SARAH PALIN VISTA POR LAS MUJERES (I)


 

Llevo una semana sin saber apenas de los avatares de Sarah Palin y sólo hoy he podido conectarme a internet para recuperar el tiempo perdido. Como quiera que, gracias a Dios, no ha sucedido nada especialmente relevante, he pensado que bien podría aprovechar la ocasión para ofrecerles algunos de esos artículos que atesoro a la espera de la ocasión propicia. En esta ocasión, se trata de varios artículos que he ido guardando a lo largo del tiempo y que ahora, en el momento de revisar mis existencias, me doy cuenta de que tienen todos la misma temática: ese nuevo feminismo que, teniendo por abanderada a Sarah Palin, está levantando cabeza en Estados Unidos, devolviendo a las mujeres estadounidenses el orgullo no sólo de ser mujeres sino también de sentirse como tales. Por supuesto, las viejas feministas están escandalizadas y no pierden ocasión de vituperar a Sarah Palin por atreverse a ser una mujer orgullosa de ser esposa y madre de familia, además de por haber sabido compaginar su vida privada con la pública sin renunciar a nada a cambio. Pero ésas son cada vez menos y sus imprecaciones despiertan poco eco entre aquellas a quienes supuestamente van dirigidas. Afortunadamente, añadiría yo. Porque el día que las mujeres decidan dejar de ser mujeres, ¿qué será del género humano?

Un chiste de Summers publicado en su momento, durante la pasada campaña electoral de 2008 (ya ven que mi afán de atesorar no tiene límites), en The Orlando Sentinel. Se titula: “La hipocresía de las feministas demócratas” y pocos comentarios se pueden hacer sobre él porque lo dice todo. Para los que no entiendan el inglés, se lo traduciré: la mujer (¿?) rubia es la representación de las feministas, tradicionalmente adscritas al Partido Demócrata, que clama a voz en cuello: “¡Escuchadme rugir! ¡Romped el techo de cristal! ¡Ascended por el escalafón corporativo!”, para luego, acto seguido, dirigirse a Sarah Palin y reprocharle indignada: “¡Deberías estar en tu casa con esos niños!”. Más claro, agua.

Nota del autor: Ha aparecido un nuevo artículo mío en Semanario Atlántico. Se titula: “El encuentro de Sarah Palin con Margaret Thatcher” y ya no es sólo que aspire a que les guste, sino que ojalá se convierta en realidad cuanto antes mejor. Que lo disfruten.

Prólogo (algo plúmbeo, me temo)

Como todos ustedes ya saben, soy hombre. Y confieso que soy hombre y de ideas anticuadas. Mi ideal de mujer está bastante alejado de lo que son la mayoría de las mujeres jóvenes que, en mi opinión, carecen por completo de femineidad y, por el contrario, se asemejan más a un hombre (y a un hombre de poca valía) que a una mujer. De hecho, estando al principio de mis cuarenta años, cuando he tenido novia (pocas veces porque es difícil que alguien como yo, todo C -conservador, católico, clásico y consciente-, logre despertar el interés de una mujer), más de una vez me he encontrado con que mis ideas estaban más cerca de las de su madre que de las de ella, lo cual era el preludio inevitable a una tormentosa discusión en la que mi novia se sentía cruelmente ofendida porque no sólo no tomaba partido por ella sino que hasta cometía el sacrilegio de darle la razón a su madre. Innecesario es decirles que poco tiempo más solía durar esa relación, habiendo cometido el único pecado mortal que una atea mujer actual puede concebir: estar de acuerdo con su madre.

