LA SEMANA DE SARAH PALIN: MASSACHUSETTS BLUES


 

Está claro que esta semana sólo podía tener un protagonista: Scott Brown. Y así lo ha reconocido la propia Sarah, rindiendo homenaje al coraje de un hombre que no sólo ha tenido el valor de desafiar la opinión de todos presentándose a las elecciones con un mensaje claramente conservador en el estado menos propicio tal vez de toda la Unión para eso sino que además ha logrado vencer. La historia de cómo lo ha hecho se ha repetido una y otra vez durante estos últimos días, siendo una de esas pocas ocasiones en las que nuestros medios de comunicación nacionales se han hecho eco de un acontecimiento tan exclusivo de Estados Unidos como lo es éste, algunos con gran alegría por lo que tiene de esperanzador para aquellos que amamos la libertad por encima de todo y otros, la mayoría, con llanto y rechinar de dientes, temiendo que el Obamato de los Mil Años apenas vaya a durar cuatro pelados. De cualquier manera, ha sido esta una semana de esas trepidantes, llena de emociones, de las que me gustan a mí… y de las que no les gustan nada a los progres. ¡Pues mejor entonces!

Scott Brown, el flamante senador republicano por Massachusetts. Sí, es cierto que en 1982 posó desnudo (aunque con el antebrazo izquierdo estratégicamente colocado) para la revista “Cosmopolitan”. Entonces tenía 23 años (ahora tiene 50 realmente bien llevados), trabajaba ocasionalmente como modelo y acababa de ser elegido como “El hombre más sexy de Estados Unidos”. ¿No es increíble? Alto, guapo, inteligente, tío bueno… ¡y common sense conservative! Si esto no es el renacer de la derecha en Estados Unidos que venga Dios y lo vea.

Primera noticia: SARAH PALIN FELICITA PÚBLICAMENTE A SCOTT BROWN, TRIUNFADOR EN MASSACHUSETTS.

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El Sr. Brown se va a Washington… ¡en una camioneta ni más ni menos!
Martes, 19 de enero de 2010

¡Felicidades al nuevo senador electo de Massachusetts! La victoria de Scott Brown demuestra que el deseo de soluciones reales trasciende las nociones de “estado azul” [demócrata] y “estado rojo” [republicano]. Los estadounidenses están de acuerdo en que tenemos que pasar cuentas a nuestros políticos y llevar el sentido común a la capital.

Las recientes elecciones nos han enseñado que cuando un partido en el poder se descarría, el pueblo de Estados Unidos le pasará cuentas en las urnas. Hoy, bajo los demócratas, el gasto gubernamental es de hasta casi el 23% y el desempleo es mayor de lo que ha sido en un cuarto de siglo. Durante el pasado año han completado un historial de promesas incumplidas, gordos rescates, reuniones a puerta cerrada con grupos de presión, buenos acuerdos para compinches corporativos y votaciones a medianoche durante los fines de semana sobre una importante legislación que ni siquiera se habían leído. Los buenos ciudadanos de Massachusetts han recordado a los demócratas que no deben dar nada por sentado.

Los estadounidenses aclamaron la campaña  del débil Scott Brown porque vieron su candidatura como un voto en contra del proyecto demócrata de atención de la salud. Ustedes ya saben que algo va mal con esta legislación cuando la oposición que despierta inspira una victoria republicana en un estado que no tiene actualmente republicanos en el Congreso y que la última vez que envió a un republicano al Senado fue hace casi 40 años.

