EL GOING ROGUE TOUR: ¿UN ENSAYO PARA 2012? (I)


 

Es cierto que algunos de nosotros, bloguistas (que no “blogueros”) palinistas, estamos obsesionados con saber si Sarah se presentará a las elecciones presidenciales de 2012. Es cierto también que muchos periodistas mucho más listos que nosotros le han hecho esa misma pregunta a la propia Sarah y ésta siempre les ha dado largas por respuesta. Y hace bien porque eso es algo que, ahora mismo, sólo le importa a ella (aunque Todd seguro que lo sabe, pero ése es de confianza y no se irá de la lengua, no). ¿Quieren saber mi opinión? Pues creo que Sarah SÍ tiene la intención de presentarse, pero no lo anunciará hasta que sea el momento oportuno, a mediados de 2011, cuando ya no pueda obviar por más tiempo la decisión de presentarse o no a las primarias del Partido Republicano. Pero eso no es más que mi opinión y como quiera que está demasiado entreverada de esperanzas personales, no es de fiar. Además, les recuerdo que yo fui el primo ése que un buen día predijo que Sarah se presentaría a la reelección como gobernadora de Alaska y ya ven… No, si lo mejor que podríamos hacer algunos es callarnos cuando se trata de jugar con la bola de cristal. Sin embargo, hay indicios que me mueven a pensar que Sarah no da una puntada sin hilo y a lo largo de esta entrada (que será doble, lo siento) vamos a repasarlos todos. Luego, ustedes juzgarán si estoy como una cabra, lo que sería una vergüenza para un alce hecho y derecho como yo, o si por el contrario algo de razón tengo.

Una bonita imagen de Sarah. Ésta foto es de la entrevista que mantuvo con Greta Van Susteren hace poco tiempo y de la que les he dado cumplida cuenta en este blog. Aunque aquí no se ve, Sarah lleva puesta una camiseta del ejército estadounidense y se nota que le gusta llevarla, cosa que el actual presidente de Estados Unidos no podría hacer porque todos nos daríamos cuenta de que no es más que una pose. Pero Sarah no; la luce con orgullo y le hace honor. Hail the Chief!

Los antecedentes: no es una retirada, sino un avance en otra dirección o estoy recargando, espera y verás (Sarah dixit)

Cuentan del ave fénix que renace de sus cenizas. Políticamente hablando, no sé si se puede decir lo mismo de Sarah Palin ya que no creo que haya llegado nunca a estar muerta en ese sentido. Sin embargo, de alguna manera podemos entender que es así ya que la Sarah Palin que vemos a día de hoy no se parece en absoluto a la que conocimos el año pasado durante la campaña electoral, aquella tan aislada del público por los estúpidos asesores de campaña de McCain que acabó provocando un movimiento de protesta que pedía que la dejaran ser ella misma. (¿Lo recuerdan? Free Palin!).

Y si a alguna se parece es precisamente a la Sarah Palin que nos electrificó a todos durante la pasada Convención Republicana de Saint Paul (Minnesota) cuando pronunció su discurso de aceptación de la candidatura a la vicepresidencia, o sea, a la auténtica. Eso fue justo antes de que los de nuevo estúpidos asesores de campaña de John McCain la tomaran en sus manos y la estropearan. Todos sabemos ya a qué condujo la incompetencia de esos tipos y siquiera por irritante no es necesario repetirlo de nuevo (¡Schmidt, tarugo!). Tras las elecciones, Sarah Palin regresó a Alaska, trató de reanudar su vida anterior como gobernadora del estado, descubrió que era imposible porque las cosas habían cambiado irreversiblemente para ella y no tuvo más remedio que dimitir de su puesto ante la imposibilidad de llevar a cabo su tarea con la eficacia que sus conciudadanos le exigían y que ella les había prometido a su vez. Ése fue un punto de inflexión en su carrera tras el cual se retiró realmente de la vida pública mientras esperaba a que se calmaran las aguas, alborotadas tras su inesperada decisión.