Con esto no quiero decir que sea de esos que piensan que “la mujer, en casa y con la pata quebrada”. Antes al contrario, como ya les he explicado alguna vez también mi ilusión sería precisamente la de ser yo quien se quedara en casa para cuidar del hogar y de la familia, ser un stay-at-home-daddy, ya saben, lo cual no creo que sea precisamente síntoma de machismo. Con estas ideas, no es extraño que cada vez me sienta más desalentado de entablar una relación sentimental y que asimismo empiece a considerar mi soltería si no como una bendición de Dios (que nunca lo creeré), si al menos como un mal menor. Y es que, tal y como digo muchas veces, las mujeres de hoy en día están muy locas. En mi opinión, han perdido por completo el norte y se dirigen a toda velocidad hacia el desastre. La “discriminación positiva” no deja de ser una discriminación con todo lo que eso comporta de perjudicial para sus verdaderos intereses. El comportarse como un hombre no las hace iguales sino peores. Un hombre es un hombre y una mujer es una mujer y nunca deberían pretender ser iguales, al menos en el sentido en el que lo entienden las viejas feministas. Que a las mujeres no les apasionen las matemáticas no es discriminatorio ni una injusticia, sino simplemente un hecho y éste no debería ser combatido como si fuera algo perjudicial. Y si a las niñas no les gusta jugar a fútbol en el colegio, no hay que empezar a regalarles balones a ellas y muñecas a sus hermanos para corregir lo que sólo una loca puede pretender que está equivocado.

Es por ello que cuando supe de Sarah Palin me llevé una gran sorpresa al descubrir exactamente al tipo de mujer con el que siempre he soñado: una mujer que no se cierra ninguna puerta, pero que, al mismo tiempo, tiene muy claro que es una mujer y que su papel a la hora de fundar una familia no es el de suplantar a su marido, sino el de complementarlo. Y como que lo tiene tan claro y nada ni nadie logrará nunca convencerla de lo contrario, por eso su matrimonio no sólo es sólido y fructífero, sino que también es inatacable. Nunca lograrán romperlo y eso es algo que las viejas feministas no pueden soportar. Y es que la envidia que sienten todas ellas hacia una mujer que les ha roto todos los esquemas y que les ha demostrado que la femineidad no es en absoluto un obstáculo para labrarse una carrera profesional es de las que no tiene cura.

No dudo que habrá muchas Sarah Palin por ahí, mujeres que sienten igual que ella que su lugar en el mundo está al lado de su marido y no enfrente de él y que no hay ninguna elección que hacer entre tener una familia o tener una carrera profesional porque ambas cosas son perfectamente compatibles aunque sí que es cierto que en algunas ocasiones puede ser necesario darle la prioridad a una cosa que a otra. Sin embargo, en estos tiempos de estupideces políticamente correctas, de medios de comunicación manipuladores y de presión por doquier a favor de una determinada manera de pensar, reconozco que resulta muy difícil llevar la contraria a todo ese entramado de intereses cuyo objetivo final es el de convertirnos a todos en un mero rebaño de ovejas, felices de balar y nada remisas a ser esquiladas cuando el pastor quiera. Ojalá que el espíritu de la rebeldía nunca logre ser agostado y que las mujeres sean la vanguardia de esa rebeldía como lo han sido siempre a lo largo de los tiempos, inspirando a los hombres para ser más de lo que nos hubiéramos creído nunca ser y lograr cosas que, si por nosotros fuera, no nos hubieran preocupado nunca, pero que si son para nuestros hijos, nos hacen no sólo fuertes sino hasta heroicos.

Tres artículos

Terminado el prólogo, entremos en materia. Les he preparado tres artículos (el próximo día les prometo otros tres más) que me han parecido de lo más interesantes sobre Sarah Palin y que nos revelan lo que las mujeres, o al menos una gran parte de las mujeres, piensan sobre ella porque los seis artículos están escritos precisamente por mujeres. Y mira que es curioso. ¿Por qué será que las mujeres conservadoras estadounidenses son especialmente buenas a la hora de hacer comentarios políticos? ¿Tal vez porque son las únicas que han logrado acoplar el espíritu de sacrificio de sus padres con la abundancia de oportunidades de los tiempos modernos sin que ello suponga romper con las tradiciones del hogar, la familia y los buenos valores que se pasan de padres a hijos? ¿Tal vez porque son más conscientes del gran abismo que se está abriendo entre generaciones, no sólo entre la suya propia y la de sus padres sino también entre la de ellas y la de sus hijos? ¿Tal vez porque la estupidez políticamente correcta no ha logrado acabar con su raciocinio todavía y aún son capaces de darse cuenta por sí mismas de las cosas? No lo sé, pero el caso es que nunca ha habido una plétora mayor de valientes mujeres conservadoras dispuestas a decir las cosas como son y de llamar al pan, pan y al vino, vino. Y al estúpido, estúpido.