Es evidente que esta victoria es un referente de la gran noche electoral de dentro de diez meses. En el espíritu de bipartidismo, permítanme ofrecer algunos consejos a los demócratas sobre la forma de controlar esta oleada populista. Desháganse de su actual proyecto de ley de atención de la salud y empiecen de cero. Todos queremos una verdadera reforma, pero un seguro obligatorio forzado por el gobierno no es eso. Scott Brown hizo campaña en contra de este auténtico lío burocrático. Necesitamos soluciones de sentido común tales como la reforma de las leyes por negligencia, permitir a la gente adquirir un seguro en otro estado, dar a los compradores individuales las mismas ventajas fiscales que los que reciben cobertura a través de sus empleadores y dejar que las pequeñas empresas se pongan de acuerdo para proporcionar un seguro a sus empleados. Concentren sus esfuerzos en los empleos, no en una legislación mortal para los empleos. Este cambio de enfoque demostrará a los estadounidenses que están escuchando.

Mis mejores deseos para el senador electo Brown. Cuando vaya a Washington, que nunca se olvide de los ciudadanos corrientes que conoció mientras conducía esa camioneta a través de la gran Comunidad de Massachusetts.

Sarah Palin

Para los que no entiendan la referencia a la “camioneta”, les diré que Scott Brown conduce desde hace cinco años una 2005 GMC Canyon, una pick-up (camioneta), con la que lleva recorridos la friolera de 320.000 kilómetros. En uno de sus anuncios televisivos, la camioneta fue el centro de atención ya que para Brown, gracias a ella había podido hablar más de cerca con la gente de Massachusetts a lo largo de toda la campaña, así como escuchar cómo se quejan de que el gasto está fuera de control en Washington y lo preocupados que están por el camino que está tomando el país. Brown quiere ser una voz para la gente y acabar de una vez con los negocios (la política) de siempre en Washington. El anuncio termina cuando su hija, Arianna, le saluda con un “Hey, Dad!” (¡Hola, papá!) al regresar a casa después de otro día de campaña. A los demócratas no les gustó lo de la camioneta (evidentemente, ellos sólo conducen Cadillacs) y se burlaron, algo que hizo personalmente el presidente de Estados Unidos cuando fue a Boston a apoyar públicamente a su fracasada candidata, Martha Oakley. Pues bien, a los de Massachusetts se ve que sí que les gustan las pick-ups y los que las conducen, ¿no? Para que se diviertan, les dejo aquí el anuncio de marras. Ríanse pensando en David Axelrod aconsejándole al presidente que a partir de ahora se olvide del Lincoln presidencial y que empiece a pensar en comprarse una igual, ja, ja, ja.

 

Segunda noticia: SARAH PALIN SACA CONCLUSIONES DE LO SUCEDIDO EN MASSACHUSETTS Y ANUNCIA MÁS SORPRESAS COMO ÉSTA.

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¡Súbanse a la ola de los candidatos del sentido común!
Miércoles, 20 de enero de 2010

¡Quiero volver a agradecer a la buena gente de Massachusetts el que hayan impulsado una agenda independiente, de sentido común! Ojalá que el hombre y la mujer trabajadores se sientan ahora más incitados que nunca a participar en su gobierno y así podamos poner a este gran país en el camino correcto.

El año pasado continúa ofreciendo la promesa de un gobierno de sentido común en tantos aspectos. Hay pasos que todos podemos dar para llegar allí, uno de los cuales es apoyar a los candidatos que prometen luchar por el pueblo y en contra de la política de siempre. Me emociona el poder salir a ayudar a elegir a los candidatos que llevaran esos principios a los pueblos de nuestra nación, las asambleas y directamente a Washington D.C. Ya estamos haciendo planes para apoyar a los candidatos que nuestro país necesita para cambiar las cosas y hablar por los estadounidenses corrientes.

Espero poder ayudar a los gobernadores como Rick Perry en Texas, representantes como Michele Bachmann en Minnesota y héroes y estadistas como el senador John McCain. Vamos a apoyar a estos candidatos y otros para que puedan seguir luchando por nuestros valores estadounidenses.

