LIBERTARIOS EN ESTADOS UNIDOS: ¿SE PUEDE SER ANARQUISTA Y DE DERECHAS? (I)


 

Para muchos de nosotros, el término “libertario” equivale al de “anarquista” y ambos se refieren a los partidarios de una doctrina política que propugna la total supresión del Estado, dando paso de este modo a una sociedad en la que pueda manifestarse la libertad del individuo mediante contratos libremente aceptados. Su base teórica arranca de los trabajos del francés P. J. Proudhon (1809-1865), sobre todo a raíz de su obra ¿Qué es la propiedad?, quien dio origen al llamado “socialismo libertario”, donde revelaba la contradicción fundamental, a su juicio, que opone a los trabajadores con el aparato del Estado. Contrario pues al capitalismo y a cualquier sociedad estatalizada, Proudhon propuso un modelo social basado en una sociedad autogestionaria libremente federada en una estructura integrada por múltiples y reducidas unidades productivas y de convivencia. Sin embargo, sus propuestas de cambio pacífico de la sociedad fueron desplazadas por las del ruso M. A. Bakunin (1814-1876), que propugnaba la acción directa para lograrlo, o sea, la violencia. Dichas ideas tomaron cuerpo en la Alianza Internacional de la Democracia Socialista, miembro por un tiempo de la I Internacional (hasta que Marx consiguió que los expulsaran en 1872). El anarquismo entendido de esta manera se propagó principalmente por el sur de Europa (Suiza, Francia, Italia y España, siendo en ésta última nación donde alcanzó mayor fuerza), además de en Argentina, México y Estados Unidos.

Y, sin embargo, ¿qué pasaría si un anarquista decidiera que no es necesario adoptar el socialismo para llevar a buen puerto ese ideal de una sociedad no estatalizada porque dentro del propio sistema capitalista se puede realizar perfectamente (y, de hecho, mejor)? Pues tres cosas: la primera, que el antiguo “socialismo libertario” se convertiría en el moderno “capitalismo libertario”; la segunda, que Proudhon y Bakunin se revolverían de horror en su tumba al enterarse de ello (lo cual me parece de perlas); y tercero, que quienes adoptaran esa postura política tendrían en este hombre, el estadounidense Ron Paul, a su adalid.

¿Qué es el libertarismo?

Pues nada más fácil: el libertarismo es una teoría política que aboga por la maximización de la libertad del individuo y la minimización o incluso la abolición del estado. Es decir, que el hombre, entendido como persona individual, tenga todos los derechos y el estado, entendido como entidad colectiva, tenga los mínimos posibles o incluso que no tenga ninguno porque sencillamente no exista. Por supuesto, y como en cualquier colectivo compuesto por más de una persona y media, existen discrepancias y tal y como ya hemos mencionado, los hay que se conformarían con una reducción sustancial del papel que juega el gobierno (en su papel de poder ejecutivo; o sea, el aparato del estado) en la vida de sus administrados mientras que otros no se conformarían en absoluto con otra cosa que no sea su total desaparición.

Ciertamente la idea es interesante. Ahí es nada, al demonio con los ministros, los inspectores de Hacienda y los guardias de la porra que sólo hacen que poner multas. Y aunque antes he calificado como padre del libertarismo al francés Proudhon, lo cierto es que mucho antes de Proudhon ya hubo un pensador que recorrió la senda del libertarismo que fue, asómbrense ustedes, ni más ni menos que el chino Lao Tsé, quien ya en el siglo sexto A.C. escribió:

Cuantos más tabúes artificiales y restricciones hay en el mundo, más se empobrece la gente (…) Cuantas más leyes y regulaciones se promulgan, más ladrones y bandidos habrá.

Para Murray Rothbard, el economista estadounidense, con estas palabras Lao Tsé se ganó el derecho a ser considerado “el primer libertario intelectual” al haber acertado a pensar por primera vez centrándose en el individuo como tal por encima de la sociedad en general.

