El discurso de Sarah Palin en Stanislaus University – La izquierda, loca de atar (y II)


 

¡Lo prometido es deuda! (si yo tuviera escudo de armas y lema familiar, sería éste, ciertamente). Me callo por fin y paso a ofrecerles mi lamentable traducción del discurso de Sarah Palin en la California State University, Stanislaus. Aquí tienen el video también. Disfrútenlo. El discurso dura cuarenta minutos y Sarah Palin lo dio sólo con unas pocas notas delante de ella. “¿Y el teleprompter? ¿Dónde estaba el teleprompter?”, clama desesperado el enano izquierdista que tengo infiltrado en el blog. “¡Nadie puede hablar durante cuarenta minutos sin teleprompter! ¡El presidente no lo hace y estudió en Harvard!”, insiste frenéticamente. Sí, es cierto, el presidente no lo hace pese a que estudió en Harvard, pero Sarah Palin, sí y tal vez precisamente porque no estudió en Harvard. Ventajas de las universidades pequeñas: sus estudiantes tienen que ganarse el título y demostrar su excelencia realmente y no simplemente pretender que todos den por supuesto lo excelentes que son. Sí, sí, ya me callo… Perdón.

Haga clic aquí para ver la intervención de Sarah Palin en Stanislaus University

DISCURSO DE SARAH PALIN EN STANISLAUS UNIVERSITY

Muchísimas gracias. Gracias. Bueno, muchas gracias. Oh, valoro mucho esta cálida presentación y así se lo digo. Usted es un hombre audaz. Usted es un hombre audaz [refiriéndose a Hamid Shirvani, el presidente de la Stanislaus].

Me siento muy honrada de estar aquí y antes de empezar déjenme que revisemos rápidamente una cuestión de logística en primer lugar. Tengo mi agua. ¿Tengo mis pajitas? Quiero mis pajitas. Y las quiero dobladas, por favor. Gracias. Al menos eso es lo que he leído en algunos de los cojos medios de comunicación, que yo estaba exigiendo pajitas o alguna otra cosa ridícula.

Así que estoy muy contenta de quitarnos de en medio algunas de esas demandas contractuales y haber llegado a un acuerdo. Aunque creo que para mi oficina de oradores, el Washington Speakers Bureau, creo que éste fue uno de los contratos más difíciles que nunca hayan llegado a cerrar. Encontraron que era un caso difícil de resolver porque les parecía estar negociando con todo el estado de California.

Y,  ya saben, el resto de nosotros buscando y buscando a santo de qué venían algunas de esas travesuras, que es lo que parecían. ¡Ah,  Jerry Brown [fiscal general del Estado de California que se mostró muy crítico con la presencia de Sarah Palin] y sus amigos! Vamos, esto es California, ¿no tienen nada mejor que hacer? Santo Cielo. Prioridades.

Y aunque, ya saben, esperaba unas pocas protestas, manifestantes, pensé en, ya saben, ponerme un poco en plan de Ann Coulter. Y pensé; “Hey, sería genial”. Me encanta Ann Coulter. Y, ya saben,  bien por ella que va a campus universitarios y habla sobre Estados Unidos y los valores estadounidenses y principios y lo que significa ser un estadounidense. Y yo esperaba un poco de eso, pero no ha habido nada más que belleza absoluta aquí en esta parte de California y yo a disfrutar de tanta hospitalidad. Y, de nuevo, aprecio mucho su audacia. Gracias por la invitación.

A pesar de alguno alborotos previos a la cena, estoy, tal y como les digo, muy contenta de estar aquí y haber vuelto a la hermosa California, especialmente a Turlock. Es precioso. Y refiriéndome a muchos de ustedes que son dueños de negocios agrícolas familiares en esta parte del país, siento un gran respeto por ustedes.

De hecho, si en algo nos parecemos ustedes y yo, Todd y yo, es en que nosotros tenemos un negocio familiar de pesca y eso también es un negocio que se desea transmitir de generación en generación. Y hoy Todd no podía estar conmigo porque ha ido a nuestra zona de pesca esta mañana en la bahía de Bristol y es ahí donde está. Pero después de hablar con muchos de ustedes hoy y oírles hablar sobre su espíritu emprendedor y su ética laboral al tiempo que educan a sus hijos para ayudarles a hacerse cargo de algunas de las empresas agrícolas familiares. Es muy impresionante y he aprendido mucho acerca de su negocio incluso en este día y nunca voy a llamar a una almendra una almendra de nuevo. Voy a llamarla una amendra, como dicen ustedes. ¿Sí? Pero es esa relación entre esa empresa familiar agrícola y nuestro propio negocio de pesca comercial la que realmente ha trabado una conexión maravillosa.

