LA SEMANA DE SARAH PALIN: ¡OH, CÓMO ODIO A ESA MALDITA MUJER! (DIJO EL PRESIDENTE MUERTO DE RABIA)


 

Ésta ha sido una semana complicada para el presidente de Estados Unidos. Después del trancazo que supuso para su moral el ahora ya conocido popularmente como el “milagro de Massachusetts”, todas sus esperanzas estaban puestas en el discurso que sobre el estado de la Unión iba a pronunciar en el Congreso. Era su primer discurso de ese tipo y me consta que los operarios de la Casa Blanca habían sido apercibidos de que cualquier fallo con el telepromtper sería inmediatamente “recompensado” con un traslado forzoso a Afganistán a instalar enchufes en el desierto. Los operarios, en consecuencia, se esmeraron pero cuando el discurso es malo, no hay teleprompter que lo mejore. El presidente dio un discurso de los que aquí conocemos como de “sostenella y no enmendalla”; o sea, de empeñarse en seguir el mismo (mal) camino que lleva hasta ahora. Una demostración más (y van…) de que no se trata en absoluto de un pragmático sino de un verdadero radical a quien la opinión de la ciudadanía le trae sin cuidado ya que está convencido de que quien tiene razón es él. En consecuencia, nada de “abandonar” (quit). Y yo me pregunto: ¿en quién estaría pensando cuando dijo eso?

Esta imagen ya la publiqué hace tiempo, pero es que me gusta mucho y creo que es una imagen perfecta para una Sarah candidata a la presidencia de Estados Unidos. Y es que la principal noticia que se ha producido esta semana ha sido ésta: que Sarah Palin ha tomado sobre sus hombros la misión de ser la voz de referencia en la oposición a la gestión de la actual administración. Y lo hace tanto desde Facebook como desde su nueva posición como comentarista política de la Fox. Y lo hace hablando claro. ¡Y poniendo al presidente en el disparadero!

Primera noticia: LOS DEMÓCRATAS, MUERTOS DE MIEDO ANTE LA QUE SE LES VIENE ENCIMA, PRETENDEN DEFENDERSE SEMBRANDO CIZAÑA.

Hace poco se produjo una cierta controversia con la decisión de Sarah Palin de apoyar a su antiguo mentor, el senador por Arizona, John McCain, en su campaña de reelección. Dado que Sarah llevaba anunciando dicho apoyo mucho tiempo, no debería haber sido una sorpresa para nadie. Sin embargo, para algunos sí que lo fue y pronto protestaron alegando que una auténtica conservadora como ella no podía apoyar de ninguna manera a un político como John McCain.

Dejando aparte la cuestión de si John McCain es el más demócrata de los republicanos o el más republicano de los demócratas, entiendo que Sarah Palin: 1) no podía negarle su apoyo después de todo lo que había hecho McCain en su momento al apostar por ella como su compañera de ticket y darla a conocer a toda la nación y al mundo, y 2) no debía negarle su apoyo si no quería que inmediatamente se le echaran encima tanto los del partido demócrata y los medios de comunicación rendidos a sus pies como los muchos enemigos de Sarah dentro del partido republicano, que empezarían a hablar de “guerra civil” en el seno del GOP y acusándole de haberla iniciado.

Pero es que además, algunos días después nos enteramos de la existencia de una nota interna del partido demócrata redactada por Bob Menendez, uno de sus altos directivos, aconsejando a los gestores de campaña del partido que, después del desastre de Massachusetts, se concentrasen a partir de ahora en la tarea de sembrar cizaña entre los votantes moderados del partido republicano, los más inclinados hacia los RINO, y los más concienciados, los conservadores que tienden a hacer suyas las propuestas y el modo de actuación del movimiento Tea Party. En concreto, la parte más interesante de la nota reza así:

(…) Dada la presión que los candidatos republicanos sienten por parte de la extrema derecha en su partido, existe una oportunidad para los candidatos demócratas. Tenemos una posibilidad cuando los candidatos republicanos se sientan sensibles a los extremistas de su partido. Dada la urgente naturaleza de esta dinámica, sugiero un esfuerzo agresivo para poner a vuestros oponentes en evidencia.