Y como quiera que ya me estoy alargando demasiado y empiezo a hacerme pesado, aquí tienen el primero de ellos.

EL EFECTO PALIN
Por Skyla Freeman
Publicado el 18 de junio de 2010 en The Daily Caller.

Es un año de color de rosa para las mujeres republicanas. Esta temporada, más candidatas republicanas que en ningún otro período electoral se están presentando para puestos nacionales y estatales, batiendo la marca del año 1994, cuando se presentaron 38 mujeres. Éste es un acontecimiento sorprendente para el Partido Republicano. Después de todo, este es el partido que tan recientemente como en el pasado otoño lanzó una página web de “logros republicanos” y no pudo incluir a una sola representante, senadora, jueza del Tribunal Supremo, gobernadora, miembro del gabinete o candidata vicepresidencial.

A muchos les gustaría dar crédito por el repentino auge de las mujeres del Partido Republicano a esa candidata a vicepresidenta. Después de todo, dos de las recientes mayores triunfadoras en las primarias, Carly Fiorina y Nikki Haley, fueron respaldadas por Sarah Palin. Su apoyo y su éxito han sido considerados como una prueba de fuego sobre la influencia de Palin dentro del campo conservador y como una respuesta a la pregunta del millón de votantes: ella puede ganar corazones, pero ¿puede ganar elecciones? La respuesta parece ser un resonante sí, sí puede.

Pero vale la pena echar un vistazo más allá de candidatas bien conocidas como Haley y Fiorina y preguntarse acerca de todas las otras mujeres que se presentan en 2010 –aquellas a las que Palin no ha respaldado. ¿Por qué están ahì? El incremento de candidatas desde las últimas elecciones presidenciales es asombroso: casi el doble de mujeres del Partido Republicano están compitiendo por los escaños de la Cámara de Representantes o del Senado que en 2008. La diferencia entre ahora y entonces es Sarah Palin.

El terremoto en los roles de las mujeres en el trabajo y en la casa pasó, antes de Palin, largamente desapercibido entre el liderazgo republicano, donde la mayoría de modelos conservadores femeninos eran los de las esposas de los candidatos. Sólo este año, el número de mujeres en la fuerza de trabajo estadounidense ha sobrepasado al de hombres, una realidad que las madres trabajadoras –luchando por llegar a final de mes mientras cuidan de sus hijos- se ve reflejado en Palin. Ella lo hace todo y no hace que parezca precisamente fácil.

El desenfadado y optimista estilo “mamá osa” de Palin es asimilable. Tiene cinco hijos. Tiene un trabajo. Tiene un marido que viaja un montón. Tiene un hijo con una discapacidad. Ella no es una boba glamurosa de Hollywood o una niña bien, sino una auténtica mujer con problemas auténticos y responsabilidades reales. Su vida es muy desordenada. Mientras los gustos demócratas de Hilary Clinton o Nancy Pelosi son versiones idealizadas de la moderna femineidad, con todas las ventajas de una educación de primera y un pedigrí político, Palin es una mujer como todas. Es chispeante y hacendosa, tu vecina favorita con la que te encuentras por la calle cada día, que probablemente compra sopa de marca blanca en lugar de la refinada Campbell’s.

Es esta normalidad la que arrastra a las mujeres hacia Palin y las inspira también. Cuando Palin surgió de la nada y se subió al estrado de la convención en 2008, las mujeres conservadoras, pro-familia, pro-vida la contemplaron y finalmente vieron a alguien en quien podían reconocerse a sí mismas. Este año, las mujeres republicanas están actuando con el recuerdo de esa noche, a pesar de todos los grandes desafíos. Irónicamente, el acoso a Palin les ha ayudado a ellas también. Ella ha sobrevivido a tal cantidad de vitriolo que hoy ninguna candidata conservadora se enfrenta ya a una aventura desconocida. A una aventura hostil, sí, pero no desconocida.

