UN POCO DE SABIDURÍA POPULAR: QUIEN SIEMPRE ME MIENTE, NUNCA ME ENGAÑA (y III)


 

Sarah Palin es muy mal hablada, ¡toma castaña!

Lo juro que todavía me estoy riendo de tener que publicar una memez tan colosal como ésta. Lo juro. Pero no me he podido resistir sólo para que mis lectores tengan un ejemplo de hasta qué punto el izquierdismo afecta a la inteligencia. Fuera de eso, esta estupidez no merecería siquiera dos líneas en una página de chistes de Lepe (o en nuestro caso, de Alaska).

palin-smear-stick

Pues según el bicho que lanzó la calumnia, Sarah estaba comiendo con unos amigos en un restaurante cuando se enteró de que Hilary Clinton había perdido la batalla por lograr la nominación demócrata y exclamó: So Sambo beat the bitch! (¡Así que Sambo ha ganado a la puta!). ¡Jua, jua, jua! ¡Qué estupidez más increíble! Y el tipejo que lo denunció, un tal Charley “Nuncahedichounapalabrotaenmivida” James, jura y perjura que así fue y que se lo chivó un camarero del propio restaurante.

sambo

Caca, culo, pis, mierda, izquierdista… Confío en que el tal James me lea y ahora mismo esté padeciendo un ataque de nervios al comprobar que yo soy más mal hablado todavía que Sarah.

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Para los que no entiendan la frase, está claro que “Sambo” se refiere al actual presidente de los Estados Unidos y “the bitch” a Hilary Clinton. Todos podemos entender la referencia a Hilary (es fácil), pero la referida a su rival tal vez necesite de mayores explicaciones. Sambo es el protagonista de un libro infantil publicado en 1899 en Londres titulado “The story of Little Black Sambo” (La historia del negrito Sambo).  En el libro, el protagonista es negro pero no afroamericano, sino indio, que es lo que se llevaba en esa época, y fue un éxito de ventas durante los cincuenta siguientes años hasta que a alguien se le ocurrió llamar “Sambo” a los negros americanos y el nombre acabó adquiriendo un tono despectivo, terminando por superar a la historia original que se vio fuera de las listas de libros recomendados a los niños. Un poco como los propios negros gustan de tildar de “Tío Tom” a los negros que no son radicales en sus relaciones con los blancos, despreciando la novela “La cabaña del Tío Tom”.

De todas formas, todo esto no es más que un poco de cultura general y en cuanto a si Sarah dijo la frase de marras en el restaurante o no, eso no tiene la más mínima importancia y a mí personalmente me suena a invención del tal James, especialmente porque no ha aparecido ni una sola historia más relacionada con el supuesto empleo por parte de Sarah de un lenguaje similar. Además, Sarah es una mujer bien educada y no dudo de que soltará algún taco de vez en cuando (especialmente cuando lee cierto tipo de prensa o ve alguna que otra cadena de televisión), pero dudo que sea tan grosera y en público además.

Y aún si lo fuera, me gustaría oír al actual presidente de los Estados Unidos en la intimidad del Salón Oval y sin teleprompter. Seguro que no es tan florido como lo suele ser en sus discursos-que-no-dicen-nada. ¿Qué nos jugamos?

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