CALUMNIA QUE ALGO QUEDA


 

A lo largo de la pasada campaña electoral estadounidense, todos aquellos que la seguíamos cotidianamente nos vimos sometidos de pronto a un constante bombardeo de noticias sobre la por aquel entonces sorprendente candidata republicana a la vicepresidencia con John McCain: Sarah Palin, la gobernadora de Alaska.

La mayoría de esas noticias eran negativas, por no decir muy negativas, y para cualquier persona con dos dedos de frente, no podían ser ciertas a menos que McCain y su equipo se hubieran vuelto todos demócratas de golpe y estuvieran haciéndole la campaña gratis a su adversario. Era imposible que hubieran escogido para completar su ticket a alguien como Sarah si realmente ésta era la mitad siquiera de todo lo que estaban repitiendo machaconamente los medios de (des)información.

Yo no me lo creí, la verdad. Pero reconozco que sentí un cierto malestar hasta que logré encontrar información veraz sobre ella en Internet. Luego, a raíz de mis investigaciones, empecé a comprender que se había desatado por parte de los medios de (des)información la más feroz campaña de descrédito contra una persona de los últimos tiempos.

Y ahora que la campaña electoral ha concluido y la expresión “Palin smears” se ha convertido casi en una frase hecha, soy de los que creen que no se puede consentir que todas esas mentiras permanezcan y es por ello que voy a intentar hacer un poco de luz sobre la verdadera historia de la gobernadora Palin y darle al César lo que es del César y devolverle a los basureros de los medios de (des)información lo que es suyo: la basura.

smear

Un ejemplo de basura: “Bebés, mentiras y escándalo”. Y ésta portada aún fue de las menos ofensivas.

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