UN POCO MÁS SOBRE MEGHAN STAPLETON, LA MÁS FIEL DE ENTRE LAS FIELES A SARAH PALIN


 

Uno de mis lectores comentaba el otro día a raíz del repaso que hice a las noticias de su dimisión que Meghan Stapleton debía de tener toda una historia detrás de ella. Pensando en ello no pude dejar de estar de acuerdo. Ciertamente Stapleton es una de las personas que más se ha involucrado en lo que se suele llamar “all things Palin” (el mundo Palin) y eso desde hace mucho tiempo. Sin duda, conoce perfectamente a Sarah y conoce también todos los detalles de cualquier cosa que le haya sucedido a ésta desde el día en que ambas se conocieron. Sin embargo, y tal y como respondió en su momento Sabino Fernández Campos, el que fuera primero secretario y después jefe de la Casa del Rey, cuando le comentaron que debía de saber muchas historias acerca del rey de España: “Muchísimas. Pero me las guardo todas para las memorias que nunca escribiré”, podemos estar seguros de Meghan también se las guarda todas.

Pues para ser una profesional de la comunicación, lo que cuesta conseguir una foto suya. Ésta es la mejor que he podido obtener de nuestra buena Meghan, a quien ahora mismo imagino completamente feliz jugando con su pequeña hija Isabella, preparándole la merienda, preguntándose si tendrán suficientes pañales para el resto de la semana y prometiéndose a sí misma por enésima vez que no encenderá su BlackBerry más de cinco minutos (esto último seguro que es lo que más le cuesta y es que son tantos años con la oreja pegada al artefacto ése).

Nota del autor: Ha salido una nueva colaboración mía en Semanario Atlántico titulada: Sarah Palin y la televisión: ¿amor a segunda vista? A ver si les gusta.

Como ya he comentado más arriba, es muy difícil que Stapleton nos cuente algún día siquiera una parte de lo que ha sido su vida al lado de Sarah, toda una aventura que yo me empeño en descartar que haya finalizado por completo. Al igual que cuando Sarah dimitió como gobernadora de Alaska y su propio padre, Chuck, comentó que Sarah no se estaba retirando sino que simplemente estaba recargando, yo también pienso lo mismo con respecto a Stapleton. Isabella es su primera hija, ser la colaboradora más cercana de Sarah es algo que ocupa veinticinco horas diarias y es más que lógico (¡es humano!) que sintiese que no podía perderse la infancia de su hija de esa manera. Pero eso no quiere decir en absoluto que ya no vaya a entrar en los planes de Sarah en un futuro próximo, especialmente cuando Sarah llegue a la Casa Blanca en 2013. Para entonces, Isabella ya tendrá casi cinco añitos, irá al cole y su madre tendrá tiempo suficiente para ejercer como la primera secretaria de Prensa de la administración Palin. Stapleton ha sido leal y la lealtad se recompensa, no lo duden. Además, Sarah va a necesitar a lo más granado de su equipo para desembarcar en Washington, sobre todo teniendo en cuenta la manera cómo la van a recibir tanto demócratas furiosos como republicanos resentidos (vulgo RINO).

Sin embargo, si Stapleton no se va a ir de la lengua, sí que podemos obtener algo de información de otros sitios. Por ejemplo, de Going Rogue. Stapleton es una de las personas más citadas en sus páginas y se me ha ocurrido que podría ser interesante recopilar todas y cada una de esas citas. Ciertamente, no da para una narración apasionante porque se trata de fragmentos más bien cortos y que no guardan demasiada coherencia puestos los unos junto a los otros, pero lo que sí hacen es darnos una idea general de hasta qué punto Stapleton ha sido importante en la carrera política de Sarah y hasta qué punto su confianza en ella es sólida y a la inversa. Así pues, les pido perdón por enchufarles hoy una entrada de cortar y pegar, pero es mi manera de rendir homenaje a una persona que ha sabido ser leal cuando la lealtad es un valor que no se cotiza mucho en la Bolsa política de hoy en día. ¡Muchas gracias por todo, Meghan!

