GOING ROGUE: UN RESUMEN (y VII)


 

Con esta entrada, doy por concluida esta serie dedicada a resumir el libro de Sarah. Un triste intento por mi parte de consolar a todos aquellos que no pueden disfrutar todavía (he dicho “todavía” porque la esperanza es lo último que se pierde, señores editores españoles, ¿me oyen?) del placer de su lectura. En la próxima entrada, les detallaré las impresiones que me ha causado y lo que pienso yo acerca de la oportunidad de su publicación y los efectos que puede producir en una sociedad como la estadounidense que empieza a darse cuenta de dónde se ha metido votando a los bolcheviques… quiero decir a los demócratas. Verán qué año 2010 más apasionante vamos a vivir.

¿Se acuerdan de cuándo Sarah nos guiñó el ojo en pleno debate vicepresidencial? Imagino que a ese par de idiotas de los Wallace les dio un soponcio al verlo. Lástima que no fuera fulminante y se murieran ipso facto. Cuánto bien le hubieran hecho entonces a la campaña de McCain. El caso es que es una imagen que me entusiasma y he querido recuperarla para terminar esta serie de una manera que me parece la más “palin” posible: la de una mujer llena de alegría de vivir.

CAPÍTULO SEXTO: THE WAY FORWARD (El camino adelante)

Tras tres semanas preparando el proceso de transición, Sarah Palin y su familia viajaron a Fairbanks en su autocaravana para proceder al acto protocolario de traspaso de poderes. Sarah recuerda su discurso de despedida y señala que entonces dijo adiós a su puesto como gobernadora, ciertamente, pero también daba la bienvenida a las nuevas oportunidades que se le pudieran presentar, cualesquiera que éstas fuesen. Es por ello que el discurso de despedida había que entenderlo como el primero de una nueva época para Sarah y no como el último de su vida pública. De cualquier forma, los ánimos en la familia Palin estaban altos porque la vuelta a casa, a Wasilla, fue una divertida excursión familiar que disfrutaron todos enormemente.

¿Y ahora qué? Es lo que se pregunta Sarah acto seguido. Y es entonces cuando nos habla acerca de su sentido de la independencia, de su admiración por las figuras de Reagan y Thatcher, de su respeto por los principios en los que se funda el Partido Republicano, pero también de la poca simpatía que siente por algunos de los miembros de ese partido y que le llevan a comprender perfectamente a quienes como su marido Todd optan por no afiliarse y ser independientes. En cuanto a ella, no se considera estrictamente una conservadora o una liberal, pero si tuviera que definirse de alguna manera sería como una “commonsense conservative” (conservadora con sentido común).

¿Y qué significa eso? Para Sarah, eso implica respeto por la historia y la tradición, incluyendo los principios morales tradicionales. A este respecto, no pretende ella ser mejor que nadie, pero cree que el ser humano es un ser caído, que el mundo no es perfecto y, sobre todo, cree que los políticos no van a corregir todo eso y volver al mundo perfecto.  Para Sarah, un conservador es alguien que brega con el mundo tal y como es. Alguien que cree en los derechos y responsabilidades y en la dignidad inherente a cada persona y que reconoce que el ser humano es así y no como a muchos les gustaría que fuese.

Sarah no cree en perseguir utopías. El gobierno no debe “perfeccionar” a los ciudadanos sino protegerlos, protegiendo sus derechos inalienables y estableciendo un contrato social para que puedan convivir todos juntos en paz.

Y en tiempos de crisis como los actuales, Sarah confía en el espíritu emprendedor de los estadounidenses. Cracks y booms se han sucedido a lo largo de la historia y cada vez  ha sido una oportunidad para la “destrucción creativa”, al igual que los incendios forestales en Alaska, que suelen dejar arder y extinguirse por sí mismos y que a la primavera siguiente descubren un nuevo bosque que se ha renovado. Pero cree también en que se explique a la gente, tal y como hizo Reagan, cómo sucede todo eso y en no engañarles haciéndoles creer que nada de eso tiene coste y que es posible hacer magia.

Sarah reconoce que el GOP ha perdido precisamente ese legado que les dejó Reagan y que ha comprometido sus principios. Recuerda su etapa como gobernadora en Alaska, donde los republicanos tenían mayoría sobrada en las cámaras legislativas, pero donde por culpa de unos pocos de esos republicanos, el control pasó a los demócratas más izquierdistas.