La elección especial de ayer en Massachusetts fue verdaderamente sorprendente. Es una indicación clara de lo que vendrá y una demostración del impulso que todos compartimos en la lucha por los valores y políticas que pondrán a nuestro país a trabajar. Los principios conservadores de sentido común de libertad y responsabilidad fiscal están en auge y por eso voy a salir a hacer campaña tanto como pueda para cambiar las cosas. No puedo esperar para reunirme con todos ustedes y dar mi apoyo a esos grandes candidatos y a muchos más en los próximos meses.

Mientras tanto, visite los sitios web de Rick Perry, Michele Bachmann y John McCain. ¡Y únase a nosotros ahora que nos embarcamos en un viaje por Estados Unidos en noviembre!

Sarah Palin

Las elecciones en Massachusetts han abierto de alguna manera la veda electoral. Estamos en 2010, comienza el período previo a las primarias de los dos partidos, hay un buen montón de puestos en juego y la sorpresa de Scott Brown ha demostrado que ninguno de estos puestos está asegurado (ni para los demócratas ni para los republicanos). La gran ola demócrata que empezó en 2006 y que alcanzó su máxima altura en 2008 cuando amenazó con arrasar al Partido Republicano y a sus votantes ha perdido tanta fuerza que se ha convertido en un mero chorrito disparado por la pistola de un niño maleducado. Ha bastado un año de presidencia demócrata para que incluso los propios votantes demócratas se hayan dado cuenta del error que han cometido y sean ellos los primeros en pararle los pies al presidente. Ciertamente, sería un error creer que en Massachusetts se han vuelto todos conservadores. La clave de la campaña ha estado en la “nacionalización” de las elecciones, convirtiéndolas en una especie de plebiscito sobre la gestión de la Casa Blanca, algo que no deja de ser lógico cuando se trata de unas elecciones al Senado en Washington que es donde se discuten políticas nacionales; otra cosa hubieran sido unas elecciones a la alcaldía de Boston, por ejemplo, en que sí que hubiera sido más desconcertante ese giro. Y como quiera que esa gestión no gusta prácticamente a nadie, si no hubiera sido por eso, muy probablemente Scott Brown no hubiera ganado. Tiene razón Sarah Palin al decir que la propuesta que ha triunfado ha sido la del sentido común porque es eso precisamente lo que ha pasado. Massachusetts lo ha dicho bien clarito: ¡no al socialismo! Y si lo han dicho ellos, imagínense lo que puede ser el resto del país.

Tercera noticia: SOBRE SCOTT BROWN, UN TIPO CORRIENTE AL QUE HASTA AHORA APENAS CONOCÍA NADIE.

Y a todo esto, ¿quién es Scott Brown? Nada más fácil. Scott Philip Brown nació en Wakefield (Massachusetts) el 12 de septiembre de 1959. Sus padres se divorciaron cuando él tenía apenas un año de edad, habiéndose casado cada uno por su parte desde entonces hasta tres veces más. Su padre, C. Bruce Brown, concejal durante 18 años en el ayuntamiento de Newburyport (Massachusetts), es republicano y le gusta contar que su hijo se aficionó a la política mientras le acompañaba en una de sus campañas electorales a mediados de 1960.

Su infancia no fue privilegiada ya que su madre, Judith, tenía que trabajar para ganarse la vida, habiendo tenido incluso que recurrir a la asistencia social durante un corto período de tiempo. A temporadas, el pequeño Brown tuvo que vivir con sus abuelos y con su tía. Una historia interesante sobre él es aquella que refiere como Brown, cuanto tenía 12 años, fue detenido por la policía por robar discos de una tienda de Salem (Massachusetts), siendo llevado ante el juez Samuel Zoll. Éste le preguntó si  a su familia le gustaría verle jugar al baloncesto en la cárcel; Brown respondió que seguramente no y el juez Zoll condenó en consecuencia al muchacho a escribirle una redacción de 1.500 palabras sobre esa cuestión. Debió de salirle bien porque el juez Zoll le dejó libre y Brown declaró recientemente que ésa fue la última vez que robó algo e incluso la última vez que se le ocurrió  pensar en hacerlo siquiera.

