SARAH PALIN ES SARAH PALIN


 

Y esto que parece una perogrullada es algo que no deberíamos perder nunca de vista aquellos de sus partidarios que además nos atrevemos a opinar sobre ella. No sólo porque pretendiendo que actúe tal y como lo haríamos nosotros la convertimos en otra persona distinta sino también porque entonces le negamos la capacidad de sorprendernos y de ser la misma Sarah Palin que nos entusiasmó a todos aquel 3 de septiembre de 2008 cuando dio su acceptance speech durante la Convención Nacional Republicana de de Saint Paul (Minnesota).

Con esto no quiero decir que no me haya dejado estupefacto la noticia de su dimisión como gobernadora de Alaska. ¡Y tanto que sí! Es lo último que me esperaba: existe una entrada mía en este blog (a lo mejor la borro y todo) en la que vaticinaba que se presentaría a la reelección y que la ganaría. Que me sirva de lección para no volver a jugar nunca más a adivinar el futuro. Sin embargo, una vez pasada la sorpresa del primer momento, el de la noticia, empecé a reflexionar y a intentar comprender los motivos que le habían llevado a actuar así.

Lo primero que debo decir es que si Sarah es Sarah (y ya sé que los amigos de Conservatives4Palin me echarían inmediatamente de su blog por atreverme a hablar de ella usando su nombre de pila, pero yo creo que eso la hace más cercana a todo el mundo, además de ser precisamente una de sus características más relevantes: su sencillez), el segundo lema a la hora de hablar de ella es que Sarah siempre dice precisamente lo que está diciendo. Con esto me refiero a que una lectura atenta de su comunicado de este 3 de julio pasado debería bastar a todo el mundo para saber cuáles son las razones que le han movido a dar este paso sin necesidad de tener que leer entre líneas ni pretender encontrar significados ocultos, claves secretas o combinaciones cabalísticas. Así, Sarah explica que su preocupación es que Alaska tenga que verse reducida a una gobernadora impedida de ejercer correctamente su cargo a causa de la avalancha de ethics complaints que se le ha venido encima. Y más que vendrían cuando en 2010 se celebren las mid-term elections y Sarah se vea seguramente requerida por un gran número de candidatos republicanos para prestarles su apoyo en un intento de evitar una nueva debacle similar a la de 2006. Ciertamente, una situación como ésa sería un sueño para la chiflada de Andree McLeod y otras como ella. Algo así como acertarle a un elefante en un pasillo a tres metros con un trabuco.

¿Así pues, le estoy echando la culpa de la dimisión de Sarah a las malditas ethics complaints? Sí, efectivamente. En mi opinión, si no hubiera sido por ellas, por el mal uso hecho por la oposición de un mecanismo que, para más inri, fue perfeccionado con la mejor intención por la propia Sarah con su Alaska Executive Branch Ethics Act, ésta no se hubiera visto obligada a tomar una decisión en la que le otorgo un 50% del peso a este factor, incluyendo dentro de él no sólo el entorpecimiento de su acción diaria de gobierno sino también el coste económico (que ya conocemos) y moral (que sólo lo conocen ellos, pero que todos nos podemos imaginar) que para ella y su familia está suponiendo esta constante sangría. Pues ya está; se acabaron los ankle-biters rabiosos.

Que Sarah está más que harta de tener que bregar con esas estupideces y no con lo que de verdad importa a los alasqueños (parafraseando a un pobre político español que sé cree la sal de la tierra y no es más que un nabo) es algo muy comprensible. Y lo es más cuando nos imaginamos lo que podrían haber sido las próximas elecciones a gobernador de Alaska a celebrar el año que viene con una Sarah Palin a quien su propio partido, o al menos una parte importante de él, la parte de los Good Old Boys o los “politics as usual”, está en abierta rebelión contra ella (recordemos que el Poder Legislativo de Alaska está controlado por los demócratas en alianza con una parte de los republicanos, la anti-palinista precisamente).

