BLOGUEANDO POR SARAH


 

Relatar la vida de Sarah es fácil: sólo hay que tener un poco de maña en seleccionar las fuentes, evitar los prejuicios, saber redactar y ya está. Opinar sobre su vida, en cambio, es rematadamente difícil. Y eso es algo de lo que me estoy dando cuenta ahora.

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¿Por qué es solamente Sarah quien levanta estas pasiones en un país como Estados Unidos donde cada político es un actor y un actor puede ser presidente perfectamente? ¿Será porque ya están todos hartos de mentiras y ansían alguien que sea lo que aparenta? Como Sarah, por ejemplo.

Cuando empecé a escribir este blog, la tarea no me pareció difícil. Buscar datos sobre la vida de Sarah Palin, estudiarlos atentamente, rechazar lo que era evidentemente falso, no fiarse de lo que no estaba demostrado, evitar prejuicios que me movieran a moldear los hechos para que se ajustaran a mis deseos, mantener mi sentido crítico en todo momento y comprender que Sarah es Sarah y no un personaje de novela creado por mí (soy un escritor impenitente y como algún día logre que un editor me publique uno de mis tremebundos novelones se van a enterar), lo cual se traduce en que si a mí me repatea el chile y a Sarah le entusiasma, pues qué se le va a hacer… A lo mejor ella detestaría mi atún encebollado. ¡Y mira que está rico!

Durante varios meses, cuatro y medio en concreto, he estado repasando la biografía de Sarah. Sin una gran profundidad, es cierto, porque uno tiene sus limitaciones y la principal de ellas es que tengo que trabajar para comer lo cual me quita mucho tiempo que podría haber dedicado a una investigación más detenida. Además, también tengo que dormir algo de vez en cuando porque si no se me acaban juntando las palabras. El caso es que logré redactar algo parecido a un: ¿Quién es Sarah Palin? y, una vez concluido, el siguiente paso, evidentemente, debía ser el aprovechar esa información para redactar otra cosa que podría titularse algo así como: ¿Qué quiere Sarah Palin?

La vida de uno es un libro abierto: uno hace esto y lo otro, deja de hacer esto y lo de más allá, normalmente se equivoca más veces que acierta y así hasta que se retira y su vida ya no le interesa a nadie. En el caso de Sarah, su vida está todavía en ese punto en que hace más cosas que no hace y todavía nadie sabe muy bien si lo que hace es acertado o erróneo porque aún es demasiado pronto como para hacer balance. Pretender saber qué es lo que quiere hacer con su vida es una pretensión demasiado vanidosa cuando estoy convencido de que ni ella misma lo tiene muy claro todavía. Además, tratándose de una mujer tan profunda y sinceramente creyente que no tiene ninguna duda de que será lo que Dios quiera (y aquí no puedo dejar de envidiarla sinceramente porque mi propia fe es mucho menos firme que la suya), más difícil todavía puede ser el querer adivinarle sus pensamientos.

Hace justamente una semana que he comenzado una nueva etapa en este blog. Una etapa en la que ya no escribo Historia sobre Sarah Palin sino Periodismo porque los hechos que relato no son hechos pasados sino actuales. De ayer mismo, como mucho. Y eso no puede ser Historia nunca. La Historia exige que el tiempo deje su pátina sobre los hechos y que las mil y una relaciones que unos hechos mantienen con otros se hagan siquiera mínimamente evidentes. Hablar sobre lo que ha hecho Sarah en el día de ayer, elucubrar sobre sus intenciones, juzgarlas y predecir sus consecuencias es demasiado para mí. No soy profeta ni hijo de profeta. La semana pasada inicié mi nueva andadura relatándoles lo que había sucedido durante este mes de agosto relacionado con Sarah Palin. Fue una manera de poner al día la pseudobiografía que de alguna manera estoy pergeñando a trancas y barrancas, pero no es ésa mi intención realmente. Pretender seguir al dedillo la actualidad de Sarah es algo que me sobrepasa por mucho; me faltan tiempo, medios y conocimientos para hacerlo. Conozco mis limitaciones y no si el grandísimo Buck Owens podía pretender “got a tiger by the tail”, yo le tengo demasiado aprecio a mi piel para intentarlo siquiera.

