parte de mi comentario del post anterior:

    “En cuanto al feminismo, se demuestra que es al machismo lo que el comunismo al nazismo. El mismo resentimiento, complejos, odio y sinrazón… pero con distinto color. Y evidentemente la del apoyo y la buena prensa de uno de ellos por parte de nuestros neutrales y objetivos medios de masas sociales .(Universidades incluidas)”.

    Aquí en lugar de (Universidades incluidas) quería decir (y especialmente en las universidades) y si no vean el siguiente enlace – aunque sea un tema local de Santander – las tonterías que se hace en ellas nuestro dinero:

    http://www.eldiariomontanes.es/v/20100630/cantabria/universidad-crea-unidad-igualdad-20100630.html

    Creo que intentar insinuarse a un mujer con el fin de establecer algún tipo de relación con ella en la universidad de Cantabria (vulgo ligar), en lugar de hacerlo con un sujeto de tu mismo sexo, (lo políticamente correcto), va ser declarado acoso machista. Por ello rogaría, con el fin de conseguir una relación pacifica, que las feministas agresivas que manejan nuestras instituciones lleven algún tipo de logo en la solapa que las identifique.

    ¡Ah¡ Es verdad. Me dice mi Sra. Madre que no hace falta. Que me fije bien. Que la mayoría de ellas llevan una sospechosa sombra oscura entre el labio superior y el apéndice nasal, a demás de presentar fobia, cual vampiros, a todo tipo de maquillaje, perfumes, o cualquier tipo de ropa que las favorezca.

    El problema de mujeres como Sarah es que deja en evidencia toda la falsedad de los esteriotipos que maneja el feminazismo, como bien indicas en el post., de hay el odio que la manifiestan. (A parte de la evidente y recalcitrante envidia por ser guapa).

    Tengo que confesar un pecado de infidelidad hacia Sarah Palin. Antes de conocer a la Palin soñé con ver a Condolezza Rice como candidata republicana a la presidencia. Creo que era – y es – una persona muy capaz contra la que los demócratas no podrían oponer ningún pero de raza o sexo. El problema es que quedo muy quemada en la desastrosa segunda administración final de G.W. Bush.II. Además le gusta la música clásica y toca el piano y eso perdona – casi – cualquier otro defecto. Sin embargo no me disgustaría su vuelta a un primer plano de la politica americana, a poder ser colabrando de alguna manera con Sarah.

    PD: Por cierto. ¿El estado más machista en USA no es Texas?

    Un saludo.

  2. Conservadora dice:

    No coincido completamente con usted, educantabro, sobre la caracterización de las feministas. Algunas caen en el molde que ustede describe, pero otras usan la pose feminista para “ligar” precisamente. Ya sabe, es aquello de hacerse la dura que rinde a los hombres, la inconquistable muy segura de su valor, la devoradora de hombres (Maureen Dowd es un buen ejemplo de esa pose).
    En mis primeros años de universidad me topé con una joven que me miró con el mismo asombro con que yo la miraba a ella. No podía entender que yo fuera una esposa por vocación, que no considerara el aborto como una opción, que, no teniéndola aún, cifrara todos mis esfuerzos en la familia futura. Y esa pobre alma no era ni por asomo como usted la describe. Era una buena persona deseosa de hallar un lugar donde encajar en un mundo caótico de ausencia de valores. Finalmente siguió la senda del izquierdismo militante y por ahí anda, solitaria y amargada.
    El daño de la izquierda y sus banderas: feminismo, ecologismo, multiculturalismo, laicismo e igualitarismo, nunca será suficientemente denunciado y combatido.
    Saludos.

  3. educantabro dice:

    Comparto parte de lo que dice Conservadora. Pero lo que describo es eso: una caracterización exagerada y toda exageración es imperfecta cuando no injusta. Mi intención es primar el “animus iocandi”, la burla, la sátira. (Ya se que no especialmente fina pero no doy mas de si).

    En mi propio entorno – incluso familiar- tengo ejemplos de mujeres que físicamente responde al prototipo físico que “critico” – si, con sombra de bigote y todo eso- y son personas adorables, encantadores, femeninas a su manera y no adoctrinadas en el fanatismo mujeril, a la par que no son menos que ningún hombre sin necesidad de cuotas o discriminaciones injustas. (Y para posibles críticas yo personalmente disto de ser un Adonis).

    Sin embargo, creo que muchos comparten parcialmente esta visión que transmiten muchas de las que forman “el núcleo duro del “feminazismo”. Y ciertamente, no son estas las peligrosas porque se las ve venir de lejos.

    Otro espécimen con distinta morfología seria nuestra ministra de igualdad “Dna. Bibiana, cuya belleza es directamente proporcional a su sectarismo feminista.