Tal y como hizo con Nikki Haley, Palin ha alertado a las mujeres que se presentan a las elecciones de que su camino será difícil, al tiempo que las anima a tirar adelante. Y lejos de asustar a las mujeres conservadoras, el desdén liberal por Palin parece galvanizarlas. En las primarias de todo el país, su consejo y su ejemplo están rindiendo frutos. Cualesquiera que sean los resultados en noviembre, está será una temporada política para recordar. Y tanto si las respalda oficialmente o no, las mujeres conservadoras de todo el país están demostrando la veracidad de aquel viejo dicho: la imitación es la forma más sincera de adulación.

Skyla Freeman es una antigua escritora de discursos para el presidente George W. Bush y actualmente una escritora y bloguista.

Y aquí tienen el segundo. Disfrútenlo también.

LA MISIÓN DE LA IZQUIERDA FEMINISTA DE DEMONIZAR A PALIN
Por Jedediah Bila
Publicando el 4 de junio de 2010 en The Daily Caller.

El feminismo es mucho más que la posición de una sobre el aborto. No debería ser un movimiento de un solo propósito o un tributo al colectivismo.

Sin embargo, la izquierda feminista en Estados Unidos ha decidido que marginalizar a todo un segmento de la población femenina porque son conservadoras pro-vida es de lo que se trata.

Este asunto es mucho más grande que Sarah Palin, Michele Bachmann o cualquier otra figura conservadora que se reafirme en su postura pro-vida. Sin embargo, la reciente columna de Jessica Valenti en The Washington Post, “El falso feminismo de Sarah Palin”, se merece una respuesta directa.

Valenti aprovechó la oportunidad de malinterpretar el discurso de Palin en el Desayuno de la Susan B. Anthony List como parte de una estrategia mayor a través de la cual “… los conservadores están intentando vender políticas anti-mujeres envueltas en retórica pro-mujeres”. Ciertamente hay una estrategia en marcha, pero Palin no está orquestándola. Lo que tenemos aquí es la táctica cardinal de la izquierda feminista –asociar rápidamente a los conservadores con el término “anti-mujeres”. Pero ¿qué es eso de una postura conservadora que es anti-mujeres? ¿Es el compromiso de las conservadoras pro-vida de proteger a los bebés no nacidos, muchos de los cuales resultan ser niñas? ¿Acaso una visión pro-vida no implica respeto por toda vida humana, de la cual la vida femenina es parte integral? Por supuesto que sí. Pero sin ese apañado enlace entre las palabras conservador y anti-mujer, la premisa de la izquierda está perdida.

Valenti desprecia la referencia de Palin a las sufragistas señalando: “Puede parecer extraño el argumentar que para que las mujeres progresen, deberían arraigar su movimiento en el pasado –pero es apropiado, dadas las creencias de las “feministas” conservadoras”. Sin embargo, ella pronto cuestiona: “¿… estaría Palin dirigiendo Tea Party rallies si Betty Friedan nunca hubiera hablado acerca de “el problema que no tiene nombre?”. En otras palabras, mirar atrás sólo está bien cuando promueve la definición izquierdista del feminismo. Cuando no lo hace, está caducado y es retrógrado. Friedan está muy bien, ¿pero Elizabeth Cady Stanton no? ¿Quién dice eso? Imagino que la misma gente que estima que las feministas fundadoras, pro-vida ellas, están obsoletas.

A pesar de la afirmación de Valenti con respecto al feminismo de que: “Ahora no hay un gran árbitro de la definición y el enorme rango de pensamientos distintos dentro del movimiento significa que no hay una única plataforma a la que mirar como punto de referencia”, los gustos de Palin todavía no son bien recibidos. Sólo puedo asumir que “el enorme rango de pensamientos” excluye a las abogadas pro-vida conservadoras. Imagino que es algo parecido al batiburrillo ideológico  que sale en la página de los autodenominados “no partidistas” respaldos del NOW/PAC en 2010. Veintiún demócratas. ¡Viva la diversidad!

Comprendo el deseo de la Srta. Valenti porque el feminismo no se convierta en “otro lema vacío”. (Ya he vivido bastante hope, change y yes, we can como para estar de acuerdo). Sin embargo, ¿por qué el feminismo de Palin es “un vacío toque de corneta”? ¿Porque es conservadora? ¿Porque es pro-vida? ¿Por ambas cosas?