Sin embargo, el libertarismo no alcanzó popularidad hasta el siglo XIX, principalmente a través de Proudhon, y eso en parte le habilita para ser considerado como el fundador de la escuela. Una cosa como la de Cristóbal Colón, que todos sabemos que no fue el primer europeo que llegó a América (los vikingos llegaron antes, pero se lo tuvieron muy callado), pero sí el primero en anunciarlo al resto del mundo. Y eso también tiene su mérito, ¿no?

El caso es que desde finales del siglo XIX, que vio el gran debate entre marxismo y anarquismo, ganado por el primero porque bueno era Marx para dejar que alguien le ganara limpiamente un debate, el término “libertarismo” se aplicó en exclusiva a una versión del anarquismo, concretamente a la sostenida por su rama izquierda, la de los socialistas libertarios. Y eso no era justo porque también existía una rama derecha, la de los capitalistas libertarios y que no ha podido surgir con la suficiente fuerza en el mundo hasta por lo menos 1970 y eso sólo en Estados Unidos, donde ahora cuando se habla de “libertarismo” ya no se piensa en tipos barbudos y desarrapados que llevan una bomba casera en el bolsillo, lo cual ya es un avance. Este reconocimiento ha sido posible sobre todo gracias a los autores de la Escuela Austríaca de Economía (Ludwig von Mises, Friedrich Hayek, Carl Menger, etc.), cuya obra está más que influenciada por las ideas libertarias, a la autora Ayn Rand (1905-1982), que en sus libros El manantial (1943) y La rebelión de Atlas (1957) lo hicieron popular y al antiguo senador por Arizona, Barry Goldwater (1909-1998), quien lo ofreció como propuesta política en su libro The Conscience of a Conservative (1963) y pretendió ponerla en práctica durante su fracasada campaña electoral de 1964 (la que ganó Lyndon B. Johnson).

Más recientemente, el libertarismo está en boca de todos gracias a la tarea de think tanks como el Center for Libertarian Studies o el Cato Institute, partidos políticos como el Libertarian Party o autores como el del profesor de la Universidad de Harvard Robert Nozick Anarchy, State and Utopia (1974).

¿Qué piensa el libertarismo?

Para hacerlo sencillo, digamos que los libertarios creen que el individuo es la base de la sociedad y que, por tanto, cada individuo tiene derecho a su propia vida y, en consecuencia, el derecho a hacer sus propias elecciones acerca de cómo vivir esa vida, siempre y cuando respete los derechos de los demás individuos a hacer lo mismo.

Los libertarios se niegan a definirse a sí mismos como “izquierdistas” o “derechistas” o incluso como una combinación de ambos ya que creen que en cada asunto uno tiene que decidir cuál es su postura de acuerdo con sus propios intereses y no de acuerdo con una pauta preestablecida por lo que es muy posible que en algunos casos uno decida algo que podría ser considerado de izquierdas y en otro algo de derechas. Tal y como dicen ellos mismos, “los auténticos conservadores tienden a valorar la libertad en asuntos económicos y los auténticos liberales tienden a valorar la libertad en asuntos sociales. Los liberales de hoy en día gustan de la libertad personal, pero quieren un grado significativo de regulación gubernamental en la economía. Los conservadores modernos tienden a favorecer la libertad económica, pero apoyan leyes que restringen el comportamiento individual y violan los “valores tradicionales”.

Así pues, los libertarios quieren dotar a los individuos de todos los poderes para que puedan tomar el control de sus propias vidas, lo cual no lo hacen sólo porque crean que es lo que se debe hacer, sino también porque ello redundará, en su opinión, en una sociedad más próspera, pacífica y dinámica. La pregunta fundamental que se hace un libertario ante cualquier asunto es la siguiente: “¿Está alguien violando los derechos de otra persona?”. Si la respuesta es que sí (si alguien está cometiendo un asesinato, una violación, un robo, un asalto, un fraude, etc.) entonces es adecuado que intervenga el gobierno. Pero si nadie está sufriendo un daño, el gobierno no debería inmiscuirse.