Y es bueno estar aquí en la casa de los Warriors. Yo me crié como una Warrior también. Wasilla Warriors es nuestra mascota, así que siento la conexión. Y yo le hablaba a Willow sobre eso y estoy feliz de que mi hija, Willow, pueda estar hoy aquí conmigo. Y sí, mi entorno está conmigo hoy, el único, Willow, eso es lo que tengo. Por lo tanto, va a ser divertido que este contrato acabe siendo llevado ante los tribunales y se acabe viendo cuáles eran las demandas que se impusieron antes de acordar este evento. Yo creo que van a quedar realmente sorprendidos de que en realidad no haya ninguna. No hay ninguna controversia creo en esto. Y me siento tan feliz de que ustedes se ciñeran al programa, se ciñeran a lo pactado y no cancelaran mi presencia. Se lo agradezco mucho, chicos. De verdad.

Es evidente que hay algo especial aquí, algo diferente, y realmente creo que se pone de manifiesto en un evento como éste. Y yo lo aprecio tanto.

El Estado Dorado. Siempre ha sido agradable estar aquí, siempre me sentiré especial aquí, un lugar especial en mi corazón es California porque éste es territorio Reagan. Y tal vez fuera cosa del destino que el hombre que fue al Eureka College de California se convirtiera en parte intrínseca del Estado Dorado. Y fue aquí donde, por supuesto, Reagan se hizo famoso como actor y luego se distinguió como un buen gobernador y luego lanzó su candidatura a la presidencia. Y entonces, por supuesto, encontró su lugar final de descanso bajo el cálido y azul cielo de California.

Pensé en Reagan cuando me preparaba para esta noche porque, por supuesto, hablando en una universidad de California, como digo, me di cuenta de que probablemente tendría un comité de bienvenida de un puñado de, quizás, enojados manifestantes. No pude dejar de recordar que, como gobernador de California, Reagan también tuvo su parte de enfrentamientos en su estado con los manifestantes universitarios de aquí. Y, recordándolo, ellos le llamaron fascista. Le llamaron idiota. Pero el Gipper [se refiere al pseudónimo de Reagan] les devolvería el cumplido y él no era uno de los que rehuían la confrontación. Leí una cita de él, al hablar de esos manifestantes, donde dijo que “se parecen a Tarzán, caminan como Jane y huelen como Chita”. Así, tal vez no han cambiado mucho en los últimos cuarenta años.

A Reagan le gustaba gastar una broma o dos sobre las protestas universitarias esencialmente porque reconocía que estaban protestando sobre diferentes puntos de vista y no porque pretendiera dejar de aplicar la libertad de expresión a aquellos con los que quizá estaría en desacuerdo. Pero nunca dejó de insistir en la importancia de la educación que sus estudiantes en el estado, que los estudiantes estaban recibiendo. Y de eso quiero hablar esta noche.

Y una vez más es un gran honor el estar aquí. Con esta organización, asociada a uno de los sistemas universitarios más prestigiosos de la nación y uno de los más grandes del mundo. Felicitaciones por su éxito y por ayudar a preparar a nuestros próximos líderes, los guerreros que conducirán esta nación. Felicidades por su éxito.

Y con un magnífico campus, magnífico.

Ciertamente he estado pensando mucho acerca de este tema, la enseñanza de la próxima generación.

Quiero hablar acerca de nuestra educación cívica y la forma en que tiene que ver con los ideales de nuestra juventud y los ideales de nuestro país. Y el tema me llegó hace unas semanas cuando estaba pronunciando un discurso en Denver y tuve el privilegio después de la intervención de participar en una sesión de preguntas y respuestas junto a dos locutores de radio muy respetados: Hugh Hewitt y Dennis Prager, los dos individuos muy audaces y por los que tengo un gran respeto. Así que estuve encantada de participar.

Una de las cuestiones planteadas por el moderador fue: “Si usted pudiera nombrar una sola amenaza a nuestra sociedad, una por encima de las demás, ¿cuál sería?”. Y Dennis Prager fue el primero en responder a esta pregunta. Ahora, él podría haber escogido cualquier número de importantes amenazas para la vida de nuestro país y nuestra cultura. Podría haber dicho que la mayor amenaza es nuestra explosiva deuda nacional y los déficits rompedores de records porque es ahí donde vamos, poniendo a nuestro país en el camino hacia la insolvencia. Y eso es inmoral, no es ético, está mal, es un robo generacional porque estamos robando la oportunidad a nuestros hijos ya que incurrimos en esta gran deuda y seremos un país insolvente si seguimos por este camino.