Es importante resaltar que Valenti también añade que mientras ella fue gobernadora: “… Palin cortó los fondos para el albergue de las madres adolescentes”. Sólo hay un pequeño problema con esa afirmación (y con la columna a la que Valenti enlaza). Es falsa al 100%. La directora ejecutiva de dicho albergue, Deirdre A. Cronin, hizo las siguientes declaraciones en septiembre de 2008: “A pesar de algunos reportajes periodísticos diciendo lo contrario, nuestro presupuesto operacional no fue reducido”. De hecho, Palin incrementó esos fondos.

Ha llegado a ser demasiado conveniente para la izquierda el distorsionar las opiniones de Sarah Palin –que creen que el aborto es un asunto a decidir por los estados- e incluirlas dentro de una política antiabortiva que busca encarcelar a aquellas que aborten e imponer una ley federal que haga el aborto ilegal. Si usted prestó atención a la cobertura de los medios de comunicación principales de las elecciones presidenciales de 2008, debió pensar que la antigua gobernadora de Alaska estaba expulsando a las mujeres de los colegios electorales y sosteniendo una pancarta que decía: “Rebajen los salarios de las mujeres, ya tenemos suficiente igualdad”. Desafortunadamente, con el 90% de los medios de comunicación alineados con la izquierda y con la mayoría de las fuentes listas y preparadas para repetir lo que otro ha dicho sin molestarse en confirmarlo, la ficción se convierte en un “hecho” bastante rápidamente.

Nota al margen.: La izquierda feminista en Estados Unidos está centrada en su misión de demonizar a las mujeres conservadoras, en especial a sus líderes políticas. Si lo consiguen, las chicas crecerán reverenciando el dogma pro-abortista de la izquierda y asumiendo la falsa caracterización de las conservadoras pro-vida como anti-mujeres. Las sufragistas fundadoras del movimiento feminista serán arrojadas a la basura con tanto placer como lo han sido a menudo las palabras de los Padres Fundadores. Los vencedores serán la escandalosa Planned Parenthood, la agenda de extrema izquierda de NOW disimulada como “el mayor y más comprensivo grupo a favor del feminismo de los Estados Unidos” y el movimiento feminista que proclama que el derecho de la mujer a abortar es el supremo emblema de la libertad femenina.

Los perdedores serán las chicas jóvenes del mañana.

Jedediah Bila es una columnista conservadora

Y para terminar por hoy, el tercer artículo que abunda en la misma controversia que el anterior.

PALIN, HISTORIA Y VIDA
Por Kathryn Lopez
Publicado el 21 de mayo de 2010 en Townhall.com.

Cuando Sarah Palin habla, las feministas liberales se vuelven locas. Esa mujer es como un afilado catalizador que provoca una reacción violenta en la hermandad de políticas profesionales.

Mucha de la amargura que mana de las damas izquierdistas tiene muy poco que ver con la propia Palin. Es más bien sobre las cosas que ella representa: es una mamá feliz, rodeada de una gran familia y un marido; es pro-vida, religiosa y conservadora y, no nos olvidemos, un poder político tal y como no se ha visto uno igual en décadas.

Dependiendo de quién sea uno y de la naturaleza de sus convicciones, puede añadir o restar a esta lista.

El más reciente chorro de locura feminista contra Palin brotó a consecuencia de un discurso que pronunció en el acto de recaudación de fondos de la Susan B. Anthony List en Washington, D.C. La List es un grupo que apoya a candidatos pro-vida. Y lo hace siguiendo la tradición de las primeras feministas que lucharon por cuestiones de vida. La List, como cualquier otro grupo similar, incluyendo el grupo Feminists for Life, enseña y promueve la largamente olvidada o de algún modo suprimida historia de las mujeres que lucharon por la 19ª Enmienda, que dio a las mujeres el derecho a votar. Estas sufragistas eran inteligentes en el hogar con su femineidad y estaban perplejas por aquellos que se empeñaban en negarles el mismísimo poder de vida que tenían en su seno.