En cuanto al crecimiento del gobierno federal, su postura es clara: no. Y no sólo se opone, sino que quiere luchar contra esa visión predominante de la izquierda que propugna más gobierno como solución para todo. Y en cuanto a su repaso de la crisis económica, apunta certeramente a la causa principal de ésta: el que el gobierno federal obligara en su momento a los bancos a conceder hipotecas a quienes evidentemente no podían pagarlas, basándose en una visión fantasiosa de la realidad y no en los meros hechos desnudos, esos que dicen que quien no tiene dinero, ¿cómo va a pagar sus deudas?

Sus críticas a la actual administración son lógicas: la creciente deuda nacional supone un enorme coste económico que encima no está reparando nada. Los principios del libre mercado deben ser respetados y el gobierno no debe interferir en ellos. Sarah recuerda a Reagan y que él tuvo que hacer frente a una crisis aún peor y que lo hizo con éxito porque tenía confianza en sus medidas, las famosas Reaganomics, y perseveró. Para ella, la cuestión energética es la base de cualquier propuesta económica ya que la energía es lo que permite crear riqueza. Se puede perforar en busca de más reservas petrolíferas con seguridad y limpieza y no es sólo que se pueda sino que se debe para que así Estados Unidos pueda dejar de financiar a regímenes hostiles y que además violan los derechos humanos. La guerra contra el terrorismo sólo puede terminar de una manera: con la victoria de Estados Unidos y la derrota de los terroristas. Y esa guerra debe librarse empleando no sólo las armas en el campo de batalla, sino también ayudando efectivamente a quienes quieren luchar por su libertad y por libertad de sus países. Estados Unidos no debe ser indiferente a su lucha. Y ello es especialmente importante en el caso de Israel, que es el único país que cita expresamente.

Para Sarah, Estados Unidos está en una encrucijada de su historia: buscar un futuro mejor o repetir un pasado peor. Por ello, anima a cada estadounidense a tomar partido y nunca dejar que nadie les diga que se sienten y se callen, sino levantarse y luchar. Y lo hace con estas palabras, las últimas del capítulo y unas palabras tan llenas de resonancias churchillianas que no he podido evitar la tentación de reproducirlas para todos ustedes:

The enlightened elites want to tell you to sit down and shut up. But the way forward is to stand and fight. Throw tea parties. March on Capitol Hill. Write letters to the editor. Run for local office – you never know where it may lead. And make your voice heard on every single election day, on every single issue. That is your birthright.
Stand now. Stand together. Stand for what is right.

(Las iluminadas elites quieren decirles que se sienten y se callen. Pero el camino hacia delante es levantarse y luchar. Lancen tea parties. Marchen sobre Capitol Hill. Escriban cartas al director. Preséntense a cargos locales – uno nunca sabe hasta dónde podría llegar. Y hagan que su voz sea oída en cada día de elecciones, en cada asunto. Ése es su derecho de nacimiento.
Levántense ahora. Levántense juntos. Levántense por lo que es justo.)

Hagámosle caso. Que Dios te bendiga, Sarah.

Y como que sé que algunos de ustedes piensan que siento debilidad por Piper Palin (lo cual es cierto), aquí les dejo una foto de la mediana de la familia, Willow. Vale, venga, prometo dejar a Piper por unos días y publicar fotos de sus hermanas para que no se diga. A ver si encuentro una de Bristol con su hijo Tripp. Seguro que sí.

3 respuestas a GOING ROGUE: UN RESUMEN (y VII)

  1. Santi dice:

    No puedo estar más de acuerdo con Sarah Palin en esta su exposición sin tapujos de las ideas políticas que la guían. Sobre todo haciendo hincapié en el aspecto económico y en el de la idea general de la prevalencia del individuo y sus libertades. Si a esto le llama ser conservador con sentido común, pués magnífico. Y espero y deseo que las pueda llevar a la práctica, nadie mejor que ella para eso, alguien con verdaderas convicciones y con ganas. ¡Qué en el 2010 empiece a encauzar su camino para el 2012! ¡Palin 2012!

    P.D.: Sí, Bob, todos los hijos de Sarah son muy majetes, ¡pero como la Piper ninguno! ¡Piper, Piper, ra ra ra! Y gracias por este resumen por partes del libro de Palin, nos hemos enterado de todo sin haberlo leido y ha sido sumamente instructivo. ¡Bob, Bob, RA RA RA! ja,ja,ja.

  2. Santi dice:

    Yo también te puedo poner alguna foto, espero que te guste Bob…

    Y este curioso artículo premiando a Sarah Palin como… ¡”Hombre del año” de 2009!

    http://blogs.dailymail.com/donsurber/archives/6511

  3. […] de ustedes que no lo hayan leído y tengan interés, pueden encontrar un excelente resumen en la página de Conservador en Alaska. Mi opinión sobre el libro no es tan entusiasta como algunas que he leido. Palin no deja de ser un […]

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