Así, él podría haber dicho eso y recordar a la gente que con esta deuda que estamos menos seguros y somos menos libres. O podría haber dicho que la creciente amenaza a nuestra seguridad energética es la amenaza número uno porque Washington, y parece que nuestro presidente, no entiende el vínculo inherente entre la producción de energía doméstica y nuestra propia prosperidad, o la energía y nuestra libertad, la energía y nuestra seguridad. Parece ser que hay un eslabón perdido ahí que en Washington no entienden. O podría haber dicho que es el intento del terrorismo internacional de destruirnos, tanto en casa como en el extranjero, o de destruir a nuestros aliados, a un aliado consistente y fuerte como lo es Israel, una amenaza para ese país. Podría haber mencionado eso.

Pero, en cambio, Prager miró más allá de estas amenazas inmediatas y se centró en algo que nos afectaría a todos para siempre a más largo plazo. Su temor más grande era que no estuviéramos transmitiendo lo que significa ser un estadounidense a esta nueva generación. Y yo estuve de acuerdo con sus preocupaciones, pero le ofrecí un alivio cuando fue mi turno de respuesta. Tuve que preguntarle a continuación, reconociendo que si no lo estamos haciendo lo mejor que podemos, transmitiendo lo que significa ser un estadounidense a la próxima generación, entonces cómo podía ser si no estamos enseñando a la próxima generación lo que significa ser libre y lo importante que es ser libre, cómo podía ser entonces que tengamos a los mejores de Estados Unidos, a nuestros miles y miles de hombres y mujeres jóvenes que han escogido ser patriotas, y mi propio hijo adolescente es uno de ellos , haber elegido, pese a que nunca han probado nada distinto a la libertad, alistarse en nuestro ejército de los Estados Unidos. Pues porque saben inherentemente lo importante que es luchar por la libertad y proteger nuestra Constitución y que Estados Unidos es digno de ser defendido.

Ellos se alistan pues, voluntariamente, en nuestro ejército para defender la libertad. Y eso es alentador. Así que, cómo podía ser, no puede ser posible que estemos perdiendo a esta nueva generación, no cuando ves la prueba de ese reconocimiento de la importancia de América y la vida de ese ideal americano es cuando ves a quiénes están reclutando nuestras fuerzas armadas. Tal vez estos niños, y muchos de ellos son sólo niños, tal vez no sean capaces de articular lo que es, lo que inculca en ellos esa creencia inherente de que necesitan proteger a los beneficios de la libertad, pero lo entienden. Y gracias a Dios que lo entienden. Y están dispuestos a sacrificar sus vidas por nosotros. Y arriesgarlo todo para el sacrificio, para defender y servir a algo más grande que uno mismo, para defender la idea estadounidense de la libertad. Gracias a Dios por estos niños.

Pero incluso teniendo en cuenta el ejemplo de los jóvenes, como nuestros soldados masculinos y nuestros soldados femeninos, Prager tiene razón. Tal vez es que no estamos educando a nuestros jóvenes adecuadamente en el carácter excepcional de Estados Unidos y nuestra libertad. Es preocupante porque esta creencia en el excepcionalismo estadounidense es algo que cada nueva generación tiene que hacer suya si esperamos que nuestra república y nuestras libertades sean seguras y podamos vivirlas. Para que Estados Unidos sobreviva tenemos que pasar esto a la próxima generación. Y para entender eso tenemos que volver al comienzo de nuestra república y al corazón de lo que significa ser un estadounidense.

Y yo deseo realmente que tuviéramos mucho tiempo esta noche para hablar de un montón de ejemplos de las cosas que estamos haciendo bien, pero cosas que podríamos hacer mejor. No tenemos mucho tiempo pero quiero centrarme en ello. Ya saben, la mayoría de países son el resultado de accidentes de la historia, ya sea guerras de conquista o tratados de paz, cosas así. Pero Estados Unidos es diferente. No somos el producto de un accidente histórico, sino de un plan. Somos el único país en la historia que fue fundado sobre un ideal. Y ese ideal es la libertad. “Sostenemos que estas verdades son evidentes por sí mismas: que todos los hombres son creados iguales, que son dotados por su Creador con ciertos derechos inalienables, entre los que se cuentan la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”. Y el genio de nuestros Padres Fundadores es que cogieron eso, cogieron lo que la Declaración de Independencia llama las leyes de la naturaleza y del Dios de la naturaleza y las leyes que, como el apóstol Pablo dijo, están escritas en nuestros corazones, y estos antepasados providenciales nuestros diseñaron una constitución que los consagraba y permitía a la gente a vivir según ellos. Y es un regalo maravilloso el que se nos da en la presente Declaración de Independencia, que en realidad era una declaración de responsabilidad también, y en nuestra Constitución, incluyendo la Declaración de Derechos.