De muchas maneras, las mujeres entre los activistas Tea Party de hoy –a quienes Palin cuenta como parte del “despertar de las mamás” que está en marcha- estarían tranquilas en casa con sus antepasadas. Si las encuestas que he visto y los rallies a los que he asistido son alguna indicación, las luchadoras de hoy en día son pro-vida y sensibles. Han visto el dolor que las últimas décadas de radicalismo socialista ha causado. Son un peligro para el establishment feminista.

Y así en su discurso, Palin habló sobre “un nuevo revival del feminismo original de Susan B. Anthony”. Dijo: “Juntas, estamos enseñando a las mujeres jóvenes que ser pro-vida está en línea con las mejores tradiciones del movimiento de las mujeres”.

Palin habló acerca de “dar poder a las mujeres” y en su visión del mundo eso significa asegurarse de que las mujeres conocen cuáles son sus opciones cuando se quedan embarazadas en “circunstancias nada ideales”. Habló hermosamente sobre su hijo Trig y el trascendental desafío que supone criar a un hijo con síndrome de Down.

Tal y como la antigua gobernadora de Alaska tiende a hacer, Palin reunió a la gente para hablarles del futuro y de su papel en él. Refiriéndose al reciente debate sobre el cuidado de la salud y el fracaso de prácticamente cualquier demócrata considerado pro-vida en saltar a la palestra, Palin habló acerca de cómo una “nueva mayoría pro-vida y pro-mujer será de hecho pro-vida cuando haga falta, cuando esos votos sean necesarios”.

Y en los días sucesivos, hubo la habitual exhibición de demencia anti-Palin. En la página web del Washington Post, dos simpatizantes de Anthony afirmaron: “Sarah Palin no es Susan B. Anthony”. Criticaron injustamente a Palin por no proveer suficientes notas a pie de página en su discurso que probaran que Anthony estaba tan preocupada por la cuestión del aborto.

Y mientras trabajaban para demostrar que Anthony era indiferente sobre el aborto, los críticos de Palin se las arreglaban para pasar por encima de las otras sufragistas y de sus escritos en periódicos y cartas. Como la carta que Elizabeth Cady Stanton escribió a Julia Ward Howe en 1873 en la cual le explicaba: “Cuando consideramos que las mujeres son tratadas como una propiedad, es degradante para las mujeres que debamos tratar a nuestros hijos como una propiedad de la que disponer sólo cuando nos convenga”.

El artículo del Post descarta en editoriales anónimos en el periódico que Anthony estuviera íntimamente involucrada en la cuestión. Pero hacer eso es ignorar las actitudes que son una parte natural del activismo por el cual las primeras feministas fueron más conocidas. Actitudes que son el reflejo de tantos grupos pro-vida hoy en día –incluyendo la muy odiada y abominada Iglesia Católica y los activistas evangélicos que han trabajado durante décadas para mantener viva la lucha.

Una respuesta a Palin argumentaba: “Su habitual retórica alabando los valores y la importancia de las libertades no se extiende a las mujeres”. En la retórica y la realidad del movimiento feminista liberal del cual nace ese comentario, la libertad no se extiende a los niños no nacidos. Cada vez en mayor número, los estadounidenses no admiten esto. En la tradición de las sufragistas, mujeres, cada vez en mayor número, no lo hubieran admitido.

Así pues entiendo por qué las mujeres de la izquierda reaccionan tan pronto y tan a menudo contra Palin. No es por ella, es por la amenaza que supone a su poder. Ellas han basado su activismo político en los postulados de la revolución sexual que ha supuesto tal desastre para las mujeres, los hombres, los niños y las familias. Pero la fiesta continúa. No con la música de Anthony y Stanton. Pero cada vez la atienden menos personas. Y es que no fueron los pro-vida quienes se pasaron de la raya primero.

Kathryn Jean Lopez es la editora de National Review Online.

Con esto y un bizcocho, hasta el martes a las ocho. Tendremos tres artículos más y estoy seguro que dos de ellos les sorprenderán mucho. Más que nada por sus autoras. Seguro que les gustan. Y tal vez publique también algunos comentarios que las lectoras han dejado a estos artículos y que son tan interesantes como los propios artículos. Y es que a mí me sirven mucho los comentarios para tomar el pulso a la actualidad (aunque a veces es irritante el leerlos por la cantidad de idiotas que se cuelan en los blogs para sembrar cizaña o decir simplemente tonterías).