Apartado oportunamente del mal camino, Brown se esforzó en labrarse un futuro y se graduó en el Wakefield High School en 1977, pasando a la Tufts University donde se licenció en Derecho, especialidad de Derecho Inmobiliario, en 1981, doctorándose posteriormente por el Boston College Law School en 1985.

Su entrada en la política se produjo en 1998 cuando fue elegido representante por el distrito de Norfolk (Massachusetts) a la Cámara de Representantes de Massachusetts, puesto que ocupó hasta 2004, habiendo sido reelegido dos veces más. En ese año, Brown fue elegido senador por el distrito de Norfolk, Bristol & Middlesex al Senado de Massachusetts, siendo reelegido en otras dos ocasiones. Éste es el puesto que ocupa todavía a la espera de que haga efectiva su dimisión para ocupar el escaño senatorial que acaba de conseguir en Washington.

Aparte de eso, destacar que Brown es teniente coronel de la Guardia Nacional de Massachusetts, habiéndose alistado en ella a los 19 años. Después de 30 años de servicio, Brown es actualmente el abogado defensor en jefe de la Guardia Nacional para toda Nueva Inglaterra (Maine, New Hampshire, Vermont, Massachusetts, Rhode Island y Connecticut), procurando asistencia legal a los miembros de la Guardia Nacional que se meten en líos con la Justicia así como proporcionando consejo sobre su testamento y demás cuestiones legales a aquellos que van a ser desplegados en zonas de guerra. Su esfuerzo a favor de los veteranos de guerra durante todos estos años ha sido ampliamente reconocido por todos, partidarios y adversarios.

Por lo que se refiere a  su vida privada, Brown está casado con Gail Huff, una periodista de la cadena de televisión WCVB-TV (que está asociada a la ABC). El matrimonio tiene dos hijas, Ayla y Arianna. La primera, Ayla, es una estrella del baloncesto universitario femenino y ha sido participante en American Idol (el “Operación Triunfo” estadounidense), concurso en el que llegó a ser semifinalista; Arianna, por su parte, es una amazona reconocida. La familia reside en Wrentham (Massachusetts). Su religión es protestante, pero la familia tiene una estrecha relación con el convento de monjas católicas trapenses de Mount St. Mary’s en Wrentham a las que han ayudado constantemente a lo largo de los años y cuya hermana Katie McNamara ha declarado que rezan por ellos todos los días.

La familia Brown: Ayla, Gail, Scott y Arianna. ¿Qué les parece si casamos a Ayla con Track Palin?

Las aficiones deportivas de Brown son exigentes: es un practicante de triatlón (natación, ciclismo y carrera a pie) y duatlón (carrera a pie y ciclismo) y ha sido un buen jugador de baloncesto durante su juventud. De hecho, la noche de las elecciones desafió al presidente de Estados Unidos a un partido de baloncesto cuando éste le llamó por teléfono para felicitarle por su triunfo.

Cuarta noticia: MÁS SOBRE SCOTT BROWN Y LA QUE HA ARMADO EN SU TIERRA DONDE, DE NUEVO, UN TIRO EN BOSTON RESUENA EN TODO EL MUNDO.

Ya sabemos quién es Scott Brown. Ahora, ¿qué piensa Scott Brown? Un breve resumen de su ideario político nos dice que se trata de un conservador fiscal que se opone rotundamente al despilfarro que se está promoviendo en Washington actualmente así como a cualquier subida de impuestos especialmente en estos tiempos de severa recesión.  O sea, que nada de más planes de estímulo.

Brown es partidario de mandar tropas a Afganistán siguiendo las recomendaciones del general Stanley McChrystal, comandante en jefe de las fuerzas de Estados Unidos allí. También es partidario de que a los terroristas se les juzgue en tribunales militares y no en tribunales civiles. Apoya el empleo de las técnicas de interrogatorio que tanto han dado que hablar últimamente, incluido el “waterboarding” (simulación de ahogamiento). En cuanto al problema de Oriente Medio, es partidario de la coexistencia pacífica de dos estados, el israelí ya existente y otro palestino que debería ser creado.