Desde el 3 de julio hasta el 7 de agosto, Sarah apenas dijo una palabra y si podemos decir que el 7 de agosto es la fecha “final” de su voluntario silencio, ello se debe únicamente al enorme eco que encontró aquella famosa “nota” que publicó en su página de Facebook mencionando por primera vez la expresión “death panels” y que, de alguna manera, la volvió a situar en el ojo del huracán. Pese a todo, Sarah se limitó a responder a sus críticos con más notas en Facebook, nunca personalmente, y es por ello que pienso que a pesar de todo, la fecha del 7 de agosto no puede ser considerada como la de su regreso a la escena política. Para mí, la verdadera fecha que marca ese regreso, un regreso consciente y con todas las consecuencias, es la del 23 de septiembre cuando pronunció aquel magnífico discurso en el foro anual del CLSA Asia-Pacific Markets en Hong Kong. Su discurso, centrado en cuestiones de política exterior pero con una parte referida a la política interior, lo interpreto yo como su declaración de principios, una especie de cuaderno de bitácora a partir del cual saber cuál iba a ser su rumbo a partir de entonces. Recordemos que fue allí cuando lanzó la expresión “common sense conservative” (conservador con sentido común) como etiqueta bajo la que clasificar lo que iba a ser su propuesta política.

Desde ese día, la actividad de Sarah Palin no ha dejado de aumentar. Poco después, nos anunció la próxima publicación de su autobiografía, Going rogue, además de advertirnos de que se echaba a la carretera en una gira de presentación del libro que la iba a llevar por todo el país. La gira además incluía una serie de apariciones en los medios de comunicación, apariciones cuidadosamente seleccionadas esta vez, que resaltaban poderosamente al compararlas con su silencio anterior. Además, si antes solía publicar en su página de Facebook alguna que otra nota, ahora publica todas las que puede sobre todo, absolutamente todo, lo que está pasando en Estados Unidos, además de haber recuperado su vieja página de Twitter. Por decirlo de alguna manera, Sarah Palin ha despegado de nuevo y aún está cogiendo velocidad pero cuando la coja finalmente, como se demostró cuando apoyó expresamente a Doug Hoffman contra la candidata oficial del Partido Republicano, la Scozzafava esa, en su carrera por el escaño en la Cámara de Representantes correspondiente al 23º distrito electoral de Nueva York, más de uno haría mejor en apartarse antes de ser arrollado por ella y encontrarse tirado en la cuneta.

El Going rogue tour: Sarah toma el pulso a los estadounidenses

La autobiografía de Sarah salió al mercado el pasado día 17 de noviembre con unas perspectivas realmente optimistas: nada más anunciarse, copó inmediatamente el primer puesto tanto en Amazon como en Barnes & Noble en la lista de libros más vendidos (encargados, en este caso). La editorial, HarperCollins, había encargado una primera edición de 1,5 millones de ejemplares. No andaban muy desencaminados dado que hace muy poco, la portavoz de la editorial, Tina Andreadis, ha anunciado que transcurridas dos semanas solamente desde su lanzamiento, Going rogue ha vendido ya un millón de ejemplares, 700.000 de los cuales lo fueron durante la primera semana (¡y uno de ellos es el mío!), habiendo elevado la tirada hasta los 2,8 millones de ejemplares. Para aquellos que como yo gustan de las comparaciones, el libro del presidente de Estados Unidos, The audacity of hope, vendió 182.000 ejemplares durante sus primeras tres semanas a la venta (tres, no dos) y ello a pesar del tratamiento extremadamente favorable que obtuvo por parte de la crítica y de los medios de comunicación, algo de lo que no ha disfrutado Sarah, por ejemplo, a quien la crítica ha tratado con bastante condescendencia a pesar de que su libro es bastante mejor que el del presidente (recuerden que hubo quien dijo a raíz de su libro que el presidente era “el escritor más poderoso desde Julio César” y no le tembló ni una pestaña al decirlo, señor, señor).

Sin embargo, lo realmente sorprendente de todo esto no son sus cifras de venta a decir verdad, sino lo que está sucediendo con su gira de presentación. Sabiamente alternada con una entrevista tras otra en los medios de comunicación más fiables para alguien que como Sarah se define como una “conservadora”, su arranque el pasado día 18 de noviembre en Grand Rapids (Michigan) fue una muestra de lo que iba a ser este mes de absoluta locura que estamos viviendo todos sus partidarios.

