El discurso de Sarah Palin en Stanislaus University – La izquierda, loca de atar (I)


 

Nuestro amigo Educantabro ha escrito recientemente un comentario en el que, entre otras cosas de lo más interesantes, se preguntaba si es Alaska realmente el estado más machista (sea lo que sea que signifique eso) de la Unión, ya que él piensa que semejante” honor” le corresponde a Texas. El caso es que esa calificación de Alaska como un estado machista no es mía, sino de una de las autoras cuyos artículos traduje recientemente, mujer y estadounidense ella y, por tanto, en mejor posición que yo para determinar la veracidad de ese aserto. Es cierto que Texas tiene una cierta fama al respecto, pero eso es simplemente porque Texas aparece como escenario de muchas películas y series de televisión y la imagen típica del tejano es la de un tipo con sombrero vaquero, bruto pero de buen corazón y no muy dado a reconocer el mérito que les corresponde a las mujeres, al menos hasta que la chica le demuestra que ella pega tan fuerte como él, sabe desencasquillar una semiautomática y le deja bien claro que ella no es una de ésas y que si la quiere besar, tendrá que merecérselo primero. Por lo que he podido averiguar, Alaska no le anda a la zaga a Texas. Pero es que Alaska es un estado especial, siquiera por sus características geográficas, y el que no tiene arrestos suficientes para, por ejemplo, cazar su propia comida, poco tiene que hacer allí y mejor haría mudándose a algún otro estado más complaciente con los se desmayan ante la sola idea de tener que descuartizar un caribú recién cazado; por ejemplo, California. Cómo será Alaska que en 2007, poco después de que Sarah Palin fuese elegida gobernadora del estado, se hizo muy popular una pegatina que rezaba así: “Alaska, el estado donde los hombres son hombres y las mujeres, gobernadoras”. Vamos, que mucho me temo que Chuck Norris en su papel de Walker, Texas Ranger estaría encantado de tener a un compañero que fuera un trooper alasqueño.

¡Guau, miren lo que he encontrado! Sarah Palin con chupa y tejanos, durante el pasado Election Day en Alaska. ¿A qué está estupenda? Cierto, la chupa no es de cuero, pero también sirve, ¿eh? Está un poco triste porque ya sabía que McCain iba a perder. Y eso que todavía no se imaginaba siquiera la que se le iba a venir encima. Pero si lo hubiera sabido, ¿creen ustedes que hubiera cambiado de opinión? No, indudablemente no. Sarah tiene más valor que un pelotón de marines y bien que nos lo ha demostrado una y mil veces a lo largo de todos estos años. O sea, que sí, que en Alaska los hombres son hombres (échenle un vistazo a Todd Palin los que quieran saber qué significa eso) y las mujeres, tan mujeres que no sienten el más mínimo interés en volverse como hombres (échenle un vistazo a Sarah Palin los que quieran saber qué significa eso; por cierto, feminifobas abstenerse so pena de sufrir un ataque de rabia).

Hace mucho tiempo que tenía ganas de esto: traducirles un discurso de Sarah Palin. Y es que, para mí y creo que también para ustedes, la mejor manera de conocer a una persona es a través de sus propias palabras, algo que en su caso se nos hizo plenamente evidente cuando pudimos leer Going Rogue. Uno habla como piensa y esto, que los antiguos conocían perfectamente y por eso fomentaban el estudio de la gramática, de la lógica y de la retórica, es algo que ha desaparecido por completo de los actuales planes de estudio de las escuelas y bien que se nota; sólo hay que oír hablar a sus víctimas… digo a sus alumnos. De verdad que en muchas ocasiones soy incapaz de entender lo que pretende decirme uno de estos niños o jóvenes por más que sepa que me están hablando en mi propio idioma; sencillamente, no comprendo lo que me dicen ni cómo me lo dicen. Incapaces de pronunciar correctamente la mayoría de las palabras, cuyo significado en muchos casos confunden o desconocen directamente, lo peor es que el contenido, lo que pretenden decir, es tan lamentable como el continente. ¡Oh, qué tiempos estos! Tan buenos para los dictadores, que ven como las masas están maduras para quien les ofrezca fútbol, sexo y peonadas gratis, y tan malos para los hombres libres, que sólo piden ganarse su propio lugar al sol.

Al menos hoy me daré el gustazo de ofrecerles la traducción (mala traducción, me temo) del discurso que el pasado día 25 de junio dio Sarah Palin en la fiesta de celebración del 50º aniversario de la California State University Stanislaus en Trulock (California). La intención de los organizadores era la de recaudar fondos para la institución (recordemos que en Estados Unidos todavía no ha arraigado la fea costumbre de vivir a costa del erario público a través de subvenciones y demás OPA sobre el alma de quien las recibe) y sus directivos, más listos que el hambre, consideraron muy acertadamente que las mejores perspectivas de éxito las tenían invitando a Sarah Palin a que acudiera a la fiesta y pronunciara un discurso.