En cuestiones energéticas, Brown apoya las energías alternativas, pero también la nuclear y la perforación en suelo estadounidense o en la costa en busca de más yacimientos con los que reducir la dependencia nacional del petróleo extranjero. Es cierto que votó a favor de combatir el calentamiento global, pero reconoce que le timaron entonces y que después del escándalo “Climategate” se ha replanteado su postura al respecto.

Apoya sin fisuras la pena de muerte como castigo penal. También se opone a dotar de derechos a los inmigrantes ilegales, apoyando la mejora de las fuerzas de patrulla fronteriza y endureciendo la ley contra las empresas que contraten inmigrantes ilegales como trabajadores.

En Massachusetts existe matrimonio homosexual y Brown no quiere reabrir el debate, entendiendo que la cuestión ya está zanjada. Él, personalmente, no está a favor de que dichos matrimonios se consideren un “matrimonio” sino una “unión civil”, pero tampoco está a favor de una ley que establezca expresamente que el matrimonio es la unión entre un hombre y una mujer aunque respeta el derecho de cada estado a decidir sobre ello. Por lo que se refiere al aborto, Brown considera que Roe vs. Wade es ley firme y no tiene tampoco ningún interés en reabrir el debate. Está en contra de que se deniegue asistencia médica a los bebés que logran sobrevivir a un aborto y a favor del consentimiento paterno para las menores de edad que quieran abortar. También se opone a dotar de fondos federales la práctica del aborto.

Quinta noticia: EL MUNDO AL REVÉS O COMO SCOTT BROWN HA METIDO EL MIEDO EN EL CUERPO A LOS DEMÓCRATAS, QUE YA TIENEN A ALGUIEN MÁS QUE ODIAR ADEMÁS DE A SARAH PALIN.

Y por fin, ¿cuáles son las consecuencias de la victoria de Scott Brown en la antaño azul, más que azul Massachusetts? La primera y más inmediata es que los demócratas pierden la mayoría cualificada de que gozaban hasta ahora en el Senado gracias al infame Arlen Specter, senador por Pennsylvania, que se cambió de chaqueta tan pronto como vio que las cosas pintaban mal para él en las primarias republicanas de este año. Esta mayoría de 60 votos (ahora reducida a 59) permite a los republicanos optar por el filibustering para evitar la aprobación de una ley.

Para aquellos que no lo sepan, el filibustering, una argucia legal permitida por el reglamento del Senado, consiste en que un senador o una serie de senadores se pongan a hablar tanto tiempo como deseen sobre cualquier asunto, tenga o no que ver con el objeto del debate. Esta táctica dilatoria no puede ser evitada a menos que 3/5 partes del Senado (60 senadores) exijan que el debate se cierre de una vez. Como quiera que con la elección de Brown la mayoría demócrata carece de esos 60 votos indispensables, los senadores republicanos ya deben de estar haciendo gárgaras a marchas forzadas porque sin duda esta va a ser una de las legislaturas en las que mayores hazañas oratorias se van a producir en la cámara.

Evidentemente, la primera víctima del filibustering va a ser el proyecto de ley de reforma de la Sanidad, un proyecto que ha marcado la campaña de Scott Brown, cuya oposición a dicho proyecto es firme y que por ello se ha ganado el voto de sus conciudadanos justamente con ese propósito: decir “Hell no!” al maldito proyecto ese de una sanidad soviética en Estados Unidos. Por supuesto, los demócratas han respondido inmediatamente y han propuesto hacer trampas directamente, sin el más mínimo rebozo. Y es que como ya dijera en su momento aquí en España el infame Pablo Iglesias, fundador del PSOE, la legalidad es algo que respetarán mientras les convenga; cuando no les convenga, se la saltarán.