Hay una anécdota sobre Margaret Thatcher, que es un gran admiradora de Estados Unidos, fue una buena amiga de Ronald Reagan, que recuerdo. Ella estaba de acuerdo con esta consagración de la libertad dada por Dios. Se dice que durante una reunión del partido conservador británico sobre el mejor curso de acción a tomar durante una crisis económica en los años 70, estaba discutiendo con uno de esos llamados pragmáticos que argumentaba a favor de una tercera vía entre el capitalismo de libre mercado y el socialismo, y antes incluso de que terminara, Margaret Thatcher buscó en su bolso y sacó una copia de “La constitución de la libertad”, de Hayek, y la tiró sobre la mesa diciendo: “¡Esto es en lo que creemos!”. Esta “constitución de la libertad”.

Y de esa misma forma, todos los estadounidenses deberían y podrían cada vez que se enfrentan al reto de definir lo que Estados Unidos realmente significa, cada estadounidense debería ser capaz de sacar una copia de nuestra propia constitución de la libertad y decir: “Esto es lo que defendemos. Esto es lo que nos hace diferentes”. Es la misma cosa que todos nuestros políticos y nuestros hombres y mujeres en uniforme, es lo que juran conservar y defender. Y es el pegamento que nos mantiene juntos como estadounidenses en nuestra lucha por una unión más perfecta.

Pero algo parece faltar, sobre todo en este último año o dos. Algo falta en este día más ilustrado, que supongo que es como algunas personas desean considerar el día de hoy. Pero aquí está el quid de la cuestión. Es a lo que Dennis Prager estaba tratando de llegar. La Constitución nos ha dado una sorprendente serie de valiosos principios de gobierno e instituciones. Esta constitución nos proporciona controles y balances y un gobierno limitado con los poderes enumerados y un poder judicial independiente y derechos de los estados, que están amparados por la Décima Enmienda.

Pero aunque los principios que están consagrados siguen siendo la mejor protección posible contra la tiranía, no son suficientes por sí mismos para asegurar la supervivencia y el éxito de la libertad o la supervivencia de nuestro país. Ha habido otros países que han intentado a veces vivir por las mismas leyes de la naturaleza que Estados Unidos tiene, que nosotros consagramos en nuestros documentos fundacionales. Países que han intentado copiar nuestra constitución y nuestras instituciones, pero que si lo piensas bien, no todos ellos son libres todavía. Pero están en la naturaleza humana el querer ser libre. Las personas que viven en estos países sí quieren ser libres. Hay países que han intentado copiar lo que es Estados Unidos, sí, pero no han tenido éxito.

En todos los países, incluso en las peores tiranías, hay gente lo suficientemente valiente para defender la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad. Y es este esfuerzo el que contribuyó a la caída del Muro de Berlín, recuerden, e hizo a un hombre valiente que miraba venir una columna de tanques cerca de la Plaza de Tiananmen y reunió a miles de personas en las calles de Teherán para desafiar al dictador no electo de su país. Qué contraste, por cierto, entre el último sacrificio hecho hace un año por la bella y joven iraní Neda Soltan. Ella recibió un tiro en el corazón y se desangró hasta la muerte en las calles de Teherán mientras se manifestaba por su libertad y por los derechos de las mujeres, por la igualdad de derechos. Qué contraste entre ella y los estudiantes o los agitadores, tal vez ni siquiera estudiantes aquí, que malgastan su precioso tiempo volcando contenedores de basura antes de este evento con el fin de acallar a alguien con quien piensan por adelantado que tal vez estarán en desacuerdo. ¡Qué desperdicio de recursos!

Y ahora una sugerencia para los que gustan de volcar contenedores de basura: en lugar de tratar de decirle a la gente que se sienten y se callen no vayan a decir algo, pasad algún tiempo diciéndole a la gente, como nuestro presidente, que se levanten de una vez y hablen por aquellos que, como Neda mientras buscaba la libertad, por la que estaba dispuesta a morir, y hablen de la represión brutal, brutal del Movimiento Verde  en Irán y así tal vez se convierta en una Revolución Verde. Los estudiantes y los agitadores que han sido parte de la controversia de este evento esta noche, así lo quiera Dios, tenéis la posibilidad de sostener el liderazgo de Estados Unidos en los altos ideales sobre los que se fundó este país. Por favor, aprovechad esa oportunidad. Realmente es mucho más digno e importante que hurgar en los cubos de basura para revelar al mundo tal vez la demanda de alguien por pajitas dobladas.

Hablando con un par de nuevos amigos que he hecho en este día, que han venido de Irán, me han recordado la oportunidad de Estados Unidos de exportar nuestra democracia. Eso es muy alentador e inspirador para mí para seguir dando la buena batalla.