Evidentemente, Sarah Palin cobró por su presencia porque ése es su trabajo y no voy a ser yo quien pretenda que alguien que trabaja e invierte su tiempo y su esfuerzo en una actividad, cualquiera que sea ésta, no cobre por ello porque todos tenemos que ganarnos la vida. Yo puedo ser muchas cosas, pero un hipócrita no. Sin embargo, la izquierda, a través de sus cachorros estudiantes en la universidad, estuvo dando la lata desde el primer día, insistiendo en que Sarah Palin no debería cobrar ni un dólar de la universidad, lo cual equivale a decir que no debería aparecer por allí. El caso es que los honorarios de Sarah Palin fueron de 75.000 $ y la recaudación total del acto ascendió a 200.000 $. Si esos 125.000 $ de beneficio no son suficiente argumento para que los niñatos izquierdistas esos se callen de una vez es que son definitivamente irrecuperables para cualquier actividad racional lo cual es algo que mucho nos tememos que es así y es una verdadera lástima dado lo jóvenes que son. Como muestra, les cito parte de un artículo de la prensa local referida al evento en cuestión:

Directivos de la California State University, Stanislaus, dijeron que no podían estar más felices con su aparición [la de Sarah Palin]  en la gala del 50º aniversario, aportando la mayor cantidad de dinero recaudada en cualquier evento de la historia de la universidad.

Y para abundar más en el tema, aquí están las palabras de su presidente:

“Estoy realmente satisfecho”, dijo el sábado el presidente de la universidad, Hamid Shirvani. “Fue un acontecimiento extraordinario, sin precedentes durante los pasados cinco años que llevo en la universidad y, de acuerdo con muchos, sin precedentes en todo el tiempo que llevan en la universidad”.

Y otra más todavía, hurgando en la herida:

El supervisor del condado estaba feliz. “Creo que han metido un gol por toda la escuadra en lo que se refiere a recaudar dinero. No sabía a qué venía tanto rencor; ella vino por la universidad y lo que dio fue un discurso sobre educación”.

Y para terminar, de nuevo unas palabras del presidente de la universidad poniendo el punto final a la cuestión del dinero que se le ha pagado a Sarah Palin por su presencia:

Este evento está financiado al 100% con dinero privado, aportado recientemente a la fundación de la universidad.

De cualquier forma, tanto da que el dinero sea privado o no porque el meollo de la cuestión es que se trata de Sarah Palin, la mayor amenaza existente actualmente contra el presidente Obama y, por extensión, la secta estatista que le rodea, ansiosa de convertir Estados Unidos en la nueva Unión de Estados Socialistas Soviéticos, ocupando ellos los puestos de la antigua nomenklatura, por supuesto. Si el invitado hubiera sido Mitt Romney, por decir un nombre, seguro que nadie se hubiera preocupado por él, claro que entonces tampoco hubieran recaudado ni la décima parte de lo que han recaudado con Sarah Palin porque ¿a quién se le va a ocurrir pagar por oír a Romney decir una sarta de tonterías? A nadie, por supuesto.

Así pues, ya pueden los niñatos izquierdistas esos alegar que Sarah Palin es una “celebridad polarizante y divisiva sin la más mínima conexión con nuestra universidad o comunidad” y llamar a protestar contra su visita y “contra el racismo, el fanatismo y el odio” que, según ellos, representa Sarah Palin (¿?). Sobre lo primero, es un argumento bastante estúpido que, si se siguiera al pie de la letra, provocaría que, muy posiblemente, la Stanislaus no pudiera invitar a nadie de relevancia a dar un discurso, convirtiéndose esa universidad en algo tan endogámico como una familia en la que todos los matrimonios fueran entre primos, lo que a la larga conllevará su ruina. En cuanto a lo segundo, creo que se trata de un lapsus freudiano (por más que considero a Freud un magnífico majadero) y que en realidad se refieren a sí mismos y no a Sarah cuando hablan de racismo, fanatismo y odio. ¿O quién si no enloquece a la mera mención de su nombre? Por eso digo que la izquierda está loca de atar. Y cada vez más. Ya lo demostró Bill O’Reilly en su programa en Fox News Channel, The O’Reilly Factor, cuando entrevistó a dos estudiantes de esa universidad y tras dejarles exponer sus puntos de vista, los desenmascaró como los agentes provocadores que son ni más ni menos. Meros altavoces gritones de otros que no se molestan en dar la cara o no se atreven porque saben perfectamente que si lo hicieran se la partirían (intelectualmente hablando, ¿eh?, que luego igual me acusan de fomentar el odio).

Y ya que estamos con recortes de prensa, aquí tenemos otro referido a una valoración de lo que supuso la asistencia de Sarah Palin a la dichosa fiesta.  La firma un tal Bill Mattos y fue publicada en el Gustine Press-Standard, un periódico de la zona:

Palin fue un bombazo, les guste o no les guste.