La nota urge pues a los candidatos demócratas a forzar a sus oponentes a contestar una serie de preguntas sobre la reforma de la atención de la salud, los impuestos y otras “causas favoritas de la extrema derecha”. Y si un candidato republicano responde “no” a alguna de esas cuestiones, aconseja a los demócratas que se lo hagan saber rápidamente a sus adversarios republicanos en las primarias o a los activistas conservadores.

En consecuencia, y para no dar más pábulo a una controversia que no se merece tantas líneas por mi parte, declaro que estoy de acuerdo con la decisión de Sarah de apoyar a John McCain en su campaña de reelección como senador de Arizona, sobre todo porque a pesar de que McCain no sea mi político favorito no puedo dejar de reconocer que se trata de un buen hombre, un gran patriota y un político honrado en cuyas manos preferiría mil veces que estuviera la presidencia de Estados Unidos antes que en las actuales. Por otra parte, considero la decisión de Sarah no sólo una decisión inteligente sino también honrosa y que me hace sentir aún más orgulloso de ella al comprobar que es una mujer de palabra y que actúa guiándose por su conciencia y no por mero cálculo. ¿Acaso no es eso lo que estamos buscando todos: un político en quien podamos confiar y en cuyas promesas podamos creer?

Tal y como les advertí hace tiempo, no considero que sea mi función el criticar a Sarah sino la de brindarle todo el apoyo que pueda. Éste no es un blog objetivo, ya lo saben, sino abiertamente partidario. Apoyo a Sarah Palin y apoyo todas sus decisiones en la confianza de que es lo bastante inteligente y está lo suficientemente bien rodeada de personas que saben de lo que hablan y que la pueden aconsejar debidamente como para tomar sus propias decisiones. Yo no tengo ni idea de nada y el hecho de que escriba este blog y haya alguien por ahí con el buen humor de dedicar diez minutos de su tiempo a leerme no me convierte en la persona más inteligente del mundo y en alguien que puede dar lecciones. Y es que dejando aparte todo eso, ¿hay alguien que vaya a dejar de apoyar a Sarah Palin sólo porque ésta va a pedir el voto por John McCain? ¡Por favor, no seamos más papistas que el papa! ¡Y no hagamos tampoco el juego a nuestros adversarios! Eso es lo que a ellos les gustaría.

Segunda noticia: SARAH PALIN ADVIERTE AL PRESIDENTE DE QUE NO ESTÁ SIENDO EL PRESIDENTE DE TODOS.

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Sr. Presidente: Por favor, pruebe con un “Estoy escuchando, Pueblo” en vez de un “¡Escucha, Pueblo!”
Lunes, 25 de enero de 2010

Ya hemos visto tres arrolladoras victorias republicanas en tres estados en los que el presidente Obama venció en 2008. De las tea parties a las reuniones en los ayuntamientos y al “Milagro de Massachusetts”, los estadounidenses han decidido oponerse a la agenda del gran gobierno de Washington de manera clara. Pero el presidente ha decidido que este descontento actual no es culpa suya sino nuestra. Él parece pensar que simplemente no entendemos lo que está pasando porque no ha tenido la oportunidad – en sus 411 discursos y 158 entrevistas del año pasado – de explicarnos adecuadamente sus políticas.

En lugar de decir con sensatez al pueblo estadounidense: “Estoy escuchando”, el presidente está diciendo: “¡Escucha, Pueblo!”. Este enfoque es precisamente la razón por la que la gente está molesta con Washington. Los estadounidenses entienden las políticas del presidente. Simplemente no estamos de acuerdo con ellas. Pero el presidente se ha negado a cambiar el enfoque y venirse al centro desde la extrema izquierda. En lugar de eso, él y sus viejos asesores de campaña se están reagrupando para dar un nuevo giro a la misma vieja agenda en 2010.