Pero, bien, volviendo de nuevo al tema, sin embargo, tan inspiradoras como son estas revoluciones, estas revoluciones mencionadas, y tan afortunados como puedan ser los esfuerzos de emular nuestra exitosa Constitución, al final podemos aprender mucho tanto de los intentos fallidos de copiar nuestras instituciones como de los exitosos. Y de nuevo, me gustaría que tuviéramos más tiempo.

Una forma de obtener más ejemplos de algunas de estas revoluciones fallidas y de lo que podemos aprender de ellos para no repetir los errores de otros países en el pasado, voy a hacer un pequeño anuncio aquí. Si usted ve los viernes Los Viernes de los Fundadores, Glenn Beck lo destaca mucho… Los Viernes de los Fundadores, este es mi recordatorio. Sí, la versión pobre de un teleprompter. Eso es una cosa que olvidaron, no proporcionarme un teleprompter. Pero, sí, cuando los medios de comunicación te dan limones, haz limonada. En cada discurso que pronuncio, hago un anuncio gratuito porque sé que ustedes, muchachos, van a recogerlo. Así, Los Viernes de los Fundadores de Glenn Beck. Él les dirá mucho más acerca de esos intentos fallidos, tal vez de los intentos exitosos de otros países, incluso en el pasado.

Y aunque los historiadores coinciden en que, por ejemplo, un ejemplo del que se habla mucho, la república alemana de Weimar tenía la constitución más democrática del mundo. ¿Lo sabían ustedes? En toda la historia humana. Los historiadores miren hacia atrás y dicen que su constitución era aún más democrática que la nuestra. Pero esa misma constitución permitió a un hombre llamado Adolf Hitler tomar el poder debido a algunas vaguedades en la ley y algunas malas interpretaciones de lo que realmente decía la constitución. Permitió, permitió entonces a Adolf Hitler tomar el poder y sumir al mundo en un período de pesadilla de caos y guerra y genocidio. Estos fallos muestran que la libertad no sólo depende de las garantías institucionales o palabras escritas en un documento. Es también y sobre todo una cuestión de cultura.

Y aquí es donde el sistema universitario entra en juego. Para la mayoría de los estadounidenses, la libertad no es sólo un ideal o palabras escritas en una carta de libertad. Es una forma de vida para la mayoría de nosotros. Está en nuestros animados debates públicos que nos dan la oportunidad de ejercer nuestro derecho constitucional a la libre expresión. Y está en nuestro mercado libre que da a cada uno la idea y la voluntad de trabajar duro, trabajar realmente duro, hacer algo de sí mismos en este país. Y es en nuestras asociaciones de voluntarios y en nuestra cultura de las mayores y más generosas donaciones caritativas voluntarias. Cuando vemos a alguien que tiene problemas, por ejemplo, nuestra respuesta instintiva para la mayoría de nosotros no es: “¿Qué va a hacer el gobierno al respecto?”. No, nuestra respuesta es: “¿Qué puedo hacer para ayudar? ¿Cómo puedo ir allí y ayudar?”.

Es este amor por la libertad y el capital moral que se genera a través de este mercado libre y estas asociaciones libres lo que ha ayudado a mantener nuestro gran experimento republicano vivo durante más de doscientos años. Así que cuando vemos a Washington apartarse de esos ideales, del sistema de libre mercado que ha convertido a Estados Unidos en el país más fuerte, más fuerte y más generoso de la tierra es porque sabemos que estamos en el camino equivocado ahora mismo y que tenemos que cambiar algunas cosas.

Estados Unidos puede fundarse en las leyes, pero se sostiene por una moral que es reconocida por muchos otros países incluso. Como dijo el escritor francés Alexis de Tocqueville, Estados Unidos es un gran país porque Estados Unidos es un buen país. Y el dato de Dennis Prager esa noche en Denver fue que esta cultura tan estadounidense de la libertad necesita protección y cuidado y debe ser cuidadosamente entregada de una generación a la siguiente y Reagan solía hablar de esto también. Por lo tanto, desearía que  las escuelas, las universidades, tomaran nota de este mensaje. Es donde la educación entra realmente en juego.

El presidente Kennedy habló una vez de la “supervivencia y éxito de la libertad”. Bueno, no puede haber supervivencia y éxito de la libertad sin una educación en la libertad y los valores que hicieron grande a este país. Valores como el ahorro y la perseverancia y la responsabilidad y el trabajo ético, la recompensa por el trabajo duro y honrado.