Es por ello que dedico esta entrada a advertirles de mis intenciones. Durante este mes de vacaciones (laboriosas, ¿eh?) he estado pensando mucho en la orientación que debía darle al blog y, al final, me he decidido por un programa de mínimos, sabedor de que un programa así puede ampliarse en cualquier momento. En definitiva, ¿qué demonios voy a hacer a partir de ahora? Ya les dije que me iba a dedicar a la opinión, sí, ¿pero bajo qué premisas? Pues bajo las siguientes:

  • No voy a relatar al detalle la actualidad sobre Sarah Palin, fundamentalmente porque no puedo. Así, el que quiera saber lo que está haciendo Sarah en cada momento deberá contar con otros blogs, que los hay, donde sí se la sigue casi con GPS. Sin embargo, eso no quiere decir que no vaya a estar al corriente de su actualidad y a lo que sí me comprometo es a que mis entradas versen sobre lo que está haciendo actualmente, no sobre su vida pasada (a menos que haya algún motivo concreto para ello).
  • No voy a juzgar ninguna de sus decisiones. Voy a dar mi opinión, pero yo de “experto palinista” o de “experto politólogo” tengo lo que de progre: nada de nada. Yo sólo sé un poco de ambas cosas y cuando me da un ataque de engreimiento (uno es humano, qué se le va a hacer) y pretendo que he descubierto la cuadratura del círculo político, va Rillot, publica una entrada sensacional de las suyas, de ésas llenas de cifras y datos, y me hunde en la miseria, consciente de lo muy socrático que me estoy volviendo a cada día que pasa: lo único que sé es que no sé nada. O sea, que de juzgar las acciones de Sarah y decidir si ha acertado o ha metido la pata, na’ de na’. Yo no soy más que un fiel escudero y es ella la que tiene que decidir lo que hacer en cada momento. Mi apoyo siempre, pero mi juicio nunca.
  • No voy a entrar en controversia con nadie. Estaré encantado de recibir comentarios por parte de mis lectores (si tuviera alguno, ¡ay!), pero no voy a enzarzarme en disputas con nadie. Si alguien cree que lo que opino es una tontería o que soy un facha peligroso, me parece muy bien pero ahí se acaba toda la discusión. No voy a dedicar ni una sola entrada a responder a alguien así. El blog es exclusivamente sobre Sarah Palin y nadie más. Si alguien quiere entrar en polémicas, los blogs como éste son gratuitos y muy fáciles de crear. Que se monte uno y se pelee con quien quiera.
  • Sí voy a dar mi opinión sincera y sin ambages. Es por ello que creé el blog, ¿no? Sin más limitación que la educación (a ver, ¿cómo le digo yo educadamente a un sinvergüenza demócrata que es un sinvergüenza?), diré lo que me plazca sobre el tema que me ocupa: Sarah Palin y su brillante (I hope) carrera política. Sin medias tintas ni falsos pudores. Ya no estoy en aquella cochambrosa redacción y me traen al fresco los accionistas, el consejo de redacción y el tarugo de mi ex-redactor jefe. Es la única ventaja de un blog: tú te lo guisas, tú te lo comes. Por cierto, me consta que el tarugo ése al que me he referido antes me lee y que la úlcera se le reaviva cada vez que lo hace. Dulce venganza.

En consecuencia: no relato, no juzgo, no discuto, pero sí digo lo que pienso. Con esto y un bizcocho, hasta el martes a las ocho en que aparecerá la primera entrada de verdad de la nueva temporada. Se titulará: “¡Por Tutatis! ¡Están locos estos demócratas!”. A ver si les gusta.

2 respuestas a BLOGUEANDO POR SARAH

  1. Santi dice:

    Pues por Tutatis qué te gusta escribir, doy fé de ello. Muy loable y respetable tu catálogo de intenciones de blogger. Y por lo menos tienes a uno que te hace comentarios, yo mismo, y si no quieres disputas, tú mismo, dos no discuten si uno no quiere. No esperaba menos en lo de la sinceridad y libertad.
    Espero que me guste.

  2. Rillot dice:

    Enhorabuena, Moosecon. Para entradas sensacionales, las tuyas. Viva Sócrates. Vivamos nosotros, los ignorantes, que cada vez que aprendemos algo nos damos cuenta de lo que nos falta cada vez más por aprender. Y viva tu opinión libre y honesta. Me tienes entre tus incondicionales.

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