En consecuencia, el gobierno debería quedar reducido a su mínima expresión posible, justamente aquella que no pudiera ser suministrada a través del mercado privado o voluntariamente. Aquí hay opiniones para todos los gustos que van desde los miniarquistas (la traducción del nombre original, “minarchists” es mía), que opinan que el gobierno debería ser despojado de todos sus poderes salvo de los imprescindibles para garantizar un buen funcionamiento de la policía, los tribunales de justicia y el ejército como medio de defensa de nuestros derechos y nuestras fronteras, hasta los anarcocapitalistas (anarcho-capitalists) que creen que no existe una cosa como el gobierno limitado, que éste siempre tiende a apropiarse de parcelas de poder y que la única solución es eliminarlo de raíz ya que el libre mercado es perfectamente capaz de suministrar esa ley, orden y seguridad que algunos pretenden reservar al gobierno.

Para los libertarios, las burocracias gubernamentales sólo piensan en hacer a la gente dependiente de ellas para así poder engordar sus presupuestos y acrecentar su poder. Los libertarios creen, en cambio, que rompiendo esas cadenas, permitiendo a la gente quedarse con todo el dinero que puedan ganar, la riqueza irá directamente al sector privado, reinvirtiéndose, creándose más negocios que darán empleo a más gente y permitiendo a mucha gente dar más dinero para caridad (que ahora se llama “solidaridad”). Y es que con el sistema actual, los ricos y el gobierno se alían en muchas ocasiones para aprovecharse de su situación de privilegio y explotar a los pobres.

Un punto más conflictivo es el referido a la defensa nacional, que los libertarios creen que debe restringirse a defender su propio territorio de una amenaza externa, sin intervenir nunca en el exterior. Nada de ser “el policía del mundo”, lo que, en su opinión, les ganará menos enemigos y, por tanto, permitirá reducir los gastos en defensa.

Y es que, al final, lo que subyace en el libertarismo es la misma idea que llevó a los Padres Fundadores a crear la Constitución de Estados Unidos. Estaban todos ellos tan convencidos de que el hombre, la mayoría de hombres, se dejarían corromper por la riqueza o el poder, que crearon un sistema político lleno de checks and balances (controles y equilibrios) para evitar que esas personas pudieran llegar algún día a apoderarse de un gobierno fuerte para satisfacer así su ambición. Y a fe mía que tenían razón.

El gráfico de Nolan

David Nolan fue el fundador en 1971 del Libertarian Party de Estados Unidos. Y también uno de sus ideólogos. El “gráfico de Nolan” (Nolan chart) es un diagrama político elaborado por él en el que razona que todas las acciones humanas pueden dividirse en dos categorías generales: económicas y personales. En consecuencia, desarrolló dicho gráfico para ilustrar como el libertarismo representa tanto la libertad económica como la personal, contrastando la izquierda, el liberalismo, que, de acuerdo con él, aboga sólo por la libertad personal con la derecha, el conservadurismo, que aboga sólo por la libertad económica.

El gráfico de Nolan tiene dos dimensiones (perdón por su pequeñez, pero es que no lo he encontrado más grande y en formato .JPG), con un eje horizontal (X) etiquetado como “libertad económica” y un eje vertical (Y) etiquetado como “libertad personal”, formando un cuadrado dividido en cuatro cuadrantes, con una porción de la población asignada a cada uno de los cuadrantes.

  • Arriba izquierda, la izquierda política: Incluye a los que creen que el gobierno debe imponer más impuestos y gastar más en programas de bienestar, salud, educación y ofrecer subvenciones a las artes así como restringir el comercio y regular más estrechamente los negocios (baja libertad económica), pero apoyar las libertades personales tales como el aborto, la homosexualidad y otros (alta libertad personal).
  • Abajo derecha, la derecha política: Incluye a los que creen en la alta libertad económica y baja libertad personal. Estos quieren menos impuestos y menos gasto social pero apoyan que el gobierno regule los asuntos culturales y la conducta personal, tal y como sería en el caso del aborto.
  • Arriba derecha, los libertarios: Incluye a los que creen en la máxima libertad tanto en economía como en lo personal.
  • Abajo izquierda, el populismo, la antítesis de los libertarios: Incluye a los que también pueden ser calificados como estatistas, autoritarios o totalitarios.