Y algunos podrían decir que hay una contraindicación aquí tal vez. Dirían que la libertad académica es incompatible con nuestra necesidad de una educación cívica que inculque en los jóvenes la sabiduría y la gracia patriótica necesaria para la supervivencia y el éxito de la libertad. Pero creo que están equivocados. Creo que están peligrosamente equivocados. El hecho de que permitamos o debamos permitir un debate académico saludable y libre de todas las ideas no significa que tengamos que creer que todas las ideas son igualmente válidas. Por desgracia eso se encuentra demasiado a menudo a  tan sólo un pequeño paso de afirmar que no hay sólo una respuesta correcta a la pregunta: “¿Qué es lo correcto, qué es bueno o justo o verdadero?”. De decir que no hay respuestas correctas a esas preguntas. Ahí es donde entra en juego el relativismo que se convierte en nihilismo. Y luego nos encontramos con gente que dice: “Bueno, entonces nada es verdad. Por lo tanto, todo vale. Sólo tienes que hacer. Todo está permitido. No existe la verdad”. Que ese relativismo cultural se limite sólo a unos pocos individuos, las excepciones a la norma, eso es una cosa, pero ya hemos visto lo que ocurre cuando sectores enteros de la sociedad caen en esa trampa.

Tomen nota de ello. Consideren si la brutalidad del comunismo hubiera durado tanto tiempo como lo hizo si no hubiera sido por un gran grupo de personas aquí en el Oeste que estaban dispuestos a acogerlo esencialmente por miedo a atreverse a siquiera condenarlo. Durante mucho tiempo, amigos, fue una especie de sofistificación el  tomar una postura intermedia entre la libertad y el comunismo. Y tuvo que ser un supuestamente poco sofistificado postgraduado del humilde Eureka College el que hiciera agachar la cerviz al comunismo y lo hizo con sólo llamar “imperio del mal” a lo que era el mal.

Hay una lección importante para nosotros hoy. Una república libre sólo puede sobrevivir si sus ciudadanos están dispuestos y son capaces de defenderlo ideológicamente y defender sus principios fundacionales. Y hay una vieja broma conservadora. Dice que un elitista liberal es alguien que es tan amplio de mente que ni siquiera puede defender sus propias creencias en una discusión. Creo que puedo aplicárselo a algunos de los profesores universitarios que he conocido.

Pero ya saben, eso no es realmente una broma cuando tal y como hemos visto recientemente, diplomáticos estadounidenses van pidiendo disculpas a una dictadura comunista porque uno de nuestros estados hermanos aquí en nuestros buenos y viejos Estados Unidos de América, Arizona, está simplemente tratando de hacer cumplir una ley federal americana, pedir disculpas por ello.

O si tenemos una administración, si tenemos un gobierno que trata de poner fin unilateralmente a una guerra contra el terrorismo, no ganándola, sino por no referirse más a ella como una guerra contra el terrorismo. Como si los terroristas fueran a dejar de atacarnos una vez que proclamamos que simplemente no les llamaremos terroristas o terrorismo nunca más. No es así como vamos a ganar esta cosa.

Eso es tan peligrosamente ingenuo como los intelectuales supuestamente de mente abierta que defienden prácticas repulsivas como la mutilación femenina en algunos países, simplemente porque dicen, bueno, eso es parte de su cultura por lo que no debemos hablar de ello. Lo toleraremos. Eso es parte de su cultura. Eso me recuerda al general británico del siglo XIX sir Charles Napier. Fue comandante en jefe en la India. Hace años, tomó una controvertida decisión de prohibir la práctica bárbara de la suttee. Y eso es cuando los indios quemaban viva a una viuda poniéndola en una plataforma funeraria, una pira, junto a su esposo muerto. Cuando los hombres indios protestaron de que, eh, ese ritual es sólo una parte de nuestra cultura, bueno, Napier respondió que si insistían en el ejercicio de ese derecho cultural entonces él les daría a conocer una costumbre británica. Y lo que les dijo fue, bueno, en Gran Bretaña, cuando los hombres queman viva a una mujer, los colgamos. Así que construyan sus plataformas funerarias y nosotros construiremos nuestros patíbulos. Ustedes siguen con su costumbre. Nosotros seguiremos con las nuestras. Y ni que decir tiene que ese crimen terrible contra las mujeres se volvió cada vez en más y más infrecuente ante la insistencia de Napier.

Como él, también nosotros, tenemos que tener el coraje de nuestras convicciones y adoptar una postura contra el mal cuando nos enfrentamos a él y a veces eso significa llamar al mal por su nombre. Por ejemplo, independientemente de lo que algunos intelectuales políticamente correctos digan, un terrorista como Osama Bin Laden no es un luchador por la libertad. Él no lucha por la libertad; lucha contra ella. Y luchando contra la democracia y todas nuestras antiguas libertades, ¿cómo se atreven a querer que lo etiquetemos con algo que tiene una connotación positiva como lo es un luchador por la libertad?