Los estadounidenses no están buscando más estrategas políticos. Estamos buscando un verdadero liderazgo que escuche y ofrezca resultados. El ex asesor de campaña del presidente está llamando a sus partidarios a “seguir en la misma página,” pero ¿qué hay en esa página? Afirma que el presidente está “resuelto” a “seguir luchando” por su agenda, pero ya hemos visto lo que implica esa agenda de crecimiento del gobierno y francamente no nos da mucha esperanza. Una verdadera reforma de la atención de la salud requiere un enfoque de mercado libre; la creación de empleo real consiste en incentivar, no en castigar, a los creadores de empleos; frenar a los “grandes bancos” significa poner fin a las operaciones de rescate; y detener la “influencia indebida de grupos de presión” significa no hacer tratos con ellos a puerta cerrada.

Sin embargo, en lugar de un liderazgo real, hemos tenido promesas incumplidas y tratos cerrados a nuestras espaldas. Una de las peores: el candidato Obama se comprometió a pasar por el presupuesto federal “con un bisturí”, pero el presidente Obama gasta cuatro veces más que su predecesor. ¿Quieren más? El candidato Obama prometió que los grupos de interés “no encontrarán un trabajo en mi Casa Blanca”, pero el presidente Obama dio a una docena al menos de ex cabilderos altos cargos en su administración. El candidato Obama nos prometió que podíamos ver sus deliberaciones sobre el proyecto de atención de la salud abierta y honradamente en C-SPAN, pero el presidente Obama hacer tratos a puerta cerrada con los cabilderos de la industria. El candidato Obama nos prometió que tendríamos por lo menos cinco días para leer toda la legislación importante, pero el presidente Obama se precipitó a través de proyectos de ley antes de que los miembros del Congreso pudieran siquiera leerlos.

El candidato Obama nos prometió que su paquete de estímulo económico estaría orientado a objetivos y libre de “proyectos especiales”, pero el presidente Obama firmó un proyecto de ley de estímulo cargado de “proyectos especiales” y golosinas para los compinches corporativos. El candidato Obama arremetió contra la avaricia de Wall Street, pero el presidente Obama dio una palmadita en la espalda a los banqueros al extender y ampliar sus operaciones de rescate. El candidato Obama nos prometió que “por cada dólar que he propuesto [gastar], he propuesto un recorte adicional similar”. Todavía estamos esperando a ver cómo el presidente Obama recortar el gasto para coincidir con el billón por él gastado.

Más que nada, a los estadounidenses se les prometieron empleos, pero el paquete de estímulo del presidente no ha logrado detener nuestra creciente tasa de desempleo. Tal vez fue injusto esperar que un gobierno con tan poca experiencia en el sector privado entendiera algo acerca de la creación de empleo. ¿Cuántos funcionarios de la administración de Obama han cobrado una nómina o elaborado un plan de negocios en el sector privado? ¿Cuántos han tenido que preocuparse por no tener los recursos para invertir y expandirse? Las políticas de gran gobierno del presidente han hecho que contratar a un nuevo empleado sea un compromiso difícil para los empleadores. Pregúntense si la administración Obama ha hecho algo para facilitar a los empleadores la contratación. ¿Nos han dado alguna seguridad de que el presidente mantendrá los impuestos bajos y no impondrá nuevas y caras regulaciones?

El candidato Obama prometió demasiado, el presidente Obama ha cumplido muy poco. Le entendemos, señor Presidente. Le hemos escuchado una y otra vez. Ahora le pedimos que escuche al pueblo estadounidense.

Sarah Palin

Para leer mi comentario, vean la siguiente noticia.

Tercera noticia: SARAH PALIN LE SACA LOS COLORES AL PRESIDENTE A RAÍZ DE SU DISCURSO SOBRE EL ESTADO (LAMENTABLE) DE LA UNIÓN.