Primera cita (pág. 116)

Sarah recuerda el año 2006 y su candidatura como gobernadora por el Partido Republicano de Alaska, presentándose junto a otros dos candidatos: el demócrata Tony Knowles y el independiente Andrew Halcro. Sarah habla un poco sobre este último, un nuevo rico que había empezado heredando de su padre la concesión de Avis Rent A Car y había terminado levantando su propio negocio de alquiler de coches (que fue donde le conoció ella, ya que él fue el chófer de la limousine que contrataron para la boda de un primo de Todd). Halcro llevaba toda la campaña insistiendo sobre Sarah para que abandonara su propia candidatura y se integrara en la suya a pesar de que ella era la favorita en todas las encuestas. Sarah le tuvo que responder finalmente con un “no” rotundo y meses más tarde, cuando Sarah ya había tomado posesión como gobernadora, ella, su recientemente nombrada secretaria de Prensa, Meghan, y otro de sus colaboradores descubrieron que Halcro les había hecho la misma propuesta a los tres en diferentes momentos de la campaña.

Segunda cita (pág. 139)

Tras haber mencionado por primera vez a Meghan en su cita anterior, Sarah nos ofrece su currículo para que comprobemos todos lo bien cualificada que estaba para el puesto de secretaria de Prensa. Así, dice sobre ella:

Meg Stapleton era bien conocida desde sus años como periodista política y presentadora de noticias en nuestra cadena local [la KTUU] afiliada a la NBC. Tenía experiencia política nacional desde sus días en Capitol Hill [sede en Washington del Congreso de Estados Unidos] con el Comité Nacional Republicano y su trabajo para el poderoso financiero del GOP, Fred Malek, así como experiencia corporativa con una compañía de telecomunicaciones radicada en Alaska.

Tercera cita (pág. 142)

Hablando sobre sus primeros tiempos como gobernadora, Sarah recuerda la manera cómo se puso manos a la obra para limpiar la política de Alaska, tan podrida tanto por los demócratas como por los republicanos, y menciona una iniciativa legislativa patrocinada por ella y redactada al alimón por un congresista demócrata y otro republicano y que ella presentó en una conferencia de prensa. Meghan y ella dejaron la sala de prensa y mientras volvían al despacho de Sarah, Meghan le comentó que eso le valdría una buena cobertura informativa por parte de los medios de comunicación, tanto por el hecho en sí de luchar contra la corrupción como por haber logrado que se tratase de una iniciativa conjunta de ambos partidos.

Sin embargo, la iniciativa de marras fue recibida de uñas fue por parte de los congresistas alasqueños que se pusieron como fieras, llegando uno de ellos (no dice el nombre) a telefonear a Meghan y decirle que lo iban a tener crudo para lograr que se aprobara una sola ley si se empeñaban en seguir removiendo las aguas.

Cuarta cita (pág. 149)

Hablando sobre su primer presupuesto del Estado, Sarah recuerda que se sintió escandalizada al comprobar la clase de partidas que habían incluido los congresistas en él, que o bien eran ridículas o bien ni siquiera estaban explicadas o bien eran un robo descarado. Una noche de junio de 2007, Sarah, Kris Perry, su jefa de Gabinete, Meghan (que estaba embarazada de nueve meses por aquel entonces), su director de Presupuesto y otro miembro de la oficina de éste último, se pasaron toda la noche revisando a fondo el presupuesto y tachando partida tras partida hasta que quedaron medianamente satisfechos.

Quinta cita (pág. 150)

De su equipo inicial, Sarah sólo tuvo problemas con su director legislativo, el responsable de las relaciones con el Congreso de Alaska, que procedía de la anterior administración (la del genial Murkowski, el del avión) y al que conservaron porque apreciaban su experiencia en la administración. El tipo era un completo incompetente y, tras muchos problemas debidos a su ineptitud, Sarah recuerda, por ejemplo, que Meghan y ella tuvieron que abordarlo en un pasillo para que les aclarase si había comunicado a los congresistas que iba a haber muchos recortes en el presupuesto que le habían enviado. Él les dijo que por supuesto y que estaba todo controlado (pero el hecho de que llevase la bragueta abierta y con un pico de la camisa sobresaliendo por ella no ayudó precisamente a tranquilizarlas). Finalmente, resultó que no les había dicho ni una palabra y que cuando los congresistas se enteraron allí se armó la de Troya. Sarah aprendió la lección: no te puedes fiar de los que llevan demasiados años en el ajo. Por cierto, después de haberse lucido, el tipo ése dejó pronto su puesto y se largó con un congresista que hasta entonces era aliado de Sarah y que de pronto se convirtió en un encarnizado enemigo.