La segunda consecuencia de todo este jaleo estriba en el hecho de que el presidente de Estados Unidos ve su figura empequeñecida. Después de cuatro elecciones importantes en Estados Unidos, resulta que los demócratas han perdido tres y media (echen cuentas: NY23 fue una media derrota demócrata porque el vencedor moral de aquellos comicios fue el conservador Doug Hoffman; en New Jersey y en Virginia fueron elegidos gobernadores los candidatos republicanos; y ahora han perdido el escaño senatorial por Massachusetts que ya es perder, ya). Ni siquiera la presencia del presidente en Massachusetts pudo contrarrestar el empuje de Brown, quien recuperó más de 30 puntos de diferencia con respecto a su rival demócrata, Martha Coakley, en apenas un mes. Si el presidente de Estados Unidos no sirve de ayuda para que sus partidarios ganen elecciones, ¿para qué sirve entonces? Además, dejando aparte que van a crucificar a Coakley por haber perdido, la verdadera causa de que lo haya hecho no estriba en que ella fuera tan mala candidata sino en que las políticas que está aplicando la Casa Blanca en todo Estados Unidos empiezan a ser tan detestadas que a un año escaso desde su investidura, la gente corriente (e incluyo en ellos a muchos votantes demócratas) se siente tan asqueada que ya sólo piensan en votar en contra de los demócratas, aunque sea para elegir al delegado de los estudiantes en el instituto local. ¿Hará esto rectificar al presidente? Lo dudo. Temo incluso que le mueva a radicalizarse más, siguiendo aquello tan castizo de “si no quieres caldo, toma dos tazas”. El presidente no es un pragmático sino un fanático, vive anclado en los años 70 y sin duda se cree que es una especie de “elegido” para llevar a Estados Unidos al “buen camino” y que ésa es su misión a pesar de tantos “palurdos aferrados a sus armas y a su religión” que se oponen a ello. Además, antes de pensar siquiera en dar un golpe de timón a sus políticas tendría que deshacerse de la rama izquierdista feroz que dirige actualmente el Partido Demócrata y que se verían entonces abocados a la miseria. Y es que como Sarah Palin no deja de repetir una y otra vez, actualmente sólo existen soluciones de sentido común, pero ésas son precisamente las últimas que aplicarán los demócratas porque para ellos antes muertos que republicanos.

La tercera consecuencia la veo yo no tanto en la moral de victoria que los acontecimientos de Massachusetts han insuflado al alicaído Partido Republicano (que tampoco debería alegrarse demasiado por mucho que pretendan ahora los gerifaltes del GOP que Scott Brown es un RINO y que su victoria demuestra que su apuesta por la “mooooooderación” es la correcta; para empezar, Scott Brown es tan conservador que la comparación con cualquier RINO supondría la muerte inmediata de éste último del susto que se llevaría y, en segundo lugar, Scott Brown es, al igual que Sarah Palin, una rara avis en el Partido Republicano de ahora, tanto que en su largo y meditado discurso de aceptación de la victoria no mencionó ni una sola vez al Partido Republicano quien, por otra parte, tampoco le apoyó demasiado que digamos, contribuyendo con unos miserables 50.000 dólares a su campaña lo que tampoco está tan mal si tenemos en cuenta que el Partido Republicano de Alaska sólo contribuyó con 5.000 dólares a la de Sarah Palin en 2006, cuando fue elegida gobernadora). Con Brown ha empezado a fraguarse una nueva alianza entre activistas del movimiento Tea Party (que han llevado el peso del apoyo a Brown, sobre todo el económico al conseguir para él un millón de dólares diario y que ya han despertado el temor entre los demócratas quienes ya no se los toman tan a risa como solían), trabajadores que votaban tradicionalmente al Partido Demócrata, conservadores e independientes (que de votar a los demócratas en 2008 han pasado a votar a los republicanos en 2010), todos ellos unidos en su apoyo a los principios de responsabilidad fiscal por parte de Washington, gobierno reducido, fortaleza a la hora de defender a la nación de sus amenazas y voluntad de acabar con la “política de siempre”. Y esta alianza es la que ya se intuyó en NY23 y la que ahora sí que ha tenido su oportunidad en Massachusetts y a la que le quedan muchas oportunidades más. El mes de noviembre se acerca y la ola demócrata de 2008 ha resultado ser un boomerang que recorrerá todo el país hasta llegar a Washington, D.C. y entrar por la ventana del Despacho Oval y darle al presidente en toda la coronilla. Y es que con un mandato de este tipo ya habremos tenido más que suficiente, ¿no?