Recientemente, Hollis French, el senador estatal demócrata de tan infausto recuerdo por su papel como titiritero principal del Troopergate (el otro, Kim Elton, ya ha recibido su recompensa de manos de su amo) ha anunciado su intención de presentarse a las elecciones con un programa anti-palinista, por supuesto, pero anti-palinista de estar en contra de ella personalmente y no de estar en contra de su manera de gestionar la administración del Estado. O sea, calumnias y más calumnias aderezadas con muchos ataques personales que hagan que hasta los alasqueños mejor intencionados acaben por odiar a Sarah y ansíen volver a aquellos tiempos en los que los de los 48 de abajo no tenían ni idea de dónde está Alaska. No dudo que Sarah podría salir victoriosa incluso de una campaña así, pero a un alto precio: el hartazgo de gran parte de la población por tener que oír siempre escándalos cuando se trata de Sarah Palin. Recuerden el último que parece que va a quedar en nada después de su dimisión: el que iban a bautizar como Homegate (una mentira descarada pretendiendo que Sarah construyó su casa de Wasilla aprovechándose de la construcción del Wasilla Multi-Use Sports Complex para distraer material, pretendiendo incluso que el FBI estaba investigando el caso). Otra Palin Smear. Pues a esta posibilidad bastante cierta de una campaña electoral no sucia sino hasta repulsiva le otorgo otro 25% de peso en la decisión de Sarah de dimitir.

De alguna manera pues, todos en Alaska intuían que Sarah no se iba a presentar a un segundo mandato. Lo que no se imaginaban es que fuera a dimitir y mucho menos dejar el cargo casi inmediatamente. Sin embargo, una vez tomada la decisión de dimitir, era lo más acertado si quería que todo lo que ha trabajado por Alaska durante estos 30 meses no se vaya al garete. Su lieutenant governor, Sean Parnell, podría ser el primero de esos políticos “palinistas” a los que ha declarado que tiene la intención de apoyar directamente. Cediéndole el puesto a un año vista de las elecciones, le ofrece la oportunidad de partir con ventaja durante las primarias de su partido y siendo como es un político (me han dicho) hábil y eficaz, no tengo ninguna duda de que podrá llevar a buen puerto tanto el impresionante proyecto del gasoducto como todas y cada una de esas actuaciones de gobierno que Sarah tuvo buen cuidado de recordarnos a todos en su comunicado del otro día como ejemplo de que no se trata tanto de ocupar un cargo político durante ocho años como de lo que se haga durante el tiempo que se ocupe, tanto si son ocho años como tres. Y en lo que a ella se refiere (a ella y a Parnell, seamos justos) es cierto que sus tres años de mandato han cundido como ocho de otros. Para mí, esta voluntad de preservar su “legado” y de no permitir que Alaska vuelva a ser lo que fue antes de su llegada a la gobernación ha supuesto el 25% restante de su decisión.

Han sido tres años muy intensos ciertamente. Tres años durante los cuales Sarah ha pensado, ha puesto en marcha y ha culminado. Y no sólo eso sino que también ha demostrado principios firmes, frescura de ideas, sentido común, espíritu de trabajo y una enorme fuerza de voluntad. Algunos piensan que la falta de una larga experiencia ejecutiva la incapacita directamente para optar al puesto de presidente de los Estados Unidos. Yo no; el actual presidente es el vivo ejemplo de ello. Él ha llegado a presidente sin experiencia y sin más talento que su labia; Sarah, en cambio, ya nos ha dado un ejemplo de lo que es capaz de hacer en un cargo ejecutivo y además nos ha descubierto un talento sustentado en esas cinco virtudes a las que me he referido más arriba.

Hasta aquí creo que uno puede entender perfectamente la decisión de Sarah de dimitir. Ahora viene otra cuestión más peliaguda: ¿qué va a hacer? Y es más peliaguda porque si bien tenemos algunos datos para entender una decisión (su dimisión) que es consecuencia de ciertos hechos que podemos entrar a valorar, no tenemos en cambio ningún dato que nos pueda servir para adivinar lo que va a pasar cuando esa misma decisión (su dimisión) se convierte al mismo tiempo en causa de otros hechos aún por venir.

Reconozco que cuando leí los titulares anunciando la dimisión de Sarah se me cayó el alma a los pies. Me gustaba hablar de ella como de “la gobernadora” (por más que en mi blog prefiriese llamarla “Sarah” a secas) y el pensar que dejaba de serlo me pareció un desastre. Después de reflexionarlo y de leer su comunicado con más atención y menos desesperación (nada como un vaso de leche caliente para serenar el ánimo… ¡especialmente si le añades un chorrito de Jack Daniels!), comprendí que Sarah dimitía, pero que no abandonaba. Dejaba un cargo que la había reducido a no ser más que un muñeco del pim-pam-pum para diversión de sus rivales políticos (ya fueran demócratas o republicanos que todos sabemos que los republicanos del Beltway no son precisamente sus más firmes partidarios). Esto creo que lo escribí en una entrada anterior, supongo que en la misma en la que hacía gala de mis dotes de adivino (la cita no es literal):

Al escogerla como su candidata a la vicepresidencia, John McCain elevó a Sarah a otra esfera y la introdujo entre los mejores, aquellos que podían soñar con ser presidente de los Estados Unidos algún día. Y es en esa esfera donde ella está todavía y de dónde ya no va a poder salir más porque es imposible abandonarla sin llegar a presidente a menos que sea para ser absorbido por un agujero negro al estilo de Gary Hart.

