UN POCO DE SABIDURÍA POPULAR: AL EMBUSTERO, NI VERLO QUIERO (V)


 

Sarah dejó una deuda de 20 millones de dólares cuando terminó su mandato como alcaldesa de Wasilla, además de un complicado pleito

¿No era Sarah la mayor defensora del gasto responsable y de cortar de raíz cualquier despilfarro? ¿No es ella precisamente la que va por ahí dando lecciones de gestión eficiente de los recursos públicos? ¿No pretende que su mandato como gobernadora ha supuesto una gran mejora con respecto a la manera de ejecutar el presupuesto de sus predecesores en el cargo? Pues anda que no estaría bien que se demostrar que durante su segundo mandato como alcaldesa en Wasilla fue una manirrota y casi provocó la quiebra del ayuntamiento… Sí, es cierto; sería divertido si no fuera porque es mentira. Y los dementes que soltaron esta paparrucha bien que lo saben. Pero como que les puede una mentira más que a un tonto un lápiz, pues eso.

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Todo empezó durante el segundo mandato de Sarah como alcaldesa, en 2002, cuando propuso la construcción de un pabellón polideportivo que ayudase a mejorar el nivel de vida de los ciudadanos de Wasilla. Como quiera que el gasto implicado era muy elevado para las arcas municipales, estaba claro que la única manera de conseguir la financiación necesaria era pidiendo un préstamo. Para devolverlo, Sarah pensó que la mejor manera sería a través de un aumento temporal de impuestos. Y para ello propuso incrementar en un 0,5% el impuesto de ventas ya existente en la localidad (que estaba en el 2%) durante los próximos 10 años para así conseguir los 14,7 millones de dólares que se previó que costaría la obra. Por descontado, en la propuesta de Sarah quedaba expresamente recogido que el dinero recaudado con ese incremento de la tasa sólo podría utilizarse para financiar la construcción del polideportivo y no para cualquier otra cosa.

Sarah hizo la propuesta al consejo municipal, basándose en que el sector privado no se había mostrado dispuesto en ningún momento a emprender la obra y en que un pabellón polideportivo ayudaría a luchar contra el consumo de drogas la delincuencia juvenil. Una vez aprobado por el consejo municipal, se convocó un referéndum para que fueran los propios habitantes de Wasilla los que decidieran si estaban dispuestos a embarcarse en este proyecto o no. El referéndum arrojó un resultado positivo, es cierto que por unos escasos veinte votos, y el ayuntamiento se puso en marcha para hacer realidad el Wasilla Multi-Use Sports Complex.

Lo malo vino después cuando una vez construido el pabellón polideportivo, el ayuntamiento se encontró metido en un complicado pleito referido a la titularidad de los terrenos sobre los que se había construido el edificio, lo que provocó un gasto adicional de 1,3 millones de dólares.

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El primer basuriblog haciéndose eco de que Sarah arruinó al ayuntamiento y casi hunde Wasilla en el mar.

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Y como no podía faltar, un medio de (des)información pretendiendo arruinar la campaña electoral de McCain-Palin.

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La verdad, como siempre, está ahí afuera para quien se preocupe por buscarla. Y esa verdad es tan simple como que los propios ciudadanos de Wasilla aprobaron en referéndum el incrementar durante 10 años en un 0,5% la tasa del impuesto sobre las ventas para recaudar el dinero necesario para construir el pabellón polideportivo.

El pabellón polideportivo se construyó finalmente y abrió sus puertas el 6 de marzo de 2004, justo cuando estaba previsto que lo hiciera y el coste final resultó más barato que los 14,7 millones de dólares presupuestados. Además, por si eso fuera poco, la cantidad de dinero recaudada por el incremento de la tasa del impuesto sobre las ventas estaba siendo superior a lo previsto y la entonces alcaldesa de Wasilla en 2008, Dianne Keller, anunció que muy probablemente el equipamiento estaría completamente pagado con dos años de antelación sobre los diez previstos. Genial, ¿no?

En cuanto a la controversia legal en que se vio envuelto el ayuntamiento, pues resulta que Sarah tampoco es culpable en absoluto de ello. El caso es que ya antes de emprender la construcción del pabellón polideportivo existían algunas dudas legales acerca de la propiedad de los terrenos sobre los que se iba a asentar el edificio. En 2001, esas dudas fueron llevadas a juicio y un juez federal falló a favor de la ciudad de Wasilla, dando pie a que acto seguido el abogado municipal diera luz verde para que se iniciaran las obras. Tiempo más tarde, ese mismo juez se volvió atrás y revocó su decisión inicial, provocando el embrollo al que se refieren los medios de (des)información, explicándolo como si Sarah hubiera sido una okupa que se hubiera construido por la cara un chalet en un solar que no era suyo. ¡Maldita sea! ¿Cuándo terminaremos con todo esto? Y esperen a que Sarah se presente a la reelección en 2010. Imagínense la que se va a armar.

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