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La brecha de credibilidad
Jueves, 28 de enero de 2010

Aunque no quiero hablar con demasiada dureza del discurso sobre el estado de la Unión del presidente Obama, vivimos tiempos difíciles que exigen franqueza. Yo los llamo como los veo y espero que mi franca evaluación sea tomada como un esfuerzo honrado para llevar adelante esta conversación.

Anoche, el presidente habló de la “brecha de credibilidad” entre lo que el público espera de sus dirigentes y lo que esos dirigentes les dan realmente. “Brecha de credibilidad” es una buena manera de describir el abismo entre la retórica y la realidad en el discurso del presidente. Las contradicciones parecían interminables.

Llamó a los demócratas y los republicanos a “trabajar por encima de nuestras diferencias”, pero el año pasado rechazó cualquier idea de bipartidismo, cuando dijo a los republicanos con aire de suficiencia: “Gané yo”.

Hablaba como si fuera alguien ajeno a Washington, ¡pero él es Washington! Ha tenido todo lo que cualquier presidente puede pedir – una mayoría abrumadora en el Congreso y una prensa servil que se siente un hormigueo cada vez que habla. No había nada que le impidiera perseguir el “sentido común” en todas sus soluciones. No las persiguió porque no eran sus prioridades y gastó su discurso en culpar a los republicanos por los problemas causados por sus propias políticas.

Se nos retó a “hacerle saber” si tenemos un mejor plan de salud, pero se negó a permitir que los republicanos asistieran a las negociaciones o a considerar cualquier idea de libre mercado real y reformas orientadas a los pacientes. Hemos estado “haciéndole saber” nuestras ideas durante meses desde los ayuntamientos hasta las tea parties, pero él no está interesado en escuchar. En su lugar, sigue haciendo la afirmación absurda de que su gran proyecto de billones de dólares de atención de la salud no va a aumentar el déficit.

Los estadounidenses sufren pérdidas de empleo y salarios más bajos. Sin embargo, el presidente prácticamente exigió aplausos cuando mencionó los recortes de impuestos, como si permitir que la gente retenga más de su propio dinero duramente ganado fuera un acto de noblesse oblige. Afirma que reduce los impuestos, pero se me debe de haber escapado eso. Veo sus políticas como preparatorias para el aumento masivo de impuestos y de la inflación, que es el “impuesto oculto” que más perjudica a los pobres y los ancianos que viven con ingresos fijos.

Condenó a los grupos de presión, pero su Casa Blanca está lleno de ex cabilderos y éste ha sido un año excepcional para la K Street [una calle de Washington, D.C. donde se concentran las firmas de lobby; por extensión se usa este nombre para referirse a los cabilderos como gremio] con su proyecto de ley de estímulo, también conocido como Ley de Pleno Empleo para los Cabilderos. Habló de un “déficit de confianza” y de la necesidad de “hacer nuestro trabajo abiertamente”, pero él alejó a las cámaras de C-SPAN [cadena de televisión por cable gestionada por la propia industria del cable que ofrece cobertura de todo lo que se refiera a la gestión gubernamental y los asuntos públicos como por ejemplo, la retransmisión de las sesiones del Congreso] y cerró acuerdos con cabilderos de la industria de seguros a puerta cerrada.

Habló de hacer lo mejor para la próxima generación y no dejar a nuestros hijos con una “montaña de deuda”, pero bajo su dirección este año, el gasto gubernamental se va a incrementar hasta un 22% y su presupuesto triplicará la deuda nacional.

Habló de una congelación del gasto, ¿pero no se da cuenta de que cada nuevo programa que está proponiendo viene con un nuevo precio? La congelación del gasto es una buena idea, pero no aborda la raíz del problema. Es necesario un examen exhaustivo de la función del gasto público. La comisión de déficit del presidente es poco más que un comité bipartidista de alza de impuestos, prestando cobertura política para aumentar los impuestos sin abordar seriamente el problema del gasto.