SARAH PALIN: DÍA Y LUGAR

La agenda de Sarah Palin cada día tiene más entradas. Por descontado, aquí sólo puedo detallar aquellas de las que me entero por lo que si alguno de mis lectores descubre una que yo no conozca, le agradeceré mucho que me lo diga. Y es que Sarah está embalada y una persona sola (y tan limitada como yo encima) es poco para seguirla.

(*) Tea Party Nation es un conjunto de asociaciones entre las que se incluyen las siguientes: Tea Party Emporium, Judicial Watch, Eagle Forum, The Leadership Institute, Vision America, SurgeUSA, Smart Girl Politics y National Taxpayers Union.

Y el próximo día, la transcripción de otra entrevista a Sarah. Que ésta es una página palinista, no brownista, ¿eh?

7 respuestas a LA SEMANA DE SARAH PALIN: MASSACHUSETTS BLUES

  1. Santi dice:

    Pues me alegro que siga la racha conservadora -mejor decir conservadora que republicana- esta vez con la victoria de S.Brown para el senado. La debacle de Obama está aupando a todos los candidatos republicanos, por muy desconocidos que estos sean.

    Una extensa e interesante semblanza de Brown, amigo Bob. Parece que está en la línea de las ideas conservadoras con sentido común de Sarah, aunque había leido por ahí que era un RINO, cosa evidentemente desmentida después de leerte.

    Algo había oido hablar de filibusterismo, una curiosa práctica aceptada en los parlamentos anglosajones. Es un arma política que espero utilizen los republicanos y tenga sus efectos de bloqueo. Aún a pesar de las trampas de los demócratas que ya insinuan sin tapujos, ¡qué caraduras son éstos de izquierdas!

    Sarah va a apoyar a su amigo Perry, lógico, y también a John McCain por lo visto. Muchos republicanos han pedido a Sarah que no apoye a McCain, ya que dicen que es un RINO de tomo y lomo, y por ello no merece su apoyo. Y es que McCain necesita una vez más a Palin, eso lo sabe muy bien, y ella por agradecimiento irá a apoyarle; Sarah sabe ser agradecida y allí estará a pesar de todo.

    Agenda cada vez más apretada de Sarah Palin. Parece que no da a basto con la cantidad de invitaciones que recibe para asistir a multidud de actos. Y no es para menos, ¡se ha convertido en el fenómeno mediático y político de este nuevo año! ¡Palin-Perry 2012! No te vas a aburrir escribiendo este blog Bob ¡eso te lo garantizo! ja,ja,ja

  2. Conservadora dice:

    ¿Por qué Sarah hace campaña por McCain? Ese viejo patriota ya ha demostrado estar equivocado en casi todo, desde las “torturas” hasta el Cap and Trade, pasando por reformas migratorias entreguistas para la seguridad y bienestar de EE UU.
    Me parece una mala jugada, aunque confío en que ella sabrá lo que hace.
    ¿Alguna idea?