Hasta el martes pues. Ya ven: he vuelto. Se lo había prometido.

3 respuestas a SARAH PALIN VISTA POR LAS MUJERES (I)

  1. Conservadora dice:

    Me ha gustado mucho este post, Bob. Lo que más me molesta de todo el discurso igualitarista de las feministas es que sostengan que los hombres y las mujeres somos iguales. No lo somos ni debemos querer serlo. Ese absurdo no se sostiene ni un segundo frente a la realidad, esa cosa que tanto incordia a la izquierda. Mi preocupación primera es mi familia. Mi trabajo como profesional altamante calificada es gratificante en la medida en que sirve de apoyo a mi familia y de ejemplo de entrega, trabajo duro, honradez y desinterés en la formación de mis hijos.
    Cuando les exijo esos valores me apoyo en mi propio ejemplo, no salgo a buscarlo en otras mujeres más “exitosas”. En ese sentido creo que mi trabajo es muy importante. Cuando ha interferido con la más mínima necesidad de mi familia, lo mismo de mis hijos que de mi esposo, lo he puesto a un lado sin dudarlo. Eso es ser mujer, no pregonar que la masculinización de mi sexo es femenina.
    Por eso, entre otras cosas, es que adoramos a Sarah las conservadoras.
    Saludos.

  2. Santi dice:

    Y es que la izquierda se ha apropiado del concepto de “feminismo”, como de muchas cosas más. Y en realidad no defienden a las mujeres, sino a la idea que ellas tienen, sectaria a más no poder, de lo que deben ser, comportarse y pensar. Por eso no hay nada que las saquen más de sus casillas que una mujer conservadora triunfe y las rebata con hechos sus falacias progres. Las feministas ante ellas se vuelven agresivas, llegando a negarles incluso su propia condición de mujer. Reitero que defienden una ideología, no a las mujeres.

    Y veo que Conservadora es una autentica idem, no sólo con palabras sino con hechos.

    Bob, has cogido carrerilla de nuevo. Hasta el martes.

  3. Maria Eugenia Acosta Monge. dice:

    Este artículo salió hoy en un periodico de Israel *Aurora* y me gusta su valentía para enfrentar con la verdad las cosas. Lo trsfiero.
    “Obama está traicionando a Israel” La ex gobernadora de Alaska, Sarah Palin (foto), realizó recientemente unas declaraciones en las cuales describe a la administración del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, como un cobarde intento de rendir los superpoderes de la nación, al tiempo que esta dispuesta a traicionar a sus aliados.

    La ex compañera de formula presidencial del senador John McCain, en una audiencia en Norfolk, Virginia, se refirió a Obama, acusándolo de traicionar a Israel respecto del bloqueo a Gaza, y de maltratar al primer ministro israelí, Biniamín Netanyahu.

    Además, dijo que Obama estuvo falto de decisión para enfrentarse a Rusia y China, en el marco de las sanciones a Irán por su programa nuclear.

    “¿Acaso creen que obtenemos algo como resultado de todas estas reverencias, lamentos y sometimientos? No, no sacamos nada positivo de todo esto”, dijo Palin.

    “Mientras el presidente Obama es llevado por delante por Rusia y China, nuestros aliados son dejados de lado con la acerca del valor de esa alianza. Se preguntan para qué les sirve”, agregó Palin.

    Poco después de los incidentes de la flotilla, la prensa estadounidense difundió un comunicado no oficial de Palin: “Demasiados en la prensa, y en varios gobiernos, se apuran a condenar a Israel, pero los eventos deben ser analizados con la correcta perspectiva. Este convoy no tenia nada que ver con ayuda humanitaria, como sostiene la prensa liberal populista”, escribió en aquel momento.

    “Solo nos queda esperar que la administración de Obama no se una al coro anti-israelí, posterior a esta provocación fabricada. Por favor, señor presidente, debemos hacer saber a los israelíes que estamos junto a ellos en la guerra contra terroristas y aquellos que los apoyan y los arman. Estados Unidos e Israel, esperan firmes por tu respuesta”, concluyó Palin

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