La gira abarcó 26 estados, parando en 32 lugares distintos, la mayoría de los cuales no eran en absoluto los habituales en este tipo de actos. Así, por ejemplo, no hubo paradas en Massachusetts, Nueva York o California, estados claramente progres. Pero sí las hubo en Ohio, Florida o Idaho, además de otras dos especialmente pensadas para encontrarse con los militares estadounidenses, una en Fort Bragg (Carolina del Norte) y otra en Fort Hood (Texas). ¿Qué es lo que ha pasado en cada una de estas paradas? Pues lo lógico: la gente, los estadounidenses normales y corrientes, se han volcado en Sarah como nunca lo habían hecho por nadie y han convertido su recorrido en “territorio Palin”. Colas de hasta mil personas o más que pasaban veinticuatro o treinta y seis horas esperando en el exterior de una librería en pleno noviembre o diciembre, pasando frío y sin dormir, sólo por el placer de ser uno de los favorecidos en tener su libro firmado de puño y letra por Sarah Palin. Y si hacía falta, la propia Sarah se preocupaba de que nadie perdiese su oportunidad de conseguir su autógrafo, tal y como hizo en Columbus (Ohio) el pasado 20 de noviembre cuando tras terminar de firmar los libros de todos aquellos que habían logrado ser admitidos al interior de la librería, salió inesperadamente fuera de ella e invitó a unas doscientas personas más que se habían visto obligadas a quedarse fuera a entrar ellas también. O como ha hecho más de una vez, llegando al lugar de la firma antes de lo previsto y marchándose de él más tarde para así tener tiempo de firmar más libros. O como sucedió en Richland (Washington) el pasado 30 de noviembre cuando se bajó de su autocar bastante antes de llegar al lugar de la firma para así poder hacer el resto del camino a pie, saludar a sus partidarios y darles las gracias personalmente por haber venido a verla.

Sarah no ha hecho el recorrido sola, sino que le han acompañado algunos miembros de su familia como sus hijos menores, Piper y Trig, éste último la verdadera estrella de esta gira en lo que supone un verdadero espaldarazo a la causa de los niños con necesidades especiales en un país, Estados Unidos, en el que 9 de cada 10 embarazos anunciados de niños con síndrome de Down acaban en aborto. Los padres de Sarah, Chuck Sr. y Sally, la acompañan también y son tan saludados y felicitados como su hija, pidiéndoles muchas personas que les firmen ellos también el libro. Como la propia Sally Heath, la madre de Sarah, no pudo menos que reconocer durante su parada en Richland (Washington):

“Es una verdadera sorpresa. Estábamos preocupados, mira que si aparecemos y resulta que no viene nadie. Estamos verdaderamente entusiasmados de ver todo este apoyo en el estado de Washington”.

Y a pesar de que Sarah no está haciendo ninguna declaración pública durante los actos de firma de libros, algo que no dejaba de preocupar mucho a los mandos militares en Fort Bragg y en Fort Hood (seguro que a instancias de sus mandos superiores en el Pentágono, que son más políticos que militares generalmente), son muchos los que están animando a Sarah para que se presente en 2012. Una reseña de su paso por Florida publicada el pasado 24 de noviembre en el Orlando Sentinel así lo destacaba:

“La antigua candidata republicana a la vicepresidencia Sarah Palin pasó por el centro de Florida el martes, encontrando fervientes partidarios en una comunidad para jubilados conservadores antes de terminar su día en Orlando a los gritos de “presidente Palin”.

Era parte de la gira que la antigua gobernadora de Alaska lleva a cabo para promocionar sus recién editadas memorias, Going rogue, pero tenía todo el aire de una campaña política. Y aunque Palin ha eludido las preguntas sobre su futuro político, sus devotos le dejaron claro que la quieren en las papeletas del 2012.

“Me dirigí a ella como “presidente Palin”, declaró Debbie McMillan de Orlando. “Y ella me dijo: “Me gusta mucho eso. Podría acostumbrarme a ello”.

La gira ha estado sazonada también con otros actos además de los estrictamente dedicados a firmar libros y a las entrevistas en los medios de comunicación. Por ejemplo, el pasado 22 de noviembre, Sarah Palin cenó con el reverendo Billy Graham y su hijo Franklin, uno de los predicadores cristianos más conocidos de los Estados Unidos y aún del mundo entero. El Día de Acción de Gracias, el 26 de noviembre, Sarah y otros miembros de su familia participaron en una carrera de 5 quilómetros en Kennewick (Washington) a beneficio de la Cruz Roja. El 2 de diciembre, le tocó el turno a la Universidad de las Ozarks en Point Lookout (Missouri), donde pronunció un discurso. Y el 5 de diciembre cenó en el Gridiron Club de Washington, D.C, el más antiguo, selecto y prestigioso club de… ¡periodistas! (hablaré sobre ello y lo que allí pasó en una próxima entrada). La gira terminará finalmente el 11 de diciembre con el regreso de Sarah a su hogar de Alaska tras miles de quilómetros recorridos, cientos de miles de personas ilusionadas con su vuelta a la primera línea de la política nacional y una esperanza en sus corazones: ¿Palin 2012? Mi respuesta la podrán leer en la próxima entrada.

Una respuesta a EL GOING ROGUE TOUR: ¿UN ENSAYO PARA 2012? (I)

  1. Santi dice:

    De acuerdo en todo Bob. Voy a por la continuación en tu segunda entrada.

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