La antigua gobernadora de Alaska, Sarah Palin, arrancó al menos cinco ovaciones de pie, la mayoría por ser simplemente quien es, y su sentido del humor el pasado viernes por la noche en la California State University Stanislaus fue una parte bien recibida de su discurso. Fue breve pero bueno, dejando a los casi 400 propietarios de una entrada para el evento con ganas de más. Pero claro, ésa es la esencia de un buen orador. Realmente ella no habló de política, pero propinó un guantazo al fiscal general de California, Jerry Brown, cuando se preguntó por qué se quejaba sobre su presencia en California cuando tiene tanto trabajo “de verdad” que hacer en California. Ella no sólo utilizó la mención a Ronald Reagan para evocar amor sino que también alabó al antiguo presidente John F. Kennedy. En su mayor parte, habló sobre educación y sobre cómo quieren realmente los padres que las universidades enseñen sentido común en lugar de meter la política en las aulas. No puedo estar más de acuerdo con ella y su ingenio y su carisma llenaron la pasada semana el comedor de la universidad como pocos lo hubieran hecho.

Usted puede preguntar a los residentes en Newman y Crows Landing Doug y Carol Stephens, a Tom Dompe y Beth Lawwill, a Vince y Toni Butero y a Gary Mall. Y realmente no tenía que “amar” a Palin para disfrutar de la recepción, la cena y el baile. Éste fue un evento del que podremos hablar durante largo tiempo. Gente feliz por todas partes con otros que aman la universidad y querían asegurarse de que recaudaba más dinero que nunca para becas escolares y otras actividades. Todos los registros se rompieron cuando el evento de Palin recogió más de 200.000 dólares para la fundación escolar. ¡Más que cualquier otro jamás celebrado! Por supuesto hubo unos pocos protestones gritando obscenidades, pero eso hizo el evento memorable. La seguridad fue magnífica y el servicio de aparcacoches soberbio. Los asistentes dejaban los coches en sus manos y los automóviles estaban listos para irse tan pronto como uno decidía que ya era hora de volver a casa. Y mientras la universidad encuentra maneras de utilizar ese dinero (hay montones de necesidades), la controversia sobre Palin ya es historia en la seguridad de que los políticos encontrarán otro motivo para despotricar antes de las próximas elecciones. No es ninguna sorpresa que estemos tan hartos de algunos cargos electos que usan sus despachos para causar aflicción a nuestra universidad local. Les guste o no, Cal State Stanislaus estuvo en el mapa y será siempre conocida como la institución con valor y un corazón tan grande como el de Palin.

Evidentemente, no les gustó a muchos. Fueron muchos más los que disfrutaron de la presencia de Sarah Palin en la universidad, pero un puñado de amargados permanecieron por los alrededores gritando estupideces tan ilustrativas de su bajo coeficiente intelectual como: “¡Racista, sexista y anti-gay, Sarah Palin fuera de aquí!”. Por lo que he leído, un corresponsal de Conservative News Media (más audaz que el reporter Tribulete, ése que en todas partes se mete, por lo que se ve) se acercó a ellos para pedirles pruebas de que Sarah Palin es sexista y, según ha contado, nadie supo darle una respuesta aparte de algunos gruñidos, muchos aspavientos y alguna que otra amenaza más o menos velada.

Por supuesto, Sarah Palin tuvo también sus partidarios concentrados a las puertas de la universidad, ¡faltaría más! Gente corriente, honrada y sensata que llevaban banderas estadounidenses, cantaban “God Bless America” y recitaban el juramento de lealtad a la bandera estadounidense. Gente que ama Estados Unidos y que no tiene el más mínimo reparo en confesar que, precisamente por eso, aman también a Sarah Palin porque ella apoya a las tropas estadounidenses en el extranjero y ruega por su victoria, cree en la Constitución y en la libertad de las personas y, sobre todo, porque es una persona normal y corriente a quien todos podemos imaginarnos cambiándole los pañales a Trig, leyendo un cuento a Piper antes de acostarse o ayudando a Willow a hacer los deberes.

Ciertamente hacía tiempo que no teníamos a Sarah Palin en sus propias palabras en este blog y ya tocaba, ¿verdad? Pero como quiera que (mi correctora de estilo acaba de mandarme un mensaje al móvil advirtiéndome que no me haga ilusiones porque me sigue vigilando y que no me consiente ni un “como quiera que” más) este repaso a lo que ha supuesto la presencia de Sarah Palin en California me ha quedado ya muy larga, les emplazo a mañana para que puedan leer el discurso completo que son más de 5.000 palabras ni una de las cuales sobra. Entonces prometo callarme yo y dejar que hable sólo Sarah. ¡Ah, y tendrá video incluido! Palabra de Palin.

Hasta mañana pues.

Una respuesta a El discurso de Sarah Palin en Stanislaus University – La izquierda, loca de atar (I)

  1. Santi dice:

    ¡Vale, Bob!, esperaremos a mañana. ¡Qué sería de mí sin tus traducciones! Y es que allá dónde va Sarah triunfa en audiencia. Tiene todo el derecho a cobrar por sus conferencias, es su trabajo actual, entre otras cosas. Y si la contratan es porque es rentable su presencia.

    Me gustó la presentación que hicieron de ella en esa conferencia universitaria, creo que fue por el presidente de la universidad, aunque con tanto halago casi se pone colorada, ja,ja,ja.

    Y Bob, no te cortes y háblanos cuanto quieras de tu libro. Estamos entusiasmados con el proyecto.

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