Y no se trata sólo de llamar al mal, mal. No se trata sólo de estar en contra de algo, sino de estar por algo correcto. Se trata de no sentir vergüenza por defender lo que es bueno sobre nuestra cultura y en nuestro país. No pensar que tenemos que pedir disculpas por lo que Estados Unidos representa. Pero debemos honrar nuestra creencia en los derechos fundamentales y la dignidad de todo ser humano inocente. Y tenemos que celebrar nuestro implacable brillante optimismo. Recuerden que eso es por lo que Reagan era conocido. Eso tenía que venir de California, ese brillante optimismo. Y ese espíritu pionero que construyó este país. Nos inspiró a cruzar océanos y labrarnos una vida en el desierto y, con el sudor de nuestra frente, contribuir a crear y construir una vida mejor en Estados Unidos.

Debemos asumir nuestra capacidad de iniciativa empresarial para crear y producir e innovar y permitir que Estados Unidos sea el abanderado de la excelencia por todo el mundo. Y debemos afirmar nuestra voluntad de defender a las personas de todo el mundo que anhelan ser libres. Ellos esperan de nosotros. Nosotros somos esa luz de esperanza para lo que significa ser libre. Y en verdad que no es nada de qué disculparse.

Ahora estoy segura de que podríamos pasar un tiempo valioso tratando de construir algunos complicados y burocráticamente bendecidos nuevos planes de estudios de educación cívica nacional en todas nuestras escuelas. Pero para ser honesta, al final todo se reduce al buen sentido común tradicional. Y sé que en muchos de los campus universitarios eso no está realmente de moda. No está de moda el tener algo de sentido común. Lo sé. Lo sé. Pero pregunten a los padres lo que quieren que sea la educación de sus hijos. Y probablemente van a decir que no se preocupan mucho por todas estas cosas políticas. Lo que un padre desea en la educación de sus hijos es lo fundamental. Quieren que las tres R [Reading, wRiting and aRithmetics, leer, escribir y contar] y quieren que les enseñen la verdadera historia de nuestro país, nuestras leyes, nuestras tradiciones, nuestras artes y nuestra literatura, nuestros héroes y nuestros hombres de Estado. Quieren la verdadera enseñanza de nuestra geografía y biología y conocer el mundo en que vivimos y las hermosas criaturas con las que compartimos este planeta. Dentro de la ciencia, descubrir cómo funcionan las cosas y desentrañar los misterios del universo y no rehuir de la posibilidad de debatir los diferentes puntos de vista de las teorías e ideas. Y un conocimiento básico del bien y del mal. Eso es lo que deseamos en la educación de nuestros hijos.

Y, obviamente, estas cosas no son exclusivamente del ámbito de las universidades, sino que las escuelas y las universidades juegan un papel tan crucial en la educación de los jóvenes acerca de lo que significa ser un estadounidense. Y toca a las universidades el ayudar a asegurarse de que nuestras libertades están garantizadas para la próxima generación.

Y lo hacen mediante la promoción de los valores en los que se ha construido nuestra sociedad libre. Y a veces también por oponerse a aquellos que la socavan teniendo la audacia, el coraje, como lo tiene Ham en esta universidad, navegando contra corriente, no siguiendo la corriente. Como pescadora comercial miro allí abajo al mar y me doy cuenta de que sólo los peces muertos siguen la corriente. Pero alguien como Ham no sólo hace lo que cree oportuno, sino que no le asusta el hacerlo. Y lo hace para permitir ese debate de los diferentes puntos de vista. Eso es lo que es valioso aquí en este campus.

Los políticos tienen que hacer su parte también por garantizar la supervivencia de las instituciones en las que se asienta nuestra sociedad libre. Uno no puede hacer nada sin el otro. El presidente Kennedy dijo: “La libertad sin aprendizaje está siempre en peligro y el aprendizaje sin libertad es siempre en vano”. Desde Valley Forge a Gettysburg y a Omaha Beach, el destino de Estados Unidos siempre ha bordeado una especie de precipicio. Pero a la mayoría de nosotros no nos cabe duda de que ha habido una mano providencial que nos ha guiado y nos guía hacia un futuro mejor. El objetivo prioritario de la educación debería ser el inculcar en los estudiantes un sentido de esta situación exclusivamente estadounidense, de la fragilidad de la misma, así como la grandeza de este experimento republicano nuestro y la conciencia de que la supervivencia y el éxito de la libertad dependen de ellos.