Sexta cita (pág. 158)

Recordando una de las cumbres de su mandato, el AGIA (Alaska Gasline Inducement Act), la ley que abría a la competencia entre empresas la construcción del gasoducto de Alaska, Sarah explica como Meghan fue una de las tres personas con las que se encerró durante días para lograr una ley que no sólo fuera justa sino también que estuviera redactada con la suficiente claridad de lenguaje como para que la pudieran entender todos los alasqueños.

Séptima cita (pág. 253)

Durante la convención republicana de 2008, Sarah recuerda a Meghan insistiendo una y otra vez ante el cuartel general republicano para que se le concediera permiso a Sarah para hablar de vez en cuando con los mismos periodistas de Alaska con los que había estado hablando semanalmente durante años. Aquí, de nuevo Sarah sólo tiene palabras de elogio para ella:

Reconocida por su inteligencia, su capacidad de trabajo y su perspicacia política, Meg tenía una impresionante cantidad de seguidores desde sus días como presentadora en Anchorage y yo nunca he conocido a nadie como ella. Había trabajado en mi oficina de la gobernadora, así que conocía que mi prioridad principal era continuar comunicándome con mis conciudadanos incluso durante la campaña electoral.

Meghan insistía, pero el cuartel general se empeñaba en decirle que no. Ni siquiera para responder tres preguntas sencillas a un periodista de Alaska que estaba dispuesto a viajar hasta Minnesota para recoger esta mini-declaración: ¿Cómo se siente? ¿Qué tal es todo esto? ¿Cuál es su mensaje para los alasqueños? Nanay. Los sabihondos aquellos tenían miedo de que los medios de comunicación nacionales se hicieran eco de la entrevista (sí es que a un telegrama se le puede llamar “entrevista”), pero es que Sarah y Meghan pensaban que eso era precisamente de lo que se trataba: que los medios de comunicación cogieran la información sobre Sarah de manos de periodistas que la conocían de sobras y que podrían contrarrestar la avalancha de estupideces que ya se estaban empezando a abrir camino en los medios de comunicación.

Octava cita (pág. 294)

La noche del debate con Joe Biden, Meghan había volado desde Alaska para estar con Sarah entre bambalinas, junto con Kris Perry, Todd y Piper.

Novena cita (págs. 332-333)

La noche de las elecciones, Sarah recuerda a Meghan como una de las personas que estaba ahí a su lado en Arizona, esperando los resultados. De hecho, en su habitación del hotel, sólo estaban ella, Todd, los niños, Kris Perry y Meghan.

Décima cita (pág. 338)

Al día siguiente, mientras esperaban para irse al aeropuerto y coger su vuelo de vuelta a Alaska, de nuevo aparecen Kris Perry y Meghan Stapleton al lado de Sarah, manteniendo a ésta en contacto con sus oficinas de Anchorage y Juneau y tal y como la propia Sarah dice, “con sus móviles echando humo”.

Undécima cita (pág. 363)

En los primeros días de 2009, Sarah y Todd se pusieron a echar cuentas de su situación financiera sólo para descubrir que debían en abogados (era la época de las ethics complaints) más de 500.000 dólares. Fue Meghan quien les informó posteriormente de que alrededor de un 10% de esa cantidad era su parte de la factura por su proceso de selección como candidata a la vicepresidencia. Meghan y otra persona se encargaron de hacer averiguaciones entre lo que quedaba del cuartel general de la campaña de McCain para saber si se harían ellos cargo de ese gasto. La respuesta fue que dado que habían perdido, no. Si hubieran ganado, sí.