    • moosecon dice:

      Estimada Conservadora:

      Por mi parte, considero correcto que Sarah se haya comprometido a apoyar a John McCain. Siquiera por un único motivo: sin él, sin el riesgo que asumió al elegirla como su compañera de ticket, Sarah no sería lo que es ahora. Comparto tu opinión de que McCain es poquito conservador y muchito RINO y que cuando quedó claro en 2008 que él iba a ser el candidato republicano recibí la noticia con cara de palo, pero si hubo una única vez durante toda la campaña en la que McCain hizo algo realmente genial fue entonces. Recuerda que lo más fácil para él hubiera sido escoger a Romney o a Pawlenty y entonces sí que estaríamos bien fastidiados porque ahora, habiendo perdido por supuesto las elecciones por una diferencia aún mayor, ¿qué perspectivas tendríamos nosotros los buenos conservadores de cara a 2012? Ninguna. Y Obama se frotaría las manos pensando que el GOP no tardará en convertirse en el Partido Demócrata light. Además, con la edad que tiene McCain, éstas muy posiblemente sean sus últimas elecciones y tampoco es que sea un senador tan detestable como sí lo pueden ser, por ejemplo, Olympia Snowe o Susan Collins, las senadoras por Maine.

      ¿Que Sarah y McCain tienen poco en común en lo que se refiere a su ideario político? Seguro. Pero negarle su apoyo a McCain ahora sería un auténtico filón para los demócratas y sus esbirros de los medios de comunicación, algo a la larga sería perjudicial para ambos. Y es que si te fijas, hasta ahora los únicos que hemos cuestionado su decisión hemos sido los conservadores. Y es que la buena de Sarah, durante todo este tiempo que ha transcurrido desde las elecciones de 2008 no ha tenido ni un solo reproche hacia McCain, ni siquiera en su libro. Y es que realmente el problema de Sarah durante la campaña fue con los asesores de McCain, especialmente con el pelado Schmidt, y no con el propio McCain. Yo creo que McCain, en su interior, hubiera deseado hacer una campaña más conservadora de lo que la hizo, pero que Schmidt no le dejó atemorizado por el auge de Obama y el mal recuerdo que dejaba Bush 43. Así que, en mi opinión y tal y como tú dices, debemos confiar en Sarah porque ella sabe lo que hace.

      Un saludo muy afectuoso, querida Conservadora. Es un placer para mí el contar contigo como lectora y comentarista.

      Bob Moosecon

  3. Conservadora dice:

    ¿Sabes, Bob?; no creo que el problema de Sarah hubiera sido sólo con los asesores de la campaña. Como toda persona bien criada, Sarah no ha dicho ni media palabra contra quien la llevó del anonimato a la palestra pública. Sin embargo, creo que Sarah tiene profundas diferencias con el viejo RINO. Por eso no entiendo que se arriesgue, apostando por un “conservador” tan liberal, cuando ella puede sola llevar adelante la agenda que todos los conservadores del mundo defendemos. Ojalá me equivoque y no redunde en perjuicio de nuestra heroína esta maniobra tan poco entendible por los legos.
    Por cierto, Bob, no logro diferenciar a Olimpia Snow de McCain, salvo por el género.
    Saludos

  4. Santi dice:

    No sé lo que pensará Sarah en su fuero interno sobre MacCain, pero no puede negarse a apoyarlo. Tiene razón Bob en que, al fin y al cabo, le ayudó mucho nominándola candidata a la vicepresidencia, confió en ella. Y no puede hacerle un feo de ese estilo, es agradecida y además no apoyarle sería dar carnaza a la prensa progre. Hay, digamos, un pacto de no agresión entre ellos y así seguiran.

    Un saludo conservadora, espero que lo seas con sentido común.

  5. […] un gesto que le honra). Mi opinión la ofrecí en una respuesta al comentario de Conservadora (ver aquí) y a ella me remito hasta el domingo en que trataré el tema con un poco más de extensión en mi […]

  6. Conservadora dice:

    No se, Santi. Vamos a confiar y a esperar. Saludos.

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