Y yo realmente creo que América es grande porque es buena. Y que somos una fuerza del bien en este mundo, no para disculparnos sino para sentirnos orgullosos. Estados Unidos es verdaderamente el país excepcional y somos en las palabras de Lincoln la última y mejor esperanza en la tierra. Y si lo hacemos bien, seguiremos siendo en las palabras del Ronald Reagan del Estado Dorado, la ciudad brillante sobre una colina. Somos “la alternativa apasionada a la tiranía”, así que vamos a ayudar a nuestra gente joven a entender esto. Vamos a enseñar a la próxima generación lo que significa ser estadounidense. Y están tan en el camino correcto aquí en CSU. Que Dios les bendiga.

Gracias por ser parte de la solución. Dios les bendiga y Dios bendiga a Estados Unidos.

FIN

Un magnífico discurso, como es habitual en ella por otra parte. Con sustancia, con contenido y con mensaje. Un discurso que no sólo se escucha sino que también se puede leer y reflexionar largamente sobre él. Por cierto, una tontería que ha levantado un cierto eco en los tontos medios de comunicación estadounidenses. Es cierto que durante su discurso, Sarah Palin hizo mención al Eureka College “de California”. Esto es un error porque el susodicho lugar está en Illinois y ella lo sabe perfectamente al haberlo mencionado hace unos pocos meses en un discurso que pronunció precisamente en Illinois. Sencillamente, un lapsus. Y nada más. Y si alguien se empeña en sacarle punta a esta bobada, recuérdenle que el presidente Obama cree que Estados Unidos está formado por 57 estados, que Europa es una nación y no un continente y que los austríacos hablan austríaco y no alemán. ¡Toma del frasco, carrasco! Si es que no tienen remedio.

Y en la próxima entrada, más palabras de Sarah. Hasta entonces pues.

4 respuestas a El discurso de Sarah Palin en Stanislaus University – La izquierda, loca de atar (y II)

  1. […] This post was mentioned on Twitter by Negocio en la Red. Negocio en la Red said: El discurso de Sarah Palin en Stanislaus University – La izquierda …: De hecho, si en algo nos parecemos ustedes… http://bit.ly/aKTSp1 […]

  2. Santi dice:

    Un gran discurso de Sarah, muy completo, y en el que no podían faltar sus menciones a sus referentes Ronald Reagan y Margaret Thatcher. Y, por supuesto, lleno de sentido común, como no podía ser de otra manera. Muy buena iniciativa la de esa universidad de invitarla, a pesar de las previsibles reacciones de la izquierda sectaria como así se produjeron, incluido el grupito de estudiantes impresentables haciendo de las suyas, y de esto estamos muy acostumbrados aquí en España, ¡pobre universidad nuestra! Una universidad californiana que ha subido varios puntos después de realizar esa exitosa conferencia de Sarah, hay que tenerla muy en cuenta, es una gran universidad sin duda.

    Gracias por la traducción, Bob.

  3. educantabro dice:

    Coincidir con Santi. Gran discurso, con la retórica justa e incidiendo en valores. (¿Para cuando algo parecido en Ex-paña?) ¡Que envidia¡

    Desgraciadamente el aumento del Iva de nuestro muy amado presidente Zapatero nos tiene locos en la oficina y no puedo alargarme en demasía.

    El tema de la educación es de vital importancia para la supervivencia, no ya solo del “excepcionalismo estadounidense”. Lo es para la supervivencia de todo la civilización occidental y habría mucho que comentar.

    Me temo que con Obama la “excepcionalidad” americana cada vez va a ser menor y parecerse cada vez más los EEUU a una vulgar socialdemocracia -con mucho de social y poco de democracia- europea.

    Me alegro de las referencias al presidente Kennedy, con el que tanto comparan a Obama. El Sr. Kennedy no es especial santo de mi devoción, pero con todos sus defectos Obama no le llega a los zapatos. He repasado libros y documentales de JFK durante mi convalecencia y no se si por compartir ambos dolencias de espaldas he mejorado mi consideración hacia el a pesar de todo lo que le envolvía. Aunque solo fuera por que creo que es mucho más fácil ser Obama en 2010 que haber sido JFK en 1960.

    Un saludo.

  4. marta dice:

    Siempre que leo un discurso de Sarah no puedo evitar pensar un poco en la forma de escribir de Julio Cesar, es decir,un redactado purista siempre con las palabras precisas, lenguaje sencillo y con poco adorno sin llegar a ser un texto mal escrito, esto es una cualidad que valoro muy positivamente, porque indica que la persona que lo ha escrito, en este caso Sarah,no es la tonta que nos intentavan vender los izquierdistas,sino todo al contrario un mujer muy inteligente.

    Personalmente creo que este tipo de lenguaje llega a todas las clases de personas y es una cualidad importante en un politico saber conectar con el electorado.

    Hasta pronto!

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