    Y si. Hay un fenimismo positivo por el que combatir. Recuerdo la visita de una vecina a nuestra casa donde yo y mis hermanos -todos somos hombres en mi casa salvo mi Sra. Madre – estábamos haciendo la muda de nuestras camas. La vecina exclamo ¿pero tus hijos se hacen la cama? A, claro, que como no tienes hijas. (¿?). Mi madre para su envidia le contó que hacíamos la muda, quitamos el polvo a nuestros cuartos, pasábamos la aspiradora por la casa, nos hacíamos el desayuno y hacíamos la compra por turnos.
    Sin embargo a nuestra vecina la cosa no le acababa de convencer.Eso no era cosa de “hombres” como sus hijos. Creo que la situación se explica por si sola, no merece mas comentario y no es de hace tantos años. (¿Tiene algo que ver que toda la familia de mi vecina sea socialista? Yo creo que si.)

    Creo en “su” feminismo” amiga Conservadora, y en el Sarah Palin; que como bien describe Bob, permite a la mujer realizarse en el ámbito público y laboral sin tener que adoptar una falsa copia del teórico comportamiento de los hombres. Y una mujer es tan valida dirigiendo un banco como criando a cinco hijos. O haciendo ambas cosas. Y el renunciar a una posible carrera laboral por su familia ni es discriminación, ni es injusto ni hace de menos a la mujer. Y lo mismo ocurre en el caso contrario.
    En mi familia es un tío carnal mió quien lleva la casa y educa a mis primos y mi tía quien trabaja. Y no por ello mi tío es menos hombre ni esta oprimido por las mujeres.

    Por ultimo y para no abusar (el tema da para mucho), claro que hay feministas y progres “que son buenas persona deseosas de hallar un lugar donde encajar en un mundo caótico de ausencia de valores”. Tengo amigos personales de ideología radicalmente distinta a la nuestra que son bellísimas personas, pero su buenismo no hace admisible, como bien dices Conservadora, el “daño de la izquierda y sus banderas”: feminismo (resentido), ecologismo (irracional), multiculturalismo (suicida), laicismo (inquisitorial) e igualitarismo (falso y ramplón).

    Un saludo.

    PD: Ahora en verano otro signo identificativo de la feminazis, es que llevando camisetas de manga corta les sale por la sobaquera mas pelos que a Check Norris. Ojo al dato. (Ja, ja)

  4. Conservadora dice:

    Pues a fijarse en semejante signo de falta de aseo y de respeto por sí mismas y los demás.
    Claro que no es justificación de las descerebradas “buenas” que acaban siendo feministas y socialistas, valga la redundancia. Después de todo, no son las buenas intenciones sino las buenas acciones las que nos definen.
    En mi casa todas somos mujeres y aprendimos al mismo tiempo que debíamos aprovechar el don que Dios nos concedió con la inteligencia normal que poseemos y a guisar, ser organizadas y a respetar y valorar a los hombres como a iguales, no como a seres inferiores, intrínsecamente rufianes ansiosos de pisotearnos.
    Encuentro profundamente insultante la palga de anuncios comerciales en que se denigra al hombre como a un tarado cavernícola. Igual me sucede con la repetición absurda de que somos iguales. Yo espero que los hombres a mi alrededor me traten con cortesía y delicadeza, y trato a todos los hombres con respeto y deferencia, reconociendo que son más fuertes y capaces que yo en muchas cosas. No invado el espacio masculino y espero que mi papel de mujer sea igualmente respetado. Es eso, precisamente, lo que no podía entender esa conocida de la universidad. Me miraba como a una subnormal por no tomar ventaja de mi sexo en cada ocasión en que se pintaba sola la ocasión de jugar la carta del victimismo de minoría, por cierto, a duras penas sostenible por la lógica porque las mujeres somos la mitad de la población, no una minoría
    En fin, como usted dice, educantabro, hay mucha tela por dónde cortar.
    Saludos a usted y su Sra Madre

  5. Santi dice:

    A mí es que el tema del feminismo izquierdista me cansa profundamente. Creo que en vez de feminismo debería llamarse hembrismo, que sería algo así como el otro extremo del machismo. Así que simplemente decir que comparto gran parte de lo anteriormente dicho por aquí.

    Respecto al libro (¡hablemos de mi libro! como diría Paco Umbral), espero que cuides tanto el fondo como la forma, Bob. Del fondo, del contenido, estoy seguro de su calidad viniendo de ti. Y espero, además, que sea en lo posible un atractivo libro de cartoné -tapa dura-, con una cuidada maquetación, buen papel, letra legible y bonita, portada llamativa con foto de Sarah Palin, y muchas fotos incluidas que ilustren el ameno texto.

  6. rojobilbao dice:

    Ni semanario ni portal queda ya.

    Todo pasa.

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