Duodécima cita (pág. 379)

Una vez que Sarah anunció su próxima dimisión como gobernadora de Alaska, Meghan se vio desbordada intentando atender a la prensa, ansiosa por saber qué significaba eso.

Decimotercera cita (pág. 383)

Tras su despedida formal como gobernadora, muchos periodistas le comentaron a Meghan que les gustaría despedirse personalmente de Sarah y que sentían mucho lo de su dimisión porque tal vez eso les fuera a privar de trabajo.

Decimocuarta cita (págs. 399-400)

Sarah recuerda como Meghan y ella se instalaron en un tranquilo apartamento en California para que ella pudiera escribir su libro, Going Rogue. Sarah escribía y Meghan llevaba lo que ella misma describe como su “oficina en el exilio”, atendiendo llamadas de los medios de comunicación y desmintiendo ridículos rumores. De hecho, cuando uno de esos periodistas le preguntó dónde estaba exactamente la oficina de la gobernadora, Meghan miró a Sarah, las dos sentadas en la mesa de la cocina, cada una tecleando en su portátil, con las noticias de la televisión por cable sonando de fondo y sus respectivos BlackBerry zumbando sin parar y respondió finalmente: “Se podría decir que se trata de una oficina virtual”.

Pues bien, hasta aquí este recorrido de lo que podría titularse como “Meghan Stapleton vista por Sarah Palin”. De entre todo ello, destacaría que cuando Sarah reunía a su círculo más íntimo de colaboradores de cuatro personas, Meghan siempre era una de ellas; que cuando ese círculo era de tres personas, Meghan también estaba allí; que cuando era de dos, una de ellas era Meghan, por supuesto; y que cuando Sarah necesitó a su más fiel escudera para encerrarse en un apartamento a escribir Going Rogue y seguir en contacto con el resto del mundo, esa escudera era ni más ni menos que Meghan.

Por todo ello, nadie puede creer seriamente que Meghan va a dejar de estar al lado de Sarah siempre que ésta la necesite, ya sea oficialmente o no.  Y es que como dice la propia Sarah, uno no necesita un título para ayudar a cambiar las cosas.

Hasta el fin de semana.

2 respuestas a UN POCO MÁS SOBRE MEGHAN STAPLETON, LA MÁS FIEL DE ENTRE LAS FIELES A SARAH PALIN

  1. marta dice:

    Seguro que Stapleton la veremos al lado de Sarah quando se presente para presidente (esperemos que sea así).
    Creo que Meghan y Sarah se compenetran muy bien por el hecho de haber estado trabajando codo a codo durante muchos años,y esta convivencia ha generado confianza entre ellas, y esto, personalemnte, cero que es un punto a favor de Sarah en el caso que se presente a presidente, irá todo mucho mejor si conoces a las personas que trabajan contigo, ya que puedes trabjar mucho mas a gusto, y por lo tanto hacer mas bien las cosas.

    PD: por cierto Bob me gustaria hacerte un a pregunta; hoy estaba navegando por internet quando encontre un blog donde se comentava que la hija de Dick Cheney,Liz Cheney, podria presentarse como una clara candidata a ocupar la Casablanca en un futuro no muy lejano, decian que podria ser el 2016. Además decian que a su lado Sarah no tendria ninguna oportunidad para ganar (en el hipotetico caso que coincidieran en las primarias). My pregunta es: Eso que dicen es verdad? porque yo no sabia quien era hasta el dia de hoy.

  2. Santi dice:

    Bueno, pues espero que si Sarah la llegara a necesitar para el 2012 Meghan Stapleton le ayudaría.

    Y no creo que un candidato impuesto desde arriba y a quien casi nadie conoce, tal es mi caso, y por mucho dinero e influencia que tenga su padre, tenga nada que hacer en unas elecciones. Eso de Liz Cheney será una información más de esas que se sueltan sin mucho fundamento. Además dicen que para 2016, largo me lo fiáis, cuando todos sabemos que Sarah irá a por todas en el 2012 y con abrumadoras posibilidades frente al fiasco Obama.

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