¿Se acuerdan de Gary Hart? Yo sí porque él fue el primer político estadounidense cuya carrera seguí con toda la atención que un joven adolescente que empezaba a descubrir que el mundo no se acababa a las puertas de su colegio puede prestar a alguien de quien sólo sabía por lo que leía en los periódicos de su padre.

Estoy de acuerdo con mi admirada Ann Coulter (¡como muerde!): Sarah ya es una figura demasiado grande para ser una gobernadora-lame duck condenada a tener que vérselas cada día con licencias de pesca en Anchorage. Para Sarah, Alaska ya es demasiado pequeño. Tiene que dejarlo y pasar a los 48 de abajo. Ya es una figura nacional (uno de los daños colaterales de la atroz persecución demócrata, por cierto), pero es que ahora debe empezar a actuar como tal. Y actuar como lo que es, la punta de lanza del movimiento conservador estadounidense. ¿Sarah tiene un contrato para escribir su autobiografía? Ahora podrá cumplirlo sin obstáculos. ¿Sarah es invitada a dar una o mil conferencias? Ahora podrá aceptar esas conferencias y hasta mandarle una invitación a la turuta McLeod a ver si le da un ataque y le ponen al fin la camisa de fuerza. ¿Sarah es requerida por un candidato conservador que comparte sus puntos de vista para que le apoye? Ahora podrá ir siempre que quiera sin tener que pedir permiso a nadie y estar con él y con sus partidarios todo el tiempo que haga falta y no unas meras 36 horas (viajes incluidos) y hasta llevarse a su familia con ella. ¿Sarah necesita dinero para apoyar a ese u otro candidato? Ahora podrá volcarse a ello y recaudar más de lo que recaudó el actual presidente de los Estados Unidos vendiendo crecepelo, curalotodo y licor de serpiente. ¿Sarah quiere reunirse con figuras políticas de toda la nación o incluso del extranjero, viajar, leer, estudiar, escribir una columna semanal en un periódico, aparecer en la radio, la televisión y chatear con sus partidarios? Ahora podrá hacer todo eso. Estoy convencido de que es a eso a lo que se refería cuando terminó su comunicado refiriéndose al general MacArthur y a su comentario sobre que no se trataba de una retirada sino de un avance en otra dirección. Y eso es lo que creo que está haciendo Sarah: librándose de todo aquello que le impedía “crecer” y convertirse en la verdadera líder del movimiento conservador estadounidense.

Porque el GOP está en crisis. En mi opinión, está sopesando cuidadosamente si aceptan la OPA que les ha lanzado el Partido Demócrata y que es apoyada entusiastamente por los RINO. Por el momento, parece que la tendencia es a inclinarse hacia el “yes, we can” (be blue too). Existe una minoría que no está de acuerdo en venderse por un plato de lentejas por mucho chorizo que tenga y que prefieren el “red is beautiful and blue stinks”. ¿Qué necesita esta minoría para imponerse y devolver el GOP al buen camino, el de sus principios perdidos? Un líder. ¿Y quién es la única persona dentro del movimiento conservador con las condiciones para convertirse en ese líder? ¿Romney? ¡Ja! ¿Huckabee? ¡Horror! ¿Limbaugh? Eso no se lo cree ni Rahm. ¿Sarah? ¡Sí! Ella es la única. Por eso los del Beltway la temen tanto y han hecho piña con los demócratas para hundirla antes de que logre hacerse con las riendas del partido. Ciertamente como gobernadora de Alaska no podía pensar en ello, pero ahora sí. Con esto no pretendo decir que vaya a disputarle el puesto a Michael Steele sino que al ser ella la única figura republicana capaz de movilizar significativamente a la base social del partido (que, al fin y al cabo, es la que vota y la que gana elecciones), su opinión a partir de ahora va a tener que tomarse en cuenta.