Para hacerse la prueba y ver dónde se encuentra uno en el gráfico de Nolan, pueden acudir aquí, a la página web del Libertary Party y hacer el que allí se califica como “The World’s Smallest Political Quiz” (la encuesta política más pequeña del mundo): diez preguntas, cinco sobre economía y cinco sobre cuestiones personales, con lo que resolverán sus dudas y descubrirán rápidamente si son ustedes unos libertarios de tomo y lomo y no lo sabían. Para su información, yo salgo como libertario hasta las cachas, cosa que dudo, pero es que las preguntas son tan cucas que es casi imposible que alguien realice la prueba y no salga como tal. O sea, que no se lo tomen demasiado en serio.

Y esto de momento. El domingo veremos más cosas sobre los libertarios: su partido y a una de sus figuras más relumbrantes, Ron Paul. Hasta entonces.

7 respuestas a LIBERTARIOS EN ESTADOS UNIDOS: ¿SE PUEDE SER ANARQUISTA Y DE DERECHAS? (I)

  1. Santi dice:

    Pues a mí me sale conservador, aunque lindando con libertario en el gráfico. Porque algo de libertario tengo, estado lo mínimo posible y porque no hay más remedio (policía, justicia, ejército, legislación la justa para la convivencia…), impuestos mínimos y preponderancia máxima del individuo y sus libertades. Creo que lo libertario total es una utopía más, el hombre tiene sus defectos y para que pueda haber una convivencia en sociedad tiene que someterse a algunas reglas.

    Bob, me extraña que salgas tan libertario, más que nada por tus ideas religiosas.

    Y no noto para nada esa reducción en tus entradas, más bien todo lo contrario, ja,ja,ja.

  2. Manu dice:

    Muy buen texto te felicito

    me gustaria hacer una pequeña mencion y es el de aclarar que ron paul es un opositor acerrimo al aborto,solo para aclarar a alguno que lea e interprete mal

    saludos

  3. El Moli de Getafe dice:

    Pues yo de siempre me he considerado un liberal, es decir, lo que ahora se llama ser conservador, pero si me cabreo ( y últimamente con esto de la crisis es algo que me sucede muy a menudo ) termino por darle la razón a Huerta de Soto en que esto no puede ser y en que además es imposible y entonces me identifico con los libertarios, incluso en lo de agarrar el trabuco y liarme a perdigonazos.

  4. Conservadora dice:

    Yo me considero conservadora y resulté libertaria. Por cierto, ni Ron ni su hijo me gustan realmente. Como voces alternativas me parecen bien; pero como figuras centrales, no.

  5. chuck yeager dice:

    Los libertarios son buenistas de derechas.

  6. Gustavo dice:

    Es que creo que solo existen dos tipos de políticas en el mundo:

    1- Más estado
    2- Menos estado

    Y dos maneras de conseguirlo:

    a) ya cueste lo que cueste
    b) por el momento no cambiemos lo que funciona.

    Para los republicanos USA ( son 2B ) los libertarios quizás sean (2A) los demócratas suelen ser (1B) y Obama y el nuevo partido demócrata parece ser (1A).

    Teniendo en cuenta que es USA.

  7. mpm dice:

    En España el Partido Libertario es el Partido de la Libertad Individual (P-Lib). Es el partido al que se ha afiliado el profesor Jesús Huerta de Soto: http://www.p-lib.es/noticias-p-lib/el-profesor-huerta-de-soto-se-afilia-al-p-lib/

    Os invito a conocernos.

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