Condenó los rescates, pero votó a favor de ellos y luego los amplió y extendió. Elogió el proyecto de ley de reforma financiera de la Cámara, pero ¿dónde estaban Freddie Mac y Fannie Mae en ese proyecto de ley? Todavía no nos ha dicho que cuando vamos a salir de las industrias del automóvil y de las hipotecas. Elogió a las pequeñas empresas, pero ha pasado el último año como un amigo de las grandes corporaciones y sus grupos de presión, que siempre encuentran una manera de hacer que las regulaciones gubernamentales trabajen a su favor en detrimento de los pequeños negocios competidores.

Elogió a la eficacia de su proyecto de estímulo, pero luego llamó a otro – esta vez inteligentemente renombrado como un “proyecto de ley de puestos de trabajo”. El primer estímulo se nos vendió como un proyecto de ley de puestos de trabajo que mantendría el desempleo por debajo del 8%. Ahora tenemos un desempleo de dos dígitos sin un final a la vista. ¿Por qué deberíamos confiar en este nuevo “proyecto de ley puestos de trabajo”?

Habló de “tomar decisiones difíciles acerca de la apertura de nuevas áreas fuera de la costa para el desarrollo del petróleo y el gas”, pero al parecer todavía es demasiado difícil para su secretario del Interior el seguir adelante con petróleo fuera de la costa de Virginia y los arrendamientos de gas. Si están arrastrando los pies en los arrendamientos, ¿cuánto tiempo les tomará el construir “centrales nucleares seguras y limpias?”. Mientras tanto, continuó haciendo hincapié en “empleos verdes” que requieren enormes subsidios estatales para tecnologías ineficientes que no pueden sobrevivir por su cuenta en el mundo real del libre mercado.

Habló de apoyar a las niñas en Afganistán que quieren ir a la escuela y las mujeres jóvenes de Irán que protestan valientemente en las calles, pero ¿dónde estaban sus palabras de aliento a las niñas de Afganistán en su discurso de West Point? ¿Y dónde estaba su apoyo a las mujeres jóvenes de Irán cuando estaban siendo abatidos a tiros en las calles de Teherán?

A pesar de hablar durante más de una hora, el presidente sólo dedicó el 10% de su discurso a la  política exterior y nos dejó con muchas preguntas sin respuesta. ¿Todavía piensa que juzgar a los terroristas del 11-S en Nueva York es una buena idea? ¿Todavía piensa cerrar Guantánamo es una buena idea? ¿Todavía cree en leer sus derechos a los terroristas tras el fiasco terrorista de Navidad? ¿Cree que estamos en una guerra contra los terroristas o cree que esta es sólo una ola de delincuencia mundial? ¿Entiende que la primera prioridad de nuestro gobierno es mantener seguro a nuestro país?

En su discurso de anoche, el presidente puso una vez más de manifiesto que hay una desconexión fundamental entre lo que el pueblo estadounidense espera de su gobierno y lo que éste les quiere dar. Él todavía propone soluciones de gran gobierno impuestas de arriba abajo y fracasadas para nuestros problemas. En lugar de un gobierno más pequeño, más inteligente, él ha tomado un gobierno que ya era demasiado grande y lo expandió.

SE crean empleos de verdad en el sector privado cuando los impuestos son bajos, la inversión es alta y la gente es libre para dedicarse a sus negocios sin la pesada mano del gobierno. El presidente cree que la innovación proviene de subsidios del gobierno. Los conservadores de sentido común saben que la innovación viene de liberar la energía creativa de los empresarios estadounidenses.

Todo parece ser “inesperado” para esta administración: la inesperada pérdida de empleos; los inesperados números de viviendas; las inesperadas pérdidas políticas en Massachusetts, Virginia y Nueva Jersey. Los verdaderos líderes dirigen mejor cuando se enfrentan a lo inesperado. Pero en lugar de dirigirnos, el presidente nos da clase. Dio clase a Wall Street, dio clase a Main Street, dio clase al Congreso; incluso di clase a nuestra Suprema Corte de Justicia.

Criticó a los políticos que “emprenden una campaña permanente”, pero dio un discurso de campaña en lugar de uno del estado de la Unión. La campaña ha terminado y el presidente Obama tiene ahora algo que el candidato Obama nunca había tenido: una trayectoria real en el cargo. Ahora podemos ver las fallidas políticas detrás de las bonitas palabras. Si los estadounidenses se sienten tan cínicos como el presidente sugiere, tal vez es porque la audacia de su retórica reciclada ya no inspira esperanza.

Un verdadero liderazgo exige resultados. La verdadera esperanza está en el ingenio, la generosidad y el coraje sin límites del pueblo de Estados Unidos, cuyas voces todavía no están siendo escuchadas en Washington.

Sarah Palin

Después del monumental batacazo de Massachusetts (¡ah, cómo me gusta recordarlo!), los demócratas contaban con que el presidente diera un buen discurso sobre el estado de la Unión que hiciera olvidar a los estadounidenses sus recientes miserias. Confiaban en la telegenia del presidente, su carisma y su facilidad de palabra (o más bien práctica ante el teleprompter) para devolver la iniciativa a la Casa Blanca ahora que se encuentran contra las cuerdas cuando hacía pocos meses se relamían pensando en que estaban a punto de noquear a su rival, el partido republicano. Confiaban en eso, pero ¿bastaría con un buen discurso para ello? ¿Bastaría con, citando a Shakespeare, “palabras, palabras, palabras” para devolver la confianza a unos Estados Unidos cada vez más desconcertados? A tenor de los resultados, no. El bla-bla-bla del presidente ya no embauca más que a los que desean ser embaucados. Hechos y no palabras es lo que demandan los estadounidenses a la Casa Blanca y a la vista de los resultados, los hechos que les están ofreciendo no les satisfacen en lo más mínimo y así se lo están diciendo con sus votos.

Como bien hace Sarah en recordar nada más empezar su nota, los demócratas llevan cosechadas tres derrotas consecutivas en otras tantas elecciones: las dos celebradas en noviembre pasado para cubrir los cargos de gobernador de los estados de New Jersey y de Virginia y la celebrada recientemente para cubrir el escaño senatorial de Massachusetts. Esto, en el caso de un partido que hace exactamente un año que llegaba al poder entre la admiración de todos y el descrédito de la anterior administración, es ciertamente curioso y algo muy grave tiene que estar pasando para que los estadounidenses le hayan vuelto la espalda de manera semejante. Y lo que pasa es sencillamente que la gente normal y corriente, los estadounidenses de a pie (los que no van en limousine), han comprendido por fin que les han timado porque las promesas por las que votaron hace poco más de un año no se han hecho en absoluto realidad y no se van a hacer.

Y es que quién iba a imaginarse la situación de hoy en día hace justamente un año. Si alguien nos hubiera dicho que el entonces universalmente aclamado y recién nombrado presidente de Estados Unidos iba a estar sufriendo una sangrante pérdida de popularidad que ya entra directamente en la categoría de “impopularidad” y que, por el contrario, la entonces humillada y despreciada gobernadora de Alaska, Sarah Palin, iba a estar en la cresta de la ola y a ser reconocida por doquier como la única esperanza por parte de todos aquellos estadounidenses para quienes la fe en Estados Unidos como patria de la libertad es algo consustancial a ellos, muy seguramente le hubiéramos dicho que estaba como una regadera y que se diera una vuelta por la calle porque lleva demasiado tiempo encerrado. Y, sin embargo, así ha sucedido exactamente.

Con estas dos notas, Sarah ataca al presidente de Estados Unidos por primera vez. Ya no se trata de que critique alguna de sus propuestas, alguna de sus declaraciones o alguno de sus actos sino que le ataca a él personalmente por su mala gestión como tal e imagino la poca gracia que le debe haber hecho el leerlas (porque leérselas se las lee; de eso pueden estar seguros). De hecho, su crítica es tan demoledora que no he podido dejar de recordar aquel episodio de la campaña electoral de 2008 en el que Sarah insistió en que pasaran a la ofensiva poniendo en evidencia al entonces candidato demócrata por sus relaciones con personajes bastante sospechosos y los lumbreras que dirigían la campaña le dijeron que ni se le ocurriera. Imagínense lo que hubiera podido ser la campaña si Sarah hubiera tenido permiso para sacar los trapos sucios de su rival. El tono de estas dos notas, que demuestran no sólo una memoria de elefante sino también una ferocidad de tigre, nos lo dicen claramente: el candidato demócrata se hubiera llevado cada día más de un zarpazo.

Además de una crítica demoledora de lo que ha hecho hasta ahora el presidente (o más bien de lo que anunció que iba a hacer y que luego en la realidad no ha hecho), estas dos notas son también la confirmación de que Sarah Palin asume su papel como única rival suya dentro de la órbita del movimiento conservador estadounidense (y es que el Partido Republicano da más pena que gloria y no tiene a nadie actualmente cuya voz pueda igualarse en eco a la de Sarah) y que está encantada de serlo. Y ciertamente bien harían el presidente y su cuadrilla de sicarios en temerla porque es un mal rival, tal vez el peor que podrían imaginar. Sarah está fogueándose día a día y aprendiendo mucho y deprisa; ya no es sólo que cuente con el respaldo de todos los conservadores, una mayoría sin duda de la población estadounidense, sino que ahora también cuenta con el apoyo explícito de la única cadena de televisión que no está rendida a los pies de la Casa Blanca para que haga llegar su mensaje a todo el país; y encima sus movimientos son seguros, inesperados, contundentes y muy acertados todos ellos. De hecho, comparto la opinión de Ann Coulter en el sentido de que desde su dimisión como gobernadora de Alaska, Sarah no ha cometido el más mínimo error.

Y es que Sarah está construyendo todavía su alternativa, sin prisa pero sin pausa y a cada día que pasa su figura se afianza un poco más (los que ansían conocer un programa político concreto por parte suya, esperen a 2011; ya ha anunciado que va a volver a escribir y su próxima obra será sin duda la plasmación detallada de todas esas propuestas que está haciendo). Este año, 2010, es el año de las elecciones del midterm y Sarah ya nos ha dicho que va a estar en todas partes apoyando a sus candidatos, a sus buenos candidatos conservadores (que no necesariamente republicanos porque desde hace un tiempo eso ya no es lo mismo). Y a todas partes donde vaya su discurso va a ser el mismo: el presidente nos ha engañado. Tan simple y tan rotundo. Y a buen seguro que tan desesperante para los okupas esos de la Casa Blanca que ven como su futuro deja de ser tan esplendoroso como se imaginaban y empieza a volverse negro. Y no es un chiste racista, ¿eh?

SARAH PALIN, DÍA Y LUGAR

De momento, esta semana sólo tenemos un acto más añadido a la lista, un acto de recaudación de fondos para la comunidad local en Washington (Illinois). Más exactamente, se trata de un discurso de unos 30 minutos de duración que, enmarcado en una serie titulada “Lecciones de los líderes” y de la cual Sarah es la primera ponente, versará sobre el tema (tan favorito de ella) de “Uno no necesita tener un cargo para cambiar las cosas”. Después de su discurso, se abrirá un período de otros 30 minutos en el que Sarah responderá las preguntas que le hayan hecho llegar con antelación los miembros del público. Antes del discurso, Sarah participará en una recepción privada y un banquete. Parte de los beneficios que se obtengan de su visita se destinarán a proveer de becas a jóvenes estudiantes de la zona.

4 respuestas a LA SEMANA DE SARAH PALIN: ¡OH, CÓMO ODIO A ESA MALDITA MUJER! (DIJO EL PRESIDENTE MUERTO DE RABIA)

  1. Conservadora dice:

    Bien razonado, Bob. Mi preocupación es que, después de tanto daño que han tratado de hacerle a nuestra única esperanza, por algún error de cálculo, ella misma se ponga a tiro de los villanos que nos la quieren destruir.
    Saludos.

  2. Santi dice:

    Me parecen dos estupendas notas de Sarah, estas últimas que ha escrito en su Facebook. Ahora son mucho más incisivas y contundentes, así está haciendo una verdadera oposición. Diciendo las cosas claras como las piensa, sin medias tintas. Creo que es la única persona política que se atreve a decir estas cosas al endiosado presidente y se está convirtiendo ante el pueblo americano en la alternativa. Va por buen camino, espero que continúe así hasta el 2012.

    Por lo demás estoy de acuerdo contigo, Bob, en todos tus razonamientos. Creo que Sarah sabe perfectamente lo que hace y hace lo que tiene que hacer, permítaseme el juego de palabras.

  3. Santi dice:

    Sarah Palin sigue saliendo en la prensa española, concretamente en un artículo de ayer 31-12-2009 en el ABC.

    Os pongo el artículo:

    ABC
    31-1-2010 03:39:36
    POR PEDRO RODRÍGUEZ CORRESPONSAL
    WASHINGTON.

    Por lo menos desde los años sesenta con Barry Goldwater, el conservadurismo en Estados Unidos protagoniza de forma periódica sus propias depuraciones, autos de fe y rebeliones contra el «establishment». La última encarnación de ese intermitente pulso de ortodoxia hacia la derecha del espectro político americano es el movimiento conocido como «Tea Party», en patriótica referencia al motín de 1773 durante el que colonos americanos hartos de Gran Bretaña arrojaron por la borda cargamentos de té en el puerto de Boston.
    Esta espontánea corriente -basada en un vehemente rechazo a la expansión gubernamental capitaneada por la Administración Obama para hacer frente a la crisis- comenzó a cristalizarse con protestas callejeras el pasado 15 de abril, una jornada luctuosa en el calendario fiscal americano ya que es el último día para presentar el equivalente a las declaraciones del IRPF.
    Estas manifestaciones, propulsadas por redes sociales de Internet y grupos de activos voluntarios, se han visto adornadas por un derroche de bolsitas de té y consignas como «nacido libre, gravado hasta la muerte» o «Dios sólo requiere el 10 por ciento».

    Lágrimas en antena
    Todo este movimiento contra el insaciable Leviatán del gobierno federal ha encontrado una efectiva caja de resonancia en la cadena Fox News de Rupert Murdoch. Sobre todo a través del programa diario que presenta el comentarista Glenn Beck. Una personalidad tan multimedia como mercurial al que se le saltan las lágrimas en antena cuando habla de la ofensiva intervencionista que amenaza las tradicionales libertades americanas.
    Dentro del caudal de frustración que impulsa el «Tea Party» también hay un marcado resentimiento contra las élites, incluidas las del Partido Republicano. Lo que está produciendo esfuerzos en diversas primarias para respaldar a candidatos realmente conservadores de cara a las legislativas del 2010. Con el consiguiente temor entre la cúpula del partido a que un excesivo viraje a la derecha ponga en peligro sus expectativas de una resurrección electoral.
    A pesar de sus querencias anárquicas, el «Tea Party» tiene previsto la próxima semana celebrar su primera convención nacional en Nashville. Una cita con polémica sobre costes disparados pero que contará con Sarah Palin como oradora estrella.
    Según la heroína de la derecha americana, la clave está en una fusión del Partido Republicano y los «tea-baggers» bajo un único mensaje de sentido común: «Que el gobierno se autolimite para que el sector privado, nuestras familias, e individuos libres puedan crecer, desarrollarse y disfrutar de la libertad americana».

  4. Santi dice:

    El artículo anterior es de dos días, del 31-01-2010, perdón por el error.

    Si veo más artículos sobre Sarah Palin en la prensa española -la digna de tal nombre, no la progre manipuladora- también haré referencia a ellos. Es interesante ver la repercusión de sus actividades políticas en la prensa escrita de España.

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