Hace un tiempo tuve una idea loca durante una de mis noches de insomnio: ¿y si Sarah abandonase el Partido Republicano y se presentase a las próximas elecciones en una lista independiente? Teddy Roosevelt lo hizo y no le fue tan mal. Casi ganó. ¿Podría ser ella la primera presidente de los Estados Unidos no perteneciente a ninguno de los dos grandes partidos? Ahora que está tan de moda eso del bipartidismo, sería todo un desafío. Entonces lo descarté porque si bien ya será difícil para los republicanos ganar en 2012 teniendo en contra a los demócratas, pretender ganar teniendo a los dos partidos tradicionales en contra a la vez sería imposible. Ahora he vuelto a repescar esa idea y se me ha ocurrido que tal vez no esté tan desencaminada a la vista del patético espectáculo que está dando el Partido Republicano. Pienso incluso que no sería necesario que Sarah fundase un tercer partido para ello sino que bastaría con demostrar a los del Beltway que sin ella o al menos en contra de ella la derrota está cantada. Recaudación de fondos, asistencia a mítines, movilización en la Red a su favor… , estos son algunos de los parámetros que se me ocurren para hacer ver a los mandamases del GOP quién es la única que puede sacar petróleo de un pozo seco si es que finalmente se decide a dar el salto y presentar su candidatura en 2012, tal y como pienso que va a hacer. Y yo, por mi parte, confío en estar aquí para verlo y contárselo.

Así pues, estoy sorprendido pero en absoluto desmoralizado. Todo lo contrario. Después de haberlo reflexionado bien he decidido que mientras Sarah no diga expresamente que lo deja todo y que se retira a su casa de Wasilla a cantarle nanas a Trig, yo voy a seguir brindándole todo mi apoyo que, ya que no puede ser económico porque no soy ciudadano estadounidense ni efectivo porque no puedo votar por ella, lo haré mediante este blog. No olvidemos que Sarah es una corredora de larga distancia. Precisamente estos días pasados estuve releyendo la entrevista que concedió a los de Runner’s World y ella que es tan dada a las metáforas deportivas no dejó de despertar mi curiosidad cuando señaló como su mejor virtud corriendo su endurance (resistencia), reconociendo que podría batir a cualquiera cuando se trate de eso. Creo que por ahí van los tiros de todo lo que ha pasado durante este último fin de semana. No sólo la fecha de su anuncio, que algunos interpretan como su propia declaración de independencia (de todo lo que le ataba hasta ahora y le impedía tener el control de su propia carrera política) sino también la idea que imagino que se ha hecho ella de que su carrera a la presidencia es una carrera de larga distancia y que si es necesario cambiar el recorrido porque un alce guasón se planta en medio del camino, se cambia y se sigue, sobrellevando los bajones y no cejando nunca en el empeño.

No, Sarah no abandona; somos sus partidarios quienes flojeamos de vez en cuando. En mi caso, reconozco mi debilidad, pero es que yo siempre he sido corredor de 200 metros y es ahora cuando por cuestiones de edad he empezado a dedicarme al medio fondo, haciendo carreras de 5 km. Y me cuestan aunque poco a poco voy aprendiendo a mantener la concentración, dosificar mis esfuerzos y sobre todo no dejarme vencer por el desánimo que me invade siempre a media carrera. Por eso tenemos que confiar en que Sarah sabe lo que está haciendo y, sobre todo, no pretender que actúe como lo haríamos nosotros porque a la vista está que ninguno de nosotros llegará nunca a presidente de los Estados Unidos mientras que ella igual sí. Sarah es Sarah y tiene su manera de actuar. Pretender cambiarle eso sería echarla a perder y bastante nos ha costado encontrarla como para ahora hacer una burrada semejante. Sarah no está acabada en absoluto; tal vez el pasado 3 de julio fuera el día en que finalmente echó el resto y le descubrió el farol al actual presidente. De momento, tomo nota de esta fecha. El año que viene recapitularemos todo lo que ha pasado hasta entonces y veremos entonces quién estaba equivocado. Mientras tanto, fe y paciencia. Por Sarah.

P.D. Una impresión particular: mucho ojo con Meghan Stapleton que me parece que puede darle alguna lección a David Axelrod. Y si no, al tiempo.

2 respuestas a SARAH PALIN ES SARAH PALIN

  1. Rillot dice:

    Moosecon, qué magnífica entrada, como todas las de su blog. Tienes mucha razón: Palin no se rinde, son sus partidarios los que flaqueamos. Porque nos cuestan entender cómo actúa una política tan poco vinculada a “la política de siempre” que tanto critica.

    Creo que queda Palin para rato. No creo, y sinceramente no deseo, que se presente en 2012. Pero desde luego va a tener un papel relevante en el futuro. Y eso será bueno para su país, y para todos los conservadores.

    Palin nos sorprende. Y en general, para bien. Démosle un voto de confianza.

  2. […] y que mi primera reacción fue pensar algo así como “Han podido con ella”. Mi amigo Moosecon pensó algo parecido. Pero creo en la sinceridad de Palin. Y creo que si ella pensaba que era lo […]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: